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domingo, 18 de septiembre de 2022

Mahsa Amini, ha muerto tras ser torturada, su delito fue usar el hiyab de manera inapropiada

 


Mahsa Amini, de 22 años, ha muerto tras quedar  en coma al ser torturada por las autoridades iraníes.


 La arrestaron por usar el hiyab de manera inapropiada .


Nos hiela la impotencia de saber que hombres que conocen la realidad mundial , que tienen una madre que los quiso y cuidó se empeñen en seguir estableciendo que las mujeres somos menos y debemos estar tuteladas. Los  estudiosos de Irán  no han observado que el pañuelos o hiyab que hacen poner a la mujer, solo esta destinado a frenar sus propios instintos, los que debia ser controlados  por su propia razón y no pasar a la mujer una responsabilidad que no tiene .

Ellos se mueven con libertad sin ataduras que los frenen, ellas deben ir cubiertas y tapadas aun en pleno verano con temperaturas cercanas a los cuarenta grados .

La diaspora de mujeres iranies es numerosa, el país se esta perdiendo grandes talentos al seguir atado a una religiosidad que no les impide utilizar la pena de muerte . 

Seguiremos atentas pidiendo la liberación de las presas de las distintas carceles por defender los derechos humanos, seguiremos pidiendo que se respete el derecho a tener una u otra inclinación sexual, seguiremos apoyando a las mujeres iranies en su derecho a ser iguales y construir un Irán mejor .

Es preciso que la muerte de Mahsa Amini haga saber a las autoridades iranies que es imposible poner puertas al mar, que las mujeres somos seres humanos iguales en derechos y que es preciso se nos escuche y no se nos  utilice, use como adorno para luego rechazarnos en cuanto pedimos algo que no les viene bien concedernos .

Es preciso de la muerte de Mahsa Amini nos haga conscientes a las feministas que nos movemos con  cierta libertad,  que estamos inmersas en un internacionalismo, que al ladito de nuestra casa los derechos de las mujeres siguen en alto riesgo y que necesitamso conseguir que los organismos internacionales hagan su papel para limitar poderes injustos sobre nuestras hermanas. Nuestro grito debe ser muy alto y fuerte y el seguimiento a sus problemas requiere de nuestro eco, no de nuestro olvido .

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domingo, 11 de septiembre de 2022

Irán: Defensoras iranís de los derechos LGBTI en situación de riesgo

 


Nuestro apoyo a las activistas  y defensoras de los derechos humanos iranís 


Zahra Sedighi-Hamadani, conocida como Sareh, defensora de los derechos humanos de las personas que no se ajustan a las convenciones de género, está detenida arbitrariamente en Urmía, provincia de Azerbaiyán Occidental, desde el 27 de octubre de 2021 debido a su orientación sexual e identidad de género, reales o supuestas, y a sus publicaciones en redes sociales y sus declaraciones en defensa de los derechos de las personas LGBTI. 

Las autoridades la han sometido a malos tratos y la han amenazado con declararla culpable de “propagar la corrupción en la tierra”, que se castiga con la pena de muerte.

Igualmente la activista Elham Choubdar activistas LGBTI se encuentra en riesgo.

Desde aqui nos sumamos al pedido de  varias organizaciones de derechos humanos : Irán debe retractarse inmediatamente de la sentencia de pena de muerte impuesta  y retirar todos los cargos que pesan sobre ellas.



https://twitter.com/ILGAWORLD/status/1567842511359557633/photo/1

https://www.amnesty.org/es/documents/mde13/5180/2022/es/?fbclid=IwAR1zlB0mS1ngGHWCYLyG5IsTAdOfuA0vp5Ii74LJj32HOf4hCMJRsVr6oGg

https://ilga.org/Iran-retract-death-penalty-sentence-release-LGBTI-activists-Zahra-%D9%8FSedighi-Hamadani-Sareh-Elham-Choubdar



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miércoles, 7 de septiembre de 2022

De la guerra contra las mujeres

                                      


En Calibán y la bruja, Silvia Federici (2015) devela que una de las estrategias fundamentales de consolidación del patriarcado en el sistema capitalista fue la guerra contra las mujeres. A través de la cacería de brujas y otros mecanismos violentos usados contra ellas, se instauró una nueva disciplina sobre el cuerpo y su vida, que las despoja de toda autonomía y las condena a depender de los hombres y a realizar trabajo gratuito para ellos. 

La cacería de brujas y las otras formas de violencia desplegadas contra las mujeres generó un orden sociopolítico que sostiene el patriarcado capitalista y genera una categorización jerárquica de las personas según sus marcas corporales (sexo/racialización). Generó instituciones y estructuras propias del patriarcado capitalista, como familia nuclear reproductiva, maternidad, heterosexualidad, monogamia, el derecho, la división sexual del trabajo y la división de los espacios que sostienen el sometimiento de las mujeres. Este proceso también instauró un nuevo discurso sobre las mujeres basado en su degradación como seres humanos, en la degradación de su trabajo y sobre la feminidad vinculada a la domesticidad, al cuidado, al servicio y a la reproducción. 

Una de las bases fundamentales de la opresión de las mujeres en la sociedad capitalista es la expropiación de sus cuerpos, de su trabajo, de su deseo y de sus decisiones, que son puestos bajo el control y la disposición de otros: el Estado o los hombres. Para ello, la expropiación de la posibilidad reproductiva de las mujeres es fundamental, al igual que su demonización ligada al cumplimiento de los mandatos de la maternidad. 

En este sentido, la criminalización de mujeres por aborto, parto y complicaciones obstétricas es una forma de cacería de brujas contemporánea, que se sostiene en la deshumanización de las mujeres y su opresión. Pretende fortalecer y mantener el sistema social capitalista, patriarcal y colonial, con el objetivo de justificar nuevos procesos de violencia y despojo de sus recursos, nuevos procesos de división de las comunidades y de las mujeres. 

 Si realmente apostamos por generar una sociedad igualitaria y que respete los derechos de las mujeres, es fundamental que en la discusión de la ley que garantiza el acceso al aborto  (...) se pongan en el centro las voces, necesidades y demandas de las mujeres y personas con posibilidad de gestar víctimas y sobrevivientes de violencia sexual. Se debe rechazar todo tipo de discursos y prácticas revictimizantes y que intenten generar barreras de acceso basadas en estereotipos de género o estigmas que reproduzcan imaginarios que fortalecen el patriarcado capitalista en su forma moderna.


DE LA HOGUERA A LA CÁRCEL Criminalización de mujeres por aborto, parto y complicaciones obstétricas: un continuum de violencias y una nueva forma de cacería de brujas Ana Vera

https://surkuna.org/recurso/de-la-hoguera-a-la-carcel/

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lunes, 5 de septiembre de 2022

Los diferentes rostros del patriarcado capitalista



La subyugación de las mujeres fue un proceso global, con impactos globales; no obstante, no fue vivida de formas iguales por todas. La colonización, la esclavitud, el racismo y el clasismo hizo que experimentáramos de maneras distintas este proceso y que sus impactos también fueran diferenciados. La dominación de las mujeres se vivió de formas mucho más brutales y tuvo consecuencias mucho más profundas en los cuerpos y vidas de las mujeres racializadas, empobrecidas, lesbianas, trans, de las colonias, de las periferias, entre otras. 

 Desde la pluralidad de los cuerpos han sido construidas las múltiples opresiones del sistema patriarcal del colonialismo, del racismo, la misoginia, lesbofobia y entonces es sobre los cuerpos donde habitan ahí todos los efectos de estos sistemas de opresión (Cabnal, 2020). 

En América del Sur, el sometimiento que se generó con base en el discurso de la degradación humana de los indígenas permitió su explotación y la de su fuerza de trabajo y su sometimiento. En el caso de las mujeres, estuvo marcado por prácticas misóginas: en Europa, pretendían despojarlas de su poder y limitarlas al espacio privado. No obstante, en América la resistencia de las mujeres fue fundamental para el mantenimiento de las costumbres, tradiciones y para las resistencias a la colonización. Sin embargo, no se puede negar que en estos territorios también se utilizó el terrorismo de Estado y la violencia como instrumento político contra las mujeres para lograr su degradación social y la expropiación de su trabajo y de sus decisiones en el ámbito de la sexualidad y la reproducción. 

En el caso de las poblaciones negras que fueron esclavizadas, la racialización de la división del trabajo y la jerarquización racial de la vida se impuso mediante mecanismos coercitivos. Estos rompieron los lazos comunales y sociales e instauraron categorías de sujetos y sujetas explotadas, generando “desde arriba una sociedad segregada y racista” (Federici, 2015: 166).

 Es claro que existe una continuidad entre la expropiación y el despojo de las poblaciones americanas, población africana esclavizada y de las mujeres europeas durante la transición al capitalismo, que confirma el carácter estructural de la violencia como forma de instauración capitalista. En estos procesos, la caza de brujas se utilizó de igual forma, como una estrategia para “infundir terror, destruir la resistencia colectiva, silenciar a comunidades enteras y enfrentar a sus miembros entre sí. También fue una estrategia de cercamiento” (Federici, 2015: 289. Énfasis añadido). 

 Sin embargo, las condiciones de explotación del trabajo en cada lugar del mundo se encuentran marcadas por una nueva división internacional del trabajo, donde la división racista y sexual del trabajo, se articula como mecanismo de despojo y expropiación de determinadas poblaciones. En este sentido, es fundamental mirar cómo la geopolítica, la política sexual y la política racista articulan sistemas para mantener las desigualdades y opresiones. En el caso de las mujeres concretamente, se da también a través de la experiencia situada de las múltiples opresiones y se vive de modos diferenciados de acuerdo con sus condiciones sociales.

DE LA HOGUERA A LA CÁRCEL Criminalización de mujeres por aborto, parto y complicaciones obstétricas: un continuum de violencias y una nueva forma de cacería de brujas Ana Vera

https://surkuna.org/recurso/de-la-hoguera-a-la-carcel/

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sábado, 3 de septiembre de 2022

Disciplinamiento del cuerpo, instauración de las instituciones de la maternidad, heterosexualidad y familia nuclear reproductiva



La transición al capitalismo implicó un proceso de transformación del cuerpo, de su concepción y sobre su política. Fue un proceso de “ingeniería social”, donde la violencia, criminalización y prohibición fueron las herramientas para transformar a las personas en cuerpos funcionales al nuevo régimen de capital/salario, una vez que se reconocía al trabajo humano como la mayor fuente de producción de riquezas y se centralizaba el poder en el Estado. 

 Este fue un proceso que operó tanto de forma individual como social. En esta última, “el proletariado” debía ser controlado y disciplinado para el trabajo asalariado, hecho que no se logró sino con una serie de mecanismos violentos. A nivel individual, fue un proceso de deshumanización del cuerpo, que lo estableció como una máquina que debía ser conocida a través de la ciencia y controlada a través de la autodisciplina, dirigida al trabajo. 

 Esta concepción del cuerpo planteaba la existencia de una dicotomía mente/cuerpo, que justificaba su disciplinamiento violento para la instauración de mecanismos de autocontrol. Este proceso de “mecanización del cuerpo” implicó la represión de determinadas formas de comportamiento, emociones, deseos, pero también el desarrollo de otras facultades, especialmente dirigidas a “evaluar, desarrollar y mantener a raya” el propio cuerpo. Estas facultades son constitutivas de la identidad del individuo en la sociedad capitalista. 

El control del cuerpo del proletariado como colectividad y del individuo se combinaban en un entendimiento según el cual existían individuos capitalistas racionales con capacidad de autocontrol; esta categoría solamente designó a un tipo de personas: por un lado, hombres, blancos, heterosexuales, adultos y propietarios; y, por otro, personas que naturalmente estaban privadas de la razón y las capacidades de autocontrol, pues eran puramente instintivas y debían estar sujetas al control y la vigilancia del Estado. Es decir, se produjo una diferenciación y jerarquización entre las personas, basada en los grados de “racionalización de la naturaleza humana”.

Una de las ventajas de abordar la cuestión del patriarcado a partir de la historia del contrato sexual es que revela que la sociedad civil, incluyendo la economía capitalista, tiene una estructura patriarcal. Las capacidades que permiten a los varones y no a las mujeres ser “trabajadores” son las mismas capacidades masculinas que se requieren para ser un “individuo”, un marido y el cabeza de familia (Pateman, 1995: 57). 

Esta jerarquización tuvo dos consecuencias sociales muy importantes: la instauración del Estado como “gestor supremo de las relaciones de clase”, “supervisor de la reproducción de la fuerza de trabajo” y disciplinador de la población considerada como irracional; y la instauración del hombre blanco, propietario, heterosexual, adulto como el único sujeto social capaz de gobernar y gobernarse, de tener derechos, de ocupar el espacio público, de gobernar los espacios privados (las familias nucleares reproductoras) y poseer el cuerpo de las mujeres. De esta manera, las personas racializadas, las de las disidencias sexo-genéricas, las empobrecidas, las mujeres y los cuerpos feminizados fueron degradados como personas hasta el punto de que ni siquiera se consideraban seres con derechos humanos fundamentales como el voto, el acceso a educación o el derecho a un trabajo remunerado. Incluso existió una época en que las violaciones a las mujeres empobrecidas fueron legalizadas y legitimadas por los Estados (Federici, 2005). Al respecto, Carole Pateman, establece:

 La historia política más famosa e influyente de los tiempos modernos se encuentra en los escritos de los teóricos del contrato social. La historia o la historia conjeturada, cuenta cómo se creó una nueva sociedad civil y una nueva forma de derecho político a partir de un contrato original. Encontramos una explicación de la relación de la autoridad Estado y de la ley civil, y de la legitimidad del gobierno civil moderno, al tratar nuestra sociedad como si hubiera tenido origen en un contrato (…) El pacto originario es tanto un pacto sexual como un contrato social, es sexual en el sentido de que es patriarcal -es decir, el contrato establece el derecho político de los varones sobre las mujeres- y también es sexual en el sentido de que establece un orden de acceso de los varones al cuerpo de las mujeres. El contrato original crea lo que denominaré, siguiendo a Adrianne Rich, “la ley del derecho sexual masculino”. El contrato está lejos de oponerse al patriarcado; el contrato es el medio a través del cual el patriarcado moderno se constituye (1995: 11). 

Las mujeres, dentro de este panorama político, al ser catalogadas como naturalmente irracionales, fuimos sometidas a una serie de leyes, prácticas y estructuras que nos despojaron de autonomía y propiciaron nuestro sometimiento a los hombres y al Estado. 

 El proceso de disciplinamiento y sometimiento de las mujeres encontró múltiples resistencias, ante lo cual el Estado, haciendo uso de su fuerza de forma terrorista, inició el proceso de “la caza de brujas”. Es decir, utilizó la violencia feminicida, sexual, física y psicológica contra nosotras con el objetivo de domesticarnos, disciplinar nuestros deseos y expropiar nuestros cuerpos para que se adecuaran a las necesidades de las nuevas instituciones patriarcales. 

Un aspecto fundamental de este proceso de sometimiento fue la expropiación del cuerpo de las mujeres. Este facilitó la transformación de la sexualidad femenina en “un trabajo al servicio de los hombres y la procreación”. Comenzó antes de la época de cacería de brujas y se cristalizó en la legalización de las violaciones, la instauración de la prostitución como un servicio público7 , la devaluación del trabajo femenino y la expulsión de las mujeres del mundo del trabajo asalariado para que asuman, principalmente, tareas de cuidado no remunerado. Posteriormente, se potenció con la caza de brujas, que expropió a las mujeres sus cuerpos, sus saberes y sus poderes para someterlas al control estatal y familiar. 

 Del mismo modo que los cercamientos expropiaron las tierras comunales al campesinado, la caza de brujas expropió los cuerpos de las mujeres, los cuales fueron así “liberados” de cualquier obstáculo que les impidiera funcionar como máquinas para producir mano de obra. La amenaza de la hoguera erigió barreras formidables alrededor de los cuerpos de las mujeres8 , mayores que las levantadas cuando las tierras comunes fueron cercadas (Federici, 2015: 252). 

En este sentido, la cacería de brujas cumplió con la función de reestructurar la vida sexual en función de la disciplina de trabajo capitalista, pues:

criminalizaba cualquier actividad sexual que amenazara la procreación, la transmisión de la propiedad dentro de la familia o restara tiempo y energías al trabajo (…) Los juicios por brujería brindan una lista aleccionadora de las formas de sexualidad que estaban prohibidas en la medida en que eran “no productivas”: la homosexualidad, el sexo entre jóvenes y viejos, el sexo entre gente de clases diferentes, el coito anal, el coito por detrás (se creía que resultaba en relaciones estériles), la desnudez y las danzas. También estaba proscrita la sexualidad pública y colectiva que había prevalecido durante la Edad Media (…) (Federici, 2015: 264). 

Asimismo, se instauró la heterosexualidad obligatoria (Rich, 1980) como única opción legítima para las mujeres, a partir de prácticas violentas. 

 De forma simultánea, las amistades femeninas se convirtieron en objeto de sospecha; denunciadas desde el púlpito como una subversión de la alianza entre marido y mujer, de la misma manera que las relaciones entre mujeres fueron demonizadas por los acusadores de las brujas que las forzaban a denunciarse entre sí como cómplices del crimen (…) (Federici, 2015: 255-256). 

Este proceso, que Carole Pateman ha denominado “el contrato sexual”, permitió la expropiación del cuerpo de las mujeres, de su trabajo, de su posibilidad legal y reproductiva y de su sexualidad a favor de los hombres en tanto jefes de familia. Ha sido y es uno de los pilares fundamentales del sostenimiento del sistema patriarcal capitalista y de la expropiación del cuerpo de las mujeres para volverlo funcional. 

El aspecto que me interesa en todos los contratos es el de una clase especial de propiedad, la propiedad que tienen los individuos sobre sus propias personas (…) El contrato originario es un pacto sexual-social, pero la historia del contrato sexual ha sido reprimida. La historia del contrato sexual es también una historia de la génesis del derecho político y explica por qué es legítimo el ejercicio del derecho -pero esta historia es una historia sobre el derecho político como derecho patriarcal o derecho sexual, el poder que los varones ejercen sobre las mujeres-. (…) [La visibilización del] contrato sexual ayudará a explicar por qué (…) la diferencia sexual es una diferencia política, la diferencia sexual es la diferencia entre libertad y sujeción. Las mujeres no son parte del contrato originario a través del cual los hombres transforman su libertad natural en la seguridad de la libertad civil. Las mujeres son el objeto del contrato. El contrato [sexual] es el vehículo mediante el cual los hombres transforman su derecho natural sobre la mujer en la seguridad del derecho civil patriarcal (…) el contrato sexual no está solo asociado a la esfera privada. El patriarcado no es meramente familiar ni está localizado en la esfera privada. El contrato original crea la totalidad de la sociedad moderna como civil y patriarcal. Los hombres traspasan la esfera privada y la pública y el mandato de la ley del derecho sexual masculino abarca ambos reinos. La sociedad civil se bifurca pero la unidad del orden social se mantiene, en gran parte, a través de la estructura de las relaciones patriarcales (Pateman, 1995: 14, 15, 23). 


La familia nuclear reproductora sostiene otra institución: la monogamia, que asegura la transmisión de la herencia y somete a las mujeres y su posibilidad reproductiva a sus esposos en tanto jefes de familia. La monogamia se instauró a partir de regímenes de terror contra las mujeres, como leyes que castigaban el adulterio, los nacimientos fuera del matrimonio, pero también a través de la reestructuración de la vida sexual femenina que implicó la caza de brujas:

 leyes que castigaban a las adúlteras con la muerte (en Inglaterra y en Escocia con la hoguera, al igual que en el caso de alta traición), la prostitución era ilegalizada y también lo eran los nacimientos fuera del matrimonio (…) La caza de brujas condenó la sexualidad femenina (…) criminalizaba cualquier actividad sexual que amenazara la procreación, la transmisión de la propiedad dentro de la familia (…) (Federici, 2015: 255). 

La monogamia es y ha sido la forma de relación sexo afectiva dominante durante muchos años. No obstante, únicamente fue impuesta a las mujeres. Durante muchos años, las legislaciones de los países contemplaban figuras como el concubinato o la poliandria, que permitían que los hombres tuvieran varias parejas sexo-afectivas a la vez. Incluso en la actualidad, es mucho más legítimo y tolerado que los hombres tengan muchas parejas sexo-afectivas. 

En este sentido, podemos afirmar que la monogamia es otra institución que consagra la expropiación del cuerpo de las mujeres y sus posibilidades sexuales, reproductivas o laborales a los hombres y al Estado. 

 (…) la explotación es posible precisamente porque, como mostraré, los contratos sobre la propiedad de la persona ponen el derecho al mando en manos de una de las partes contratantes. Los capitalistas pueden explotar a los trabajadores y los esposos a las esposas porque los trabajadores y las esposas se constituyen en subordinados a través del contrato de empleo y del de matrimonio. (…) El contrato siempre genera el derecho político en forma de relaciones de dominación y de subordinación (…) [que] reflejan las del amo y del esclavo. La historia ayuda a comprender los mecanismos mediante los cuales los hombres afirman el derecho de acceso sexual a los cuerpos de las mujeres y reclaman el derecho de mando sobre el uso de los cuerpos de las mujeres (Pateman, 1995: 18, 19 y 26). 

El tercer pilar de la expropiación del cuerpo de las mujeres y su funcionalización en la transición al capitalismo y mediante la cacería de brujas fue el establecimiento de la maternidad como una institución social. 

 Un elemento significativo, en este contexto, fue la condena del aborto y de la anticoncepción como maleficium, lo que encomendó el cuerpo femenino a las manos del Estado y de la profesión médica y llevó a reducir el útero a una máquina de reproducción del trabajo (…) destruyó los métodos que las mujeres habían utilizado para controlar la procreación, al señalarlos como instrumentos diabólicos, e institucionalizar el control del Estado sobre el cuerpo femenino, la precondición para su subordinación a la reproducción de la fuerza de trabajo (Federici, 2015: 199). 

 Este proceso comenzó con leyes que penaban el infanticidio, con la condena a la hoguera a las mujeres que podían manejar su reproducción o la de otras, de las mujeres que abortaban o cuyos hijos e hijas morían; tuvo como una de sus consecuencias más importantes el control estatal de la reproducción de las mujeres. Dicho control fue tan extendido que, si analizamos las modificaciones legales que se han dado alrededor de la interrupción voluntaria de embarazos, podemos concluir que estos cambios han respondido -más que a la necesidad de leyes acordes con las realidades de las mujeres que les permitan tomar decisiones informadas sobre sus cuerpos y sus vidas- a intereses políticos y económicos del Estado y de grupos de poder. Son ellos quienes posicionaron discursos convenientes a sus intereses, a favor y en contra del aborto. 

Otra de las consecuencias fundamentales de este proceso fue la instauración de una nueva forma de concepción de la feminidad ligada a la maternidad: en la maternidad deviene el contenido fundamental del ser mujeres. Esto se convierte en el logro fundamental del sistema, que ya no debe obligar coercitivamente a las mujeres a parir y cuidar, pues ellas han introyectado este mandato como algo universal y obligatorio, pero, además, satisfactorio y deseable. Según Chodorow, (1984): 

El ejercicio maternal de las mujeres es uno de los pocos elementos universales y permanentes de la división sexual del trabajo. A lo largo de la historia, en casi todas las culturas, se ha relacionado la capacidad física de embarazarse y parir con la responsabilidad por la crianza y educación de las y los hijos. Este vínculo entre lo biológico y lo social ha aparecido como “natural”. 

 En este sentido, la institucionalización de la maternidad femenina se asienta sobre la base de una construcción arbitraria de lo biológico, “de los cuerpos masculinos y femeninos, de sus usos y sus funciones”; “se inscribe en una naturaleza biológica y se vuelve habitus” (Bourdieu, 1996). 

 Como hemos visto, la expropiación del cuerpo de las mujeres ha sido un proceso sistemático y permanente que ha sido institucionalizado mediante la violencia y que se mantiene y se reproduce a través de estructuras sociales como la heterosexualidad, la familia nuclear reproductora, la monogamia y la maternidad. Este procedimiento histórico, donde la violencia ha sido la principal estrategia de disciplinamiento de las mujeres, se ha trasformado hasta lograr que, por medio de mecanismos violentos, ideológicos y discursivos, estas instituciones sean naturalizadas y establecidas como la forma “normal” de vivir de las mujeres.

 Es importante señalar que reconocemos que la heterosexualidad, la familia nuclear reproductora, la monogamia y la maternidad se han modificado históricamente; no podemos decir que la forma como se viven actualmente sea la misma que hace muchos años. No obstante, consideramos que más allá de su vivencia particular, su carácter estructural patriarcal hace que sigan manteniéndose como mecanismos de dominación sobre las mujeres en el capitalismo patriarcal.


DE LA HOGUERA A LA CÁRCEL Criminalización de mujeres por aborto, parto y complicaciones obstétricas: un continuum de violencias y una nueva forma de cacería de brujas Ana Vera

https://surkuna.org/recurso/de-la-hoguera-a-la-carcel/

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miércoles, 31 de agosto de 2022

Instauración del patriarcado capitalista: la guerra contra las mujeres y establecimiento de la violencia como una herramienta política de disciplinamiento





En Calibán y la bruja, Silvia Federici (2015) devela que una de las estrategias fundamentales de consolidación del patriarcado en el sistema capitalista fue la guerra contra las mujeres, misma que tuvo varias expresiones violentas en el proceso de transición al capitalismo. La caza de brujas es una de las expresiones más importantes del intento por degradar, demonizar y destruir el poder social de las mujeres y por construir nuevos ideales “burgueses de feminidad y domesticidad” (2015: 256). 

Para ella, en la transición al capitalismo a través de la cacería de brujas y otros mecanismos violentos usados contra las mujeres, se instaura una nueva disciplina sobre su cuerpo y su vida. Esta despoja a las mujeres de toda autonomía y las condena a depender de los hombres económicamente y a realizar trabajo gratuito para ellos1 . La expropiación se realiza en términos laborales como reproductivos e instaura la sumisión al poder de los hombres, mediante una serie de estructuras2 y discursos denigrantes3 . Ambos generaron un orden sociopolítico y una categorización jerárquica de las personas según sus marcas corporales, donde las mujeres4 , su trabajo, su inteligencia son considerados inferiores y su cuerpo, un objeto de instrumentalización. Federici (2015) describe muy bien este proceso, como uno sistemático de cercamiento, despojo, expropiación, devaluación, degradación y violencia, realizado de forma consciente y pública por los gobiernos. 

Esta estrategia generó las bases económicas sobre las cuales las instituciones mencionadas -el matrimonio, la heterosexualidad, la monogamia y la familia nuclear reproductora- se convirtieron en las únicas opciones para que las mujeres pudiéramos sobrevivir. 

El matrimonio era visto como la verdadera carrera para una mujer hasta tal punto se daba por sentado la incapacidad de las mujeres para mantenerse que, cuando una mujer soltera llegaba a un pueblo, se la expulsaba incluso si ganaba un salario (Federici, 2015: 143). 

Se forjó una nueva división sexual del trabajo o, mejor dicho, un nuevo “contrato sexual”, siguiendo a Carol Pateman (1995), que definía a las mujeres -madres, esposas, hijas, viudas- en términos que ocultaban su condición de trabajadoras, mientras que daba a los hombres libre acceso a los cuerpos de las mujeres, a su trabajo y a los cuerpos y el trabajo de sus hijos (Federici, 2015: 145). 

Estas instituciones fueron consolidadas también a través de leyes que despojaron de derechos a las mujeres y que nos convirtieron en incapaces legales, ahondando la dependencia hacia los hombres. A esto se sumó toda la división de los espacios, que se expresó en la expulsión de las mujeres de los espacios públicos: se volvió peligroso caminar solas por la calle, sentarse en las aceras o ventanas. 

También se estigmatizaron las reuniones entre mujeres, se prohibió que viviéramos juntas solas sin hombres o que visitáramos a nuestras familias. Entonces, la familia nuclear reproductiva se convirtió en el único lugar legítimo para las mujeres, y la heterosexualidad, la única posibilidad económica: también se les prohibió vivir solas o con otras mujeres y, en el caso de las pobres, incluso ni con sus propias familias, ya que se suponía que no estarían controladas de forma adecuada. En definitiva, además de la devaluación económica y social, las mujeres experimentaron un proceso de infantilización legal (Federici, 2015:154


 Este régimen legal se acompañó de un discurso sobre la feminidad que planteaba la necesidad de vigilancia constante de las mujeres; nos consideraba emocionales, lujuriosas e incapaces de actuar de forma adecuada sin control masculino. Un discurso que veía a las mujeres como inferiores y deslegitimaba sus saberes, su cuerpo, su posibilidad reproductiva, su trabajo, su inteligencia y su sexualidad cuando no eran funcionales para los intereses institucionales. 

Fue a partir de todo esto que la violencia contra las mujeres tanto en el espacio público como privado fue legitimándose socialmente, como una herramienta para corregir a las “malas” y “desobedientes” mujeres y covertirlas. Así, la violencia feminicida, la violencia sexual, la violencia simbólica, el encarcelamiento, la penalización del aborto y la violencia de género se convirtieron en instrumentos que fueron y son usados de forma sistemática para disciplinar a las mujeres e imponerles este orden social. 

El castigo de la insubordinación femenina a la autoridad patriarcal fue evocado y celebrado (…) Mientras tanto, se introdujeron nuevas leyes y nuevas formas de tortura dirigidas a controlar el comportamiento de las mujeres dentro y fuera de la casa, lo que confirma (…) un proyecto político preciso que apuntaba a dejarlas sin autonomía ni poder social (Federici, 2015: 155). (…) 

la denigración literaria y cultural estaba al servicio de un proyecto de expropiación (…) el ataque librado contra las mujeres justificaba la apropiación de su trabajo por parte de los hombres y la criminalización de su control sobre la reproducción. Siempre, el precio de la resistencia era el exterminio (…) En el caso de las mujeres europeas, la caza de brujas jugó el papel principal en la construcción de su nueva función social y en la degradación de su identidad social (Federici, 2015: 156). 

La campaña del terror que acompañó este proceso en esa época fue la caza de brujas, que fue una estrategia de deshumanización femenina y que: 

justificó la represión, la persecución y la esclavitud (…) destruyó todo un mundo de prácticas femeninas, relaciones colectivas y sistemas de conocimiento que habían sido la base del poder de las mujeres (…) así como la condición necesaria para su resistencia en la lucha (…) (Federici, 2015: 157, 289). 

La caza de brujas fue una “guerra de clases” (Federici, 2015), un mecanismo del Estado para mermar el poder que las mujeres habían obtenido y las resistencias campesinas frente a la instauración de un nuevo modelo de Estado. En este sentido, instauró la sumisión de las mujeres a los hombres, pero también el control por parte del Estado de su cuerpo, sexualidad, posibilidad reproductiva y de trabajo, en tanto recursos económicos.

La caza de brujas en Europa fue un ataque a la resistencia que las mujeres opusieron a la difusión de las relaciones capitalistas y al poder que habían obtenido en virtud de su sexualidad, su control sobre la reproducción y su capacidad de curar (Federici, 2015: 233). 

Fue una herramienta política que permitió: 1. la legitimación de las formas de violencia más extremas con el objetivo de desaparecer grupos sociales y prácticas que se deseaban erradicar; 2. la persecución de las resistencias de las mujeres y las poblaciones y el desmoronamiento de la esperanza en la capacidad humana para transformar el mundo por fuera de la razón; 3. la destrucción de los tejidos comunitarios de solidaridad; 4. la instauración de una nueva forma de feminidad y 5. la instauración de instituciones sociales fundamentales para el capitalismo: heterosexualidad, familia nuclear procreadora, maternidad. Esto explica por qué fue utilizada de forma sistemática contra las mujeres de las clases populares, sus relaciones sociales-comunitarias y todas las implicaciones que tenían a nivel social. La caza de brujas fue una de las formas en que, a partir del terror, se rompieron los lazos comunitarios y se mermó el poder de resistencia al capitalismo. 

 Como brujas fueron juzgadas muchísimas mujeres y, a partir de este juzgamiento, se las fue disciplinando, para que cumplan el rol asignado en las instituciones patriarcales -capitalistas. Rompieron su posibilidad de control de la sexualidad, de control de la reproducción, de generación de lazos comunitarios (con hombres, pero espacialmente con otras mujeres), demonizaron las prácticas femeninas y destruyeron nuestros sistemas de pensamiento y saber. 

 De acuerdo con Federici (2015), uno de los principales objetivos de la caza de brujas era la instauración del control estatal de la producción de la fuerza de trabajo. Por ello, muchos procesos de juzgamiento a las brujas estuvieron fuertemente vinculados con el sexo no reproductivo, la criminalización de la anticoncepción, la expropiación a las mujeres de sus saberes y sus decisiones reproductivas: (…) 

Los crímenes reproductivos ocuparon un lugar prominente en los juicios. En el siglo XVII las brujas fueron acusadas de conspirar para destruir la potencia generativa de humanos y animales, de practicar abortos y de pertenecer a una secta infanticida dedicada a asesinar niños u ofrecerlos al Demonio. También en la imaginación popular, la bruja comenzó a ser asociada a la imagen de una vieja lujuriosa, hostil a la vida nueva, que se alimentaba de carne infantil o usaba los cuerpos de los niños para hacer sus pociones mágicas (…) (Federici, 2015: 247). 

El disciplinamiento y la apropiación por parte de los hombres y del Estado del cuerpo de las mujeres, como espacio privilegiado donde se han desplegado las técnicas y  las relaciones de poder en la transición al capitalismo, tuvo efectos terribles en la posición social de la mujer. Se desarrolló una condición estructural y sistemática de estas violencias dirigidas hacia las personas y cuerpos femeninos y feminizados, en “un orden ligado al sexismo y al pensamiento sexista” (hooks, 2017: 89). Esto fue impulsado por el Estado, como un proceso de ataque terrorista contra las mujeres y ha hecho que estos impactos se mantengan y se reproduzcan en el tiempo, generando importantes efectos en la subjetividad de las mujeres. 

 Una de sus consecuencias más importantes fue la instauración de “un nuevo modelo de feminidad: la mujer y esposa ideal -casta, pasiva, obediente, ahorrativa, de pocas palabras y siempre ocupada con sus tareas-”. Este prototipo generó las bases ideológicas para el sostenimiento de las instituciones patriarcales: el matrimonio, la heterosexualidad, la monogamia y la familia nuclear reproductora. Adicionalmente, originó la interiorización en la psique colectiva femenina de la sumisión5 y de los discursos que degradaban nuestro trabajo, nuestra capacidad, nuestra inteligencia, nuestros cuerpos, nuestra autonomía; nos llevó incluso a asumir y nombrar como producto de nuestra voluntad y nuestro deseo lo que nos fue impuesto: familias nucleares reproductoras, monogamia, heterosexualidad, maternidad, y sacrificio6


1 En esta época se desvalorizó el trabajo de las mujeres convirtiéndolo en no trabajo. En ese sentido, todas las productivas que realizaban las mujeres comenzaron a no tener valor. Así, por ejemplo, las actividades de cuidado (trabajo reproductivo) fueron consagradas como no productivas y, en los casos en que se pagaba, se lo hacía a los hombres, como parte de sus actividades. 

 2 Familia nuclear reproductiva, maternidad, heterosexualidad, monogamia, derecho, división sexual del trabajo, división de los espacios.

 3 Degradación de mujeres como seres humanos, degradación del trabajo de las mujeres. 

4 No pretendo reducir la jerarquización de las personas a las mujeres. Con Federici y otras teóricas feministas considero que el capitalismo en su jerarquización degrada también a muchos, muchas y muches otres sujetos sociales. No obstante, por los objetivos de este texto, me centraré en lo que sucede con las mujeres

5 Con esto no quiero decir que las mujeres no estuviéramos y no estemos en un constante proceso de resistencia. Las mujeres resistimos todos los días al patriarcado capitalista e inventamos formas de subvertirlo en la cotidianidad y la colectividad. Tampoco quiero plantear que no hubiera mujeres que rompieran estos esquemas ni que la organización colectiva de las mujeres no haya logrado subvertirlos y transformarlos. Pretendo mostrar únicamente cómo a partir de un proceso tan violento se instauraron estructuras sociales que posteriormente fueron resignificadas incluso por nosotras, pero que forman parte de la estructura que sostiene al patriarcado capitalista. Esto tampoco es una satanización de la familia, la heterosexualidad o la maternidad ni una premisa de que otras formas de vivir estas instituciones no son posibles; únicamente considero que, al ser instituciones estructurales, su vivencia individual privada, aunque sea muy diferente a la regla, no las afecta. Es necesario entonces pensar colectivamente cómo deconstruirlas en sus fundamentos opresivos. Además, deseo proponer que en esta época se generó un quiebre sobre lo que somos y debemos ser las mujeres, que durante siglos ha atravesado nuestra vivencia cotidiana de la vida, nuestra forma de construir relaciones y nuestros deseos. 

 6 En este punto considero que es necesario hacer una distinción entre la vivencia concreta que tenemos de cada una de estas instituciones y lo que implican en tanto estructuras de dominación para nosotras, las mujeres. En este texto, no pretendo analizar el deseo individual, personal o íntimo ni valorizar o jerarquizar los deseos desde un deber ser. Lo que busco es mostrar a la familia, la heterosexualidad, la maternidad también como instituciones desde las cuales se construye un deber ser femenino. Intento explicar que el deseo también es una construcción social muy fuerte cuando deviene de prácticas impositivas y violentas sobre nosotras y nuestros cuerpos que han durado cientos de años. Esto no hace que lo que deseemos sea menos legítimo, pero sí nos debe llevar a cuestionarnos cómo estas instituciones, que incluso podemos desear y vivir de forma diferente a la norma, aportan para reproducir y mantener un mundo patriarcal-capitalista. Considero que el reto está en pensar la forma de reestructurarlas desde lo colectivo para generar otro mundo posible. 


DE LA HOGUERA A LA CÁRCEL Criminalización de mujeres por aborto, parto y complicaciones obstétricas: un continuum de violencias y una nueva forma de cacería de brujas Ana Vera


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lunes, 29 de agosto de 2022

El no silencio de las mujeres

 


Durante milenios fuimos condenadas al mundo en el que se ve, se oye, se obedece y se calla, condenadas también al analfabetismo excluidas del lenguaje de los hombres, sin embargo, las mujeres siempre nos hemos comunicado y fortalecido entre nosotras, hemos hablado transmitido…trascendido, desafiando y venciendo la inexistencia y el silencio obligado desde la misma domesticidad que nos impusieron, hablando con la mirada cómplice que acompaña y guía, hablándonos contándonos expresándonos nuestro dolor para resurgir de entre las cenizas, hablando y creando fortalezas al cocinar, cantar, bailar, escribir, pintar y bordar.

Nuestras raíces y nuestras experiencias de la vida en cautiverio nos unen desde el principio de los tiempos, abuelas madres hijas hermanas tías y amigas, todas unidas por un vínculo invisible de historias compartidas, poseedoras de una memoria ancestral de testimonio y resistencia que nutre… que instruye…que prepara.

“Muchas veces la vi llorar,l lorar cuando cocinaba,cuando cantaba,cuando ponía café, es cierto, le pregunté por qué lloras tanto má? Y ella me decía, así, sin dejar de llorar: porque nosotras tenemos ríos adentro y a veces se nos salen, tus ríos aún no crecen, pero pronto lo harán.

Ahora lo comprendo todo, ahora tengo ríos en mí y en mis ojos.”

Nadia López poeta nuu savi de Oaxaca, México 


Cuando muere una lengua muere una parte de la humanidad, pero gracias a la tradición oral y escrita de mujeres guardianas creadoras y contadoras de historias, muchos  de nuestros tesoros y genealogías femeninas no sólo se han salvado, sino que son testimonio de nuestra capacidad de unión y resistencia, de la conciencia de la responsabilidad que tenemos con las que nos acompañan en el trayecto y con las otras que después vendrán.

Aunque ya en 1950 el secreto había empezado a salir a la luz, fue en 1995  que Yuang Huanyi  abrió el cofre completo para mostrárselo al mundo  en la conferencia mundial sobre la mujer, convocada por la Organización de las Naciones Unidas y llevada a cabo en Pekín.

Yuang Huanyi pequeña y anciana con los pies lastimados, deformados, cansados por una tradición  machista y cruelmente inhumana, fue el rostro y la voz de incontables generaciones de mujeres chinas que a lo largo de siglos de opresión, para acompañarse y fortalecerse se comunicaron en secreto mediante el nu shu, un lenguaje  de 600 caracteres inventado por sus ancestras entre 3000 y 1700 años atrás, y que hoy los expertos lo consideran único en el mundo por su asombrosa perfección y belleza.

Siento una gran emoción y orgullo femenino cuando imagino a todas esas mujeres extraordinarias, que ante la prohibición de poder aprender a leer y escribir crearon su propio alfabeto, una lengua secreta que plasmaban en abanicos, jarrones, lienzos,vestidos y prendas para protegerse del frío.

 Lo mismo me sucede cuando pienso en Yuang Huanyi que en el 95 tenía casi noventa años de edad, puedo verla estando ahí parada en aquella sede mundial, ofreciendo a la humanidad con orgullo y esperanza de preservación, el invaluable legado de sus antepasadas en unión con el suyo: lienzos, cartas, canciones, poemas y juramentos de amistad perpetua entre mujeres, todo escrito en nu shu que precisamente significa escritura de mujeres.


“Los hilos han estado escondidos durante miles de años. Los caminos han sido desgastados por los pies de aquellas que los anduvieron antes. Las historias fueron silenciadas. Las vidas olvidadas. Ahora el silencio se rompe; un coro se eleva. Las mujeres hablan…”

El tao de las mujeres (2010)

Galilea Libertad Fausto 


Créditos de la fotografía a quien corresponda.


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martes, 23 de agosto de 2022

@JUSTICIAPARAVIVI



Nos mantenemos vigilantes del accionar de los jueces, exigimos transparencia y mayor control en el cumplimiento de las condenas de los casos de femicidios para que se cumplan en los lugares legalmente asignados.

La justicia debe estar de lado de las víctimas de femicidio y de sus familias. Dejar en libertad a un femicida, cuya condena ha sido confirmada 2 veces, es un mensaje de impunidad por parte de la justicia. #JusticiaParaVivi 


Desde la página del Comite Provincial de Mujeres de Tungurahua escribimos sobre este terrible crimen  en 2014 y  ahora no podemos aceptar que la justicia tomé parte por el asesino, permitiendo que no cumpla una condena ratificada ya en dos ocasiones .  

Viviana Nuñez, joven de 23 años  casada con su victimario y con un hijito de cuatro años. Fue estrangulada el 21 de diciembre  de 2014 en Machala.
Ella estudiaba arquitectura en la Universidad Técnica de Ambato y él también había estudiado allí derecho . 
Visto desde fuera se trataría de una pareja normal, parece que  ni los padres de Vivi, habían detectado el problema de violencia de que era objeto. Pero según otras informaciones  se da la idea que habían como pareja caído en el ciclo de la violencia con peleas y perdones sucesivos que finalizaron con este terrible y doloroso desenlace que deja sembrado el dolor  a  su pequeño, familiares,  amigos y  sociedad en general .

Lo cierto es que la determinación y ensañamiento  que el asesino mostró matando a Vivi no la tuvo para suicidarse él. Hizo varios intentos que mostraron que valoraba su vida más que la vida de la que fue madre de su hija y compañera, aquella a la que según el mismo escribe, había amado y deseado mucho. Como hijo de una cultura machista y patriarcal debio entender que era legitimo el uso de la violencia y ahora simplemente pensará que se le fue la situación de las manos.

Situaciones como esta debería dar a toda la sociedad  un toque de atención  y  hacernos reflexionar sobre que las  origina y como esto se podría evitar .   
Una mirada desde el género y los derechos humanos nos indica que se requiere cambios profundos en los valores sociales y en los comportamientos de las personas- Para eso requerimos que la Academia y de todas las instituciones publicas se pongan a trabajar para frenar estas realidades.

Es muy triste ver como un acontecimiento tan doloroso, pasa desapercibido y nadie se posiciona cuestionando este acto de barbarie, como si fuera un acto aislado victima de un loco, cuando es el resultado de una violencia estructural y cultural implantada en nuestra sociedad que entiende a la mujer como menor, sujeto de mejora, con la que se puede usar la violencia, por su bien con consecuencias atroces como la muerte de Vivi.
Mñas información en 
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lunes, 22 de agosto de 2022

Dora María Téllez, #DéjenQueDoraViva

 


Dora María Téllez, de 66 años, se está muriendo lentamente de hambre en una prisión nicaragüense. Morirá si no es liberada. Lleva más de un año bajo un régimen de aislamiento total. Su salud se está deteriorando y no recibe ninguna atención médica ni una alimentación adecuada. Dora María permanece en completa oscuridad y no tiene libros, bolígrafos ni papel. Ha sido sometida a constantes interrogatorios y no tiene representación legal. Fue juzgada a puerta cerrada, declarada culpable de "traición" y condenada a 8 años. Dora María está encarcelada por desafiar el intento del presidente Ortega de revertir los avances de Nicaragua hacia la democracia, concentrando el poder en sus propias manos.

Tal como ustedes saben, Dora María ha trabajado y luchado toda su vida por la democracia y la justicia en Nicaragua. Fue una legendaria líder guerrillera en la lucha contra el dictador Anastasio Somoza en los años 70. Con apenas 22 años, fue la segunda al mando en la toma del Palacio Nacional en 1978, un punto de inflexión en el crecimiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Como comandante militar del FSLN, liberó la ciudad de León, la primera ciudad importante que cayó en manos de los sandinistas en 1979. Dos semanas después cayó Managua y el FSLN tomó el poder. Durante la década de los 80, Dora María lideró los esfuerzos democráticos de la sociedad civil en su calidad de ministra de salud. Abogó por los derechos de las mujeres, y la formación de alianzas amplias para reconstruir el país.

Tras la derrota electoral del FSLN en 1989, ella, junto con el vicepresidente Sergio Ramírez y muchos otros sandinistas, rompieron filas con Daniel Ortega por su liderazgo corrupto y centralizado del partido. Fue una de las fundadoras del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) que desafió el dominio de Ortega sobre el FSLN, buscando un programa político más democrático.

En 2018, estallaron protestas espontáneas en Nicaragua, que crecieron masivamente tras la represión ejercida por el gobierno de Ortega y su vicepresidenta Rosario Murillo, que dejó un saldo de más de 350 muertos, cientos de encarcelados, miles de heridos y decenas de miles de personas buscando exilio y seguridad fuera del país. Todas las protestas fueron proclamadas ilegales, y un estado policial ha estado operando desde entonces.

A medida que se acercaban las elecciones previstas para noviembre de 2021, Ortega ordenó la detención y el encarcelamiento de los 7 candidatos de la oposición previstos, junto con estudiantes, periodistas, empresarios, activistas de derechos humanos y líderes eclesiásticos y políticos. En junio de 2021, Dora María Téllez fue detenida.

 

#DéjenQueDoraViva

 


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sábado, 20 de agosto de 2022

Pedimos a los Diputados de Republica Dominicana tomen esta oportunidad de proteger la salud y vida de las mujeres!





El Congreso de #RepúblicaDominicana pronto decidirá si ajusta el código penal para permitir el aborto en tres circunstancias. Sabemos que #LasCausalesSalvanVidas.
Pedimos a los Diputados de Republica Dominicana tomen esta oportunidad de proteger la salud y vida de las mujeres!



Recordamos a Damaris, Esperancita, Winifer, Carmen y todas aquellas niñas y mujeres que la ley dominicana ha dejado sin voz. Seguiremos trabajando por un Código Penal que les garantice los derechos a todas las mujeres.

Hace 10 años murió Esperancita, nadie debería repetir su historia. Por ello pedimos a lo Diputados de Republica Dominicana que amplíe el acceso al aborto en casos de violación, riesgo para la vida o embarazo inviable. 

#JusticiaParaEsperancita es lo que esperamos en República Dominicana y en toda América Latina y el Caribe  @rd3causales
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viernes, 19 de agosto de 2022

Nasrin Sotoudeh ha sido condenada por defender los derechos de las mujeres en Irán


Nuestro apoyo a la acción de Amnistía Internacional y nuestro pedido de que firmes su peticion  para apoyar a Basrin y cone lla a todas las mujeres de Irán .


NASRIN SOTOUDEH: 38 AÑOS DE CÁRCEL Y 148 LATIGAZOS PARA DESTACADA ABOGADA IRANÍ


Luchar pacíficamente por los derechos humanos. Eso es lo que ha hecho Nasrin toda su vida. Como abogada defendía a las mujeres que se negaban a acatar las degradantes leyes sobre el uso del velo o hijab.

En Irán, a las mujeres y a las niñas no se les permite salir de sus hogares a menos que se cubran el cabello con un pañuelo y los brazos y las piernas con ropa suelta. Nasrin quería cambiar esto y fue detenida por ello.

Las autoridades iraníes interpretan que eso atenta contra la seguridad nacional o es un insulto al “Líder Supremo”.

Y le han impuesto la pena más cruel: 38 años de prisión y 148 latigazos. La de Nasrin es la sentencia más dura que se recuerde en muchos años contra un defensor o defensora de los derechos humanos.

Desde que ingresó en prisión, en junio de 2018, Nasrin ha podido salir de la cárcel en varias ocasiones con permisos temporales cortos. Actualmente sabemos que recibió un permiso temporal por motivos médicos, por lo que en este momento se encuentra fuera de la cárcel.

A pesar de esta buena noticia, sigue siendo importante reclamar a las autoridades iraníes la liberación incondicional de Nasrin. Anteriormente ya fue liberada de manera temporal por los mismos motivos, y después de un tiempo fue de nuevo encarcelada. Por lo que seguiremos enviando cartas para que esto no vuelva a ocurrir.

Exige al Líder Supremo de Irán la liberación inmediata e incondicional de Nasrin Sotoudeh y que la sentencia sea anulada ya.

https://www.es.amnesty.org/actua/acciones/iran-nasrin-sotoudeh-mar19/

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jueves, 18 de agosto de 2022

La letal misoginia se recrudece en México


 Escribir para hablar y denunciar la multitud de formas que componen la violencia de género nunca ha sido ni es algo placentero, sin embargo, hay atrocidades tan grandes tan inexplicablemente crueles e inhumanas que se dificulta mucho más realizar esta dolorosa pero necesaria tarea, especialmente cuando se hace desde la propia experiencia de ser mujer.


Seguramente  quienes hemos leído “El martillo de las brujas” publicado en 1487 por monjes dominicos, nos hemos asombrado, estremecido e indignado por el grado extremo de odio y desprecio al sexo femenino, y lo mismo  sucede al escuchar relatos o ver en la pantalla del cine y la televisión,  la historia de la muerte espantosa que sufrieron miles y quizá millones de personas en su mayoría mujeres, al ser quemadas vivas en la hoguera durante la llamada cacería de brujas (s.XV- s. XVIII). 


No obstante, a pesar de lo mal que nos haga sentir por un momento el conocimiento de este pasaje oscuro de la historia de Europa y América, la verdad es que lo vemos y lo sentimos a la distancia como hechos o leyendas pasadas totalmente ajenas a nuestra actualidad, como si este salvajismo misógino fuera algo totalmente imposible de existir hoy en día, desgraciadamente no es así.


En mayo de este año Luz Raquel Padilla  de apenas treinta y cinco años de edad y madre de un niño con autismo severo y epilepsia, denunció ante el ministerio público a su vecino por atacarla con cloro dañándole gravemente uno de sus senos y por sus anteriores constantes amenazas de muerte, también pidió protección para ella y su hijo la cual nunca recibió ya que las autoridades ignoraron por completo el carácter de emergencia de su situación, el pasado 16 de julio Luz Raquel fue quemada viva al ser rociada con alcohol por tres hombres y una mujer que le prendieron fuego en un parque de Zapopan Jalisco, México.


(La misoginia lastima, corta y duele, pero la herida es mucho más grande y profunda cuando procede de las manos de una mujer)


En el mismo estado de Jalisco hace tan sólo unos días, Laura Flores quien tiene una discapacidad física y que al igual que Luz Raquel es madre de un niño con autismo, se encuentra aterrada tratando de esconderse temiendo por su vida, después de que un hombre de su misma colonia que ha venido acosándola intentara matarla con un pico, y más después de que las autoridades se negaran a actuar debidamente y protegerla a ella y a su hijo por considerar el asunto como un problema de vecinos sin la mayor importancia.


Cada vez son más las denuncias que van evidenciando toda la basura que se esconde debajo del tapete del ministerio público, fiscalías y cuerpos policiales en el estado de Jalisco México, aunque a decir verdad, la incompetencia, negligencia, violencia y corrupción institucional, jurídica y social en contra de niñas y mujeres es un cáncer extendido por todo el país.


Es tan atemorizante y absolutamente inaceptable que servidores públicos supuestamente encargados de proporcionar protección y seguridad a la ciudadanía, sean cómplices de abusadores, misóginos y psicópatas,  que dichos funcionarios con su inactividad ante las denuncias de maltrato, acoso, persecución y feminicidio que les son presentadas diariamente en México, apoyen promuevan y aumenten la violencia de género.


Ni este país ni ningún otro se puede auto llamar desarrollado, ni siquiera en vías de desarrollo cuando sus mujeres siguen siendo quemadas vivas en plena calle, cuando los verdugos de la época de la inquisición  continúan existiendo y las acechan para asesinarlas del otro lado de la puerta o al doblar la esquina; y tampoco puede hablar de eficaces medidas de seguridad pública y libertad, cuando más de la mitad de su población vive prisionera del miedo y la inseguridad que causa la falta de protección por parte de gobernaturas y autoridades indiferentes, corruptas y misóginas!


Galilea Libertad Fausto 


Créditos de la ilustración: Ana Regina García

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miércoles, 17 de agosto de 2022

Una nueva Constitución en Túnez que socava los derechos de las mujeres, con un marco de referencia religioso en un país laico.

Activistas y activistas comunitarios se movilizaron el viernes 22 de julio en el centro de Túnez para gritar su rechazo al proyecto de Constitución del Presidente de la República, Kais Saied. Bajo la consigna “No a la Constitución de un dictador”, los manifestantes denunciaron todo el proceso político que derivó en el proyecto de Constitución, presentado a referéndum el 25 de julio.

Las feministas se han pronunciado para criticar un proyecto de Constitución que pone en peligro los logros de las mujeres tunecinas. El día de la aprobación de esta Constitución será "un día de luto" para las mujeres, afirmó Yosra Frawes, activista feminista y expresidenta de la Asociación Tunecina de Mujeres Democráticas (ATFD).

Una preocupación compartida por Sarah Ben Said, directora ejecutiva de la asociación Aswat Nissa. “Este texto constitucional combina el paternalismo de Bourguiba con la autocracia de Ben Ali”, estima, por su parte, la representante de Aswat Nissa, contactada por Nawaat.

Activistas feministas critican la vía presidencial “unilateral” que dio origen a este proyecto de Constitución. Desarrollado sin consultar a los actores y asociaciones políticas y a pesar de la opinión desfavorable de la comisión encargada de redactar la nueva Constitución tunecina, el proyecto de Saied se percibe como "una amenaza para los derechos de las mujeres y en particular de las minorías", advierte Ben Said.

La expresidenta de la ATFD  teme  un posible referéndum sobre el Código del Estatuto Personal (CSP). Al constituir un arsenal legal de vanguardia, la CSP estaría seriamente amenazada cuando entre en vigor la nueva Constitución, cree.Los temores de las feministas se basan en la referencia más destacada de este proyecto a la religión. Una omnipresencia va de la mano con la ausencia de cualquier referencia a los derechos humanos.

Sin embargo, las luchas por los derechos humanos son parte integral de la historia del país. Túnez participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, entre otros. Lamentablemente, el Presidente de la República percibe estos derechos como impuestos a la sociedad tunecina por parte de extranjeros. A los que los defienden, los llama traidores, denuncia Frawes.

La activista feminista también critica la eliminación de la referencia al movimiento reformista posindependencia en el preámbulo del proyecto de Constitución. Ella lo ve como una “exclusión” de toda una dinámica política que ha traído varios derechos a las mujeres tunecinas: desde el CSP hasta el establecimiento de la educación obligatoria.

“El marco de referencia religioso no solo tiene un significado simbólico de orden civilizatorio. Crea efectos legales”, explica Frawes. Y para continuar: “Es esta misma referencia la que ha impedido a las mujeres tunecinas a lo largo de estos 70 años acceder a todos sus derechos”.

En efecto, contrariamente a la Constitución de 2014, el texto constitucional de Saied no se contenta con mencionar “el apego de nuestro pueblo a las enseñanzas del Islam”, a la “identidad árabe e islámica” de los tunecinos y al Islam como religión de Estado. Decreta la afiliación de Túnez a un "Oumma" islámico.

Un posicionamiento identitario acompañado de una obligación para el Estado de “trabajar para lograr los fines (maqacid) del Islam, en este caso la preservación de la vida, el honor, la propiedad, la religión y la libertad”. Esta referencia al honor sería una brecha que permitiría requisar los logros de las mujeres, en particular en términos de filiación, preocupa el líder de Aswat Nissa.

Mientras tanto, Yosra Frawes teme que los cuerpos de las mujeres estén aún más encerrados en nombre de la preservación del honor. “Hay toda una dinámica que atenta contra el acceso de las mujeres a sus derechos sexuales y reproductivos. Se ha iniciado desde el ascenso de los islamistas al poder. Con tal disposición constitucional, tememos que estos derechos sean aún más violados”.

Es cierto que el proyecto de Constitución de Kais Saied establece la igualdad entre hombres y mujeres, pero este anuncio sigue siendo "lacunado", cree Sarah Ben Said. “El artículo 23 de este proyecto de ley establece la igualdad ante la ley y no en la ley. Nada presagia algún avance en términos de igualdad en la herencia o incluso en la paridad”, añade.

Ante todas estas carencias y el hecho de que la Constitución se interpreta como un ente inseparable, el texto constitucional del Presidente de la República constituye “un punto oscuro en la historia del país”, ataja la expresidente de la 'ATFD .

Traducción de Violeta Doval Hernández 

Fuente original: https://nawaat.org/2022/07/27/nouvelle-constitution-craintes-dune-autocratie-aux-relents-theocratiques/

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martes, 16 de agosto de 2022

Febrero 2021 24/24

 


Me gustaría terminar recordándonos que en los últimos más de 75 años – desde la creación de la Carta de Naciones Unidas, la CSW, la DAW, hasta la primera Conferencia Mundial sobre Mujeres (1975), a través de la Década para las Mujeres (1976-1985) y hasta ahora, ha habido mucha discusión sobre cuál es el papel de Naciones Unidas con respecto a las mujeres.

 En el período desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres (Beijing, 1995), ha habido un enfoque particular en la integración de los derechos de las mujeres a las Naciones Unidas por medio de la inclusión de una perspectiva de género en la corriente general (gender mainstreaming) que en español se tradujo como la transversalización de la perspectiva de género. 

La transversalización de la perspectiva de género en el quehacer del sistema de Naciones Unidas es una estrategia que hace énfasis en la importancia de monitorear los diferentes impactos y oportunidades que un programa o política particular puedan tener sobre mujeres u hombres con el objetivo de eliminar los efectos negativos que toda política pueda generar en las mujeres debido a la discriminación contra ellas que existe en todo el mundo. La estrategia se concentra en hacer central todo lo concerniente a la igualdad de género en la formulación de políticas, legislación, colocación de recursos y programas de planeamiento y monitoreo. La utilización de la estrategia de que en todo el sistema de naciones unidas haya perspectiva de género, de incluir la perspectiva de género en la corriente general de Naciones Unidas para lograr la igualdad de género, exige, sobretodo, cambios de conciencia y capacidad de todo el personal. También implica un fuerte compromiso administrativo. Se debe desarrollar un conocimiento basado en la vinculación entre igualdad de género y los asuntos fundamentales y procesos en los programas organizacionales; y se deben promover habilidades prácticas analíticas. Se deben desarrollar metodologías y herramientas; se deben establecer bases de recursos de experticias de mayor profundidad en las áreas relacionadas. 

Una inclusión de la perspectiva de género efectiva en todo el sistema de Naciones Unidas requiere una completa transformación de las agendas de paz y desarrollo, de manera que ambas se entiendan como derechos humanos y, por lo tanto, como derechos que todos los seres humanos tienen derecho a disfrutar. Con una perspectiva basada en los derechos humanos, la acción efectiva para el desarrollo, por ejemplo, pasa del ámbito opcional de la caridad, al obligatorio de la legislación, con derechos identificables, obligaciones claras, y con derechohabientes y responsables. Es más, acoger la estructura de los derechos humanos abre las puertas para la utilización de una creciente base de información, análisis y jurisprudencia desarrollada en años recientes por los órganos de tratados de las Naciones Unidas y otros/as especialistas en derechos humanos, sobre derechos humanos como el derecho humano a la vivienda adecuada, a la salud, a la alimentación, al agua, a la agricultura, y prácticamente todos los demás elementos del desarrollo humano sostenible. Se puede decir lo mismo sobre el derecho a la paz. 

Por último, es importante entender que una estrategia dentro de la corriente general del sistema de Naciones Unidas no excluye el financiamiento de proyectos específicos que empoderen a las mujeres en su trabajo hacia la igualdad. El prerrequisito crucial es que se basen en el análisis de las diferentes posiciones de hombres y mujeres y que apoyen la igualdad de género. Y como dije al inicio, sinceramente espero que esta larga charla les haya dado la inspiración para desarrollar las metodologías que ustedes van a necesitar para incorporar una estructura de derechos humanos de las mujeres en sus trabajos y en sus vidas.


Este texto esta tomado del libro de Alda Facio Montejo titulado La evolución de los derechos humanos de las mujeres en las Naciones Unidas 

 Alda nos dice : Este documento ha sido preparado con fines puramente pedagógicos. No pretende ser una historia oficial ni completa de estos años. Resume, desde la perspectiva de una latinoamericana que ha participado en muchos de los eventos que aquí se narran, una breve etapa de la larga historia de la lucha de las mujeres contra el patriarcado que también está dentro de la ONU. Este pedacito de la historia de resistencia y logros de las mujeres no pretende decir que sea dentro de la ONU o en esos años que hayan sucedido los acontecimientos más importantes para el logro de la igualdad y la justicia social para las mujeres de todo el mundo, de todas las razas/etnias, credos, culturas, edades, nacionalidades, capacidades, sexualidades, etc. 

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