Para entender la situación, nos fijamos en tres aspectos de la situación :
1. ¿Ha mejorado la mortalidad materna en Estados Unidos?
Los últimos datos definitivos publicados por los CDC corresponden a 2024. Muestran una ligera reducción respecto a 2023, pero no una mejora estadísticamente significativa.
Muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos
2018 17.4
2019 20.1
2020 23.8
2021 32.9
2022 22.3
2023 18.6
2024 17.9
Fuente: CDC/NCHS, datos definitivos de 2018–2024.
La subida de 2020–2021 coincidió con la pandemia de COVID-19. La bajada posterior es importante, aunque no significa que se haya resuelto el problema.
Los datos provisionales publicados por los CDC muestran una tendencia descendente más reciente: la tasa para los 12 meses terminados en marzo de 2026 fue de 15,3. Es una señal alentadora, pero estos datos son provisionales y pueden revisarse; no deben compararse sin matices con las cifras anuales definitivas.
2.-¿Cómo está comparado con otros países?
Estados Unidos sigue teniendo una mortalidad materna elevada para un país de ingresos altos. El objetivo nacional de Healthy People 2030 es reducirla a 15,7 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, frente a las 17,9 registradas en 2024.
2. ¿Afecta por igual a todas las mujeres?
Una de las características más preocupantes de Estados Unidos son las diferencias raciales y de edad.
Muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, 2024
Mujeres negras no hispanas
44.8
Mujeres asiáticas no hispanas
18.1
Mujeres blancas no hispanas
14.2
Mujeres hispanas
12.1
Fuente: CDC/NCHS. Las categorías raciales y étnicas son las empleadas en las estadísticas oficiales.
La tasa de las mujeres negras fue aproximadamente 3,2 veces la de las mujeres blancas. También existe una diferencia importante por edad: en las mujeres de 40 años o más alcanzó 62,3 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, frente a 13,7 entre las menores de 25 años.
Estas diferencias no se explican simplemente por la raza o la edad en sí mismas. El acceso a la atención sanitaria, las enfermedades previas, la calidad de la asistencia, el diagnóstico oportuno y otros factores sociales también importan.
3.-¿Se están tomando medidas para reducir las muertes?
Hay programas federales y estatales que buscan reducirlas, mejorar la atención y evitar que las complicaciones se conviertan en emergencias mortales. Estas son algunas de las principales medidas.
Medicaid cubre más del 40 % de los nacimientos en Estados Unidos. Muchos estados han ampliado la cobertura posparto de 60 días a 12 meses, para que las madres puedan continuar recibiendo atención médica después del nacimiento.
Esto es fundamental porque las complicaciones no terminan necesariamente al salir del hospital.
Los CDC financian comités estatales que analizan las muertes relacionadas con el embarazo, identifican fallos en la atención y proponen cambios. El programa ERASE MM apoya este trabajo en numerosos estados y territorios.
La idea es aprender de cada muerte: por ejemplo, si se detectó tarde una hemorragia, una infección o una complicación cardiovascular.
El programa federal Transforming Maternal Health (TMaH), previsto para 2025–2034, apoya a estados participantes para mejorar el seguimiento prenatal, atender la hipertensión y la diabetes, integrar la salud mental y reforzar la continuidad asistencial. También promueve el acceso a matronas, doulas y servicios comunitarios.
Los hospitales pueden aplicar protocolos estandarizados para reconocer y tratar rápidamente las hemorragias, los trastornos hipertensivos y otras emergencias obstétricas. También existen iniciativas federales para identificar centros comprometidos con la calidad de la atención materna.
¿por qué sigue siendo un problema?
El sistema sanitario está fragmentado. La cobertura, el coste de la atención y los servicios disponibles varían según el seguro y el estado.
El riesgo continúa después del parto. Según los datos resumidos por los organismos federales, casi dos de cada tres muertes maternas ocurren durante el periodo posparto.
Persisten desigualdades en la atención. Las diferencias en el reconocimiento de síntomas, el tratamiento y el acceso a servicios de calidad pueden tener consecuencias graves.
No todas las medidas se aplican de la misma manera. Que exista un programa no garantiza que llegue a todas las mujeres ni que produzca resultados inmediatos.
Los CDC estiman que más del 80 % de las muertes relacionadas con el embarazo en Estados Unidos podrían prevenirse. Esto no significa que todas las muertes sean evitables individualmente, sino que existe un margen considerable para mejorar la prevención y la respuesta sanitaria.








