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sábado, 14 de noviembre de 2020

Prácticas prometedoras 20/22

 



Usar la tecnología para organizar a las trabajadoras 

En un país de América Latina con una gran población de trabajadores domésticos, se creó una aplicación con objeto de empoderarlos. La aplicación incluye calculadoras de salarios y prestaciones, así como información sobre los derechos de los trabajadores domésticos y asistencia para localizar el sindicato más cercano. 

Gracias al movimiento #MeToo, un gran número de mujeres compartieron sus experiencias de acoso sexual en el lugar de trabajo, se organizaron colectivamente para el cambio y exigieron que los responsables rindieran cuentas. El movimiento se facilitó gracias a los medios sociales y la tecnología, que permitieron a mujeres de todo el mundo ponerse en contacto. 

 Organizar a las trabajadoras del sector informal

 En un país de Asia Meridional se fundó hace más de cuatro decenios un sindicato de trabajadoras pobres del sector informal, cuyas afiliadas, que ocupaban toda una serie de puestos de trabajo, se organizaron para centrarse en la seguridad en el trabajo, la seguridad de los ingresos, la seguridad alimentaria y la seguridad social, además de mejorar su capacidad de organización, negociación colectiva y liderazgo. Reunió a sindicatos, el movimiento de mujeres y colectivos de mujeres. Actualmente, el movimiento se ha extendido a varios países de Asia Meridional y sus miembros poseen y gestionan sus propias instituciones. 

Forjar alianzas entre los movimientos sociales

 Un movimiento de América Latina que promueve los derechos de las campesinas se centra en la promoción de una visión de la agricultura campesina de pequeña escala basada en la conservación ecológica y la soberanía alimentaria, al tiempo que hace un llamamiento para que las mujeres puedan acceder a la tierra, los insumos agrícolas y los recursos naturales en condiciones de igualdad y que tengan el mismo control sobre ellos

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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viernes, 13 de noviembre de 2020

Apoyar la acción y la organización colectivas de las mujeres 19/22

 



53. La solidez de la cobertura sindical y la negociación colectiva está vinculada con menores brechas salariales de género, con un mejor acceso a la licencia de maternidad y con la promoción de modalidades de trabajo favorables a la familia. Sin embargo, históricamente, los sindicatos han tenido una fuerte cultura machista, a menudo han excluido las voces de las mujeres y no siempre han dado prioridad a las cuestiones relacionadas con los derechos de la mujer. En muchas ocasiones, los convenios colectivos no reflejan de manera adecuada las inquietudes de las mujeres. Además, cuando hay un desequilibrio de poder entre los géneros dentro de un sindicato, las trabajadoras se enfrentan a la discriminación y la violencia. Por otra parte, en los últimos decenios la organización colectiva se ha encontrado con un número creciente de obstáculos, sobre todo en el contexto de la globalización y la liberalización económica. El incremento previsto de las formas atípicas de empleo y la creciente fisuración del lugar de trabajo en el contexto de la constante globalización, sumados al crecimiento del trabajo vinculado con plataformas digitales, agravan esos obstáculos. Como parte de las tendencias más generales de reducción del espacio de la sociedad civil, también hay cada vez más restricciones gubernamentales a los sindicatos y a la organización colectiva. En ese contexto, se necesitan nuevos enfoques y estrategias para la acción y la organización colectivas.

 54. En el caso de las trabajadoras del sector informal, la acción colectiva a través de cooperativas ha ayudado a las mujeres a compartir recursos, obtener economías de escala y acceder a los mercados. Se ha demostrado que los grupos de ahorro y apoyo mutuo protegen los medios de vida de las mujeres y fortalecen su capacidad para actuar, su voz y su participación en los hogares y, de manera más general, en las comunidades. Algunos de los objetivos comunes que las organizaciones de trabajadores del sector informal tratan de alcanzar mediante la organización colectiva son lograr que el trabajo sea decente y más remunerativo, superar la discriminación y redefinir las normas sociales negativas. 

55. Se pueden extraer importantes lecciones de las cooperativas de mujeres existentes, que a menudo se crearon para reunir a las trabajadoras a fin de satisfacer necesidades básicas y prácticas y con el tiempo evolucionaron hasta centrarse en la identificación de prioridades y estrategias colectivas de cambio. Los avances tecnológicos también ofrecen nuevas oportunidades para la organización de las trabajadoras más allá de cuestiones y sectores concretos y traspasando fronteras. El complejo reto de lograr una transición justa, con la igualdad de género como prioridad, también requiere de la solidaridad entre los movimientos de mujeres, obreros, medioambientales e indígenas. Las estrategias orientadas a aumentar la participación y el liderazgo de las mujeres en los sindicatos resultan fundamentales, tanto por una cuestión de igualdad como para garantizar que se dé prioridad a las preocupaciones específicas de cada género en los convenios colectivos y en la cultura de los espacios en los que los trabajadores se sindican. El apoyo a la acción colectiva de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo, que pasa, entre otros aspectos, por garantizar su libertad de asociación, sin violencia ni intimidación, resulta esencial para hacer efectivos los derechos de la mujer al trabajo y en el trabajo.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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jueves, 12 de noviembre de 2020

Prácticas prometedoras 18/22


 Extender la protección social a las trabajadoras de la economía de ocupaciones transitorias o de plataformas digitales

En un país de Europa, los artistas y escritores pueden adherirse a un régimen de seguro financiado por las cotizaciones a la seguridad social de los empleados, una subvención pública y una tasa a los clientes de servicios artísticos (como editores, teatros, bibliotecas o empresas privadas) proporcional a su utilización de los servicios de artistas y escritores. 

En algunos países nórdicos, el sistema de desempleo ofrece a los trabajadores desempleados una sustitución salarial de aproximadamente el 80 %, junto con amplias medidas de estímulo del mercado laboral, que requieren que dichos trabajadores reciban capacitación para mejorar sus competencias. El sistema también ofrece a los trabajadores oportunidades de empleo y financia la educación, la capacitación, la reubicación y otros gastos relacionados con el trabajo. En consecuencia, los trabajadores cambian de empleo con mayor frecuencia que en otras partes de Europa y las empresas pueden automatizar y cambiar las prácticas en el lugar de trabajo sin generar oposición por parte de los trabajadores. 

En un país de Europa, los contratistas independientes están obligados a pagar las cotizaciones a la seguridad social, igual que lo hacen los empleados normales, lo que les garantiza el seguro de desempleo. 

Garantizar los derechos de los trabajadores domésticos 

Un país de Centroamérica aprobó en 2019 una legislación en la que se reconocía a los trabajadores domésticos como empleados formales con derecho a prestaciones y protecciones. En virtud de la nueva ley, se prohíbe trabajar a los niños menores de 15 años y los adolescentes mayores de esa edad no pueden trabajar más de seis horas al día. Actualmente la persona que emplea a un trabajador doméstico está obligada a formalizar la relación laboral en un contrato y a ofrecerle los mismos derechos que los demás empleadores, lo que incluye una remuneración equivalente a por lo menos el salario mínimo, el alta en la seguridad social y el sistema de atención de la salud, pagas de vacaciones, días libres, licencia de maternidad y períodos de descanso garantizados. 

Mejorar el acceso a la tecnología y los recursos para las mujeres del sector agrícola 

En algunos países de África se ha mejorado el acceso de las trabajadoras agrícolas a las TIC para aumentar la productividad. Por ejemplo, en un país de África una organización no gubernamental inició un proyecto dirigido a mejorar el acceso a la información mediante el uso de las TIC por parte de mujeres de zonas rurales de una región del país. Las mujeres accedieron a la información que necesitaban sobre los mercados y sobre métodos de cultivo mejorados mediante el uso de teléfonos inteligentes, Internet y radios. En otro país de África se han proporcionado a las mujeres teléfonos inteligentes para acceder a la información meteorológica, lo que les permite saber cuándo sembrar y cuándo cosechar, especialmente en los casos en que la cosecha precisa de un proceso de secado.


https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Garantizar que todas las trabajadoras puedan disfrutar de sus derechos, sin discriminación, incluidas las trabajadoras informales 17/22


 50. Una preocupación fundamental para el disfrute de los derechos humanos de la mujer en el cambiante mundo del trabajo es el crecimiento de las formas atípicas de empleo, fruto del aumento de la subcontratación y la utilización de mano de obra bajo demanda, el trabajo en plataformas digitales, los contratos temporales, el empleo por cuenta propia, los contratos de horas variables, los contratos de cero horas y otras formas de trabajo ocasional30. Si bien las nuevas formas de trabajo pueden ofrecer a la mujer una vía para salir de las formas de trabajo informal más vulnerables y arduas, como el trabajo familiar en la agricultura o la venta ambulante, la inseguridad laboral, los bajos salarios y la falta de acceso a la protección social seguirán reforzando la inseguridad económica y la discriminación estructural en el trabajo para muchas mujeres. El trabajo que realizan las mujeres que se encuentran en la parte inferior de la cadena de suministro, como las trabajadoras agrícolas en plantaciones, suele ser peligroso y las expone a productos químicos perjudiciales y a condiciones deficientes. Gran parte de este trabajo, en particular el de microtareas realizado por mujeres, a menudo también queda oculto y resulta invisible, lo que incrementa el riesgo de explotación. 

51. Para hacer efectivos los derechos humanos de la mujer en el cambiante mundo laboral, es preciso que los trabajadores empleados en nuevas formas de trabajo tengan acceso a los derechos humanos. Existe una necesidad urgente de ampliar los derechos y las prestaciones a todos los trabajadores, centrándose en las trabajadoras del sector informal, lo que incluye las licencias por enfermedad remuneradas, las vacaciones anuales, la limitación de la jornada laboral y los derechos a la salud y a la seguridad en el trabajo. En algunos contextos, el acceso a la licencia menstrual es un importante factor que facilita el acceso de las mujeres al trabajo decente.

 52. El trabajo doméstico remunerado constituye una fuente muy importante y en expansión de empleo asalariado para las mujeres, pero la mayor parte se desarrolla en el sector informal y es de mala calidad, con elevados riesgos de abuso y violencia. De modo similar, en algunos países la recolección de residuos para su reciclaje supone una importante fuente de ingresos para las mujeres y contribuye a la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, con demasiada frecuencia a las trabajadoras que se dedican a estas formas de trabajo se les niegan los derechos laborales básicos y están expuestas a la discriminación, la estigmatización, el acoso y la violencia. Además, a medida que el sector de la agricultura cambia y crece en el contexto de los cambios medioambientales, resulta fundamental garantizar los derechos de las trabajadoras agrícolas informales, como la igualdad en la propiedad y el control de la tierra y en el acceso al crédito y a las tecnologías agrícolas.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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martes, 10 de noviembre de 2020

Prácticas prometedoras 16/22


Aumentar la representación de la mujer en la energía renovable

 A escala internacional, las mujeres representan tan solo el 32 % de la mano de obra del sector de la energía renovable. Reconociendo que el éxito de la transición a un futuro con bajas emisiones de carbono dependerá de la capacidad de aprovechar todo el talento posible, un grupo de organizaciones de los sectores público y privado organizaron una campaña orientada a trabajar en favor de la igualdad de remuneración, de liderazgo y de oportunidades para las mujeres en el sector de la energía no contaminante de aquí a 2030. La campaña pide a las empresas y los Gobiernos que respalden los principios y adopten A/HRC/44/51 16 GE.20-05688 medidas concretas para contribuir a cerrar la brecha de género, por ejemplo, mediante el establecimiento de objetivos y cuotas.


 Valorar el trabajo doméstico y de cuidados remunerado

Tras constatarse la histórica infravaloración por motivos de género que ha venido sufriendo este sector y después de que los sindicatos, los trabajadores y las organizaciones comunitarias realizaran campañas de manera sostenida, se incrementó la remuneración en el sector de los cuidados y se fijaron nuevos salarios mínimos para los trabajadores. La decisión dio lugar a aumentos salariales de entre el 19 % y el 41 % para los trabajadores del sector de los cuidados. 

Con el acicate de la ratificación del Convenio sobre las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos, 2011 (núm. 189), de la OIT, por parte de 11 países de América Latina, se han realizado esfuerzos para garantizar que los trabajadores domésticos estén cubiertos por las disposiciones relativas al salario mínimo que igualan su remuneración con la del resto de los trabajadores. Algunos países de la región también están fomentando la negociación colectiva en el sector a fin de mejorar la remuneración y las condiciones. 

Varios Estados miembros de la Unión Europea han establecido incentivos destinados a promover el empleo formal de los trabajadores domésticos por medio de deducciones del impuesto sobre la renta y desgravaciones fiscales, junto con un sólido marco regulatorio orientado a aumentar los niveles de empleo formal en el trabajo doméstico.


 Aumentar la participación de los hombres en ámbitos predominantemente femeninos 

En un país de Europa Occidental, algunas organizaciones sin fines de lucro están trabajando para contratar a hombres en el sector de la atención social, especialmente en el ámbito de la vivienda, el cuidado de los ancianos y el trabajo social con familias vulnerables, mediante una campaña de contratación en escuelas y centros de educación superior y también dirigida a veteranos.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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lunes, 9 de noviembre de 2020

Romper con los patrones relativos a trabajos “de mujeres” y trabajos “de hombres”: valor y roles 15/22


48. Si bien el crecimiento de nuevos sectores, como el de la tecnología y el de la energía renovable, brinda la oportunidad de que haya más mujeres empleadas en ámbitos en que predominan los hombres, una mayor participación en la fuerza de trabajo no garantiza automáticamente la igualdad de condiciones para la mujer. La persistencia de la segregación ocupacional puede explicarse por las diferencias de género en cuanto a educación, capacitación y experiencia; la discriminación; normas sociales profundamente arraigadas; y la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Los estereotipos sobre los roles de género y las diferencias en la percepción de las aptitudes también contribuyen a la segregación ocupacional. Las ocupaciones predominantemente femeninas, que tienden a ser las de peor consideración y remuneración, han seguido estando feminizadas o se han feminizado aún más. 
49. Sin una intervención específica, los patrones de segregación existentes se reproducirán en los nuevos sectores emergentes. Las intervenciones específicas incluyen adoptar medidas especiales de carácter temporal para aumentar la representación de la mujer en sectores de alto crecimiento; proporcionar educación, desarrollo de competencias, perfeccionamiento profesional en el empleo y aprendizaje permanente para que las mujeres pasen de empleos que corren el riesgo de ser automatizados a sectores de alto crecimiento; y ofrecer incentivos y realizar intervenciones con miras a aumentar la representación de la mujer en la educación y el empleo en las esferas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Los marcos regulatorios y de políticas pueden desempeñar una función importante a fin de obligar a los empleadores a informar sobre la composición de género de sus empresas u organizaciones por ocupación, brecha salarial de género y representación de la mujer en la dirección. El potencial crecimiento del sector de los cuidados, en el contexto del envejecimiento de la población, debe implicar que se valore debidamente el trabajo de cuidados remunerado en términos tanto económicos como sociales, mediante salarios y condiciones dignos. Habida cuenta de la representación excesiva de las mujeres en los empleos mal remunerados, la legislación sobre el salario mínimo, junto con leyes que garanticen el derecho a la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, también pueden contribuir considerablemente a reducir las brechas salariales de género. Para frenar la segregación ocupacional, es igualmente importante establecer incentivos y adoptar medidas que alienten a los hombres a aceptar empleos en sectores donde predominan las mujeres, como la educación y el trabajo de cuidados remunerado.

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domingo, 8 de noviembre de 2020

Prácticas prometedoras 14/22

Ampliar la licencia de maternidad a las trabajadoras del sector informal

 Un país de la región de Asia y el Pacífico ofrece una cobertura universal de protección de la maternidad, que incluye a las trabajadoras del sector informal. Si bien es obligatorio para los empleados del sector formal (que reciben una tasa de sustitución del 100 % de su salario de referencia durante cuatro meses), las pastoras, las trabajadoras por cuenta propia y las del sector informal pueden afiliarse al régimen de la seguridad social con carácter voluntario y percibir prestaciones en efectivo por maternidad durante cuatro meses a una tasa de sustitución del 70 % de su salario de referencia seleccionado después de 12 meses de cotizaciones. Además, se ofrecen prestaciones en efectivo por maternidad en el marco del régimen de la seguridad social a todas las mujeres embarazadas y a las madres de niños menores de un año, independientemente de su aportación al régimen, su situación laboral o su nacionalidad. La atención de la maternidad se presta a través del sistema de atención sanitaria universal (financiado con impuestos )


.Proporcionar servicios de cuidado a los trabajadores de las fábricas de prendas de vestir y a los recicladores

 En algunos países de Asia Meridional, la ley exige que las fábricas de confección de prendas de vestir ofrezcan servicios de guardería en el lugar de trabajo para niños de hasta 6 años. Como siguiente paso, se ha reconocido la necesidad de centrarse en la aplicación y la calidad de los servicios. En otros países, los servicios cooperativos de cuidado de niños implantados y gestionados por trabajadores del sector informal están atendiendo las necesidades de cuidado de las trabajadoras, al tiempo que ayudan a proteger sus derechos laborales. En un país de América Latina, una cooperativa de recicladores constató que necesitaban servicios de calidad para el cuidado de los niños a fin de poder trabajar la jornada completa y no tener que llevar a sus hijos a las plantas de reciclaje. Pusieron en marcha un servicio comunitario de cuidado de niños mediante una combinación de apoyo del gobierno local, del sector no gubernamental y de entidades filantrópicas, con un horario de apertura adaptado a la jornada laboral de los recicladores, de 7.00 a 22.00.


Redistribuir el trabajo de cuidados no remunerado entre hombres y mujeres

 Los países nórdicos ofrecen algunas de las políticas de licencias parentales más generosas del mundo: entre 40 y 69 semanas, con una tasa de remuneración de entre el 70 % y el 100 % del sueldo. Algunos países reservan una parte de esas semanas para los padres (la llamada cuota de los papás), lo que está concebido específicamente para redistribuir las responsabilidades de cuidado entre mujeres y hombres. Los estudios han demostrado que las disposiciones que obligan a optar entre disfrutar del permiso o perderlo resultan más eficaces para aumentar la proporción de padres que se toman la licencia parental.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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sábado, 7 de noviembre de 2020

Reconocer, reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado 13/22



46. Para lograr la igualdad real es fundamental reconocer el valor social y económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, así como reducir la carga temporal que este conlleva y redistribuirla de forma más equitativa entre mujeres y hombres y entre las familias y la sociedad, mediante inversiones públicas en infraestructuras y servicios. También resulta esencial asegurar que todos los trabajadores tengan acceso a un sistema integral de licencias remuneradas de maternidad, de paternidad y parentales, en consonancia con las normas internacionales, además de proporcionar servicios de cuidado accesibles, asequibles y de calidad.

47. En el contexto de un mundo laboral cambiante, es necesario reformar las políticas para asegurarse de que las mujeres que trabajan en formas atípicas de empleo, incluido el trabajo informal, tengan acceso a las disposiciones relativas a las licencias de maternidad y parentales, conforme a las normas internacionales. La prestación de servicios de cuidado con horarios flexibles de inicio y finalización, la prestación de atención intermitente y los servicios de cuidado sin cita previa constituyen un importante factor que posibilita el trabajo de las mujeres. Esto resulta particularmente pertinente en un momento en que el mundo se enfrenta al cambio climático y a crecientes pandemias, como la actual crisis de la COVID-19, que aumentará considerablemente la carga de trabajo no remunerado de las mujeres. Las modalidades flexibles de organización de la jornada laboral también contribuyen en gran medida a que los trabajadores (tanto hombres como mujeres) equilibren el trabajo remunerado y las responsabilidades de cuidado, y pueden facilitarse mediante los avances tecnológicos. Si bien las nuevas formas de trabajo que ofrecen las plataformas digitales suelen aportar una mayor flexibilidad, es importante que esta vaya acompañada de seguridad en el empleo y de una remuneración y unas condiciones dignas. El rápido envejecimiento de la población de muchas partes del mundo no solo exige que los Gobiernos inviertan en servicios asequibles y de calidad para el cuidado de las personas de edad, sino también que prevean licencias remuneradas para los cuidadores y disposiciones de flexibilidad que reconozcan las diversas responsabilidades de cuidado que tienen las mujeres a lo largo de su vida y que adopten medidas para lograr que los hombres asuman una parte mayor del trabajo de cuidados no remunerado. 

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viernes, 6 de noviembre de 2020

Prácticas prometedoras 12 /22

 


Hacer frente al acoso sexual en las cadenas mundiales de suministro
Gracias a la inversión de marcas mundiales de ropa, algunas fábricas de prendas de vestir de Asia Meridional han impartido capacitación sobre la prevención de la violencia y el acoso contra las mujeres y los hombres y han creado comités sobre el acoso en el lugar de trabajo. Como consecuencia, ha disminuido el número de trabajadores que denuncian haber sufrido acoso verbal y maltrato psicológico y físico, al tiempo que ha aumentado el número de denuncias de abuso sexual, lo que se atribuye a una mayor disposición a hablar de los abusos sexuales y a una mayor confianza en el proceso.

Incluir a los trabajadores en formas atípicas de empleo en la legislación relativa al acoso sexual
Recientemente algunas empresas que contratan a personas para trabajar a través de  plataformas digitales han empezado a conceder a sus trabajadores la condición de empleados de pleno derecho, garantizando que estos tengan salarios más altos, aportaciones a planes de pensiones, prestaciones por enfermedad y protección en virtud de la legislación laboral, lo que incluye la protección contra el acoso sexual. Mientras tanto, otras empresas que funcionan con el modelo de ocupaciones transitorias han puesto fin a la práctica de someter al trabajador a acuerdos de arbitraje forzosos en caso de presentar una demanda de acoso sexual contra la empresa.

Incluir a los trabajadores empleados en la economía de ocupaciones  transitorias en las políticas en materia de violencia doméstica
En algunos países los sindicatos están presionando para que se introduzcan modificaciones legislativas orientadas a ampliar la definición de empleado a fin de abarcar a los trabajadores de la economía de ocupaciones transitorias y garantizar que tengan pleno acceso a la protección laboral, incluida la concesión de licencias remuneradas por violencia doméstica y familiar previstas en las garantías laborales.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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jueves, 5 de noviembre de 2020

Garantizar la protección contra la violencia y el acoso 11/12


 43. Las normas internacionales reconocen el acoso sexual como una forma de discriminación contra la mujer y una violación de los derechos humanos. Los nuevos desafíos derivados del cambio tecnológico y la continua globalización hacen que sea más urgente que nunca garantizar la seguridad de las mujeres en el trabajo. En este sentido, la aprobación en 2019 del Convenio sobre la Violencia y el Acoso, 2019 (núm. 190), de la OIT, supone un avance significativo hacia la creación de un mundo laboral seguro y decente para todos, prestando especial atención a hacer frente a las experiencias de violencia y acoso que sufren las mujeres. La discriminación basada en otros factores, como el embarazo, la edad, la raza, el origen social, la situación migratoria, la discapacidad, la maternidad, las responsabilidades familiares, la orientación sexual y la identidad de género, también puede influir en la forma y los modos en que las mujeres son más vulnerables a la violencia y el acoso. Además, la criminalización de las mujeres que se dedican a la prostitución o al trabajo sexual aumenta su vulnerabilidad a la violencia y agrava su exclusión de los servicios esenciales. 

44. Hay un número cada vez mayor de leyes que tratan del acoso sexual, pero a menudo existen limitaciones en su alcance y aplicación. Hay muchos motivos por los que las mujeres no denuncian el acoso sexual, como el temor a las represalias o la preocupación de que, en el mejor de los casos, el asunto se trate de manera ineficaz o, en el peor, se ignore o se encubra. Esto ha dado lugar a una cultura de impunidad para los autores. A medida que cambia el mundo del trabajo, es fundamental que las mujeres que se ocupan en formas atípicas de empleo o que desarrollan su actividad en el sector informal estén amparadas por una legislación que trate el acoso sexual y otras formas de violencia en el lugar de trabajo, y que todas las trabajadoras puedan acceder a recursos jurídicos y a la justicia en caso de sufrir acoso sexual, independientemente del tipo de contrato que tengan. Los marcos regulatorios deben garantizar que los empleadores estén obligados a adoptar todas las medidas necesarias para impedir el acoso sexual y responder a él, de conformidad con las normas internacionales. En el contexto del aumento de la fisuración del lugar de trabajo y la subcontratación, es necesario reforzar las medidas y la rendición de cuentas en materia de acoso sexual en las cadenas mundiales de suministro. La aparición de nuevas formas de violencia y acoso contra la mujer en el lugar de trabajo facilitadas por las TIC también requiere medidas regulatorias y de rendición de cuentas (véase A/HRC/38/47).

 45. Una innovación importante del Convenio sobre la Violencia y el Acoso, 2019 (núm. 190), de la OIT, es que reconoce que tanto los empleadores como las organizaciones de trabajadores tienen un papel que desempeñar en la respuesta a la violencia doméstica como otra forma de violencia que afecta a las mujeres en el lugar de trabajo. Se trata de un importante cambio de perspectiva, ya que la violencia doméstica se ha considerado históricamente un asunto privado que afecta a las personas en sus hogares y no en el trabajo. El Convenio dispone que los trabajadores que sufren violencia doméstica tienen derecho a recibir apoyo y protección en el empleo, que no deben ser discriminados por su condición de víctimas de la violencia doméstica y que los empleadores deben ofrecer modalidades de trabajo flexibles, protección y licencias a las víctimas de dicha forma de violencia. Las licencias remuneradas por violencia doméstica están surgiendo como una práctica prometedora por parte de una serie de Gobiernos y empleadores. Sin embargo, a medida que un número cada vez mayor de mujeres trabaja en la economía de ocupaciones transitorias y fuera de los regímenes laborales formales, quedan cada vez más desplazadas de ese apoyo en el lugar de trabajo. Además, con los avances tecnológicos han surgido nuevas formas de abuso facilitadas por la tecnología, que afectan a su capacidad de trabajar y a su experiencia laboral, por ejemplo la vigilancia y el seguimiento de las mujeres a través de sus dispositivos.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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miércoles, 4 de noviembre de 2020

D. Construir un mundo del trabajo que parta de los derechos humanos de las mujeres: ahora y para el futuro 10/22


41. A menos que se aborde específicamente la discriminación estructural y sistémica, existe un riesgo importante de que las futuras tendencias laborales acentúen las desigualdades existentes para las mujeres. El enfoque adoptado hasta la fecha, que consiste en incorporar a la mujer a la estructura machista del trabajo y la economía, no ha servido para hacer efectivos sus derechos humanos y así seguirá ocurriendo en el cambiante mundo del trabajo. Para crear un mundo del trabajo en el que las mujeres obtengan beneficios y hagan aportaciones en igualdad de condiciones con los hombres, es preciso reinventar la estructura del trabajo y de la economía, situando los derechos humanos de la mujer en el centro. De cara al futuro, las mujeres tienen grandes expectativas en lo relativo a la seguridad en el empleo, la igualdad de remuneración, las condiciones de trabajo dignas, el respeto y la protección contra la violencia y el acoso en el lugar de trabajo, el acceso a las competencias y la capacitación adecuadas y el apoyo a sus responsabilidades de cuidados29 . Un mundo laboral en el que sean plenamente efectivos los derechos humanos de la mujer no solo las beneficiará a ellas, sino que mejorará la situación de todos. 

42. Para garantizar que las futuras tendencias que afectan al mundo del trabajo no agraven la discriminación contra la mujer, es necesario adoptar medidas específicas en cinco esferas, que se detallan a continuación.

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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martes, 3 de noviembre de 2020

Mayor atención a la sostenibilidad y a las transiciones justas 9/22


 38. El paso a economías sostenibles y transiciones justas también ha sido un elemento clave del cambiante mundo del trabajo. La atención que se presta a la economía verde y a los empleos sostenibles ofrece oportunidades potenciales para el empleo de la mujer. Por ejemplo, se calcula que el número de puestos de trabajo en el sector de la energía renovable podría aumentar de 10,3 millones en 2017 a casi 29 millones en 205027. Los datos disponibles indican que es más probable que las mujeres trabajen en el sector de la energía renovable que en el de los combustibles fósiles, lo que sugiere la existencia de un potencial de nuevas oportunidades para las mujeres. No obstante, los datos también muestran que las mujeres tienden a ocupar puestos de menor categoría y peor remunerados, ya que es más probable que desempeñen funciones administrativas, en lugar de aquellas que requieren conocimientos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. 

39. Más allá del crecimiento de los empleos verdes, la rápida aceleración e intensificación de las crisis ambientales está generando un sentimiento de urgencia en torno a un nuevo modelo económico basado en la sostenibilidad ambiental. Una transición justa consiste en garantizar que el paso de una economía extractiva a una economía ambientalmente sostenible y regenerativa no ponga en una situación difícil a los trabajadores. Sin embargo, hasta la fecha se ha hablado poco sobre las dimensiones de género de una transición justa y se ha producido un marcado aumento de las represalias contra quienes se pronuncian en contra de esas crisis y situaciones difíciles. Las mujeres marginadas, en particular las de los países pobres, son las más afectadas por la degradación del medio ambiente, debido a la discriminación estructural subyacente, que incluye la desigualdad en el acceso de las mujeres a la tierra y los recursos naturales, las infraestructuras sostenibles y los servicios públicos, lo que pone en peligro su seguridad alimentaria y de los ingresos, su salud y sus medios de vida. La disminución del acceso a los recursos naturales en el contexto del cambio climático incrementará la carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado de las mujeres y las niñas más pobres, ya de por sí intensa y pesada.

 40. Al mismo tiempo, las mujeres suelen desempeñar un papel importante, sobre todo en los países en desarrollo, en la conservación del entorno natural. La participación de las mujeres hace que las intervenciones climáticas y de conservación forestal sean más eficaces y que los beneficios se repartan de manera más equitativa. En la agricultura las trabajadoras ya están desempeñando un papel importante en la gestión de los recursos naturales, lo que resulta fundamental para la adaptación al cambio climático. Sin embargo, con frecuencia se ven excluidas de la toma de decisiones y no tienen acceso al trabajo decente, además de que por lo general no se reconoce su conocimiento de los saberes locales y tradicionales. En los países en desarrollo las mujeres ya están muy concentradas en el trabajo informal de recolección y reciclaje de residuos. Su labor de recolección de materiales reciclables en las calles de las ciudades y de limpieza de los espacios públicos supone un coste mínimo para los presupuestos públicos, pero representa una parte importante de la gestión, el reciclaje y la eliminación de los residuos sólidos. Sin embargo, están muy estigmatizadas como trabajadoras, sufren acoso y trabajan con una remuneración y unas condiciones deficientes. Además, la creciente formalización de la recolección y el reciclaje de residuos, mediante, entre otras cosas, la introducción de nuevas tecnologías como las incineradoras, pone en peligro el trabajo de las mujeres si no se les ofrecen oportunidades de mejorar su cualificación o si no existen estrategias para integrar a las recicladoras en los sistemas formalizados28 .

https://undocs.org/es/A/HRC/44/51

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lunes, 2 de noviembre de 2020

Aceleramiento de la globalización 8/22


 33. La globalización se caracteriza por el aumento de las transacciones y comunicaciones de carácter humano, financiero, económico y tecnológico entre países y regiones. En los últimos decenios se ha producido un rápido crecimiento de estructuras y regímenes económicos globalizados de tipo capitalista y neoliberal, con la promesa de más empleos y un mayor crecimiento. Sin embargo, la realidad es que ha aumentado la desigualdad y la disparidad económica, a menudo a expensas del trabajo decente y la protección del medio ambiente. Además, la globalización neoliberal también ha debilitado varias funciones del Estado que son importantes para la igualdad de género, como la prestación de servicios de cuidado de calidad, que están cada vez más privatizados o son inexistentes.

34. Los efectos concretos de la globalización en el acceso de la mujer a oportunidades de empleo han sido diversos. En algunos contextos, un número cada vez mayor de mujeres ha logrado acceder al empleo en la industria manufacturera orientada a la exportación. La OIT calcula que el número de puestos de trabajo en las cadenas mundiales de suministro aumentó en 40 países de 295 millones en 1995 a 453 millones en 201323. Más de una quinta parte de la mano de obra mundial trabaja en una cadena mundial de suministro. La proporción de mujeres empleadas en las cadenas mundiales de suministro de las economías emergentes tiende a ser mayor que su participación en el empleo total24 . 

35. Los bajos precios que se pagan a los proveedores presionan para reducir los costes en la parte inferior de la cadena de suministro, lo que lleva a una presión a la baja sobre los salarios. Como consecuencia de ello, el empleo de las mujeres en las cadenas mundiales de suministro suele caracterizarse por su inseguridad, al tiempo que las condiciones de trabajo deficientes, las violaciones de los derechos humanos y laborales y la trata de personas constituyen un motivo de gran preocupación. Además, algunos Gobiernos han tratado de flexibilizar sus normativas en materia laboral y ambiental, en un esfuerzo por atraer inversiones de empresas multinacionales que participan en una “competencia a la baja”, en busca de países en los que los requisitos para garantizar condiciones de trabajo seguras, justas y dignas son menos estrictos. Las adquisiciones generalizadas de tierras para las cadenas mundiales de suministro también provocan la pérdida de trabajo e ingresos de las mujeres de zonas rurales del Sur Global, así como desplazamientos forzosos en algunos contextos. El acoso sexual está muy extendido en numerosos sectores de las cadenas de suministro en que los trabajadores son predominantemente mujeres, como ocurre, por ejemplo, en la confección25 . 

36. La globalización también está creando nuevas vulnerabilidades en el trabajo de las mujeres debido a la fisuración del lugar de trabajo mediante el crecimiento de las cadenas mundiales de suministro, la subcontratación y el uso de formas flexibles de trabajo. En una investigación realizada por la Confederación Sindical Internacional se constató que las 50 mayores empresas del mundo emplean únicamente al 6 % de sus trabajadores a través de una relación laboral directa y que dependen en un 94 % de mano de obra oculta26. El aumento de la subcontratación y la fisuración del lugar de trabajo plantea importantes retos para la organización colectiva mediante sindicatos y cooperativas, que resulta fundamental para garantizar mejores salarios y condiciones laborales para las trabajadoras.

 37. Las nuevas tecnologías robóticas y de automatización están transformando aún más las cadenas de suministro y los procesos de producción mundiales, poniendo en peligro muchos de los empleos que normalmente ocupan las mujeres, como los de operadoras de máquinas de coser, costureras manuales y operarias de montaje. Los datos muestran que, a medida que los países modernizan sus industrias gracias a los avances tecnológicos, el empleo de la mujer suele disminuir, fenómeno que se denomina “desfeminización”. Además, los avances tecnológicos han impulsado una mayor deslocalización de la producción del Norte Global al Sur Global, en particular en el sector de los servicios. En lugar de aumentar el acceso al trabajo decente en el Sur Global, la realidad es que esos trabajos se fragmentan en microtareas realizadas por contratistas en plataformas de países de renta baja, que no tienen contratos de trabajo ni protección laboral y a menudo están mal remunerados. En ese sentido, se corre el riesgo de que la digitalización perpetúe viejas formas de discriminación, explotación y trabajo informal que afectan a las mujeres del Sur Global.  

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domingo, 1 de noviembre de 2020

Cambio demográfico 7/22


29. Las principales tendencias demográficas, como el envejecimiento de la población y la migración, tienen importantes repercusiones en la igualdad de género. En 2050 el 16 % de la población mundial tendrá más de 65 años, frente al 9 % en 2019. Las mujeres siguen ocupándose en gran medida del cuidado a largo plazo de los ancianos. Una de las oportunidades que ofrece esta tendencia es el aumento de los puestos de trabajo en el sector de los cuidados, que puede liberar el tiempo de las mujeres y ofrecer nuevas oportunidades de empleo. Sin embargo, se corre el riesgo de consolidar la brecha salarial de género y la discriminación estructural, a menos que se valore de manera adecuada el trabajo de cuidados remunerado y se invierta considerablemente en condiciones de trabajo dignas. Uno de los principales riesgos para el derecho de la mujer al trabajo en el contexto del envejecimiento de la población es la falta de inversión en servicios de cuidado asequibles y de gran calidad. Esto limitará la capacidad de las mujeres de tener un empleo remunerado, a medida que sus responsabilidades de cuidados no remunerados vayan creciendo con el cambio demográfico.

 30. En los últimos decenios también se ha registrado un aumento del número de mujeres que migran para trabajar, tendencia que probablemente continúe. En particular, ha habido una creciente demanda de trabajadores migrantes en el sector doméstico y de cuidados, debido a factores complejos, entre otros la creciente participación de las mujeres en el trabajo remunerado en los países ricos y los grupos de ingresos altos, la demanda de mano de obra barata para cuidados y la falta de inversiones en servicios de cuidado. Esto ha dado lugar a un fenómeno conocido como “cadena mundial de cuidados”. En el mundo hay 11,5 millones de trabajadores domésticos migrantes, de los que el 73,4 % son mujeres21. Es probable que se produzca un aumento en la demanda de trabajadores migrantes del sector doméstico y de cuidados en el contexto del envejecimiento de la población22. Sin embargo, a los trabajadores migrantes se les suelen negar los derechos humanos, como el acceso a la atención sanitaria y la protección social, en el país donde trabajan. Los trabajadores domésticos migrantes suelen estar doblemente marginados, por ser migrantes que trabajan en el sector informal, donde sufren la precariedad y están expuestos a un mayor riesgo de sufrir fraude salarial, violencia, acoso y abuso. En el caso de los trabajadores migrantes del sector doméstico y de cuidados, a la discriminación de género se suman otros tipos de discriminación, por razón de su condición jurídica o de su identidad étnica, de raza, de clase o de casta. Los trabajadores migrantes del sector doméstico y de cuidados también son vulnerables a violaciones de los derechos humanos en sus países de origen, por ejemplo a la explotación por parte de intermediarios. 


31. La rápida urbanización, conjugada con el aumento de la pobreza urbana y la ausencia de infraestructuras y servicios básicos, también tiene importantes repercusiones en el trabajo de la mujer. La ausencia de oportunidades de trabajo decente y la falta de acceso de las mujeres a recursos como la tierra en zonas rurales a menudo las empuja a migrar a las ciudades con la esperanza de conseguir un trabajo de mejor calidad. Sin embargo, la falta de oportunidades de trabajo decente en las zonas urbanas suele relegar a las mujeres a un trabajo precario e informal. Además, la tendencia creciente a emprender proyectos de desarrollo y renovación urbanos a gran escala provoca que cada vez se recurra más a desalojos, expropiaciones y demoliciones que afectan negativamente a las mujeres que trabajan en espacios públicos o que dirigen pequeñas empresas, lo que incrementa su inseguridad económica. 

32. Otro aspecto del cambio demográfico es la “explosión demográfica de la juventud”. En la mayor parte de África Subsahariana y en zonas de Asia y el Pacífico y de América Latina y el Caribe, la reciente reducción de las tasas de fecundidad ha hecho que la población en edad de trabajar (25 a 64 años) crezca más rápidamente que otros grupos de edad, lo que hace posible obtener un dividendo demográfico (E/CN.6/2020/3, párr. 22). El aumento del nivel educativo de las mujeres y las niñas es una oportunidad importante para mejorar el acceso de las jóvenes al trabajo. Sin embargo, la denegación sistemática de la autonomía reproductiva, que tiene su origen en el sistema patriarcal, y la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, sumadas a prácticas nocivas y discriminatorias, como el matrimonio infantil, siguen obstaculizando el acceso de las jóvenes a la educación y el empleo. Aun en los casos en que el nivel educativo de las mujeres ha mejorado considerablemente, la transición de la escuela al trabajo decente sigue planteando dificultades debido a la falta de acceso al trabajo decente y a la persistencia de normas y prácticas sociales discriminatorias.

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sábado, 31 de octubre de 2020

El cambio tecnológico 6/22



21. Se espera que los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, la Internet de las cosas, los macrodatos, la automatización y la robótica, provoquen cambios enormes en todas las esferas de la vida. 

22. Hay algunas oportunidades de aprovechar la tecnología para promover la igualdad entre los géneros y los derechos de la mujer al trabajo y en el trabajo. La proliferación de plataformas digitales y otros cambios asociados a la revolución digital pueden crear nuevas posibilidades de fomentar el empleo de la mujer, entre ellas modalidades de trabajo más flexibles, la educación a distancia y el establecimiento de redes, que les permitirán equilibrar mejor el trabajo remunerado con el trabajo de cuidados no remunerado. 

23. Las TIC y, en particular, los teléfonos inteligentes, tienen un importante papel que desempeñar en la mejora de las condiciones y la productividad del trabajo de las mujeres empleadas en la economía informal, al proporcionarles acceso a la información y las redes, especialmente en las formas de trabajo informal con menor seguridad y peor remuneración. Además de la inclusión económica, las TIC también están cobrando una importancia cada vez mayor en la organización colectiva para fortalecer la voz política de las trabajadoras. Los avances tecnológicos han creado nuevos espacios de movilización y conexión entre las mujeres, que traspasan las fronteras nacionales y los grupos de presión. 

24. Sin embargo, se ha prestado menos atención a los efectos de la digitalización en la calidad del trabajo. En los casos en que las mujeres empiezan a disponer de oportunidades a través de la economía de ocupaciones transitorias, también existe el riesgo de que esto agrave la discriminación estructural, al reforzar los estereotipos de género y la expectativa de que las mujeres solo deben realizar un trabajo remunerado dentro de los límites del hogar. La economía en línea no va a ser automáticamente más inclusiva para las mujeres que la economía tradicional. Las mujeres representan solo uno de cada tres trabajadores colaborativos en plataformas digitales, y el equilibrio entre los géneros es especialmente desigual en los países en desarrollo18. Además, en lugar de ser una fuente de trabajo decente, es probable que el crecimiento de las plataformas digitales, incluida la economía de ocupaciones transitorias, contribuya a aumentar la desigualdad económica de las mujeres, al incrementar la informalización de su trabajo debido a las lagunas existentes en las normativas laborales en vigor y a la falta de acceso a protección social. De hecho, la economía de ocupaciones transitorias es una prolongación del tipo de trabajo informal que tradicionalmente han venido realizando las mujeres, como, por ejemplo, las trabajadoras a destajo, pero sin una plataforma tecnológica. En ese sentido, se corre el riesgo de que las plataformas en línea sustituyan el “taller de explotación” tradicional por uno digital. 

25. Es probable que la automatización contribuya a una mayor desigualdad económica para las mujeres, que afectará en mayor medida a los grupos de mujeres más vulnerables. Los trabajadores que realizan tareas más repetitivas corren un riesgo mayor de ser sustituidos por robots e inteligencia artificial, y los datos correspondientes al Norte Global muestran que las mujeres tienen un 13 % más de probabilidades que los hombres de dedicarse a ocupaciones y sectores que entrañan más tareas repetitivas. Los trabajadores con un nivel educativo más bajo son los que más probabilidades tienen (el 40 %) de que las actividades que realizan se automaticen, mientras que solo el 5 % de los trabajadores con un título de enseñanza superior corren el mismo riesgo19. Dado que los mercados laborales se transforman continuamente por la innovación tecnológica, es probable que la automatización también contribuya a una creciente polarización del mercado laboral y que las mujeres de los países más ricos tengan una ventaja comparativa con respecto a las de los países más pobres, por contar con mejores niveles educativos y una mayor alfabetización digital20 . 

26. Un importante problema para el empleo de la mujer en el contexto del cambio tecnológico es su representación insuficiente en la enseñanza y el empleo en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Los estereotipos profundamente arraigados y la discriminación educativa limitan las aspiraciones de las niñas a dedicarse profesionalmente a esas esferas, al tiempo que el carácter machista de las culturas laborales imperantes en las organizaciones de esos ámbitos excluyen y discriminan a las mujeres, lo que a menudo las lleva a abandonar en mayor medida que los hombres los empleos relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. La escasa representación de las mujeres en la tecnología también hace patente que esta está concebida para consolidar una visión del mundo dominada por los hombres, en vez de orientada a incluir a las mujeres. 

27. Gran parte del debate sobre la tecnología y el trabajo presupone, además, que los avances tecnológicos benefician a todos los países por igual y que las mujeres y los hombres tienen el mismo acceso a ellos. Sin embargo, en varias regiones persiste la brecha digital entre los géneros y en muchas partes del mundo los hombres siguen controlando el acceso de las mujeres a las TIC. 

28. Los avances tecnológicos también han dado pie a nuevos riesgos y retos relacionados con la inclusión, la seguridad, la privacidad, la rendición de cuentas y la transparencia, como, entre otros, la mayor exposición de las mujeres y las niñas al riesgo de violencia y abuso en los espacios posibilitados por la tecnología. El aumento de la supervisión, la vigilancia y la reunión de datos de los trabajadores por medio de las nuevas tecnologías podría acentuar la discriminación contra la mujer, ya que la gestión algorítmica utiliza un modelo único para todos, sin prestar atención a la dinámica de género y la discriminación en el lugar de trabajo.

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viernes, 30 de octubre de 2020

C. El cambiante mundo del trabajo: oportunidades y retos para los derechos humanos de la mujer 5/22


  19. En los últimos años se ha prestado cada vez más atención al futuro del trabajo, con una creciente consideración al cambio tecnológico y demográfico, la aceleración de la globalización y el paso a economías sostenibles. Se han realizado esfuerzos considerables para reorientar el futuro del trabajo como un programa centrado en el ser humano y basado en invertir en las capacidades de las personas, las instituciones del trabajo y el trabajo decente y sostenible16. Al mismo tiempo, se ha producido una mayor desregulación, orientada a permitir formas atípicas de empleo, como el trabajo temporal o por contrata, o nuevas modalidades, como los contratos de cero horas17 .

 20. Aunque ha habido algunos intentos de incluir una perspectiva de género, ha faltado centrarse en la desventaja sistémica a la que ya se enfrentan las mujeres en todas las facetas de su vida, lo que aumenta su riesgo de sufrir una mayor discriminación. En las siguientes secciones se enumeran las principales transformaciones en el mundo del trabajo y se ofrece un panorama general de las oportunidades y los retos para los derechos humanos de la mujer.

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jueves, 29 de octubre de 2020

Contexto 4/22

 

Contexto 

11. El acceso de las mujeres a un trabajo decente y a unos ingresos propios permite que tanto ellas como su familia salgan de la pobreza, mejora su poder de decisión en el hogar y en la sociedad y asegura su independencia económica, también en los casos en que se encuentran en una relación violenta y abusiva. Sin embargo, la experiencia de muchas mujeres en el mundo del trabajo se caracteriza por una discriminación persistente y muy extendida, lo que da lugar a marcadas desigualdades en los resultados en materia de empleo, así como a un acoso y una violencia generalizados y a la explotación. En 2018 menos de la mitad (el 48 %) de las mujeres en edad de trabajar en todo el mundo participaba en el mercado laboral, en comparación con el 75 % de los hombres, lo que provocaba una brecha de género del 27 % . 

12. En términos mundiales, las mujeres siguen concentradas en los trabajos peor remunerados y en formas vulnerables de empleo, como, entre otros, en el sector informal. En los países de renta baja, el 92 % de las mujeres están empleadas en el sector informal (en comparación con el 87,5 % de los hombres), con escaso acceso a la gran cantidad de derechos laborales y de protección social que se confieren a los trabajadores que tienen un contrato de empleo formal5 . Se observan brechas de género particularmente marcadas en la proporción de personas empleadas en el sector informal que trabajan sin percibir un salario o remuneración directos, como, por ejemplo, los trabajadores familiares no remunerados en explotaciones agrícolas y empresas familiares (el 28,1 % de las mujeres frente al 8,7 % de los hombres)6 . La falta de inversión de los Gobiernos en servicios públicos e infraestructuras que ahorran tiempo, así como los persistentes recortes de financiación (como consecuencia de las condicionalidades que imponen las instituciones financieras internacionales), suelen acarrear repercusiones más graves para las trabajadoras del sector informal. 

13. La discriminación estructural, que comprende, entre otros aspectos, la persistencia de los estereotipos de género y de expectativas, normas y actitudes con sesgo de género, continúa siendo un obstáculo importante. La discriminación durante el embarazo sigue siendo una experiencia común para muchas mujeres, que implica que sean despedidas o trasladadas a puestos peor remunerados o que se les nieguen oportunidades de ascenso. Además, la falta de acceso a servicios y derechos sexuales y reproductivos priva a las mujeres de la posibilidad de tomar decisiones autónomas sobre el embarazo y la maternidad, lo que repercute en sus resultados en materia de empleo y en su responsabilidad en el trabajo de cuidados no remunerado. En términos mundiales, las mujeres realizan el triple de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres, lo que refleja estereotipos discriminatorios basados en el sexo y el género que feminizan este trabajo. En todo el mundo, 606 millones de mujeres en edad de trabajar (el 21,7 %) se dedican a tiempo completo al trabajo de cuidados no remunerado, en comparación con 41 millones de hombres (el 1,5 %)7 . 

14. A pesar de que una mayor proporción de mujeres reciben educación, la segregación ocupacional y sectorial sigue estando profundamente arraigada en todo el mundo, y las mujeres siguen concentrándose en trabajos y sectores mal remunerados, con perspectivas limitadas de desarrollo profesional. La brecha salarial de género a nivel mundial se sitúa en un inalterable 20 % y es mayor en el caso de las mujeres que sufren formas múltiples e interseccionales de discriminación. La desventaja sistémica que padecen las madres en sus puestos de trabajo contribuye a una mayor brecha salarial y a una drástica reducción en sus ahorros para la jubilación o en sus aportaciones a planes de pensiones, lo que se conoce como “penalización por maternidad”. A escala mundial, solo el 27,1 % de los directivos son mujeres, cifra que ha cambiado muy poco en los últimos 27 años8 . Estos datos no solo reflejan las persistentes barreras a las que hacen frente las mujeres, sino también el escaso valor social atribuido al trabajo que estas realizan. 

15. La violencia de género y el acoso en el lugar de trabajo continúan situándose en niveles estremecedores. En los últimos años, un número sin precedentes de mujeres han hablado abiertamente de la violencia y el acoso sexuales que han sufrido y de los sistemas de poder y dominación que durante mucho tiempo las han silenciado. Si bien los datos mundiales recientes son limitados, un estudio realizado a escala de la Unión Europea en 2014 reveló que una de cada dos mujeres (el 55 %) ha sido víctima de acoso sexual por lo menos una vez desde la edad de 15 años. De ellas, el 32 % indicó que el autor era alguien de su entorno laboral (como un compañero, un jefe o un cliente)9 . Las mujeres que se dedican a formas vulnerables de trabajo informal, como las trabajadoras domésticas, las vendedoras en puestos de mercado y las recicladoras, son especialmente vulnerables al acoso y la violencia en el desempeño de su trabajo10 . 

16. En muchos lugares del mundo siguen existiendo leyes discriminatorias que restringen los derechos de la mujer, y los progresos en la introducción de leyes que promuevan la igualdad de género en el trabajo son lentos. En 90 países sigue habiendo al menos una restricción legal sobre los trabajos que pueden realizar las mujeres11. Menos de la mitad de los 190 países estudiados por el Banco Mundial tiene una legislación que haga obligatoria la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor12. En algunos países, el carácter discriminatorio de las leyes sobre la familia y el estatuto personal siguen repercutiendo negativamente en la capacidad de las mujeres para ejercer una actividad laboral remunerada. 

17. A fin de comprender plenamente la naturaleza y el alcance de la discriminación contra la mujer en el mundo del trabajo, es importante adoptar un enfoque interseccional, dado que entran en juego formas múltiples de discriminación, que dan lugar a vulnerabilidades y diferencias muy específicas en lo que respecta a los resultados en materia de empleo. Por ejemplo, en muchas partes de Europa, la falta de acceso a la educación de las mujeres romaníes, unida a la segregación y discriminación residenciales, las excluye del mercado laboral formal, obligándolas a aceptar trabajos precarios y mal remunerados, lo que crea una trampa de pobreza13. Según la información recibida por el Grupo de Trabajo, las mujeres dalits sufren de manera desproporcionada la discriminación en el trabajo, incluso en entornos urbanos y en labores que requieren mayor cualificación. Las dalits ganan la mitad del salario diario medio de las castas no dalits14. Las mujeres transgénero experimentan niveles desproporcionados de pobreza e inseguridad económica debido a la discriminación que sufren en el acceso al empleo15. Las jóvenes con discapacidad tienen muchas más probabilidades de quedar excluidas de la educación y el empleo, en comparación con los hombres con discapacidad y las mujeres sin discapacidad (E/CN.6/2020/3, párrs. 55 y 322). 

18. La creciente reacción de rechazo y oposición ante los derechos humanos de la mujer también está planteando nuevas dificultades para la participación equitativa de la mujer en la vida económica. En algunas regiones la creciente influencia política de las fuerzas conservadoras ha dado lugar a reformas políticas y jurídicas regresivas, como nuevas restricciones de los derechos sexuales y reproductivos y leyes sobre la violencia contra la mujer, que tienen importantes repercusiones en la participación equitativa de la mujer en la vida económica. Al mismo tiempo, el auge de las fuerzas antidemocráticas y de la “política del hombre fuerte”, basada en la misoginia y la xenofobia, está amplificando las voces discriminatorias y patriarcales y limitando las posibilidades de que la acción feminista progrese. Los defensores de los derechos humanos de la mujer, incluidos los activistas por los derechos laborales, corren un riesgo cada vez mayor de ser víctimas de acoso, violencia e incluso asesinato, y los autores de esos actos gozan de impunidad (A/HRC/38/46, párr. 38). 


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miércoles, 28 de octubre de 2020

Definiciones fundamentales 3/22

 


En el presente informe se adopta una visión amplia del mundo del trabajo, que incluye el trabajo formal e informal, los espacios de trabajo públicos y privados, los desplazamientos hacia y desde el trabajo, el trabajo que se desarrolla en línea o el que se realiza por medio de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), y los viajes y eventos relacionados con el trabajo.

 Los derechos de la mujer al trabajo y en el trabajo se consagran en el derecho internacional de los derechos humanos. En particular, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales contienen disposiciones específicas que garantizan el derecho al trabajo, unas condiciones de trabajo justas y favorables, la libertad de organizarse en sindicatos y la prohibición de la discriminación por razón de sexo. Además, existen varios convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que abarcan diversas esferas relacionadas con el trabajo, como la igualdad de remuneración y los trabajadores domésticos, y también, más recientemente, un convenio sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el trabajo. 

Sobre la base de las normas y los principios internacionales, para hacer efectivo el derecho de la mujer al trabajo es preciso, entre otras cosas, eliminar las barreras jurídicas y socioculturales que impiden trabajar a las mujeres, como, por ejemplo, la discriminación jurídica, los estereotipos de género nocivos y las normas sociales discriminatorias, así como la responsabilidad desproporcionada de la mujer en el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Hacer efectivo el derecho de la mujer al trabajo también entraña garantizar el apoyo de las políticas públicas a la prestación de cuidados y la disponibilidad de trabajo decente. También supone asegurar condiciones dignas de trabajo, que incluyan la igualdad de acceso al derecho a prestaciones laborales y la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, la eliminación de los obstáculos que se oponen al desarrollo profesional de la mujer en clave de igualdad y su acceso a los puestos de dirección, la protección contra la violencia, la discriminación y el acoso, y la creación de condiciones que permitan a las mujeres organizarse colectivamente y tener voz en la toma de decisiones.


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martes, 27 de octubre de 2020

Análisis temático: los derechos humanos de la mujer en el cambiante mundo del trabajo 2/22


A. Introducción 

8. En los últimos años, los expertos y las organizaciones internacionales han prestado cada vez más atención al modo en que repercutirán en el mundo del trabajo tendencias como el cambio tecnológico y demográfico, el aceleramiento de la globalización, la degradación del medio ambiente y la transición hacia empleos sostenibles. Se ha hecho un análisis limitado de las dimensiones de género de esas tendencias, que plantean importantes retos y oportunidades para los derechos humanos de la mujer. El presente informe se centra en los derechos de la mujer al trabajo y en el trabajo, y en él se presenta una visión de un mundo laboral que parte de los derechos humanos de la mujer, teniendo en cuenta el contexto actual y las tendencias cambiantes. Para hacer realidad esta visión, resulta fundamental transformar el actual modelo económico y avanzar hacia otro en que se hagan efectivos los derechos humanos de la mujer mediante la redistribución del poder y los recursos. 

9. El presente informe se está ultimando durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), que está evolucionando rápidamente y tendrá importantes repercusiones en el trabajo de las mujeres. En el mundo, las mujeres representan el 70 % de los trabajadores de primera línea del sector sanitario y social en toda una serie de ocupaciones. Al mismo tiempo, las mujeres ya asumen una responsabilidad desproporcionada en el cuidado de los niños, los ancianos y las personas con discapacidad. La pandemia está intensificando y aumentando aún más los niveles de violencia contra las mujeres y la carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que estas asumen, mientras que sus repercusiones económicas pondrán en grave peligro sus medios de vida y su seguridad económica. Las más afectadas serán las mujeres que se dedican a las formas más vulnerables de trabajo informal. 

10. El informe se basa en una gran cantidad de información obtenida por diversos medios, entre ellos las consultas regionales con expertos y las respuestas a un cuestionario enviado a los Gobiernos y otras partes interesadas. El Grupo de Trabajo desea expresar su gratitud a todos los interesados por sus aportaciones .


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lunes, 26 de octubre de 2020

Los derechos humanos de la mujer en el cambiante mundo del trabajo 1/22



En el presente informe, el Grupo de Trabajo sobre la cuestión de la discriminación contra las mujeres y las niñas analiza las dimensiones de género de las principales tendencias que están transformando el mundo del trabajo, como los cambios tecnológicos y demográficos, la aceleración de la globalización y el paso a economías sostenibles, entre otros, y subraya la necesidad de centrarse en la discriminación estructural y sistémica a la que ya se enfrentan las mujeres en todas las facetas de su vida, que las expone aún más al riesgo de sufrir una mayor discriminación. El Grupo de Trabajo identifica retos y oportunidades para el disfrute de los derechos de la mujer al trabajo y en el trabajo como consecuencia de estas tendencias y presenta una visión de un mundo del trabajo que parte de los derechos humanos de la mujer y transforma el modelo económico actual mediante la redistribución del poder y los recursos.


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domingo, 25 de octubre de 2020

Conclusiones 9 /10

 


En la actualidad el análisis feminista no es homogéneo, existiendo diversos planteamientos en relación con distintos modelos teóricos y movimientos sociales, el ecofeminismo, el feminismo de la diferencia, el socialista, el liberal, el radical... Si la primera ola del feminismo surgió a raíz de las trascendentales críticas a la parcialidad del concepto de igualdad del pensamiento ilustrado, consiguiendo las sufragistas un siglo después el derecho a la educación y al voto de las mujeres; la segunda -que se inicia en la década de los 60 y 70, junto con planteamientos pacifistas y ecologistas-, coincide con la entrada masiva de mujeres en la Universidad, con el desarrollo de la teoría del género y con una preocupación profunda por la construcción del conocimiento. Las mujeres al mirar hacia sí mismas, detectan sesgos en la ciencia "normal" y comienzan a desarrollar modelos alternativos, a combatir a la ciencia con más ciencia, lo que ha supuesto una verdadera revolución en las epistemologías académicas, no tanto por el uso de determinadas metodologías como por la fuerza de unos valores igualitarios compartidos, que han llegado a hacer del feminismo el movimiento social por excelencia del siglo XX y una importante esperanza de transformación para el siglo XXI.


Ana Guil Bozal
Universidad de Sevilla (España)
Grupo de investigación HISULA

Dra. en Psicología Social, Universidad de Sevilla, España, Grupo de Investigación PAIDI HUM-219 "Género y Sociedad del Conocimiento", integrante del grupo de investigación HISULA de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Email: anaguil@us.es

http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0122-72382016000200013

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sábado, 24 de octubre de 2020

Me importan las más de mil mujeres que cada año en Polonia tendrán que tener hijos con malformaciones ( hasta que no se cambie la Ley)




Polonia ha  declarado inconstitucional el aborto por malformación fetal 


Polonia es uno de los países europeos con una de las leyes sobre el aborto más restrictivas. Actualmente está permitido el aborto en caso de que el embarazo sea resultado de una violación o incesto, si la vida de la mujer está en peligro o en casos de malformación fetal grave o letal. No obstante, incluso en estos casos permitidos por ley, las mujeres y niñas tienen enormes dificultades para acceder al aborto seguro debido a barreras administrativas.


El Tribunal Constitucional de Polonia ha  fallado a favor de endurecer la legislación sobre el aborto declarando inconstitucional la interrupción del embarazo por malformación del feto. Los colectivos de defensa de los derechos de la mujer denuncian una decisión "inhumana" e "injustificable"


En Polonia, con una de las leyes más restrictivas de la Unión Europea en esta materia, se practicaron el pasado año 1.110 abortos legales, según el Ministerio de Sanidad. En el 98% de los casos fue por malformación del feto.


Me importan las  mujeres que este año y los que vengan hasta que la ley sea cambiada en Polonia tendrán que tener hijos con malformaciones y no creo que ningún estamento político tenga legitimo  poder para obligarlas a ese sufrimiento que distorsione sus vidas.

Entiendo que la Unión Europea en base a sus valores debe hacer algo más que mostrar su repulsa a paises que toman esas decisiones . Como mujer expulsaría a ese gobierno de esta Unión o cuanto menos le sancionaría hasta que reflexionara . Aceptar esa decisión legal  es  aceptar  la segregación por  sexos, considerando menores de edad a las mujeres en la toma de sus decisiones , es desde luego una forma de tortura.


"Las mujeres en Polonia serán torturadas. Tendrán hijos con anencefalia, con espina bífida, sin corazón... niños que morirán en agonía", ha lamentado Marcelina Zawisza, diputada del izquierdista Razem. La comisionada de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatović, también ha escrito en Twitter que es un "día triste para los derechos de las mujeres" escribiendo: 


Eliminar la base para casi todos los abortos legales en #Polonia equivale a una prohibición y viola los #Derechos Humanos. El fallo de hoy de la Corte Constitucional significa abortos clandestinos / en el extranjero para aquellos que pueden pagar y una prueba aún mayor para todos los demás. Un día triste para #WomensRights.


https://www.es.amnesty.org/actua/acciones/polonia-aborto-ene18/

https://www.elmundo.es/internacional/2020/10/22/5f91cbb821efa036758b467f.html

https://elpais.com/sociedad/2020-10-22/polonia-declara-inconstitucional-el-aborto-en-caso-de-malformacion-fetal.html

https://www.facebook.com/AborcjaPolskaWomenHelpWomen

https://oko.press/federacja-na-rzecz-kobiet-przeciwko-zakazowi-aborcji/

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viernes, 23 de octubre de 2020

Valores epistémicos feministas 8/10



Como estamos viendo, existe una riqueza y pluralidad de enfoques epistémicos y metodológicos feministas para producir conocimiento que, sin sacrificar cierta objetividad consensuada, favorecen la creación de una ciencia consciente y responsable de sus obligaciones para con la igualdad y la democracia, que trabaja al servicio de la justicia social y no de intereses particulares. Así, el feminismo hace avanzar la ciencia transformando las prácticas científicas, pero no tanto por planteamientos intrínsecamente feministas, como por sus valores compartidos.


Helen Longino31 considera que es la adhesión a ciertos principios lo que unifica los planteamientos feministas haciéndoles trabajar en la línea de conseguir una ciencia ética y moralmente responsable. Así, propone una lista de valores o virtudes epistémicas feministas (alternativos a los valores constitutivos que identificara Kuhn en 1977, a saber, precisión, simplicidad, consistencia, amplitud y fecundidad), conformada por la adecuación empírica, la novedad, la heterogeneidad ontológica, la interacción mutua, la aplicabilidad a las necesidades humanas y la difusión del poder. Virtudes que, como veremos a continuación, no adquieren su valor aisladamente, sino al ser asumidas de manera conjunta. Se trataría de principios y preocupaciones del feminismo a aplicar en todo el proceso de la investigación, desde la elección del tema, la conformación del equipo de trabajo, el proceso, la consideración del contexto y la presentación de los resultados y las estrategias de intervención.


El primero de ello, la adecuación empírica -utilizada por ej. en estudios historiográficos, o frente al determinismo biológico-, busca la coherencia entre las teorías y los datos observacionales experimentales que las corroboran. En consecuencia es un aspecto necesario para construir "buena ciencia" pero no suficiente en sí mismo, ya que sirve para desvelar sesgos sexistas, sin que necesariamente se haga desde un paradigma diferente.


La novedad es un rasgo esencial cuando se trata de diferir de modelos tradicionales. Así por ej., el sustituir el punto de vista masculino por el femenino, el sacar a la luz a las mujeres ocultas secularmente por la ciencia tradicional, o las nuevas reinterpretaciones de la prehistoria que les otorgan un papel central, no subordinado al varón. Pero igual que sucedía con el anterior valor, la novedad no es tampoco suficiente en sí misma para el feminismo.


La heterogeneidad ontológica concede voz y voto a otros puntos de vista a fin de llegar a posiciones democráticas, a verdades consensuadas capaces de superar puntos de vista parciales y sesgados de la realidad objeto de estudio.


La interacción mutua entre quienes observan y los procesos y el contexto de la observación -lejos de ser algo negativo que contamina el conocimiento tal y como planteaba la ciencia tradicional-, se debe favorecer para acercarnos al máximo e intentar captar la relación dinámica y plural entre los diversos entes, organismos y factores implicados en la construcción científica del conocimiento.


La generación de conocimiento aplicado es la finalidad de la máxima feminista de aplicabilidad a las necesidades humanas. Se trata de programas de investigación práctica, capaces de resolver problemas sociales acuciantes, estando en consecuencia al servicio de las personas desfavorecidas, de la naturaleza, de las mujeres..sin ejercer el control sobre ellas.


Por último, la difusión del poder es la sexta virtud que propone Longino. La idea es que las mujeres puedan abandonar posiciones pasivas para pasar a ser agentes activos del conocimiento, capaces de negociar su situación y sus intereses. No se trataría de ocupar el lugar privilegiado de los varones, sino de nivelar la situación buscando el equilibrio y la democracia para todas y todos.


Como vemos, se trataría de valores de carácter epistémico y sociopolítico que, sin aludir a esencias femeninas, ni en relación a los tonos de piel o a cualquier otra diferencia, contribuyen a lograr objetivos deseables de alcance universal.


Ana Guil Bozal
Universidad de Sevilla (España)
Grupo de investigación HISULA

Dra. en Psicología Social, Universidad de Sevilla, España, Grupo de Investigación PAIDI HUM-219 "Género y Sociedad del Conocimiento", integrante del grupo de investigación HISULA de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Email: anaguil@us.es

http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0122-72382016000200013

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