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jueves, 23 de julio de 2026

¿Porqué leer literatura feminista árabe?


 

Ser hispana y vivir en Estados Unidos, me ha hecho estar más familiarizada con la historia, la situación actual y el feminismo de las mujeres latinas y estadounidenses, un poco menos con la de las europeas, y bastante menos con la de otras, entre ellas las mujeres árabes sobre todo en sus países de origen.

Sin embargo, me he ido acercando a estas últimas, a la diversidad y complejidad de las sociedades en las que ellas viven, a través de la voz escrita de intelectuales como Nawal El Saadawi, la activista política y feminista más reconocida de Egipto, Fatema Mernissi, socióloga, historiadora y feminista, Leila Ahmed, historiadora del islam, del género, y primera profesora de estudios de la mujer y religión en la Universidad de Harvard.

En el occidente, el uso del velo y todo lo relacionado con su mundo genera grandes debates políticos religiosos y feministas, en los que por desconocimiento a menudo se generaliza como si todas las mujeres árabes fueran harina de un mismo costal, un grupo homogéneo con una única realidad  islámica, y una sola perspectiva desde la cual ellas la piensan y la viven. 

En lugares como Egipto, Siria, Yemen y Arabia Saudita, la violencia hacia las mujeres y las niñas es algo que raya en lo inhumano y requiere la intervención urgente de organismos internacionales, pero recordemos que existen más de veinte países árabes con diferentes marcos legales, tradiciones, historias políticas, prácticas culturales y diversas interpretaciones del islam, distintos sistemas políticos y niveles de secularización. Cabe mencionar que no todas las mujeres árabes son musulmanas, también hay cristianas, drusas, y judías.

En cuanto al velo, es una prenda que bien puede simbolizar libertad rebeldía y resistencia, obediencia religiosa y sumisión, o imposición y sometimiento. Esto es que muchas lo usan por decisión personal como protesta política e identidad cultural, otras como muestra de fe, y otras más lo portan no por voluntad propia sino por imposición legal religiosa y social. Hay muchas mujeres musulmanas que en contextos de libertad, y en base a su propia interpretación del corán deciden no usarlo.

Regresando a la literatura, las autoras árabes en sus novelas, ensayos, memorias y poesía  denuncian el patriarcado, el colonialismo, el fanatismo religioso, el orientalismo, y ciertos feminismos occidentales que hablan en nombre de ellas, pero sin conocer a fondo sus individualidades y perspectivas.

En este sentido la literatura es un puente entre razas, creencias, culturas, estilos de vida y feminismos que nos permite dialogar, reconocer diferencias y respetar límites. A la vez podemos encontrar puntos de conexión en asuntos como la autonomía, el cuerpo y la sexualidad de las mujeres, derechos reproductivos. el acceso a la educación, la violencia de género,  los feminicidios, la impunidad, el matrimonio, y la maternidad.

Para mi acercamiento a esta otra parte del universo femenino, me han sido de gran ayuda libros como Mujer en punto cero, y La cara oculta de Eva (Nawal El Saadawi), Marruecos a través de sus mujeres y Sueños en el umbral (Fatema Mernissi), Correos electrónicos de Scheherazade (Mohja Kahf), América Árabe Género, Política Cultura y Activismo (Nadine Naber), Una revolución silenciosa: El resurgimiento del velo, desde Oriente Medio hasta América (Leila Ahmed),  La chica de la bufanda anaranjada (Mohja Kahf) Yo maté a Sherezade (Joumana Haddad),  y Una Revolución (Noor Ammar Lamarty).


Es verdad que estas escritoras y sus obras no representan la voz de todas las mujeres árabes, pero sí la de muchas  del mundo islámico. La mayoría habla en primera persona de abusos sexuales,  matrimonios infantiles, mutilación genital femenina, prostitución,  asesinatos por "honor”, persecución, encarcelamiento, y exilio entre otros muchos horrores.

Pero también, algunos de estos textos desafían los estereotipos sobre las mujeres árabes, reinventan figuras femeninas de la literatura clásica el Antiguo Testamento y la tradición islámica; otros, a partir de la investigación abordan temas de etnia, género, identidad musulmana, diversidad religiosa,  racismo, inmigración, y feminismo árabe en Estados Unidos y España.

Algo que he aprendido leyéndolas, es que quieren construir su emancipación desde sus propias sociedades creencias y tradiciones, rechazan ser una copia de los modelos feministas europeos o estadounidenses. Por otro lado, demandan dejar de ser vistas como víctimas-objetos, requieren que se les reconozca como sujetos políticos activos, dueñas de sus pensamientos decisiones y acciones. Quieren que su persona, su identidad y su trabajo sea apreciado en toda su individualidad y autenticidad.

En este sentido, viene mucho a colación lo dicho por la psiquiatra, ginecóloga, escritora, feminista y activista política Nawal El Saadawi, quien en varias entrevistas y artículos expresó que le molestaba el mote de la "Simone de Beauvoir árabe". De entrada, rechazaba el sesgo colonial implícito en el apodo, argumentando que las pensadoras del sur global egipcio y de otras regiones no necesitaban ser validadas ni medidas bajo el estándar de figuras occidentales.

“Yo soy mucho más libre" decía, refiriéndose a la dependencia emocional que la filósofa francesa tenía hacia su pareja, y continuaba…”Simone de Beauvoir estaba celosa y obsesionada con Jean-Paul Sartre”, "Soy mucho más radical que ella, me divorcié de tres esposos cuando éstos intentaron coartar mi libertad”.

Consideraba además, (y con razón) que su feminismo iba un paso más allá. Y es que definitivamente no es lo mismo hacer teoría feminista desde la comodidad intelectual de los cafés y departamentos de París, como lo hacía Simone de Beauvoir, que hacer práctica feminista desde la vivencia propia, el trauma de la mutilación genital, las amenazas de muerte, la familia en riesgo, la persecución, la cárcel y el exilio.

Me parece que el papel de nosotras las feministas occidentales, no es hacer comparaciones ni explicar  la situación de las mujeres árabes desde nuestra propia historia y perspectiva, tampoco querer cambiarla a nuestro parecer, sino crear los espacios  y las condiciones necesarias para que ellas hablen y sus voces literales y literarias sean escuchadas, leídas, entendidas, respetadas y respaldadas sin arrogancias, generalizaciones, juzgamientos ni estereotipos. 

Leer literatura feminista árabe, nos acerca a la vida de estas extraordinarias mujeres, pero también, aporta a la interseccionalidad siendo un modo de articular y fortalecer el movimiento feminista a nivel global.

Cada vez hay más feministas árabes escribiendo, y cada vez habemos más feministas lectoras  aprendiendo de ellas!.


Galilea Libertad Fausto.


Créditos de la ilustración a quien corresponda.


 


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lunes, 13 de julio de 2026

El empleo del tiempo y las mujeres

 



Recientemente ha tenido lugar la XI Jornada de Asociación de Mujeres por la Salud ( AMS) que ha reflexionado sobre el empleo del tiempo como determinante de la salud de las mujeres. 

Os recomendamos no dejéis de escuchar las aportaciones de las distintas participantes, que se encuentran la página web de la asociación  con la seguridad de que os ayudaran a conoceros y os enseñaran múltiples cosas. Una de ellas es la desatención publica por conocer como usamos nuestro tiempo cuando sabemos que se han producido cambios muy rápidos en nuestra sociedad, que afectan profundamente en nuestras vidas. Desde aquí URGIMOS para conocer esos datos que sin duda nos ayudaran a crecer como sociedad. 

Como sabemos en poco más de100 años las mujeres además de tener acceso a la enseñanza superior, hemos accedido en masa al trabajo remunerado, sin que nadie haya resuelto como se gestiona el trabajo no remunerado al que nuestras antecesoras dedicaban el cien por cien de su tiempo.

La mayoría de nosotras hemos buscado un trabajo remunerado tras el empuje de nuestras madres que nos insistían que tuviéramos capacidades para no depender.

Ellas sabían que su trabajo de cada día, imprescindible para que la sociedad funcionase, estaba infravalorado y quisieron que nos apuntáramos a lo que estaba valorado. No se dieron cuenta de que esta infravaloración era un resultado del sistema patriarcal que valora más la capacidad de matar que la de dar vida.

Ahora nos encontramos con la doble carga la retribuida y la no retribuida que puede llegar a enfermarnos.

Todos sabemos que cualquier ejecución importante requiere reflexión y pensamiento previo. Si queremos hacer una casa necesitamos un proyecto, unos dibujos, unos recursos económicos, un tiempo ... un estudio de cómo se va a llevar a cabo, pero en los temas del trabajo no retribuido esos tiempos previos no han sido considerados, lo que supone lo que llamamos una “carga mental” para las mujeres.

No se trata solo de comprar unas lentejas, se trata de saber si contamos con todo el resto de ingredientes que las hacen agradablemente comibles. ¿Hay ajos, zanahorias, pimentón, sal, aceite, cuanto menos en la despensa?

¿hay papal higiénico en el baño? ¿ hay detergente para lavar la ropa?  hay tiritas para cuando el peque se cae? ¿hay pasta dental? 

¿habrá que cambiar la fregona? ¿el palo de la escoba va bien? 

Algunas veces, en estos días en los que ellas y ellos trabajan, me hubiera gustado preguntar cuántas veces el hombre de la casa se ha tomado la molestia de vaciar el pequeño cubo de basura del baño. o de saber si hay pilas en la casa, o de regar las plantas que disfruta ...

Ocuparse de que todos esos quehaceres estén cubiertos nos lleva un tiempo de vida, que nos pesa, llevándonos al estrés y empeorando nuestra salud en los momentos sobre todo de crianza donde se suma el movimiento constante de la ropa o zapatos de nuestras criaturas que hay cambiar cada nada por las estaciones y por su crecimiento, lo que puede sumarse a un mal sueño ya que las y los peques llaman a sus madres en medio de la noche.


La sociedad entera tiene que reflexionar, reducir jornadas de trabajo, llegar al fondo de lo que los cuidados significan, si queremos que continue ... Los problemas de la escasead de natalidad se mejorarían si tuviéramos resueltos temas de conciliación familiar y laboral.


Desde el feminismo hemos trabajado para que los hombres tuvieran acceso a permisos paternales por nacimiento y adopción, esperamos de su responsabilidad para fortalecer sus relaciones con sus criaturas y un compromiso con esos trabajos domésticos que han sido invisibles y no encontrarnos que sus solicitudes de permiso coincidan con evento deportivos como han indicado algunos estudios o ver como las abuelas paternas se ocupan de los cuidados, responsabilidad de sus hijos, para con sus nietos.


A reflexionar sobre todo estos extremos nos pueden ayudar mucho las ponencias de esa magnifica jornada que también nos anima a un compromiso político por el cambio que entiendo ineludible frente a unos valores cada día más irrespetuosos con la vida. 

https://www.youtube.com/user/mujeresparalasalud


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viernes, 10 de julio de 2026

Mientras nosotras amamos, ellos nos gobiernan"

 

 

Esta frase de Kate Millett es muy cierta. Pero, como dice Celia Amorós, conceptualizar es politizar. Y para conceptualizar bien hay que explicitar qué significa, en el contexto de la política sexual, "amar".

Así podremos sustituir esa palabra 'sintética', por su significado extenso. Voy, pues a ampliarlo sin ánimo de exhaustividad:

"MIENTRAS NOSOTRAS AMAMOS... 

abro paréntesis 👇

👉 trabajamos remuneradamente lastradas por nuestras 'obligaciones no remuneradas'

👉 'nos arreglamos' como si estuviéramos estropeadas: hidratación de la piel, depilación integral, peluquería, manicura y pedicura, maquillaje, ejercicio para mantenemos en forma,  dietas draconianas, adornos de todo tipo en orejas, cuello, brazos, dedos... tenemos prohibido envejecer porque no les gustamos "viejas".

👉 nos hipersexualizamos con prendas que nos desnuden (pero no demasiado) y zapatos de tacones imposibles, porque solo valemos si les agradamos

👉 cuidamos a menores, mayores y/o a dependientes permanentes o coyunturales

👉 limpiamos, cocinamos, lavamos, planchamos, compramos comida, ropa, calzado, material escolar, etc.

👉 asumimos toda la carga mental para que todas las responsabilidades del hogar y de cuidados de familiares puedan estar debidamente planificadas y cubiertas

cierro paréntesis👆


... ELLOS NOS GOBIERNAN". 


Y todo ello -y más- (salvo el trabajo remunerado), lo hacemos sin retribución económica, sin derecho a pensión, sin días libres, permisos o vacaciones. Lo que nos deja exhaustas y empobrecidas.

Por eso afirmo que la principal opresión patriarcal es el robo masculino de nuestro tiempo -que ellos utilizan, no solo para gobernar sino para gobernarnos- impidiendo que podamos organizarnos políticamente, para así seguir considerándonos objetos sexuales a su servicio (de grado o por fuerza).

Y tienen éxito porque han conseguido que muchas mujeres crean que son ellas mismas las que así lo quieren. 

O más grave aún, porque creen que todo eso -y más- 'nos nace' de manera 'natural'. 

Esas mujeres suelen odiar al feminismo porque a nadie le gusta que le señalen sus cadenas mientras no quieren verlas. Esa alienación las mantiene encadenadas. 

Pero, como ser feminista es luchar por la libertad y la dignidad de todas las mujeres, las seguiremos esperando con los brazos abiertos. 


▪️︎ Amparo Mañés Barbé

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