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miércoles, 14 de febrero de 2024

Alianza Internacional de Mujeres



La decisión para la creación de la  Alianza Internacional de Mujeres  fue tomada en Washington en 1902 por las  sufragistas Susan Brownell Anthon y Elizabeth Cady Stanton,  el 14 de febrero de 1902 como reacción a la reticencias del Consejo Internacional de Mujeres para apoyar el sufragio femenino.​

 La Alianza se constituyó formalmente durante la segunda conferencia en Berlín en 1904 como International Woman Suffrage Alliance (IWSA), y tuvo su sede en Londres durante gran parte de su historia.​ Sus fundadoras fueron Carrie Chapman Catt, Millicent Fawcett, Helene Lange, Susan B. Anthony, Anita Augspurg, Rachel Foster Avery y Käthe Schirmacher.

La Alianza Internacional de Mujeres (inglés: International Alliance of Women (IAW), francés: Alliance Internationale des Femmes (AIF), alemán: Internationaler Frauen-Verband)​ es una organización internacional no gubernamental que trabaja para promover los derechos humanos de las mujeres y niñas en el mundo. Fue fundada en 1904 en Berlín con el nombre de Alianza Internacional para el Sufragio Femenino International Woman Suffrage Alliance (IWSA) por Carrie Chapman Catt, Millicent Fawcett, Susan B. Anthony y otras sufragistas implicadas en la campaña por el sufragio de las mujeres en todo el mundo.

La IWSA tenía su sede en Londres, y era la principal organización internacional de sufragio femenino. En la actualidad trabaja sobre todo en un amplio enfoque de derechos humanos de mujeres y niñas. Hoy representa a más de 50 organizaciones en todo el mundo que comprenden varios cientos de miles de miembros, y tiene su sede en Ginebra.

Desde 1926, la organización tenía fuertes vínculos con la Liga de las Naciones. Desde 1947, la IAW ha tenido carácter consultivo general de la Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. El IAW también tiene estatus consultivo ante el Consejo de Europa.


Tiene representantes en la sede de la ONU en Nueva York, la oficina de la ONU en Ginebra, la oficina de la ONU en Viena, la UNESCO en París, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en Roma y el Consejo de Europa en Estrasburgo. También tiene representantes en la Liga Árabe en El Cairo y el Consejo de Países del Golfo en Riad, y es miembro influyente del Lobby Europeo de Mujeres en Bruselas. Su presidenta y representante principal ante las Naciones Unidas es Alison Brown. Su actual representante principal de la ONU en Nueva York Soon-Young Yoon también es presidenta del Comité de ONG sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, Nueva York y Primera Vicepresidenta de la Conferencia de ONGs. Los idiomas de trabajo oficiales de la IAW son inglés y francés.


Entre los congresos posteriores se celebraron en Copenhague (1906), Ámsterdam (1908), Londres (1909), Estocolmo (junio de 1911) y Budapest (1913). La Unión Francesa para el Sufragio Femenino (UFSF), fundada en febrero de 1909, fue reconocida formalmente por el congreso de la IWFA en Londres en abril de 1909 como representante del movimiento sufragista francés. La IWSA también publicó su propio periódico mensual, el Jus Suffragii. La IWSA, influenciada por Millicent Fawcett contra la militancia de las sufragistas al estilo de Emmeline Pankhurst, inicialmente rechazó la membresía en el WSPU en su reunión de Copenhague de 1906.

A fines de la década de 1920, la organización cambió su nombre a Alianza Internacional de Mujeres para el Sufragio y la Igualdad de Ciudadanía, y en 1946 se modificó a su nombre actual, Alianza Internacional de Mujeres. La primera Junta Ejecutiva incluyó a Carrie Chapman Catt (Presidenta), Anita Augspurg (primera Vicepresidenta), Donovan Bolden (2.ª Vicepresidenta) y Rachel Foster Avery (Secretaria).


La primera presidenta de la organización, Carrie Chapman Catt, también fundó la Liga de Mujeres Votantes en Estados Unidos durante su presidencia.


 


https://www.heroinas.net/2018/04/millicent-garrett-fawcett-lider-por-50.html

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sábado, 10 de febrero de 2024

Hablemos del amor


 ““De niña pensaba que una vida sin amor no valía la pena. Ojalá pudiera decir que llegué a esta conclusión porque tenía amor a raudales, pero fue precisamente la carencia de amor lo que hizo que me percatara de lo importante que era”.

Así comienza diciendo la escritora, activista social y feminista estadunidense bell hooks en el prefacio de su ensayo: todo sobre el amor (nombre personal y título del libro escrito en minúsculas por respeto a la decisión de ella misma), poniéndonos instantáneamente en la reflexión de la enorme relevancia que tiene la falta o la abundancia de amor en nuestra vida.

Y es en febrero que sobre todo en las sociedades occidentales capitalistas, el amor y la amistad se ponen de moda en la fugaz fiebre del día de San Valentín. Pero la celebración de un día al año con intercambio de regalos incluido, no es en realidad prestar atención a este sentimiento y a la manera en la que lo expresamos.

Por otra parte el amor no es un tema del que se deban ocupar sólo los enamorados y las mujeres, el concepto y la práctica del amor es algo que nos concierne a todos y a todas.

En un mundo en el que impera el individualismo, la falta de afecto, de empatía, el racismo, la violencia, las guerras y la cada vez más creciente deshumanización, se hace más que necesario, urgente que nos replanteemos la idea que tenemos del amor,  y en un ejercicio individual diario de deconstrucción y construcción, sería bueno comenzar a ver el amor desde la perspectiva que nos propone bell hooks:

“El amor como una fuerza activa que debe permitirnos establecer una comunión más profunda con el mundo.

“El amor como un poderoso movimiento social y revolucionario capaz de sanar y construir el mundo como un espacio más justo y honorable”.

Es prioritaria una re significación individual y colectiva ya que sí, es verdad que el amor es algo personal pero también es un asunto social y político que de un modo o de otro, nos afecta a todos y a todas, por lo mismo como sociedad necesitamos volver a mirar y reconocer que el amor no forma parte de la estructura del sistema de dominación patriarcal en el que vivimos y que la falta de ese vital componente, es el nefasto origen entre muchas otras cosas, de la injusticia social y de la violencia de género.

“El patriarcado es la enfermedad social más peligrosa para la vida que ataca el cuerpo y el espíritu masculino” nos dice nuevamente bell hooks.

Y aquí cabe agregar que las mujeres como dadoras cuidadoras y creadoras de vida, somos quienes históricamente hemos recibido y seguimos recibiendo los peores efectos de dicha enfermedad.

De ahí que continuando con el tema del amor y adentrándonos  de lleno en su impacto en la vida amorosa femenina, y en intención sanadora propongo que en una autorreflexión nos preguntemos como mujeres, si realmente reconocemos las heridas que nos causan los roles de género, el desamor, la falta de respeto y de compromiso de nuestra pareja?, estamos conscientes de lo dañina que puede ser la forma en que amamos y en la que supuestamente nos aman?.

Para poder respondernos quizá deberíamos  comenzar por preguntarnos qué es el amor?, desde nuestra perspectiva de mujer que significa amar y ser amada?

“La idea del amor no es universal”nos dice la antropóloga, feminista y escritora mexicana Marcela Lagarde, lo que nos lleva a la comprensión de que no existe una definición única del amor ni del acto de amar que aplique para todas, por lo tanto cada una tendrá respuestas distintas basadas en la propia experiencia de crianza, de vida y de su particular entorno geocultural, porque como ya hemos dicho el concepto y la práctica del amor no es sólo algo personal, también es social cultural y político.

Y por lo tanto más allá de ser un sentimiento,el significado y la manera de manifestar el amor es un modelo de conducta que se aprende desde la infancia al interior de una estructura social de género. Desde ahí es que se inicia la disparidad en las relaciones afectivas entre los dos sexos, y no es que seamos de planetas diferentes como sugiere el título de cierto libro, hombres y mujeres amamos de manera distinta porque el patrón amoroso que se usa para la formación de niños y niñas no es el mismo.

La mayoría de nosotras hemos sido formadas en esa especie de escuela familiar religiosa y social que prepara a las mujeres desde la infancia para ser de y para los hombres, como bien explica Simone de Beauvoir en su ensayo El Segundo Sexo. 

Ancestralmente a nosotras se nos ha enseñado a dar amor sin límite y a ellos a dar con medida, las mujeres amamos desde el corazón…los hombres desde la razón, de ahí la diferencia que tenemos para sentir definir y expresar el amor. 

Su concepto surge de la abundancia de seres privilegiados y amados históricamente, y el nuestro del generacional abandono, carencia y hambre de afecto.

Y en este modelo patriarcal desigual afectivo los hombres son el sujeto y las mujeres somos el objeto del amor,  situándonos en eso que la socióloga y feminista italiana Franca Basaglia llama orfandad de género, “las mujeres en el patriarcado estamos huérfanas” nos dice. 

Y simbólicamente es así porque provenimos de milenarias genealogías femeninas carentes, hambrientas…necesitadas de amor, y desde esa necesidad, desde ese vacío es que amamos y anhelamos ser amadas aferrándonos a idealizadas y destructivas fábulas amorosas que nos llevan del mito del amor romántico a la sumisión, a la pérdida de identidad, a la codependencia emocional, y al círculo de la violencia de pareja.

Aunque es cierto que las mujeres mediante el feminismo hemos ido desarrollando una mente crítica y en consecuencia vamos despatriarcalizåndo poco a poco los distintos ámbitos de la vida pública y privada, pero interiormente en las cuestiones amorosas …”aún nos queda mucho trabajo  que hacer a nivel sexual emocional y sentimental” dice y dice bien la escritora feminista Coral Herrera.

No obstante, el  concepto-práctica del amor y el feminismo, no son algo de lo que sólo las mujeres necesitamos aprender, los hombres también necesitan ese aprendizaje si aspiramos en verdad a construir un mundo mejor para la sociedad actual y para las futuras sociedades.

“La falta de amor se ha convertido en el presente en un fenómeno común” afirma bell hooks.

En muchos países esa ausencia se ve reflejada en la corrupción infiltrada en todos los sectores de la sociedad, en la impunidad, en la falta de programas de ayuda social y en la falta de efectivas políticas de seguridad.

Y definitivamente a nivel mundial la desigualdad, el machismo,  la misoginia, el feminicidio, y todas las demás violencias en contra de mujeres y niñas y la violencia en general son manifestaciones de esa falta de amor.

Hombres y mujeres necesitamos aprender a sentir pensar y manifestar el amor de una forma distinta, con ética honestidad y generosidad, pero también con perspectiva de género, para así poder enseñar a nuestras infancias un verdadero sanador y transformador arte de amar!.


Galilea Libertad Fausto 


Ilustración: portada del libro todo sobre el amor, bell hooks, 2021.

https://www.heroinas.net/2013/12/bell-hooks.html

https://www.heroinas.net/2017/01/franca-ongaro-maestra-de-maestras.html

https://www.heroinas.net/2014/10/coral-herrera-gomez.html

https://www.heroinas.net/2014/12/franca-ongaro.html

https://www.heroinas.net/2016/05/marcela-lagarde-candidata-al-prd.html

https://www.heroinas.net/2020/01/simone-de-beauvoir-filosofa-politica.html

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martes, 30 de enero de 2024

La ley y el modelo organizativo de las mujeres zapatistas: fuente de igualdad, seguridad y desarrollo femenino en sus comunidades


 Actualmente en México siete mujeres y niñas son desaparecidas al día y diariamente once son asesinadas, de acuerdo con informes del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y el Observatorio Ciudadano Nacional de feminicidios.

Sin embargo, hoy en día existe una pequeña zona en el estado de Chiapas al sur de este país, que definitivamente es punto y aparte porque las niñas, adolescentes, adultas y ancianas que viven en las comunidades indígenas zapatistas, hoy en día no forman parte de estas escalofriantes e indignantes estadísticas.

(Todo esto en medio de y a pesar de las agresiones constantes del gobierno, los paramilitares y el narcotráfico que en complicidad intentan arrebatar su tierra y su autonomía a los pueblos originarios, y perpetuar el sistema de dominación generador de desigualdad y violencia de género).

Este enorme logro fue dado a conocer al mundo por sus representantes y por primera vez en el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, realizado en diciembre de 2019 en Chiapas, México al que asistieron más de 4000 mujeres provenientes de 49 países.

“En los Caracoles no hay mujeres asesinadas ni desaparecidas”, dijo orgullosamente en ese momento Elizabeth, coordinadora zapatista del segundo encuentro que vive en el caracol a la periodista Laura Guarinoni quien después de su experiencia conociéndolas, escuchándolas y acompañándolas expresó: “las zapatistas viven en una suerte de oasis”.

Pero he de remarcar (sin ninguna intención ni ánimo de apoyar y promover la lucha armada), que este oasis femenino no apareció de la nada como por arte de magia en suelo maya, sino que es el resultado de tres décadas de organización y arduo trabajo colectivo en la vigilancia del cumplimiento de La Ley Revolucionaria de Mujeres, dada a conocer al interior del movimiento el 31 de diciembre de 1993 previa al levantamiento armado del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), el primero de enero de 1994 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.

“El día que votaron y aprobaron esta ley se produjo el verdadero levantamiento”,  palabras dichas por el Subcomandante Marcos.

Esta importante declaración la entendemos mejor si tomamos en cuenta el hecho de que la gestación del movimiento zapatista comenzó en 1984  y durante esos diez años de formación previos al levantamiento público,  se creó no sólo conciencia de la situación de opresión y violencia que sufrían las mujeres y niñas indígenas dentro de sus comunidades, sino también la conciencia de lo vitales que ellas eran para la preservación de la vida misma, de los pueblos indígenas y del sostén del movimiento, dicho de otro modo, sin procurar primero el bienestar integral de niñas y mujeres, no se podría hablar de la posibilidad de lograr un verdadero cambio.

Así entonces, partiendo de este razonamiento individual y colectivo sus compañeros insurgentes impulsaron la emancipación de sus mujeres votando a favor,  cumpliendo y haciendo cumplir La Ley Revolucionaria de las Mujeres que ellas mismas redactaron,  con la cual unidas y decididas iniciaban oficialmente el  largo y difícil camino hacia la eliminación de las violencias de género, sentando con esta ley y su cumplimiento, el modelo  a seguir para las siguientes generaciones de hombres y mujeres dentro de sus comunidades.

Dicha ley constó inicialmente de 10 puntos en los que las zapatistas demandan sus derechos a: 

Un trabajo con salario digno, elegir a su pareja, no ser obligadas a contraer matrimonio, decidir cuántos hijos tener, alimentación salud y educación para ellas y sus hijos/hijas, a no ser golpeadas o maltratadas físicamente, castigo severo a quienes las violen, y a opción a ocupar cargos en los puestos de toma de decisiones.

Cabe mencionar que el 4 de marzo de 1996 fue aprobada la ampliación de la Ley Revolucionaria de las Mujeres Zapatistas, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Algunos de los artículos agregados son:

• Las mujeres casadas tienen derecho a usar los métodos de planificación familiar sea artificial o natural, lo que ellas decidan, sin que el hombre se oponga, sino que tienen que entender y hacer acuerdos.

• Queda prohibido por la ley revolucionaria de mujeres que el hombre tenga dos mujeres porque de esa manera a la esposa se le lastiman sus sentimientos, se violan sus derechos y se lastima su dignidad como esposa y como mujer.

A treinta años y un mes de haber sido publicada esta ley, continúa vigente en el territorio zapatista dando respaldo, seguridad, igualdad y libertad a sus mujeres y niñas, prueba de ello es el hecho de que en sus comunidades siguen sin tener ningún caso de violación sexual, de desaparición ni de feminicidio, y los casos cada vez menos frecuentes de violencia intrafamiliar son inmediatamente denunciados atendidos y castigados.

 Dulce María García quien es antropóloga y activista zapatista comentó recientemente que además de La Ley Revolucionaria de las Mujeres, existe una ley no escrita pero que igualmente es cumplida, que es la total prohibición de alcohol y drogas, algo que definitivamente favorece la disminución y eventualmente la eliminación de la violencia.

Por su parte y en relación a la lucha feminista en contra de la violencia de género, la maestra en lingüística Yásnaya Elena Aguilar Gil, escritora y activista mixe, menciona que “antes de las grandes movilizaciones que colocaron de nuevo al feminismo en la agenda pública, el EZLN y las zapatistas habían planteado situaciones y tomado medidas para combatir la violencia y opresión recibidas por las mujeres indígenas por parte del patriarcado”…

Y continúa diciendo …”Las mujeres zapatistas nos hablan de cómo combatir los sistemas de opresiones, de cómo emprender una lucha sí antipatriarcal, pero también antirracista y anticapitalista, porque no se puede hacer una sin las otras. De ellas podemos aprender dignidad, pues nos han enseñado un horizonte de emancipación más integral, humano, centrado en la reproducción de la vida y nos dan elementos para pensar que, efectivamente, otros mundos son posibles”.

En concordancia con lo anterior, Márgara Millán de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, expresa lo siguiente: 

“Las mujeres que han crecido dentro del movimiento zapatista nos regresan una visión crítica de lo que son y han llegado a ser tanto el estado mexicano como el feminismo. 

Se trata de generaciones que se autoafirman y que han decidido construir junto con sus pueblos y comunidades, una forma de vida que no se somete, nos proponen que nos organicemos como mujeres que luchan, pues la categoría de feministas (o no) queda en segundo lugar cuando sabemos contra quién o qué luchamos”.

Innegablemente la aparición del movimiento zapatista transformó la historia política y social del México contemporáneo, forjando intelectual y políticamente a toda una generación nacional e internacional desde su narrativa desafiante y esperanzadora.

Y a mi entender, si bien es cierto que lamentablemente tuvieron que tomar las armas al inicio de su lucha contra el sistema de gobierno, la estructura colonial, racista, clasista y patriarcal, también es verdad que después de doce días de enfrentamiento armado, su mayor pelea la dieron y la dan mediante ideas y palabras en un diálogo pacífico, pronunciado por mujeres y hombres que se forman en sus propias escuelas de educación autónoma, que pese a no ser reconocidas por la Secretaría de Educación Pública ni por ninguna universidad, ofrecen a sus niños niñas y jóvenes una educación de alto nivel académico.

Si en tres décadas el trabajo comunal realizado entre los dos sexos, basado en gran parte en la ley y el modelo organizativo de las mujeres zapatistas, (afín al ecofeminismo, pero nutrido de una raíz ancestral maya), logró en sus comunidades la igualdad entre hombres y mujeres, erradicó la violación sexual, la desaparición y el asesinato de mujeres y niñas, eso quiere decir, que el cambio no es una utopía inalcanzable sino una realidad totalmente posible de lograr.

Quizá es tiempo de que sociedades, gobiernos, instituciones, organismos internacionales y feminismos nos abramos a la autocrítica, a otros análisis y a otras posibilidades haciendo del cuidado y el respeto de la tierra, de la naturaleza, del otro y de la otra, la base sólida interdependiente y colectiva sobre la que construyamos nuevas políticas para una auténtica y permanente transformación social.

Galilea Libertad Fausto.

Créditos de la ilustración a quien corresponda.

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sábado, 27 de enero de 2024

Feminidad ???


 “La feminidad no es un espacio aparte con posibilidades de igualdad o de autogestión, es una construcción simbólica, valórica, diseñada por la masculinidad y contenida en ella, carente de la potencialidad de constituirse desde sí misma.

  Por ello es tan profunda la sumisión de las mujeres, las que logran salirse de la feminidad, si no tienen una consistencia teórica, vuelven irremediablemente a los órdenes establecidos.

 Me temo que el análisis de género no logra ver la envergadura de nuestra sumisión y en estas condiciones el retorno constante al redil parece inevitable, incluso para las feministas, pues además de asomarse al vacío de la no-pertenencia a la masculinidad como sistema, se añade la falta de una historia política y cultural de mujeres donde apoyarnos.

Existe un gesto inconsciente y funcional en nuestro largo camino, de no dar continuidad a un pensamiento acumulado por siglos. Volvemos sobre los mismos temas, una y otra vez, sin reconocer los aportes teóricos de mujeres que vienen dando luchas fundamentales para nuestra historia como las mujeres de la Querella o pensadoras contemporáneas, como Adrienne Rich, Kate Müller, Celia Amorós, Luisa Muraro, María Milagros Rivera, Luce Irigaray, Simón de Beauvoir, entre otras. 

 ¿Por qué no leemos, y conocemos más y mejor a las teóricas del feminismo, que son nuestras contemporáneas y que vienen desentrañando los hilos del sistema, no sólo discursivamente sino con actos concretos y políticos?

 ¿Por qué tantas feministas saben tan poco de feminismo?

 ¿Por qué tantas mujeres no conocen, ni reconocen la historia de la que provienen, entregándole la palabra a gente que no ha estudiado, ni profundizado en el feminismo y que no sabe nada de él?”. 


         - Margarita Pisano - 

El triunfo de la masculinidad (1998)

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viernes, 19 de enero de 2024

El Tribunal de Irán dictó otra condena más para la Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi

 La represión  política y religiosa, la persecución y el encarcelamiento, la violación y la tortura tienen rostro de mujer, pero el valor, la resistencia, la convicción y el compromiso también!!

“Lo que el gobierno quizá no entienda es que entre a más de nosotras encierren más fuertes nos hacemos”

Así de fuerte y claro se hace oír desde la cárcel la periodista y activista iraní Narges Mohammadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2023 por su trabajo a favor de los derechos de las mujeres, los derechos humanos, la abolición de la pena de muerte, y la paz.

Las mujeres feministas en general y en particular las activistas nos enfrentamos diariamente a un mundo hostil, en un todavía poderoso sistema de dominación que abierta y doblemente nos odia por nuestro sexo y por nuestro activismo.

Sin embargo, es justo reconocer y decir que ser mujer, ser feminista y además ser defensora de derechos viviendo en el represivo y conflictivo Medio Oriente, en zonas marginales dominadas por la mafia (en Latinoamérica o cualquier otro lugar del planeta ), y/o estando en zonas de conflicto armado es literalmente otro mundo. El grado de dificultad, peligro, sufrimiento, sacrificio y pérdida que padecen cada día nuestras valientes compañeras y hermanas, es tan enorme que apenas y lo podemos imaginar aún siendo nosotras mismas activistas y teniendo por ello nuestra cuota diaria de altos pagos.

Pensemos tan sólo en que mientras que millones de personas alrededor del mundo en diciembre pasado estuvimos de celebraciones navideñas al lado de familia y amigos, Narges Mohammadi encarcelada en su país, lejos de sus seres queridos y con su salud ya severamente minada después de varios ataques cardiacos , decidió iniciar una nueva huelga de hambre en solidaridad con la minoría religiosa bahaí, justo el 10 de diciembre a la hora en  que dió comienzo la ceremonia de entrega de  los Premios Nobel  a la que no le fue permitido asistir para recibir el suyo.

Enero tampoco está trayéndole la oportunidad de positivos nuevos comienzos, el tribunal iraní el pasado lunes en un juicio a todas luces ilegítimo le aumentó 15 meses adicionales de prisión, dos años en el exilio fuera de Teherán, y dictaminó que después de cumplir su condena no podrá viajar al extranjero durante dos años ni pertenecer a grupos políticos y sociales, así como tampoco tener un teléfono celular durante el mismo período.

Recordemos que ella ha sido arrestada 13 veces y sentenciada a un total de 31 años de prisión, además de 150 latigazos como castigo por su militancia enfocada en rechazar el uso del velo obligatorio para las mujeres.

De todas estas formas y mediante la tortura, es que el gobierno iraní sigue tratando de romperla y silenciarla, pero irónicamente en cada ataque su voz se escucha más fuerte y más lejos, pues esta inamovible y heroica mujer ha mantenido su activismo a pesar de estar tantos años tras las rejas , promoviendo desde ahí (por ejemplo), las protestas encabezadas por miles de mujeres en todo el país por el arresto violación sexual tortura y muerte el año pasado de una joven de 22 años que estaba bajo la custodia policial, respecto a lo cual ella expresó a través de un escrito: 

“En el pabellón de mujeres, nos invadió la pena, pero también la indignación. Utilizamos nuestras breves llamadas telefónicas para recabar información. Por la noche, nos reunimos para intercambiar las noticias que habíamos oído. Estábamos atrapadas allí dentro, pero hicimos lo que pudimos por alzar nuestras voces contra el régimen”…

Podría yo contar mucho más de esta extraordinaria humana, incansable líder del movimiento “Mujer Vida  Libertad”,  puedo seguir hablando de sus inicios sus luchas y su feminismo, pero la mejor manera de conocerla, sentirla y presentarla en este artículo-homenaje es a través de sus propias palabras:

“Empecé a hacer campaña en Irán hace 32 años, cuando era estudiante. Mi objetivo entonces era combatir la tiranía religiosa que, junto con la tradición y las costumbres sociales, ha conducido a la profunda represión de las mujeres en este país. Ese sigue siendo mi objetivo. Ahora, al ver los esfuerzos pioneros de las jóvenes y las niñas durante este movimiento revolucionario, siento que mis sueños y objetivos feministas están cerca de hacerse realidad”.

Sentir en lo profundo el sufrimiento del otro…dé la otra, tener conciencia de que las causas ajenas son en realidad propias y alzar la voz en su defensa mediante la música, el arte, la literatura, la pantalla grande y chica, la prensa escrita, la locución, el servicio social etc., nunca ha sido ni es ni será una labor fácil y eso lo sabemos los y las activistas, pero realizar esa defensa…ese activismo desde las húmedas y frías paredes de una prisión, desde el hambre, la tortura constante, la soledad y la enfermedad es infinitamente más complicado y por demás admirable!!

Y desde esas sombrías paredes Narges Mohammadi continúa hablándole a su gente y al mundo: 

“Nos impulsa la voluntad de sobrevivir, estemos dentro o fuera de la cárcel. Puede ser que a veces la violenta represión del gobierno aleje a la gente de las calles, pero nuestra lucha continuará hasta el día que la luz se imponga a la oscuridad y el sol de la libertad abrace al pueblo iraní”.

Un activismo así requiere de una humanidad, fortaleza y grandeza de espíritu inimaginable y difícil de encontrar!.

GRACIAS a Narges Mohammadi y a quienes como ella arriesgan diariamente su libertad, su salud y su vida por defender los derechos de la humanidad!

Galilea Libertad Fausto.

Créditos de la pintura a quien corresponda.

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jueves, 11 de enero de 2024

La moda como manifestación de emancipación y herramienta de protesta feminista

 


Cuando hablamos de diseño de moda hablamos también de liberación femenina y por consiguiente de feminismo, estas constantes en la historia de la vida de las mujeres literalmente nos dan mucha tela de donde cortar.

"La ropa tiene oficios y usos más importantes que simplemente mantenernos calientes; Ella cambia nuestra visión del mundo y la visión del mundo de nosotras”, esta frase de la gran pensadora Virginia Woolf adquiere mucho más relevancia si la analizamos desde una perspectiva de género, 

Ya que la vestimenta además de cubrir una necesidad humana y de ser una forma de expresión, también fue durante siglos un medio para controlar a las mujeres, alterando negativamente la forma en que se sentían y se veían a sí mismas.

Para no ir más atrás, sabemos que en la época victoriana existía una gran represión sexual y social femenina reflejada en el tipo de vestimenta que se les permitía y se les exigía usar (esas asfixiantes torturas que eran los corset’s por ejemplo), y en los temas de conversación que les era lícito entablar a las mujeres quienes en todo momento eran observadas bajo la lupa de la llamada «moral victoriana», la cual demandaba tal grado de recato y pureza que se vieron en la necesidad de inventar “el lenguaje de las flores” para poder comunicarse libremente, este consistía en mensajes cifrados mediante flores. 

Otra muestra del control ejercido mediante la ropa es que en los siglos XIX y XX en Estados Unidos, existían leyes que prohibían a las mujeres usar pantalones por ser considerados exclusivamente para hombres.

No obstante, en el transcurrir del tiempo las mujeres hemos ido ideando y creando en diferentes épocas, trascendentes manifestaciones de liberación a través del vestir.

En mi opinión el primer gran paso hacia la liberación femenina mediante la moda, lo dió la revolucionaria y controversial diseñadora francesa Coco Chanel a principios del siglo pasado, cuando adaptó las prendas que se consideraban masculinas al cuerpo femenino, eliminó el uso del corsé, recortó el largo del vestido diseñando modelos de vestidos rectos y sueltos, dando la posibilidad al sexo femenino de deshacerse para siempre de los atuendos incómodos y poco prácticos que usaba en ese momento.

El segundo gran paso lo dió Mary Quant en 1960, cuando inspirada por las parisinas que acortaban cada vez más el largo de su ropa en señal de emancipación creó la minifalda, algo escandalosamente subversivo pues hasta ese momento había sido impensable que una chica vistiera una falda 20 centímetros arriba de la rodilla.

Así en aquellos años de efervescencia y experimentación, la minifalda llegó para quedarse convirtiéndose rápidamente en un símbolo de la libertad y del poder de decisión que ya tenían las mujeres en ese momento (gracias al feminismo), para escoger libremente si querían quedarse solteras, casarse, divorciarse, ser madres o tomar la píldora anticonceptiva.

Moda y feminismo se han reflejado y fortalecido mutuamente desde su propio campo de acción, pero cuando el mundo de la alta costura y el movimiento feminista (ambos internacionales) unen fuerzas,  saltan ardientes chispas a favor y en contra, sin embargo, a pesar o quizá debido a estas discrepancias es que el impacto y el alcance es mucho mayor,  logrando así el objetivo de despertar un número más grande de conciencias.


Una muestra de esta explosiva y controversial pero sobre todo poderosa unión, es la exposición “A Corazón Ahierto” que actualmente se está presentando en la Galería de la prestigiosa tienda francesa Christian Dior, y que es obra de la artista visual y activista feminista mexicana Elina Chauvet.

Esta colección de 20 hermosos vestidos de muselina blanca, inspirados en patrones de diseños sacados de los archivos dé 1954 de la Casa Dior, fueron el lienzo en donde la artista y su equipo bordaron con hilo rojo diferentes frases, palabras y símbolos en relación a la violencia de género y el feminicidio.

Estos vestidos fueron digna y bellamente lucidos  por modelos mexicanas en el estremecedor performance con el que cerró el desfile de modas: “Christian Dior Crucero 2024”, presentado en el Colegio de San Ildefonso en la Ciudad de México en mayo pasado, con esta colaboración Maria Grazia Chiuri, Directora Creativa de Christian Dior, muestra su compromiso y unión con las mujeres mexicanas y con el movimiento feminista en la lucha contra los feminicidios y todo otro tipo de violencia de género.

En la historia de la moda encontramos todo un discurso  sobre la sociedad del pasado y la sociedad actual, con elementos suficientes para seguir dándole respaldo y voz a la causa feminista, y para quitarle la etiqueta de ser algo superficial banal y frívolo que únicamente alimenta la vanidad de las personas (especialmente de las mujeres.

La vestimenta no es un costoso e innecesario objeto, es una aliada con la mágica capacidad de transformar nuestro estado de ánimo, de elevar nuestra autoestima haciéndonos sentir seguras bellas y esplendorosas, es nuestra segunda piel y nuestra segunda voz con la que nos presentamos y expresamos en el mundo definiendo nuestro propio estilo, invertir en la ropa que nos gusta y nos hace sentir especiales no es un lujo, es una necesidad y un derecho! 


Galilea Libertad Fausto.


Créditos de la foto: Spotlight Dior.

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