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martes, 23 de abril de 2024

El día del libro y la literatura escrita por mujeres

 


Quienes amamos sumergirnos en el universo mágico de la tinta y el papel estamos de celebración, este 23 de abril nos ponemos de manteles largos por el Día Internacional del Libro, fecha que fue promovida por la UNESCO en 1988 con el propósito de fomentar el buen hábito de la lectura, apoyar a la industria editorial y a la protección de los derechos de autor.

Antes y durante dicho día se llevan a cabo alrededor del mundo innumerables actividades literarias: festivales, ferias, presentaciones, lectura de libros etc., y la comunidad universitaria en la Ciudad de México no es la excepción. desde el 2009 la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realiza la Fiesta del Libro y la Rosa. Este 2024 se llevó a cabo en los espacios del Centro Cultural Universitario del 19 al 21 de abril vendiendo, comprando libros y regalando rosas en un ambiente de verdadero amor por la palabra escrita.

Hasta aquí todo va de maravilla y me parece muy bien, pero como lectora, escritora y feminista que soy, me es imposible no ver desde una perspectiva de género todo este asunto de los libros y las editoriales, además de unas cuantas cosas más derivadas de lo mismo.

Es una verdad universalmente reconocida (parafraseando a Jane Austen), que nunca antes había existido un número tan grande de mujeres dedicadas al honroso oficio de escribir, y este enorme auge femenino está directamente ligado al feminismo, al desarrollo de una conciencia crítica de género y a los espacios que el movimiento feminista a ido abriendo para nosotras las mujeres escritoras.

Estamos viendo hecha realidad la profecía literaria que Virginia Woolf vaticinó en 1929 desde el escritorio de su habitación propia, diciendo que si vivíamos cien años más (como humanidad),  y si cada una de nosotras  lográramos tener quinientas libras al año y una habitación propia (autonomía de pensamiento e independencia económica), habiéndonos para entonces acostumbrado a la libertad tendríamos el valor de escribir exactamente lo que pensamos, floreceríamos y poblaríamos con nuestra voz escrita los jardines del mundo.

Sin embargo, pese a lo mucho que hemos avanzado en el ámbito de las letras, aún nos queda muchísimo más por hacer y por lograr. 

Actualmente las grandes editoriales siguen publicando más libros escritos por hombres que por mujeres,  y continúa siendo mejor pagado el trabajo literario de ellos que de ellas, por otro lado las librerías (excepto las librerías feministas), muestran en sus estanterías más vistosas un mayor número de libros de autores que de autoras, y para rematar esta evidente desigualdad, los premios literarios se siguen otorgando más a escritores que a escritoras, este hecho definitivamente no tiene nada que ver con la calidad de los textos seleccionados, sino directamente con el criterio patriarcal que atraviesa el canon literario.

Algo más para mencionar o mejor dicho para criticar, es que en un acto estratégico de mercadotecnia a las principales editoriales les ha dado por publicar y publicitar a gran escala a escritoras del pasado consideradas clásicas hoy en día, un negocio muy lucrativo debido al enorme crecimiento de lectoras y escritoras feministas y no feministas a nivel mundial, y al interés de estas por reivindicar la vida y la obra de escritoras de épocas anteriores, mismas que en su momento o después,  no fueron debidamente valoradas y que en su mayoría terminaron siendo olvidadas.

Este constante maratón de pioneras publicadas en lujosas ediciones conmemorativas, ediciones regulares y de bolsillo son en sí un acierto para la industria editorial y un disfrute para la comunidad lectora que gustamos de ellas, el problema radica en que las grandes editoriales apuestan a lo seguro publicando libros de autoras clásicas, y no se arriesgan publicando el prolífico trabajo literario que están haciendo nuevas autoras.

Existe otro tipo de desdén a la literatura escrita por mujeres que ha afectado y afecta lo mismo a autoras tanto de ayer como de hoy, , y es que históricamente los hombres han leído y leen a los hombres, las mujeres hemos leído y leemos a los hombres, sin embargo, el número de hombres que leyó en siglos anteriores a mujeres fue prácticamente nulo, salvo rarísimas excepciones, y en la actualidad ese número continúa siendo bastante minoritario. Quienes más leen el trabajo de las mujeres son las propias mujeres, y ese desequilibrio lector es algo de lo mucho que tenemos que cambiar desde el feminismo académico.

Todavía a finales del siglo pasado en los programas de educación básica, media y preparatoria, las pensadoras, filósofas y literatas eran inexistentes, en las clases de historia y literatura sólo se leía analizaba y se tomaba como única base de la enseñanza, a los grandes clásicos y a toda otra obra escrita por hombres, borrando del mapa histórico-literario el importante y por demás invaluable aporte de las mujeres al universo de las letras.

Gracias a las feministas es que hoy se está dando a conocer dentro y fuera de la academia, por ejemplo, que la primera obra literaria firmada de la que se tiene conocimiento fue escrita por una mujer: Enheduanna, poeta y escritora nacida en Mesopotamia 2286 siglos antes de la era cristiana. Y de ahí un desfile de grandes pensadoras, filósofas, escritoras y poetas rescatadas por los feminismos desde la remota antigüedad hasta la modernidad, Safo, Aspasia, Hipatia, Hildegarda, Christine de Pizan, Sor Juana, Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, Virginia Woolf, y la lista continúa.

En definitiva, es un hecho que la lectura de buenos libros forma mentes, sana sociedades y abre un mundo de incontables y maravillosas posibilidades, la buena literatura es una fuente inagotable de sabiduría que hace al pasado presente y al futuro posible.

Este Día Internacional del Libro y en todo momento, recordemos que la excelencia de la palabra escrita no es exclusiva de ningún sexo, mujeres y hombres tenemos la misma capacidad literaria para dar vida a grandes obras, y debemos tener las mismas oportunidades de publicación, divulgación, expansión, valoración y reconocimiento de nuestro trabajo!

Galilea Libertad Fausto.


Créditos de la ilustración a quien corresponda.








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lunes, 15 de abril de 2024

Qué aprendizajes podemos extraer de las constructoras de paz 3/3

Carmen Magallón[1]

En estos momentos de aguda crisis debida a la lógica del sistema y de irrupción de la guerra de nuevo, es importante pensar que la organización del mundo podría ser de otro modo. Que podríamos regirnos por la lógica de la sostenibilidad de la vida, que no sólo pone el énfasis en una prioridad diferente, sino que choca con la lógica de la acumulación económica, y también con la lógica del poder y el patriarcado de la mayoría de líderes, un poder que se ejerce más bien buscando la hegemonía y el dominio, económico, político y geoestratégico. 

La lógica de la sostenibilidad de la vida instaura una racionalidad más básica y trascendente, tiene en cuenta a las generaciones futuras, y parece evidente que es la única que puede permitirnos sobrevivir como especie.

Esta sabiduría para la supervivencia es un legado que viene de lejos, transmitido de unas generaciones a otras pero todavía no universalizado; es la que puede ponerse en circulación social para contribuir a la socialización de ambos sexos.  

Quiero subrayar la idea de que todos, hombres y mujeres habríamos de dedicar tiempo a sostener la vida, precisamente porque quienes están menos implicados en su cuidado, encuentran mayores dificultades para hacerse cargo del valor que posee. O lo pasan por alto más fácilmente.

Necesitamos una igualdad construida con los ladrillos de la experiencia histórica de hombres y mujeres. Igualdad y diferencia no se contraponen. 

Recuperar el pensamiento y las prácticas de tantas mujeres que han tratado de construir la paz, escuchar las voces de las mujeres del mundo, puede ayudar a romper con la dinámica deshumanizadora y letal a la que nos aboca este sistema.  

Necesitamos establecer una línea genealógica que haga perceptible su tarea civilizatoria, desde el pasado hasta el presente, y hacerlo desde la memoria y el debate de los hilos que dejaron tendidos, las vetas de la interpelación que ellas iniciaron. Interpelar es distinto de reclamar, distinto de pedir algo que el otro tiene y tú no. Es apelar desde un plano de igualdad y de diferencia a lo mejor del ser del otro, para establecer un diálogo en el que haya un reconocimiento mutuo. Interpelar es sacudir metafóricamente para lograr abrir la mente a nuevas visiones, es dialogar, pactar, convencer. Es arrastrar al otro a una gestión conjunta y diferente del mundo.

Necesitamos universalizar la lógica de su hacer y pensar, no dejándola perder y extendiéndola a los hombres. Hombres y mujeres necesitamos trabajar juntos para mejorar el mundo. 

De manera resumida podemos decir que las feministas pacifistas nos han enseñado:

-A saltar por encima de las barreras que dividen a los grupos enfrentados y establecer puentes

-A pensar libremente, fuera de las lógicas establecidas

-A buscar objetivos comunes desde distintas ideologías, culturas y situaciones de clase

-A gestionar los conflictos internos desde una actitud crítica, guiada por criterios y regida por un tipo de “inteligencia compasiva” (Catia Confortini): ponerse en el lugar del otro, no cejar hasta colocar los problemas en otro punto. 

-A trabajar en la base y en la cumbre: llevar las voces de la base a los lugares donde se toman las decisiones

-A valorar la incidencia internacional: unir el trabajo local, nacional e internacional

-A establecer alianzas entre diferentes organizaciones, líderes y organismos

-A resistir y persistir en el tiempo: más de 100 años de trabajo por la paz y el desarme.

Todavía hoy, el legado civilizatorio de las constructoras de paz está pendiente de universalizar.




[1] Presidenta de Honor de WILPF España.


Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.


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domingo, 14 de abril de 2024

Aprender de un feminismo pacifista internacionalista 2/3

 

Mujeres de WILPF
Carmen Magallón[1]

Vivimos en medio de una crisis que es multidimensional: no es sólo económica, sino también ecológica, política y social.

Vivimos tiempos en los que la gente ve cómo se precarizan sus vidas, los derechos retroceden, las instituciones se deterioran y el paradigma dominante se muestra incapaz de encontrar soluciones.

Vivimos en un mundo en el que el egoísmo, la desigualdad y el abuso dominan la escena, bajo un sistema global en el que los poderes financieros están poniendo en peligro la paz, entendida en su sentido positivo: la democracia, los derechos humanos, el avance de las mujeres…; un mundo en el que la gobernanza internacional construida desde la Segunda Guerra Mundial está en peligro. Y en el que últimamente ha vuelto a irrumpir la guerra, en su expresión más brutal, incluido el genocidio. 

No olvidamos que lo que hoy vemos a nuestro alrededor ha sido y es la condición ‘normal’ en la que siempre han vivido y viven en otros lugares del mundo, incluidas las guerras, o como ahora suelen nombrarse, los conflictos armados.  Por una parte, esto nos hermana en el sufrimiento; por otra, nos alienta a no resignarnos a que la igualación de las condiciones de vida sea a la baja, cuando siempre pugnamos porque nos fuéramos igualando hacia arriba. 

En un mundo que se ha hecho más pequeño, necesitamos pensar y actuar en todos los niveles: local, nacional e internacional. Para mundializar los derechos, transformar Naciones Unidas y defender y mejorar la gobernanza global. Necesitamos sumar el conjunto de voces que claman por una visión alternativa a las lógicas y tendencias que gobiernan el mundo hoy. Y para todo esto: necesitamos construir voluntad y creatividad e inteligencia colectiva.

Es el momento para que emerjan otros paradigmas no tenidos en cuenta y generalmente situados en la exclusión: escuchar las voces que llegan desde el feminismo, desde el ecologismo, desde los movimientos por la paz, por el decrecimiento que ayude a frenar el deterioro del planeta…

En el movimiento por la paz hay una larga y profunda experiencia de resistencia ante el sistema: resistencia a hacer la mili, denuncia de los objetivos militaristas, de la opresión, del gasto armamentístico… En su filosofía, en las distintas sensibilidades que crecieron en su seno, se pone de manifiesto cómo posee muchos rasgos de excelencia para la participación, aplicables a otros movimientos, entre ellos:

-La importancia de mantener la coherencia entre fines y medios: que las formas de actuar, de participar y de relacionarse, no son indiferentes, sino que pueden respetar o distorsionar los fines que se persiguen; y que también tienen repercusiones en las personas individuales, tanto de dentro como de fuera del movimiento. 
-Que se pueden encontrar salidas en las que todo el mundo gane, rompiendo los enfoques que tensionan la confrontación de intereses presentándolos como juegos de suma cero, de vencedores y vencidos.
-Que lo importante no es vencer sino convencer.
-Que los conflictos entre grupos se agudizan a través del mecanismo del miedo, el miedo que en general nos paraliza, el miedo al otro que  puede conducirnos a la agresión.
A la disolución del miedo contribuye el fomento de la confianza. La posibilidad de que dos grupos enfrentados convivan ha de basarse en la ruptura del miedo y el establecimiento de la confianza. Y ahí es donde tienen importancia los gestos, las palabras, los signos. El pacifismo propone iniciativas en las que haya acercamiento físico, sea en encuentros formales o informales, esporádicos o permanentes, sea un campamento de jóvenes de las comunidades enfrentadas, sea una fiesta. Cuanto más grande es el conflicto son necesarias más palabras, más encuentros, más diálogo, más escucha, más imaginación para el acercamiento y el desarme.
-Que los cuerpos importan. La no-violencia basa su fuerza en el valor de los cuerpos, en su carga simbólica que, precisamente por ser expresión de la vulnerabilidad humana, les concede la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza. Los artefactos bélicos se diseñan para matar, también para aumentar la distancia entre los cuerpos. Para que no se vean las consecuencias del uso de un arma, de un disparo, que todo suceda como si todo sucediera entre máquinas. 
Como ha escrito Elena Grau, “en las guerras actuales se pone de manifiesto de manera más explícita que nunca que el cuerpo, en el discurso militarista patriarcal, es irrelevante… que la abstracción desencarnada de la sofisticación tecnológica, al convertir en objetivo central de la guerra el cercenamiento de las condiciones de humanidad necesarias para la vida de las poblaciones, se expresa una forma de estar en el mundo que en el pensamiento prescinde de los cuerpos” . Este intento de abstraer el cuerpo, que arraiga en la filosofía occidental y se plasma en las estrategias y el desarrollo técnico de carácter belicista, trata de acallar el potente discurso de los cuerpos, de neutralizar su poder que es así indirectamente reconocido. Su máxima expresión son los drones, siendo los drones autónomos o robot killers, que pueden disparar bajo su propia decisión el máximo extremo de la deshumanización.
El pacifismo se sumó también, aportó razones, a la crítica al saber experto (como hizo el feminismo, o los miembros de otros grupos sociales excluidos). La obtención y explosión de la bomba nuclear marcó el siglo XX, nuestra relación con la política, y nuestra relación con la ciencia. Constituye un punto de inflexión que marca el inicio de una desconfianza que fue creciendo en la segunda mitad del pasado siglo. Una amenaza nuclear que en los últimos tiempos ha regresado, devolviéndonos a una especie de Guerra Fría. 
Como dice Vandana Shiva, la diferenciación entre el ‘saber’, del experto, y la ‘ignorancia’, de todos los demás es reduccionista y constituye una fuente de violencia. Para el reduccionismo el conocimiento es algo uniforme, divisible y abstracto. Bajo esta noción, “la uniformidad permite que el conocimiento de partes de un sistema se presente como conocimiento de la totalidad. La divisibilidad permite la abstracción de conocimientos independientemente de su contexto y crea criterios de validez basados en la alienación y la no participación, que luego se presentan como ‘objetividad’”. 

Tras la locura nuclear, expresada de modo superlativo en el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, y reeditada en la crisis de los misiles de los años 80, supimos que determinadas decisiones no pueden ser simplemente dejadas en el marco de la gestión política institucional, asesorada por una comunidad de expertos depositarios de un saber supuestamente neutro (esto es aplicable hoy al mundo de los ‘expertos’ en economía); que no podíamos abdicar de ninguna responsabilidad en función de una representación otorgada mediante el voto.
Las armas nucleares y el mundo que se construyó a su alrededor son el ejemplo más claro de que hay cuestiones demasiado importantes para dejarlas en manos de los expertos. 
El pacifismo asumió este legado crítico y en consecuencia aboga por una participación sustantiva, que no hurte ningún terreno, tampoco el de la ciencia, a la posibilidad de decidir. Esta convicción es un modelo para la participación política general, en el que limitar la participación democrática a la emisión de un voto cada cuatro años es claramente insuficiente.




[1] Presidenta de Honor de WILPF España.



Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.




https://carinena.es/event/exposicion-100-anos-wilpf/


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jueves, 11 de abril de 2024

El peligro de postergar y de dar todo por sentado


 Lecciones de vida.

En la cotidianidad de la vida diaria algunas personas casi sin pensar o mejor dicho sin pensarlo, vamos cayendo en la peligrosa costumbre de postergar y de postergarnos, en una especie de autosabotaje en el que vamos dejando  para mañana sueños, planes y proyectos de vida, pero también muchas veces asuntos relacionados con el cuidado de nuestra salud física mental o emocional.

En ocasiones vamos posponiendo indefinidamente la solución de determinado conflicto interior o con alguien más, cosa que de un modo o de otro nos afecta negativamente, o tal vez sacándole la vuelta al abandono de cierta práctica nociva, a algún mal hábito, al tratamiento médico de alguna clase de adicción que tengamos, etc..

Continuando así hasta que llegamos a un punto de inflexión en el que nos damos cuenta de que no hay vuelta atrás, que el avance natural de las cosas nos alcanzó deteriorando probablemente de forma irreversible nuestra salud, y la calidad de vida que pudimos haber tenido, si hubiéramos tomado la responsabilidad, la decisión y el control a su debido tiempo.

El riesgo qué hay en ese “después”, en ese “ahora no es el mejor momento”, en ese “cuando las condiciones cambien”, y en ese “lo haré el próximo día mes o año”…es que vamos perdiendo tiempo que no regresa y oportunidades que muy probablemente no volvamos a tener.

Otro grave peligro de la postergación, es el peligro de dar todo por sentado  a nuestro alrededor como si las personas, las cosas y nosotros mismos/mismas tuviésemos el don divino de la eternidad, como si tuviéramos asegurado el futuro con todo el tiempo del mundo a disposición de nuestra voluntad a menudo necia negligente y soberbia.

Y así nos estancamos en la frustración de ese postergado “mañana…después …algún día”, que nunca termina de llegar para nuestros anhelos, ideas y propósitos de realización personal, llenándonos de insatisfacción, infelicidad y amargura perjudicando nuestra salud y nuestra relación con el entorno en el que pasamos el día a día.

Estancándonos de igual modo en la lamentable pérdida de tiempo a la que nos conduce la equivocada costumbre de dar por hecho todo, de asumir que todo estará o todos y todas estaremos disponibles permanentemente tal como si fuésemos inmortales, cuando lo único cierto que existe es que nada ni nadie permanece para siempre.

El peligro de postergar y de dar todo por sentado es que nos distrae del hecho de que la vida puede cambiar o incluso irse de un momento a otro,  el posponer  no sólo nos hace olvidar que el tiempo humano se agota, sino también nos hace no ver, no oír, ignorar, o no saber interpretar las señales que intentan decirnos algo importante en el camino.

El aquí y el ahora es el tiempo perfecto para comenzar a amarnos cuidarnos y realizarnos, pero también para dar y recibir amor, para pedir perdón y perdonar, para sanar viejas o recientes heridas emocionales y  rencores, dándonos la oportunidad de crear con esa o esas personas bonitas nuevas memorias.

Reparar nuestras relaciones interpersonales indudablemente siempre se traducirá en sanidad  emocional y paz mental , por consiguiente en el bienestar que todos/todas necesitamos y merecemos.

Que el reloj de la vida no nos sorprenda dejándonos sin tiempo para la reflexión y el hacer, demos hoy el primer paso y los pasos que sean necesarios en lo sucesivo para evitarnos la carga del arrepentimiento, la culpa y de la inutilidad del “y si yo…y si mejor…y si hubiera”, porque como es bien sabido, el hubiera no existe.

Nuestra salud, nuestra superación personal y nuestros entrañables afectos, son asuntos en los que posponer dando todo por seguro, podría pasarnos una alta factura difícil de pagar!

Galilea Libertad Fausto 


Créditos de la ilustración a quien corresponda.

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jueves, 4 de abril de 2024

¿Por qué hablar del feminismo pacifista internacionalista? 1/3

Carmen Magallón *

El internacionalismo feminista nació buscando conseguir los mismos derechos que los hombres, en particular el derecho a voto. La Alianza Internacional de Mujeres por el sufragio reunía a principios del siglo XX a millones de mujeres. Pero la I Guerra Mundial dividió a las sufragistas. Algunas decidieron apoyar a sus países en guerra, vivir el patriotismo al modo de los hombres. Y otras, una gran mayoría, decidieron que tenían que pensar por su cuenta, no seguir los dictados de sus países, sino oponerse a la guerra. Mujeres de distintas ideologías y procedencias que formaban parte del movimiento sufragista se reunieron en La Haya, el 28 de abril de 1915, en lo que fue el Primer Congreso Internacional de Mujeres. Sindicalistas de distintos países, laboristas británicas, mujeres de organizaciones tan diversas como las Trabajadoras Agrícolas de Hungría, la Liga para la protección de los Intereses de los Niños de Holanda o la Asociación de Mujeres Abogadas de Estados Unidos (Nash, 154).  

Este congreso marcó un hito simbólico ya que en él se sentaron las bases de un movimiento internacional de mujeres por la paz, de un feminismo internacionalista pacifista. Fueron alrededor de un millar de mujeres (1136 mujeres con voto y más de 300 visitantes y observadoras) representando a unas 150 organizaciones de 12 países, beligerantes y neutrales. Se reunieron para elaborar una estrategia de paz, protestar contra la locura y el horror de la guerra y hacer un llamamiento a la mediación inmediata de los países neutrales.

En este comienzo es importante señalar : 

Una, que la opción por la paz, para las mujeres, es una opción libre. No todas la eligen. Por ser libre es más valiosa, y además niega que sea la pertenencia a un cuerpo lo que nos hace ser pacíficas o violentos. La dicotomía mujer pacífica/hombre violento es un estereotipo más de género que no favorece para nada el crecimiento de culturas de paz. Hombres y mujeres podemos trabajar juntos para conseguir la paz.
Dos, esta historia muestra cómo desde una situación de exclusión pueden emerger paradigmas nuevos, nuevas miradas con soluciones diferentes. No es la pertenencia a un sexo lo que permite pensar de manera diferente, sino el tener una experiencia diferente, una experiencia de exclusión. Es necesario, pues, escuchar a los grupos excluidos, no sólo por justicia, que también y por supuesto, sino porque en ellos, en sus vidas, en su pensamiento y en sus prácticas, crecen nuevos paradigmas sociales, nuevas formas de entender y ejercer el poder, el desarrollo económico, el trabajo, el conocimiento, los conflictos y la convivencia; en suma, la vida y las relaciones sociales. Como dentro de los grupos excluidos, las mujeres son mayoría, por la doble razón de haber sido excluidas del ámbito público, en el pasado y en muchos lugares todavía hoy, y porque forman parte, son la mitad, del resto de grupos excluidos, escuchar a las mujeres y aprender de su historia, es una contribución que no hemos de pasar por alto.

Todas ellas siguen en la estela de las fundadoras de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, más conocida por sus siglas en inglés, WILPF: Women’s International League for Peace and Freedom, organización que este año cumple los 109 años . 

¿Quiénes eran sus fundadoras? Eran mujeres como Jane Addams, reformadora social norteamericana, sufragista y antimilitarista, que recibiría el Nobel de la Paz en 1931 y que creó el movimiento de las Settlement House en los Estados Unidos. Eran estos una especie de centros culturales que comenzaron acercando la cultura a los barrios pobres –el primero, en Chicago- y fueron evolucionando en el compromiso por mejorar las condiciones sanitarias de los vecinos, las jornadas laborales, los salarios, promoviendo la sindicación, la organización obrera, luchando contra la esclavitud infantil, entre otras causas. 

Las fundadoras de WILPF eran mujeres de clase media, con formación académica, algunas de ellas graduadas en Oxford o Cambridge, que hablaban varios idiomas y no se arredraban ante viajes y dificultades. Rosika Schwimmer, por ejemplo, era capaz de hablar nueve idiomas. En su mayoría pertenecientes a la rama moderada del sufragismo, se orientaban hacia una visión del feminismo que no excluía ningún asunto en la búsqueda de la participación política plena para las mujeres.  Era un feminismo transnacional, que se interesaba por la economía y las relaciones internacionales y que consideraba fundamental establecer acuerdos para afrontar los conflictos internacionales de una manera civilizada. Según Vellacot, para nada se trataba de “un conjunto de mujeres socializadas para la subordinación amable, reaccionando con el disgusto apropiado a los horrores de la guerra, y ansioso de cumplir el rol maternal de aplicar vendas a las heridas que los muchachos se habían infligido unos a otros.” 

Ellas creían realmente en la posibilidad de solucionar las disputas de otro modo, a través de un arbitraje internacional. Querían influir en la marcha de los acontecimientos, no estaban dispuestas a tener un papel subordinado, aplicándose a las tareas de arreglar los desastres que la guerra causaba. 

Las impulsoras del Congreso de La Haya, no estaban allí dejando de lado el feminismo para afrontar cuestiones que podrían considerarse más importantes que los derechos de las mujeres. No. Promovieron el Congreso porque “para ellas la cuestión de la guerra y la paz era una preocupación feminista, un desarrollo lógico de su comprensión de lo que significaba un rol de igualdad, pleno, de las mujeres”

El Congreso adoptó veinte resoluciones, bajo seis capítulos. En el conjunto de las resoluciones destacaban: la creación de una conferencia de naciones neutrales que sin dilación habría de ofrecer una continua mediación (Resolución 4); la petición de que se oyera la voz de las mujeres en los Acuerdos de paz, a través de una conferencia de mujeres organizada en el mismo lugar donde se firmaran (Resolución 9) y que los acuerdos alcanzados por el Congreso se llevaran a los dirigentes de los países beligerantes y neutrales de Europa, así como al Presidente Wilson, de los Estados Unidos .

Dos delegaciones del Congreso de mujeres de La Haya recorrieron Europa, yendo a visitar a los Ministros de Asuntos Exteriores tanto de los países beligerantes como de los neutrales. Mientras en su país no tenían derecho al voto, la convicción y el empuje de estas mujeres hizo que, en la práctica, ejercieran de embajadoras de la paz, y fueran recibidas y escuchadas con respeto, por los líderes de 14 capitales, primeros ministros y Ministros de Asuntos Exteriores; entre ellos, el rey de Noruega, el Papa y el Presidente de los EEUU.
Eran de clase media, pero empezaron a sensibilizarse y mientras convivían con los más pobres, fueron radicalizándose, viendo las terribles injusticias: la esclavitud infantil, las jornadas interminables, las deficientes condiciones sanitarias de las familias obreras… Su trabajo iba desde el terreno local al internacional. Influían en los políticos y hombres de las estructuras de poder para cambiar las cosas. Sus propuestas insistían en la necesidad de tener organismos internacionales para dirimir los conflictos de manera pacífica. E influyeron en la filosofía de fondo y la creación de la Sociedad de Naciones, antecesora de las Naciones Unidas. Desde el principio tuvieron estatus consultivo en la ONU.
Uno de los rasgos característicos de esta tradición, que podemos llamar de feminismo pacifista es que desde el primer momento su objetivo fue incidir en la política internacional, trató de contar en el ámbito internacional a través de las alianzas y la interpelación al poder. En especial, destaca su incidencia en la estructura de las Naciones Unidas, y que proyectó en particular en las conferencias sobre la Mujer organizadas por la ONU, en México D.F. (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Pekín (1995).
Esta organización, ha seguido trabajando a lo largo de estos más de cien años, en los que hemos visto nacer muchos otros grupos de mujeres –y hombres- comprometidas con la causa de la paz. Hoy WILPF está extendida en 40 países, mantiene oficinas en Ginebra y N. York, y desarrolla su trabajo de incidencia en los organismos internacionales. Es reseñable decir que fue una de las organizaciones que logró que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara la Resolución 1325, iniciadora de la Agenda Mujeres paz y seguridad.

Más allá de la consideración de víctimas

Generalmente se habla de las mujeres como víctimas. Pero verlas sólo como víctimas impide aprender del potencial civilizatorio de su experiencia, empezando por su compromiso histórico con la causa de la paz. El movimiento por la paz es uno de los movimientos sociales que más mujeres ha involucrado. No porque, como algunos piensan, seamos más pacíficas que los hombres. No. Las mujeres también son capaces de ejercer la violencia. Pero su condición de excluidas les ha permitido pensar desde fuera del paradigma dominante, pensar con otras palabras y desarrollar otras prácticas, en la línea de la diferencia de la que escribió Virginia Woolf en Tres Guineas. 

Lo que pienso y escribo subraya el valor del legado no reconocido de una mayoría de mujeres del mundo: las prácticas de cuidado llevadas a cabo por tantas mujeres anónimas (que en medio de la violencia armada o la miseria siguen dando de comer, yendo a buscar agua… sosteniendo la vida) ; y el pensamiento y la acción de las que se organizaron para trabajar por la paz. Agradezco lo que he aprendido de ellas, de las mujeres de la revista En pie de paz, de Mujeres de Negro, de las Madres de Plaza de Mayo, de las Comadres del Salvador, de las Mujeres de la Ruta Pacífica en Colombia, de las mujeres mazahuas en México, de las mujeres de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF), etc.



En las últimas décadas ha habido mujeres que se organizaron: a) Para oponerse a la guerra o las políticas militaristas y de agresión que llevaban a cabo sus gobiernos (Israel, Serbia, Liberia…). 
b) Para acercar, a través de la relación y la búsqueda de puntos comunes, a personas de grupos enfrentados, de los que ellas forman parte; para romper las barreras entre bandos que peleaban y acercar comunidades divididas y enfrentadas (palestinas e israelíes; turco-chipriotas y grecochipriotas…) . 
c) Para la búsqueda de soluciones no militares a conflictos estructurales. 
d) Contra la impunidad: para que no se repitan los genocidios, las desapariciones y las persecuciones sufridas por determinados grupos humanos (madres de Plaza de Mayo, Comadres del Salvador, viudas de Guatemala…). 
e) Para apoyar a mujeres viviendo en situaciones de guerra o de falta de libertad y derechos humanos, en países distintos al suyo. 
f) Para lograr que el trabajo de base de las mujeres cuente en la toma de decisiones (trabajo de lobby, por ejemplo el que lleva a cabo ONU Mujeres, mujeres del Parlamento Europeo, y algunos grupos y mujeres de EEUU).



 *Presidenta de Honor de WILPF España. 


Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.



https://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2022/05/las-mujeres-y-la-i-guerra-mundial-13.html


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