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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Dónde suelen darse las agresiones sexuales a adolescentes y niñas


Dónde suele suceder

En la calle: Hay diversos tipos de sobones:

• Los que te piropean por la calle con los ojos salidos de deseo.

• Los que te soban y toquetean en cuanto pueden.

• Los que ligan sólo para su rollo.

• Los que bajo revisiones médicas, psicológicas y familiares, te manosean sólo para su placer.

Pero, todos ellos, para ti… ¡son agresores!

No permitas que te desnuden con la mirada, que te agredan con la palabra o que toquen tu cuerpo cuando tú no quieres. Plántate. Frénales con tu mirada. Con tus palabras. Actúa con firmeza. No te avergüences y ten valor para que se avergüencen ellos. Busca la complicidad de tus amigas o de las personas que te rodean.

Algunos aprovechan los autobuses, el metro, las fiestas y las aglomeraciones, para«meter mano».
Reacciona y responde a la situación concreta, de forma que tú no salgas perdiendo y ellos aprendan para otra ocasión.

Tienes derecho a bañarte desnuda en una playa, si te gusta, a usar minifalda, a no llevar sujetador. Y ellos, no tienen derecho a meterse contigo. Tú no les provocas, les provoca el mal rollo que tienen en su coco.
Si eres simpática, arrolladora, atractiva y ellos, lo viven como una provocación, no te cortes. Es su problema.
A veces hay que parar los pies a los propios compañeros, a los amigos, cuando vas de marcha un sábado, en una fiesta, un fin de semana. Vas a pasar un rato agradable, a divertirte, a estar entre personas de tu confianza… pero, si se pasan, tienes que defenderte y mostrarles tu desagrado y rechazo.


Cinco cosas que tienes que saber

Una.
Te costar á creerlo, pero investigaciones realizadas han constatado que más de la mitad de los abusos sexuales a menores, se dan en la familia por parte de un cuñado, del padre, delabuelo o de un hermano. Si eres una de ellas, no lo ocultes por cariño mal entendido, vergüenzao miedo. Coméntalo con tu madre, con alguna amiga o persona adulta que te ofrezca confianza.
No pienses que no te van a creer, porque ahora ya sabemos que estas agresiones suceden.
Denúncialo. No pares, hasta solucionar el problema que te haya creado esa persona. Te puede hacer mucho daño el ocultarlo.

Dos.
A veces suceden agresiones, por parte de amigos de la familia, que se aprovechan cuando una chica estásola. No te cortes. Coméntalo con tu madre y tu padre. Enfréntate a los supuestos amigos familiares, contando su comportamiento. Decídete por la denuncia judicial, si fuera preciso.

Tres.
Quizá has oído contar historias de profesores, que se meten con el cuerpo de las alumnas, que les agreden con miradas o con palabras, que intentan tocarles o imponerse sexualmente, bajo coacciones, etc. Muchas historias de esas, son verdad. No tienes por qué ceder a estas imposiciones, porque sean tus profes, ni permitir que te agredan. Coméntalo con tus compañeras.
Trata de conseguir su complicidad y denúncialo ante la dirección, la Asociación de Madres y Padres, tu clase, tu madre, etc.

Cuatro.
Hay chicas que también reciben agresiones por parte de algunos compañeros de su propio Centro escolar, tales como: que ridiculicen su cuerpo o el de alguna compañera, ofensas verbales o físicas contra las chicas en los vestuarios de gimnasia, en los pasillos del Centro, en la calle, desprestigiar a una compañera porque no quiere aceptar una relación con un chico, tocar a una chica sin su voluntad, contar chistes despectivos para las mujeres en las fiestas escolares, realizar pintadas ofensivas para las mujeres en las paredes del Centro, intentar acomplejar a las chicas o chicos que no responden a los modelos de belleza establecidos, expresiones ofensivas de los chicos respecto al cuerpo de las profesoras. Y una larga lista de otros hechos, que van configurando una situación de normalización de estas agresiones.

Cinco.
No tengas miedo a desnudarte delante de un médico o de sentarte ante un psicólogo, pero has de ser espabilada, para distinguir el tratamiento necesario para tu salud, de las palabras, miradas, tocamientos, que nada tienen que ver con ella. Cuando no estés conforme con el trato que te dan, no te acobardes y responde, contándolo a alguna persona de tu familiao a alguna amiga y denunciándolo según convenga en cada caso.


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martes, 18 de noviembre de 2014

Qué hacer si has sido agredida


No creas que la agresión que te acaban de hacer, es normal, porque es habitual. No pienses: «también les ha pasado a otras chicas», «no tengo que darle importancia…». Párate a contarte a ti misma lo que ha pasado.

No ocultes la agresión recibida. Esfuérzate por vencer la vergüenza, el miedo, el bloqueo. No tengas miedo al«qué dirán» y cuéntale a alguien en quien confíes o a una amiga, lo que te ha pasado y pídele que te ayude.

Nunca te autoculpabilices. Sería el colmo. Eres la agredida no la responsable de la agresión.
Ten valentía para criticar con energía el comportamiento de quien te ha agredido. Ellos casi siempre se defenderán echándote a ti la culpa y diciendo que son inocentes, pero tú, sigue firme con tu denuncia, porque tú eres la que mejor sabes cómo has sido agredida .

Denuncia la agresión, ante tu familia, el Centro escolar, el Centro médico o lugar que veáis más conveniente según cada caso. Puedes denunciarlo también en algún Colectivo social de mujeres que conozcas, o en el Instituto de la Mujer, de la Juventud

…No ocultes los datos, de quien te ha agredido, cuando sea necesario.
Llama a un  teléfono de ayuda , si es que lo hay en tu comunidad , provincia o lugar donde te encuentres 

Qué hacer cuando otra chica te cuente que ha sido agredida

Escuchar con respeto a la compañera agredida.

No desconfiar de ella, de entrada, ni negar la agresión que nos esté contando o pensar que son fantasías.

Estábien que tengas toda la información que puedas sobre los hechos, para que sepáis qué pasos dar para solucionar la situación que esté viviendo.

Desculpabilizarle de la agresión recibida. Ella no ha quedado manchada, quien es indigno es quien le agredió.

Comprometerte y ayudarle a vivir esta negativa experiencia y no pensar que ya le ayudarán otras personas.

Mostrarle afecto, apoyo, solidaridad, darle seguridad. No ocultar la agresión por miedo u otros motivos.

Exigir responsabilidades a quien le agredió, que reconozca el daño causado y que asuma las consecuencias que se sigan.

No seguir conviviendo con el agresor como si nada hubiera sucedido. Plantear el distanciamiento del agresor.

Si no podéis solucionar solas su malestar, acudir a alguna persona adulta de vuestra confianza, o algún centro de ayuda como los que tienes en la página anterior, o llama al teléfono gratuito


 Qué hacer para prevenir las agresiones

Critica y denuncia siempre que puedas, las continuas agresiones sexuales que aparecen en la tele, en las revistas, en la pornografía, como si fuera algo normal.

Colaborarás con ello, a que se cree un estado de opinión, que obligue a los agresores a sentirse avergonzados, rebajados y a que se cuestione el poder que ejercen irracionalmente sobre el cuerpo de las mujeres.

No rías las gracias de los chicos u hombres que confunden las«bromas» con las«agresiones» y el«sentido del humor» con la«actitud sexista», les ayudarás con ello a que traten con respeto al cuerpo de todas las mujeres.


Otra manera de colaborar

Frena de muy distintas maneras, según los casos, a cualquier agresor.

Denuncia públicamente, en tu entorno, cualquier agresión.

Ten siempre complicidad con las chicas o mujeres agredidas.

Sé valiente y colabora en la denuncia pública de toda violación.

Asóciate en grupos de mujeres que luchan contra la violencia a las mujeres o crea tú con tus amigas grupos que se dediquen a ello.


Pon ATENCIÓN en:

No creas que la violencia física contra el violador es siempre la respuesta. Puedes salir perdiendo.

Ten precaución con los anuncios del periódico que solicitan «chicas para trabajar en bares», «señoritas de compañía», «recepcionistas jóvenes para hoteles y pensiones», «au pair para Londres», «chicas para modelos» y cosas parecidas. No siempre coincide la letra con la intención.

Existen algunos cursos, en los que se aprende auto-defensa personal, para responder con habilidad a las agresiones sexuales y librarte de ellas con ingenio y sin violencia. Infórmate sobre ello.


El conocimiento de que todas estas agresiones suceden todavía en tu entorno social, no te debe llevar a vivir asustada o con miedos, si no a: Aprender a distinguir, entre la caricia y el manoseo, el humor y la agresión, la realización de tus deseos y el sentirte forzada a satisfacer deseos ajenos

…Saber defenderte en cada caso, con entereza, inteligencia, habilidad
…Ser firme en la denuncia pública de toda agresión.
Solidarizarte con las demás mujeres en la lucha constante por eliminar cualquier agresión,
por pequeña que parezca.
No privarte de salir a la calle, cuando tú realmente lo desees, eligiendo las circunstancias
(lugares, horas…) que más te favorezcan.


 Agradecemos la imagen a María Jesús Hernández Sánchez 
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lunes, 17 de noviembre de 2014

LA INTERPRETACIÓN MASCULINA DE LA MUJER


A principios de los 70s salió publicado en España el libro de Esther Vilar, El varón domado, uno de los libros más populares y polémicos de la época. El texto de Vilar apuesta al poder de la femineidad como forma de control social que las mujeres tienen sobre los hombres. Mediante estrategias de seducción, la mujer controla al hombre, algo de lo que ellos muchas veces no son conscientes. “El hombre fue entrenado y condicionado por la mujer, para convertirlo en su esclavo. Como compensación es premiado periódicamente con una vagina”, afirma Vilar en una entrevista.[1]  
La aparición del libro, justo cuando la efervescencia del movimiento feminista hacía eco en Europa y América, y las mujeres cuestionaban el papel decorativo con el que el sistema patriarcal pretendió esconder la opresión y la explotación de su fuerza de trabajo, fue duramente criticado y puso en cuestión el uso de la feminidad, como un dispositivo que pretendía naturalizar su subordinación y en consecuencia el espacio social y político al que esa naturalización la condenaba: el privado. Aun cuando la discusión se inició en los 70s, considero que el feminismo no ha profundizado suficientemente la reflexión, ni la práctica estratégica sobre la femineidad y su función social en un mundo patriarcal. De allí que algunas de las preguntas iniciadas entonces, todavía siguen vigentes:
¿Es la femineidad un producto de la naturaleza de las mujeres?, ¿para qué sirve?, ¿a quién le beneficia?, si fuera una construcción cultural, ¿por qué las feministas no prescinden de ella? ¿Por qué ese dispositivo de control sigue manejando la conducta humana y se reproduce intocable como si su existencia fuera natural?
Con el surgimiento de la segunda ola del feminismo, a principio de los 70s, los grupos de reflexión feminista permitieron desentrañar el sentido político de la diferencia sexual entre hombres y mujeres, y desarrollar instrumentos de análisis que posibiliten una visión crítica de las construcciones culturales. La cultura fue puesta bajo sospecha, sometida a inspección y encontrada culpable de misoginia, heterosexismo, etnocentrismo y clasismo. Leer como mujer, al tiempo que ejercicio metodológico, se convirtió en actividad política de resistencia a la universalización masculina que la cultura patriarcal impuso por siglos. Así, la interpretación feminista se convirtió en un acto de supervivencia y resistencia a los dictados ideológicos androcéntricos. [2]
En 1970, Carla Lonzi publicó Escupamos sobre Hegel y otros escritos sobre liberación femenina, señalando que “La imagen femenina con que el hombre ha interpretado a la mujer, es una invención suya, el hombre siempre ha hablado en nombre del género humano, pero la mitad del género humano lo acusa ahora de haber sublimado una mutilación. Consideramos incompleta una historia que se ha construido, siempre, sin considerar a la mujer como sujeto activo de la misma”. Con esto Lonzi define la heterosexualidad como un dogma que considera a las mujeres como complementos “naturales” de los hombres, relación que se sostiene a través de la reproducción. [3]
Posteriormente, en 1975, aparece el texto The normative status of heterosexuality escrito por el Colectivo de lesbianas feministas Purple September de Amsterdam en el cual se afirma que una de las definiciones implícitas de la feminidad es la heterosexualidad y que el objetivo general del condicionamiento femenino es hacer que las mujeres se perciban a sí mismas y a sus vidas a través de ojos masculinos, lo que da a la heterosexualidad un estatuto normativo. Si el espacio privado era la razón del confinamiento, para algunas feministas se debía arrebatar de la exclusividad masculina el espacio público y ocuparlo. Sin embargo, para otras, había que transformar algunos aspectos del ámbito privado, uno de esos era la sexualidad. Es así que las radicales acuñan “lo personal es político”, que sirvió para analizar espacios de la vida privada. Kate Millet plantea que “La estructuración de la sociedad a través de la división sexual, limita las actividades, trabajo, deseos y aspiraciones de las mujeres. El sexo es una categoría de posición social con implicaciones políticas”. [4] Transformar lo privado implica transformar las reglas de la relación entre hombres y mujeres y en consecuencia los roles femenino y masculino, lo que a su vez trastocaría profundamente las bases de la política que se estructura en términos de dominio y subordinación entre los sexos. [5]
La definición de la categoría sexo/género de Rubin como “el conjunto de dispositivos por medio de los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en un producto de la actividad humana” permitió separar las construcciones culturales como femineidad y masculinidad conceptualizadas como género, de la biología. La oposición hombres y mujeres, “lejos de ser una expresión de las diferencias naturales, “exige en los hombres la represión de todos los rasgos localmente definidos como ‘femeninos’ y, en las mujeres, de los rasgos localmente definidos como ‘masculinos’”, con la finalidad de oponer unos a otros. Según Rubin, en todas las sociedades la personalidad individual y los atributos sexuales “se generizan”, vale decir, la cultura los obliga a adecuarse a la “camisa de fuerza del género”. Estos sistemas sexo/género “no son emanaciones ahistóricas de la mente humana” sino productos de la actividad humana, que es histórica y en consecuencia, responden a intereses políticos. [6]
Para Wittig, masculino/femenino, varón/mujer son categorías que ocultan las diferencias que se crean dentro de un orden económico, político, ideológico. Todo sistema de dominación establece divisiones al nivel material que favorecen a un grupo y desfavorecen al resto. Lo mismo ocurre con el sexo: es la opresión de las mujeres por los hombres la que crea el sexo, y no al contrario; creer que el sexo es la causa de la opresión implica creer que el sexo es algo que preexiste a lo social. "Sexo" es una categoría política totalitaria que funda la sociedad como heterosexual; con sus propias instituciones, su propio sistema de leyes, su propia policía. Conforma el cuerpo y la mente, hasta el punto de que no podemos pensar fuera de ella. Los seres humanos somos forzados a que nuestro cuerpo y nuestra mente se correspondan, rasgo a rasgo, a la idea de "naturaleza", a la idea de sexo y de género. Ocurre lo mismo que con la raza: ésta, igual que el sexo, es considerado un dato sensorial, una serie de rasgos o características físicas que pertenecen al orden de lo natural. Pero lo que creemos que es una percepción física y directa es sólo una construcción sofisticada y mítica, una "formación imaginaria" que reinterpreta los rasgos físicos (en sí mismo tan neutrales como cualesquiera otros pero marcados con significados específicos por el sistema social) en función y a través del entramado de relaciones por las que son percibidos. [7]
Julieta Paredes y Espinosa hablan de la importancia de reconocer los intereses a los que responde la división genérica y racial, [8] y la normatividad que ello implica en la regulación de los cuerpos a favor de un grupo y detrimento del otro y que implica el hecho práctico de que una persona por sus características físicas de hembra (vulva, vagina, senos y capacidad reproductora) es socialmente reconocida y construida como mujer; o de piel (oscura), y en consecuencia vive una realidad diferente sin los privilegios y prerrogativas sociales, económicas, ideológicas y por tanto políticas de quienes son reconocidos y construidos como hombres y blancos. [9]
De esta manera, la modelación del cuerpo sexuado, es decir la generización en una identidad masculina o femenina, es parte del dispositivo de regulación ejercida desde ámbitos de poder y que posiciona a uno de los cuerpos e identidades al servicio del otro. La construcción de esa diferencia sexual aparentemente irreconciliable en base a supuestas características biológicas marca el género, así la feminidad, es construida desde la masculinidad para su servicio y dominio. De ahí que exista una suerte de coacción en hacer corresponder cuerpo y mente a la idea de "naturaleza" y que justifica y refuerza la heterosexualidad como única forma de relación natural y complementaria entre hombres y mujeres.
Pisano plantea que la reducción de la sexualidad al espacio reproductivo es fundamental para declarar al cuerpo como objeto para ser dominado. El hombre concebido como superior, domina su cuerpo, crea, piensa, organiza y elabora valores, lo que se define como masculino y traduce a su cuerpo el lugar de entrenamiento y desarrollo para el dominio. El cuerpo mujer, por su función reproductora, reducido a sujeto instintivo y/o a objeto de placer, está anulado como sujeto pensante, supeditado al dominio. Estos son algunos de los signos con que se construyen las ideas de feminidad y donde la mujer pierde automáticamente la autonomía e independencia, para formar parte de una masculinidad que piensa y diseña nuestra subordinación.
Los modelos eróticos con que somos socializadas van construyendo y reconstruyendo la simbólica de lo femenino desde los poderes culturales, que son reforzados permanentemente por la iconografía de los medios de comunicación y de grupos culturales que, aunque, aparentemente tengan una posición permisiva o cuestionadora de la sexualidad o de la libertad, en lo medular siguen sosteniendo los viejos valores de la masculinidad. Para cambiar estos valores se requiere necesariamente de un proceso político cultural civilizatorio que cuestione en lo más profundo los viejos estereotipos de la sociedad patriarcal, que sigue totalmente vigente, aunque se haya travestido de una seudo igualdad en esta masculinidad moderna. [10]

LAS MODAS Y LA MODELACIÓN DE LA FEMINIDAD
La femineidad no es una forma esencial de ser de las mujeres, sino una construcción interesada. Las mujeres hemos sido diseñadas rasgo a rasgo bajo los intereses de la masculinidad. Un ejemplo claro de ello son las modas, creadas desde el pensamiento masculino para dominar a las mujeres.
La moda indica un mecanismo regulador de elecciones, son aquellas tendencias repetitivas, ya sea de ropa, accesorios, estilos de vida y maneras de comportarse, que marcan o modifican la conducta de las personas. 
Simmel la define como la imitación de un modelo que proporciona satisfacción a la necesidad de apoyo social y conduce al individuo al mismo camino por el que todos transitan.[11] De ahí que la moda debe ser conceptuada como un sistema de instituciones, esto es, una sucesión de prácticas sociales repetidas con regularidad y continuidad, sancionadas y mantenidas por normas sociales, que encuentran su importancia fundamental dentro de la estructura social.[12]
Con el advenimiento y desarrollo del capitalismo la moda adquiere relevancia, siendo el consumo, uno de los objetivos principales; referida a la compra y uso de mercancías como hechos sociales, constituye la etapa final del proceso económico. En tal sentido, la moda tiene la función de generar necesidades y satisfacción personal, llegando incluso a forjar procesos de fetichización. Por medio de la mercadotecnia o publicidad, herramientas que fomentan el consumismo, el sistema capitalista al tiempo que promueve la adquisición competitiva como signo de status y prestigio, marca las reglas de comportamiento de los sujetos a través del mandato de la moda. [13]
La moda no es un fenómeno de la modernidad, su función principal está en la modelación de comportamientos, genéricos y de clase. Existen ejemplos muy antiguos de imposición de modelos de vestimenta con el objeto de limitar la movilidad de las mujeres. En el siglo X inició en la China la costumbre de vendar los pies de las niñas desde los cinco años para usar el zapato de loto. Desde entonces las mujeres chinas de todas las clases han experimentado el dolor atroz de atrofiar el crecimiento de sus pies. Se creía que manteniendo a las mujeres físicamente limitadas sería menos probable que alcanzaran independencia mental. Los pies deformados eran sinónimo de belleza y el entorno juzgaría que una mujer sin pies minúsculos, estaba desahuciada para contraer matrimonio. La meta del vendaje era juntar los dedos del pie y el talón de modo que el pie pudiera formar un arco, con el propósito de cambiar la posición del cuerpo, de modo que siempre que caminase una mujer, sus nalgas se movieran para apoyar la parte superior del cuerpo. El efecto es similar a usar zapatos de tacón alto actualmente.
Si bien la moda ha cambiado a lo largo de los años, durante el siglo XIX y principios del XX, la denominada moda de clase, respondió a estándares diferenciados, creados, adoptados y difundidos por las élites, con objeto de fijar posiciones sociales. La historia de la indumentaria femenina y la moda no son inocentes. Los valores que situaban a la mujer como “dama inmaculada”, “madre entregada”, “ingenua”, “inocente”, “sin deseos”, “dependiente” y “acompañante del hombre”, fueron inculcados junto a ideales religiosos que predicaban la culpabilidad de la mujer en el pecado original y, en consecuencia, la dependencia de la mujer respecto al hombre. Dichos ideales debían reflejarse en la imagen física de las mujeres, así como en su vestimenta. La imagen de pureza se mostraba en pieles pálidas para lo cual bebían, entre otras cosas, vinagre que aclaraba su cutis.
La vestimenta evolucionó hacia vestidos cada vez más elaborados, aparatosos e incómodos. El vestido victoriano se caracterizaba por cubrir el cuerpo desde el cuello hasta los pies. La parte superior, cubría completamente el torso y los brazos y llevaba debajo un corsé para estrechar la cintura. La falda destacaba por ser muy abultada, lo cual se lograba mediante una estructura de un metal. Si bien el uso de estos accesorios servía para adelgazar la silueta y hacerla más atractiva para los varones, el sentido fundamental de la estética femenina estaba centrada en su imagen débil y dependiente. Los corsés aprisionaban tanto los pulmones que las mujeres se desmayaban con demasiada frecuencia. El corsé desapareció a inicios de la Primera Guerra Mundial debido a que las mujeres debían suplir la mano de obra masculina y requerían mayor comodidad en el vestir para producir mejor. Los tacones eran y aún son indumentarias que representan el símbolo de sumisión dadas sus características restrictivas sobre el cuerpo, ya que limitan la movilidad, afectan el equilibrio, disminuyen la velocidad de desplazamiento y aumentan el cansancio corporal al caminar largos trayectos.
El tacón es reconocido como uno de los más comunes fetiches preferido por los hombres, razón por la cual se utiliza con frecuencia en actividades de prostitución y en los espectáculos diseñados para el público masculino. La falta de inocencia del uso de tacones radica fundamentalmente en los diversos problemas médicos asociados a su uso, como deformaciones en la columna, dolores de espalda, problemas renales o de ovarios. Las mujeres sufren de cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, a causa de los tacones. Problemas como el Hallux valgus, Sesamoiditiso el Dedo en martillo son provocados o agravados por el uso de tacones. Estas indumentarias junto a los diversos símbolos de la femineidad como las uñas largas, la depilación de las piernas, el maquillaje, la modelación de un cuerpo delgado, etc., constituyen mandatos genéricos de la femineidad, que tampoco son inocentes.
Si bien el planteamiento feminista reivindica posiciones construccionistas sobre el género y la sexualidad, la modelación binaria del género sigue siendo una práctica cotidiana en ellas como en toda la sociedad. No es raro encontrar activistas feministas vestidas y arregladas a la usanza femenina, sobre todo si deben aparecer en los medios de comunicación. Lo cual significa que el dispositivo del control masculino sigue manejando incluso las mentes más críticas y disidentes presentándose como modelos a seguir dentro de los propios mandatos de las reglas de opresión patriarcal. Así, pareciera que la sexualidad es una fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social, eterna, inmutable y transhistórica, imposible de modificar, y que la interiorización de las normas sociales que ordenan la sexualidad, que sirven al refuerzo del status quo, y ratifican la hegemonía de los varones occidentales, blancos, heterosexuales y de clase media y media alta es difícil de romper. Sin embargo, la cadena de la opresión, en el último eslabón se rompe. El feminismo requiere revisar a profundidad los dispositivos de control patriarcal y, las feministas transformar nuestro ámbito privado como ejercicio de lo político. ♀
 Autora :Norma Mogrovejo

[1] The Tonight Show, programa televisivo de la NBC,  Agosto de 1998.
[2]Suárez, Beatriz, De cómo la teoría lesbiana modificó a la teoría feminista (y viceversa), Publicado en Internet en la dirección: http://webs.uvigo.es/pmayobre/pc/profesorado_11.htm#beatriz, revisado 20 de diciembre 2012.
[3] http://www.nodo50.org/herstory/textos/Escupamos%20sobre%20Hegel.pdf
[4]  Hernández, Alma Rosa (1990),”Historia, ideología y praxis del feminismo en México”. UNAM, México, Pág 26.
[5] Millett, Kate (2010), Política sexual, Cátedra.
[6] Rubin, Gayle (1986), El tráfico de mujeres: Notas sobre la economía política del sexo, Nueva Antropología Vol.VIII, N°30, México.
[7] Wittig, Monique (2006), El pensamiento heterosexual y otros ensayos, Egales.
[8] Espinosa, Yuderkis (2007), Hasta dónde nos sirven las identidades en Escritos de una lesbiana oscura, reflexiones críticas sobre feminismo y política de identidad en América Latina, en la frontera, Buenos Aires, Pág 32.
[9] Paredes, Julieta (2006), Para que el sol vuelva a calentar en No pudieron con nosotras: El desafío del feminismo autónomo de Mujeres Creando, Serie: Entretejiendo. Crítica y teoría cultural Latinoamericana, Elizabeth Monasterios P. editora, Plural Editores, Ecuador, pág. 66.
[10] Pisano, Margarita, Lesbianismo: un lugar de frontera, http://mpisano.cl/articulos/lesbfrontera.htm
[11] Simmel, Georg (1988), La aventura, Barcelona, Península, pg 28.
[12] Entwistle, Joanne (2000), El cuerpo y la moda, Barcelona, Paidós.
[13] Lipovetsky, Guilles (1990), El imperio de lo efímero, Barcelona, Anagrama, pg. 17.

http://normamogrovejo.blogspot.com/2014/11/la-femineidad-construccion-perversa-de.html
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domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Por qué las mujeres ecuatorianas tienen menos derechos que antes?



En 1979 se reconoció la discriminación contra la mujer. Ese año, la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención conocida como la CEDAW, que en su preámbulo menciona explícitamente que las mujeres seguimos siendo objeto de importantes discriminaciones. También subraya que esa discriminación viola principios de la igualdad de derechos y del respeto de la dignidad humana.  Ecuador ha firmado y ratificado este tratado. En el 2014, en el país se elabora el Informe Sombra, documento creado por la Coalición Nacional de Mujeres, que será entregado al Comité de la CEDAW en enero del 2015. El texto, elaborado por una serie de organizaciones que apoyan los diferentes derechos de la mujer, evidencia que en Ecuador existe un retroceso en la materia.

El informe contiene un análisis del contexto político y social del país en los últimos años y en él se evalúa lo que establece la Constitución, las normas secundarias respecto al reconocimiento de los derechos de las mujeres, el rol del Estado en la formulación y ejecución de políticas públicas que propicien la igualdad entre mujeres y hombres, y lo que ocurre en la práctica en nuestro país en materia de género. Es imposible abordar el Informe Sombra completo pero intentaré resumir algunos de los puntos más relevantes.

El derecho a la vida libre de violencia

El derecho a una vida libre de violencia, física, psicológica, sexual y patrimonial, sigue siendo el más importante de los planteados por las mujeres ecuatorianas en las últimas tres décadas.

La violencia contra la mujer, en sus distintas etapas, es justamente uno de los problemas sociales más graves del país. Según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género del INEC y CDT 2011, seis de cada diez mujeres de entre 15 y 64 años han sido víctimas de violencia en algún momento de su vida. La cuarta parte ha sido víctima de violencia sexual. Dentro de este grupo, el número de menores es alarmante: según datos de la Fiscalía General del Estado, en el 2013 se produjeron 961 denuncias de violación contra niñas menores de 14 años.

Hay avances en el tema, como la creación de judicaturas especializadas con personal especializado, y la incorporación de nuevas tipificaciones sobre violencia y femicidio en el Código Orgánico Integral Penal (COIP), pero aún el Gobierno no logra garantizar el derecho a una vida sin violencia a las mujeres. No existe una política de prevención, ni rectoría clara sobre el tema; hay artículos en el COIP que tienden a colocar la violencia de género y los delitos comunes en el mismo nivel. Dichas políticas no han contado con la voluntad política suficiente, por lo que han sido débiles, descoordinadas e insuficientes.

En septiembre del 2007 se promulgó el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia de Género hacia la niñez, adolescencia y mujeres (PNEVG) como una política pública integral e intersectorial. Desde entonces se han dado varios cambios: Ya no existe el Consejo Nacional de las Mujeres, tampoco el de la Niñez y Adolescencia. La Ley de Consejos de Igualdad –que aún no se ha implementado– quitó las funciones de la Comisión de Transición (ex CONAMU). El Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (INNFA) desapareció y sus funciones fueron asumidas parcialmente por el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES). El PNEVG ya no es presidido por el Ministerio de Interior, sino por el de Justicia y no hay una cabeza visible que actualmente responda por él.

Sistema de protección

Desde el 2008, el Estado ecuatoriano ejecuta el proyecto de inversión “Fortalecimiento de Centros de Atención y Protección a niñas, niños, adolescentes y mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y/o sexual y explotación sexual”. Por razones políticas, la responsabilidad de la ejecución de este proyecto, inicialmente encargada al MIES, fue trasladada al Ministerio del Interior, y luego de un año, al de Justicia.

Este ir y venir de competencias incidió negativamente en el sistema de protección. Según un informe de la Coordinadora de Red de Casas de Acogida y Centros de Atención, dos de las seis casas de acogida han cerrado, al igual que algunos centros de atención a víctimas. Desde hace ocho meses el Estado no paga a los equipos técnicos de estos sitios.

Acceso a la justicia

Con la Reforma Judicial, iniciada en julio del 2011, se crearon unidades para el juzgamiento de contravenciones en violencia intrafamiliar que reemplazaron a las Comisarías de la Mujer y la Familia creadas en 1994. Entre julio y septiembre del 2013 empezaron a operar veintiocho Unidades de Violencia contra la Mujer y Familia (UVMF), ubicadas en veinticuatro cantones de dieciocho provincias. Las Comisarías Nacionales y las Tenencias Políticas que conocían los casos de violencia y administraban justicia, han desaparecido o ya no tienen competencia para hacerlo. La transición dejó vacíos: de acuerdo al Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ). Hasta junio del 2014, cincuenta y ocho cantones –de 221– aún no tenían ninguna judicatura que atendiera estos casos. Las mujeres víctimas de violencia de las zonas rurales y de cantones apartados han quedado en total indefensión.

Por ejemplo, en los cantones de Manabí y Zamora no hay peritos calificados y a falta de sensibilización y capacitación de operadores y personal de administración de justicia, los médicos de los centros de salud no se quieren involucrar.

El nuevo Código Integral Penal (COIP) –en vigencia desde el 10 de agosto del 2014– no protege a las mujeres de manera oportuna, y las somete a un proceso de revictimización. No hay fuero especial para los delitos de violencia intrafamiliar, ni jueces, ni procedimientos especializados.

Otro de los aspectos cuestionados en el COIP es la valoración que reciben los certificados de honorabilidad o laborales, presentados por el presunto agresor. Darles valor para permitir que el maltratador se beneficie con elementos que atenúen su sentencia, es desconocer que la violencia contra las mujeres tiene dinámicas particulares, y que las conductas públicas de un maltratador pueden no ser evidentes fuera del hogar. Si los operadores y administradores de justicia no tienen formación en derechos humanos, género y violencia, con seguridad estos “certificados” reforzarán la posición de poder de los maltratadores frente a sus víctimas, y las pondrán en más riesgo.

Violencia Sexual

Una de las formas más “efectivas” de controlar a las mujeres y demostrar poder sobre ellas es la violencia sexual. Esta afecta a una de cada cuatro mujeres en el país (25,7%). Se clasifica en: abuso sexual antes de cumplir 18 años, acoso sexual, violación u obligación a realizar actos sexuales en contra de su voluntad. Dichas imposiciones no solo atentan contra su libertad sexual, sino que suelen tener efectos devastadores en la vida de las mujeres. Más del 80% de las violaciones son cometidas por personas cercanas a la víctima: familiares, vecinos, maestros, conocidos.

La imposición de relaciones y prácticas sexuales utilizando la fuerza, amenaza o intimidación, es quizás la expresión más brutal de las desigualdades de género, y refleja claramente el ejercicio de poder masculino para someter o controlar los cuerpos de las mujeres. El 6,7% de mujeres de quince años han sido violadas u obligadas a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad. Es decir que cerca de 380 mil mujeres han vivido este tipo de agresiones, que afectan el bienestar físico y sexual de las víctimas, y su vida afectiva en el ámbito familiar, laboral y social.

Las denuncias reiteradas de mujeres de diferentes partes del país evidencian que los delitos cometidos en el ámbito educativo no se llevan a juicio ni se sancionan, pese a que existe una normativa. Los profesores no denuncian y la sanción máxima son las medidas administrativas. Las víctimas no tienen ningún tipo de apoyo y en ciertos lugares, han sido expulsadas de las escuelas.

Femicidio

Las organizaciones de mujeres del país fueron las primeras en alertar sobre la recurrencia de muertes de mujeres, solo por ser mujeres: muertes en manos de sus parejas, ex parejas, familiares o conocidos que se ensañan con sus cuerpos dejándolas mutiladas, violadas, apuñaladas, ahorcadas, torturadas. La Constitución del 2008 recoge esta preocupación en sus artículos 11 y 66, y el COIP los retoma en el 2014. La Asamblea Legislativa tipificó en el COIP el femicidio como delito a partir de la propuesta del movimiento de mujeres. Pese a esto, los familiares de las víctimas se encuentran en escenarios jurídicos que desfiguran la vida e imagen de las víctimas para favorecer al presunto culpable. Esa situación se extiende como una estrategia jurídica de los abogados y defensores públicos en perjuicio de las víctimas no solo de femicidio, sino de violencia.

Clínicas de deshomosexualización

Pese a que el Ministerio de Salud (MSP) reconoce que no existe una información exacta, se sabe que en el país funcionan al menos 314 clínicas de deshomosexualización. Los datos son de veintiún provincias, ya que no hay información de Bolívar, Galápagos y Cotopaxi. El Ministerio y la Fiscalía han intervenido tan sólo en cuatro centros en el 2013 y han realizado tres operativos de control en el 2014. La mayor parte de los centros siguen funcionando impunemente y otros se vuelven a reabrir con los mismos objetivos, pero con diferente personería jurídica. No hay un seguimiento que permita la total desaparición de estos centros que vulneran los derechos de las personas de diferente opción e identidad sexual.

La actuación del MSP evidencia una carencia de política pública sobre el tema. Esta omisión del Estado ha convertido a las clínicas de deshomosexualización en espacios de violación sistemática de derechos que se expresan en: el internamiento involuntario a través de prácticas de captura con el uso de la fuerza, manipulación o engaño, privación de la comunicación, evidencia de maltratos físicos, psicológicos y sexuales, privación al acceso a los servicios de salud, sometimiento de la voluntad a través de manipulación y engaño para conseguir obediencia o sumisión.

Mujeres privadas de libertad

A partir de los ochenta, el número de mujeres presas ha crecido de forma exorbitante, debido a la promulgación de leyes que penalizan los delitos asociados al tráfico de sustancias estupefacientes y psicotrópicas. Las razones de las mujeres para delinquir están relacionadas con su situación económica y la expropiación extrema a la que han sido sometidas, lo que genera las condiciones para su vinculación con la cadena de este comercio ilegal. Ellas son el eslabón más débil. En la actualidad, alrededor del 80% de mujeres privadas de su libertad, están detenidas por este tipo de delitos.

En marzo del 2013, el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, creó un nuevo modelo de gestión penitenciaria que promete la creación de nuevas cárceles regionales, y la implementación de un modelo penitenciario de alto control que atenta contra la posibilidad de autonomía y toma de decisiones de las personas privadas de la libertad porque promueve el encierro constante, la ruptura de vínculos familiares y sociales, y la implementación de un "sistema progresivo" que tiene como objetivo la división de las personas privadas de la libertad de acuerdo a la categoría de peligrosidad en que sean clasificadas.

El nuevo modelo penitenciario antepone la seguridad sobre los derechos humanos, sometiendo a las personas privadas de la libertad y sus familiares a una serie de mecanismos que impiden el ejercicio de sus derechos y los lesionan. Estos son: las requisas íntimas, el impedimento de ingresar objetos personales, la imposibilidad de disponer de visitas y contacto constante con sus familiares y allegados, la inexistencia de talleres y trabajos autónomos, el aislamiento, la incomunicación, la indefensión, la sumisión, la sanción y la amenaza como medios de relacionamiento.

No existe acceso a una defensa integral y adecuada, pues el nuevo modelo ha generado horarios para visita de abogados que son inadecuados e inconvenientes: Antes eran veinticuatro horas semanales, ahora son noventa minutos. Además se han detenido todos los trámites de prelibertades y beneficios. Se impide el acceso a cualquier medio de comunicación o expresión no dirigido (es decir que los libros de cualquier tipo, periódicos, fotos o audios están restringidos). Está prohibido poseer cualquier bien personal, gozar de movilidad dentro de la cárcel, incluso elegir qué ropa vestir. Las actividades económicas han desaparecido, y con ellas la posibilidad de aportar al sustento familiar, sin que se hayan generado alternativas. Las mujeres privadas de la libertad suelen ser cabezas de sus familias y su ingreso a la actividad delictiva muchas veces responde a la necesidad de mantener a sus hijos. Actualmente son los familiares quienes deben abonar una mensualidad para comprar los productos y enseres indispensables para las actividades cotidianas a una empresa privada; disminuyendo la autogestión y mermando aún más las deterioradas economías de las familias vinculadas a la prisión.

Las personas presas no pueden quejarse ni protestar, pues el control excesivo que potencia este modelo permite al personal de custodia y a las autoridades castigarlas quitándoles las visitas, hacerles un parte para un juicio interno o trasladarlas a otras prisiones.

Paridad

La Ley de Cuotas (2000) y el derecho a la paridad, garantizado en la Constitución (Art.65, 2008) han posibilitado un incremento significativo de la presencia política de mujeres en cargos de decisión. Existe todavía una brecha importante entre mujeres candidatas y electas. La paridad en los cargos de designación es aún un desafío por cumplir.

La mayor presencia de mujeres en cargos de representación generó expectativa de avanzar en materia legislativa y de política pública. Sin embargo, temas álgidos vinculados con la agenda feminista, como la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario, encuentran su techo en la voluntad política del Presidente de la República Rafael Correa, de línea conservadora en estos temas.

En la actualidad, no existen mujeres que lideren partidos políticos nacionales, sus estructuras siguen siendo profundamente patriarcales. El único movimiento político liderado por una mujer –y feminista– es Ruptura de los 25, que fue extinguido en junio del 2014, mediante resolución del Consejo Nacional Electoral.

Marco general del derecho a la salud

A pesar de que la Constitución vigente declara al país como estado laico, la característica fundamental del marco legal ecuatoriano más importante expresa el dilema de un estado garantista vs. un estado controlador. Es cotidiana la intromisión de grupos de oposición a los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos y su influencia en el quehacer de la salud sexual y reproductiva es excesiva y genera situaciones que impiden operativizar en la práctica el acceso a estos derechos consignados en la Constitución.

De manera general, percibimos que el acceso a entornos que posibiliten el derecho a vivir y acceder a servicios que prevengan embarazos no deseados, información basada en la evidencia médica libre de prejuicios en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, una vida libre de violencia basada en el género, son todavía desafíos y utopías en el Ecuador.

Embarazo adolescente

Según el Plan Andino de Prevención del Embarazo en Adolescentes, el Ecuador ocupa el primer lugar en la región andina, y el segundo en América Latina, de embarazos en adolescentes. En el 2012, veinte de cada cien hijos nacidos vivos fueron de adolescentes. En los últimos diez años, el incremento de partos de adolescentes entre diez y catorce años fue del 78%, y en adolescentes de entre quince y diecinueve, del 11%.

Morbilidad y mortalidad materna

Ecuador no cuenta con estadísticas actualizadas sobre la salud sexual y reproductiva desde el 2004. La población desconoce su situación real y los tomadores de decisiones en la elaboración de políticas públicas no se sustentan en datos actuales. Existe información en el INEC y Ministerio de Salud que dicen que el aborto en condiciones de riesgo es la primera causa de egreso hospitalaria en el 2011 o y la segunda en 2012. Esto demuestra que, a pesar de la ilegalidad del aborto en el Ecuador, las mujeres interrumpen sus embarazos de manera insegura y acuden al sistema de salud público para que resuelvan situaciones de abortos incompletos que pondrían en peligro su salud y su vida. El aborto en condiciones de riesgo se constituye en la segunda causa de morbilidad femenina.

La población ecuatoriana perdió la oportunidad histórica de que se despenalice el aborto en caso de violación. Durante el 2012 y el 2013 se discutieron varios borradores y propuestas de Código Penal Integral, en el cual las mujeres organizadas plantearon –reiteradas veces y de manera sustentada– la necesidad de que el aborto en caso de violación debería ser despenalizado.

La Comisión de Justicia de la Asamblea incluso llegó a elaborar un borrador de documento en el cual aparecía este avance. Sin embargo y a pesar de la evidencia en relación a la gravísima situación de la violencia sexual, el Código fue aprobado con un articulado sobre el aborto similar al que se tenía hace setenta y cinco años. La incidencia del movimiento de mujeres, y en especial del Frente Ecuatoriano por la Defensa de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, logró sensibilizar a un número importante de asambleístas, quienes se pusieron a favor. Sin embargo, desde su posición moralista y católica, el Presidente de la República amenazó con renunciar a su cargo con el fin de no dar paso a esta posibilidad y las asambleístas que lo propusieron fueron castigadas.

Derogatoria de la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia

A través del Código Monetario y Financiero se ha derogado una ley de singular importancia para las mujeres y niños: la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia (LMGYAI). Esta contempla y garantiza el financiamiento de setenta y dos prestaciones de salud sexual y salud reproductiva y se viene aplicando a través de un modelo de gestión denominado Unidad Ejecutora de la LMGYAI. La acción del Movimiento de Mujeres ha logrado conservar la ley como texto, sin embargo su propuesta fundamental, que es la Unidad Ejecutora de los recursos, ha sido eliminada, lo que en la práctica representa derogación.

Perdiendo derechos

Ecuador vive un proceso de estancamiento profundo en torno a los derechos de las mujeres. Los marcos legales no incorporan avances respecto de leyes que al siglo veintiuno, son retrógradas, misóginas y patriarcales. Esta situación afecta sobre todo a las adolescentes y mujeres más pobres, indígenas o pertenecientes a los diferentes pueblos y nacionalidades, y a aquellas de las diversidades sexuales.

La implementación de la garantía constitucional del Estado laico y la ética laica presenta muchas debilidades en la cotidianeidad. La Constitución no solo no se está cumpliendo, sino que la normativa secundaria y su aplicación reflejan problemas e incluso retrocesos para la vigencia de los derechos de la mujeres. La desestructurización de la institucionalidad de género en el país impide que exista una unidad rectora en políticas sobre derechos de la mujer y ha causado el retroceso en la legislación en cuanto a violencia, derechos sexuales y reproductivos, maternidad gratuita y personas privadas de la libertad.

Ese retroceso ocurre en medio de un clima de intolerancia que cada día se vuelve más pesado y asfixiante, provocado por el lenguaje autoritario, impronta del actual Gobierno. Pero no se queda solo en las palabras, se cristaliza en hechos: la restricción de las libertades y garantías, la criminalización de la protesta, el hacer blanco de ataques mediáticos a dirigentes sociales y periodistas, las limitaciones al derecho de asociación a través de los decretos 985 del 2012 y 16 del 2013 que impone severas regulaciones estatales a organizaciones de la sociedad civil, la consecuente eliminación arbitraria de Acción Ecológica y Pachamama, el amedrentamiento de la movilización y la protesta por parte de la ciudadanía. No solo se han naturalizado las relaciones violentas, sino que también existe una reproducción de la violencia simbólica y los imaginarios patriarcales, de relaciones de género –que son relaciones de poder– alrededor de la figura presidencial. Este fenómeno incluye la presencia de mujeres en cargos de decisión, las cuales no pueden decidir sobre políticas públicas que les competen.

Hace poco más de un año, en la Asamblea Nacional se discutió la despenalización del aborto por violación. Qué puede ser más patriarcal que papá Correa llamando al orden –con amenaza, berrinche y pataleta– a las asambleístas malcriaditas que se atrevieron a debatir este tema prohibido en el seno de la legislatura. No necesitamos a la restauración conservadora. El conservadurismo está hoy en Carondelet y a quien más nos jode es a las mujeres.

Silvita Buendía
27 de Octubre de 2014

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sábado, 15 de noviembre de 2014

Adolescentes y jóvenes frente a las agresiones



Cómo prevenir y defenderte de agresiones

Estas reflexiones estan  dirigida a todas vosotras adolescentes y jóvenes

Desde que una niña nace hasta que llega a la adolescencia ha sido moldeada por la familia, escuela, amistades, medios de comunicación, etc., según el programa de vida o estereotipo, que esta sociedad sexista diseña para las mujeres en cada época

Desde pequeñas, a través de los juguetes, cuentos, colores, educación de vuestro cuerpo, trabajos que realizáis, consejos que os dan, cualidades que se os exigen, deseos que os muestran os van inculcando un programa de vida, que en el fondo, es común a todas las mujeres se transmite de tantas maneras disimuladas y con tantos medios, que al final las chicas de tu edad llegan a pensar que es «su» programa de vida, que ellas han nacido para hacer eso, para ser así y aguantar lo que les venga. Y las que quieren salirse de este programa, se sienten, inseguras, confusas

Algunas chicas, creen que una forma de liberarse de este modelo de mujer es imitar los comportamientos masculinos. Es una equivocaci ón, porque con esto, pierden todo lo positivo de la cultura femenina, que es mucho, y adoptan algunos comportamientos tradicionalmente masculinos que son perjudiciales para el desarrollo personal de las chicas y los chicos,

Traemos aqui algunas pautas de comportamiento que os ayuden a rebelaros de este programa o estereotipo de mujer diseñado según intereses sexistas, recuperar vuestros derechos y defenderlos y elaborar vuestro propio programa global de vida en funci ón de vuestras capacidades, gustos y posibilidades

Aprendiendo a distinguir las agresiones

No te será difícil diferenciar entre
1 La violencia psíquica, los actos que van dirigidos a destruir tu autoestima o a que te aísles tú misma de las personas que te rodean. Por ejemplo, comentarios degradantes, amenazas, humillaciones delante de otras personas, destruirte objetos que para ti tienen un valor sentimental, actos de poseerte o de controlarte…Suelen ser el primer paso que avisa de los malos tratos físicos.

2 La violencia física, cualquier acto que te produzca daño en tu cuerpo, por ejemplo, bofetadas, golpes… 

3 La violencia sexual, cuando te imponen una relación con tu cuerpo que tú no quieres por cualquier motivo, por ejemplo, un beso forzado, un tocamiento cuando tú no querías

…De los tres tipos de violencia, la que más suelen padecer las chicas de tu edad es la violencia sexual
Para que te sea fácil distinguir si una relación es agresión sexual o no, te puedes fijar en algunos
indicadores como éstos:

• Cuando una persona toca tu cuerpo sin tu consentimiento.
• Cuando tú has aceptado una relación con otra persona, pero ella se pasa del grado de relación que tú quieres tener.
• Cuando una persona convierte una relación que en principio es correcta en agresión, por la intencionalidad, el tono, el poder o la fuerza…
• Cuando se insinúan o relacionan contigo a través de gestos que tú no deseas.
• Cuando alguien interpreta que un juego de seducción es una justificación, para llegar a tucuerpo sin que tú quieras.

¿Qué es lo que está pasando hoy?

Hoy las agresiones sexuales están tan aceptadas, que algunas veces no se detectan, otras, no se les da suficiente importancia y con mucha frecuencia se las confunde con las bromas, sin distinguir que una broma es algo que hace gracia y la agresión, algo que molesta y ofende.

Aunque algunas personas y los periódicos y la televisión, quieren hacer ver que los hombres agreden cuando se emborrachan, están deprimidos, enfermos…, hoy sabemos que existen varias causas que explican por qué suceden las agresiones.

Algunas mujeres creen que tienen que aguantar, callar…y algunos hombres creen que tienen que ser prepotentes, dominar a las mujeres para manifestarse fuertes…

Algunas agresiones tienen causas sociales

El sexismo que aún existe, jerarquiza a los hombres sobre las mujeres, presentándolas como subordinadas y objetos para el hombre.

La desvalorización del cuerpo de las mujeres.

La representación del hombre como obsesionado sexualmente.

La cantidad de agresiones a mujeres que se están dando, hace que parezca normal este
comportamiento por parte de algunos hombres.

La escasa crítica y denuncia que se produce cuando ocurre una agresión sexual.

La falta de educación sexual adecuada a las chicas y chicos jóvenes.

Otras agresiones tienen causas personales

Las situaciones de insatisfacción y frustración llevan a algunos hombres a buscar compensaciones sexuales, creyendo que así van a arreglar sus problemas personales.

La falta de información sexual de las chicas y de los chicos.

La costumbre de algunas chicas y chicos de aceptar los comportamientos sexistas cotidianos como si fueran lo normal y por eso, no criticarlos.

Consecuencias

Muchas chicas piensan que tienen que aguantar las agresiones como cosas que les pasa a casi todas.

Muchas veces se tiende a comprender al agresor y, aunque parezca increíble, hasta a justificarlo.

Las chicas y chicos que han padecido alguna agresión sexual, suelen vivirlas así:


Victimación, resignándose a sufrir sin buscar soluciones.
Culpabilidad, se quedan pensando ¿habré hecho algo que haya contribuido a esta agresión?
Vergüenza, después de la agresión sexual, las chicas creen que su cuerpo ha quedado manchado.
Miedo, en la mayoría de los casos se callan, no lo cuentan, no lo denuncian.
Depresión o ansiedad, deterioro de su imagen personal, problemas de alimentación, de sueño, de estudio.
Dificultad, para nuevas relaciones sexuales y para el trato con chicos y hombres


La información esta tomada de este precioso cuaderno que recomendamos .
http://www.educacionenvalores.org/IMG/pdf/25n_03.pdf
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viernes, 14 de noviembre de 2014

La feminidad construcción perversa


La definición de la categoría sexo/género de Rubin como “el conjunto de dispositivos por medio de los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en un producto de la actividad humana” permitió separar las construcciones culturales como femineidad y masculinidad conceptualizadas como género, de la biología. La oposición hombres y mujeres, “lejos de ser una expresión de las diferencias naturales, “exige en los hombres la represión de todos los rasgos localmente definidos como ‘femeninos’ y, en las mujeres, de los rasgos localmente definidos como ‘masculinos’”, con la finalidad de oponer unos a otros. Según Rubin, en todas las sociedades la personalidad individual y los atributos sexuales “se generizan”, vale decir, la cultura los obliga a adecuarse a la “camisa de fuerza del género”. Estos sistemas sexo/género “no son emanaciones ahistóricas de la mente humana” sino productos de la actividad humana, que es histórica y en consecuencia, responden a intereses políticos.
 Para Wittig, masculino/femenino, varón/mujer son categorías que ocultan las diferencias que se crean dentro de un orden económico, político, ideológico. Todo sistema de dominación establece divisiones al nivel material que favorecen a un grupo y desfavorecen al resto. Lo mismo ocurre con el sexo: es la opresión de las mujeres por los hombres la que crea el sexo, y no al contrario; creer que el sexo es la causa de la opresión implica creer que el sexo es algo que preexiste a lo social. "Sexo" es una categoría política totalitaria que funda la sociedad como heterosexual; con sus propias instituciones, su propio sistema de leyes, su propia policía. Conforma el cuerpo y la mente, hasta el punto de que no podemos pensar fuera de ella. Los seres humanos somos forzados a que nuestro cuerpo y nuestra mente se correspondan, rasgo a rasgo, a la idea de "naturaleza", a la idea de sexo y de género. Ocurre lo mismo que con la raza: ésta, igual que el sexo, es considerado un dato sensorial, una serie de rasgos o características físicas que pertenecen al orden de lo natural. Pero lo que creemos que es una percepción física y directa es sólo una construcción sofisticada y mítica, una "formación imaginaria" que reinterpreta los rasgos físicos (en sí mismo tan neutrales como cualesquiera otros pero marcados con significados específicos por el sistema social) en función y a través del entramado de relaciones por las que son percibidos. 

Julieta Paredes y Espinoza hablan de la importancia de reconocer los intereses a los que responde la división genérica y racial, y la normatividad que ello implica en la regulación de los cuerpos a favor de un grupo y detrimento del otro y que implica el hecho práctico de que una persona por sus características físicas de hembra (vulva, vagina, senos y capacidad reproductora) es socialmente reconocida y construida como mujer; o de piel (oscura), y en consecuencia vive una realidad diferente sin los privilegios y prerrogativas sociales, económicas, ideológicas y por tanto políticas de quienes son reconocidos y construidos como hombres y blancos. 

De esta manera, la modelación del cuerpo sexuado, es decir la generización en una identidad masculina o femenina, es parte del dispositivo de regulación ejercida desde ámbitos de poder y que posiciona a uno de los cuerpos e identidades al servicio del otro. La construcción de esa diferencia sexual aparentemente irreconciliable en base a supuestas características biológicas marca el género, así la feminidad, es construida desde la masculinidad para su servicio y dominio. De ahí que exista una suerte de coacción en hacer corresponder cuerpo y mente a la idea de "naturaleza" y que justifica y refuerza la heterosexualidad como única forma de relación natural y complementaria entre hombres y mujeres. Pisano plantea que la reducción de la sexualidad al espacio reproductivo es fundamental para declarar al cuerpo como objeto para ser dominado.
 El hombre concebido como superior, domina su cuerpo, crea, piensa, organiza y elabora valores, lo que se define como masculino y traduce a su cuerpo el lugar de entrenamiento y desarrollo para el dominio. El cuerpo mujer, por su función reproductora, reducido a sujeto instintivo y/o a objeto de placer, está anulado como sujeto pensante, supeditado al dominio. Estos son algunos de los signos con que se construyen las ideas de feminidad y donde la mujer pierde automáticamente la autonomía e independencia, para formar parte de una masculinidad que piensa y diseña nuestra subordinación

http://normamogrovejo.blogspot.com/2013/01/la-feminineidad-construccion-perversa.html

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jueves, 13 de noviembre de 2014

RECLAMANDO POR LOS DERECHOS HUMANOS


“Para las Mujeres Indígenas la violación sistemática a sus derechos colectivos como Pueblos Indígenas es el factor de mayor riesgo para la violencia de género, incluyendo la violencia perpetrada
dentro de sus comunidades.”

Las historias y la vida cotidiana de las Mujeres Indígenas demuestran la necesidad de contar con un punto de vista teórico que reconozca la casi universalidad de la violencia contra las
mujeres y las particularidades de las experiencias de las Mujeres Indígenas. Para desarrollar este punto de vista, FIMI se basa en el marco de los derechos humanos, enfatizando dos principios
fundamentales: la universalidad y la indivisibilidad de los derechos. FIMI considera que la universalidad de los derechos humanos significa, por ejemplo, que toda mujer en el mundo
puede ejercer una serie de derechos sin excepciones basadas en la cultura, tradición o religión. Además, FIMI considera que la  indivisibilidad de los derechos significa que las Mujeres Indígenas 
solo pueden disfrutar del derecho a una vida sin violencia cuando  los derechos colectivos de sus pueblos son respetados. 
Al igual que muchos otros grupos que han sufrido discriminación y exclusión, los Pueblos Indígenas han encontrado en el paradigma de los derechos humanos un lenguaje cohesivo global, un marco moral y una estructura legal a través de la cual perseguir sus demandas. 
Sin embargo, los enfoques convencionales a los derechos humanos han fracasado en proteger adecuadamente a las Mujeres Indígenas. 
El problema va más allá de la aplicación discriminatoria de la ley de los derechos humanos, llegando hasta a cuestionar la naturaleza de cómo son concebidos en si mismos los derechos humanos: derechos individuales en lugar de derechos colectivos. 
Históricamente, incluso cuando los instrumentos internacionales han incluido el tema de los derechos de las minorías, en general lo han hecho a través de otorgar derechos a los miembros individuales de los grupos minoritarios en lugar de al grupo como colectivo.10 Por ejemplo, el artículo 27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos censura la discriminación en contra 
de miembros de grupos minoritarios.11 Si bien este enfoque se ocupa de las cuestiones de los derechos de las minorías y la discriminación, ambos aspectos importantes para combatir la 
violencia contra las Mujeres Indígenas, continúa considerando al individuo, en lugar de al grupo minoritario (del cual son miembros) como el portador de derechos.
Por otra parte, el paradigma tradicional de los derechos humanos, no reconoce que las Mujeres Indígenas comúnmente sufran violaciones a los derechos humanos en la intersección de sus identidades individuales y colectivas. Por ejemplo, grandes accidentes con desechos tóxicos acontecidos en los territorios de los Pueblos Indígenas han causado un aumento en el número 
de abortos espontáneos, cáncer y otras enfermedades entre las Mujeres Indígenas. En estos casos, los derechos humanos individuales de estas mujeres están siendo violados, pero también están siendo violentados sus derechos colectivos porque los desechos tóxicos deterioran los territorios de los Pueblos Indígenas, propiedades colectivas administradas por los Pueblos Indígenas. Al igual que muchas otras violaciones a los derechos de las Mujeres Indígenas, el caso de los desechos tóxicos, 
por lo tanto, constituye una violación a los derechos individuales y colectivos y requiere una solución basada en los derechos humanos que pueda abordar ambos tipos de violaciones.



http://www.fimi-iiwf.org/archivos/8162f56478b843333dc95a1f5f381ab1.pdf
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miércoles, 12 de noviembre de 2014

LAS MUJERES INDÍGENAS Y LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Para abordar de manera efectiva la violencia contra las mujeres, ésta debe ser entendida no como una patología de los individuos perpetradores y de las víctimas, sino como una violación a los derechos humanos de alcance universal, la cual es mediada en cada caso por aspectos de la identidad que van más allá del género, como ser raza, clase, casta, religión, orientación sexual, situación geográfica y grupo étnico. Para las Mujeres Indígenas, la violencia de género es definida no solo por la discriminación de género dentro de los contextos indígenas y no-indígenas; sino también por un contexto de continua colonización y militarismo, racismo y exclusión social, políticas económicas y de “desarrollo” que aumentan la pobreza.
Estos fenómenos son interactivos y mutuamente influyentes, al igual que los distintos aspectos de identidad que definen las experiencias de violencia de las mujeres y sus estrategias de resistencia.
En los últimos años, la metáfora de “interseccionalidad” ha sido utilizada para dar cuenta de las interrelaciones entre varios aspectos de la identidad y las formas en que las identidades son usadas como categorías para resaltar privilegio y opresión. De hecho, la mayor parte del trabajo teórico ha sido dedicado a elaborar este concepto y aplicarlo en varios campos, incluso en el área de los derechos humanos.
Sin embargo, para las Mujeres Indígenas quienes por mucho tiempo han sufrido violencia y discriminación en relación a múltiples identidades, el concepto de “interseccionalidad” no es un concepto académico misterioso, es una realidad cotidiana. La perspectiva teórica que emerge de la experiencia concreta de vivir como una mujer indígena lleva a que FIMI haga un llamado a realizar un “análisis integral” de la violencia contra las mujeres.
Dicho análisis reconoce tanto la casi-universalidad de la violencia contra las mujeres y la especificidad de la violencia perpetrada en base a identidades distintivas, pero a la vez superpuestas. Este enfoque no es solo una propuesta teórica, sino más bien una base para desarrollar las estrategias que son las más adecuadas para combatir de manera efectiva la violencia contra las Mujeres Indígenas, de hecho, la violencia contra todas las mujeres dentro del marco de los derechos humanos.

El trabajo de FIMI en pos de combatir la violencia contra las Mujeres Indígenas se ubica en la intersección de tres ámbitos interrelacionados: los derechos de los Pueblos Indígenas, los derechos humanos y los derechos humanos de las mujeres.
En particular, FIMI enfatiza que para combatir la violencia contra las Mujeres Indígenas es esencial reconocer los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas. De hecho, esta demanda ha sido el argumento central de las iniciativas antiviolencia de las Mujeres Indígenas en todo el mundo.

http://www.fimi-iiwf.org/archivos/8162f56478b843333dc95a1f5f381ab1.pdf
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martes, 11 de noviembre de 2014

Ataques machistas actualizados


ACLARACIONES NECESARIAS SOBRE el documental “BORRANDO A PAPÁ”


En la Argentina el 75% de los divorcios se solucionan con poca intervención de la Justicia. Según datos relevados en juzgados de familia, sólo cerca del 2% de los casos de divorcio tienen de por medio denuncias de abuso, de ellas, cerca de la mitad son denuncias hechas de madres a padres, solo el 0,1% del total han resultado falsas que son fácilmente detectables con peritxs especializadxs en estos casos.


Los casos a los que se refiere este “documental” son de hombres denunciados por violencia, cosa que ellos convenientemente no dicen o desacreditan valiéndose de otra mentira “el mito de las falsas denuncias” que se basa en un estereotipo de género que es el de las mujeres que se quieren vengar de sus maridos por haberse querido divorciar. Para atacarlas a ellas esta gente utiliza un invento conocido como “Síndrome de Alienación Parental” (“SAP”) o ahora “obstrucción de vínculo”. Este inexistente síndrome fue inventado por un pedófilo confeso, Richard Gardner, que dice que unos de los progenitores (siempre se refiere en neutro pero termina endilgándoselo a las madres) le hace un lavado de cerebro a sus hijxs para que mientan y digan que fueron abusadxs o violentadxs por el otro progenitor. De esta manera logran que no se escuche lo que denuncian lxs chicxs.


Sin embargo, con esto pueden silenciar a lxs chicxs, pero no a lxs peritxs que fácilmente pueden verificar la falsedad o veracidad de estas denuncias. Por este motivo ya no les alcanza con desacreditar a las madres, a sus propixs hijxs sino que también tienen que hacerlo con lxs peritxs. ¿Cuál es la forma más fácil de hacerlo? Diciendo que lxs peritxs ganan plata con esto.


ESTO ES LO QUE MUESTRAN EN “BORRANDO A PAPÁ”. Toda esta trama de mentiras creadas para esconder que son hombres violentos.


NO SE ESTÁ HABLANDO DE DIVORCIOS COMUNES Y CORRIENTES.


En la Argentina el resultado del uso de este inexistente síndrome y la creencia en el “mito de las denuncias falsas” son casos como los de Andrea Karina Vázquez.


El Juez Rozanski del Tribunal Oral en lo Criminal Federal número 1 de La Plata dice al respecto, “esto no tiene nada que ver con la censura”. Y agrega: “No hay que confundirse. La censura es horrible, y claramente estoy en contra. Lo que hicieron con estas profesionales es engañarlas y usar su material sin autorización. Esto no es un acto de censura. Detrás de esto hay un interés muy grande. Se habla de mujeres que les llenan la cabeza a sus hijos y lo argumentan bajo el falso síndrome de alienación parental, cuando muchas veces se trata de pedófilos y su mecanismo es desacreditar profesionales”. Así intentan desacreditar a las profesionales que aparecen en el video.



Esto no sucede sólo en Argentina, también lo están haciendo en España y en USA.


Esta es una película que hicieron las víctimas (niñxs y madres) del uso de este inexistente “SAP”. Está dividida en cuatro partes: https://www.youtube.com/watch?v=BJTKTDEteL0&list=PL06120FB6F04CBA90&index=2 https://www.youtube.com/watch?v=jHTmerFa8Ns&list=PL06120FB6F04CBA90&index=3 https://www.youtube.com/watch?v=8_S_eMr9gQg&index=5&list=PL06120FB6F04CBA90 https://www.youtube.com/watch?v=Yppg9gPWb5I&list=PL06120FB6F04CBA90&index=4 Grito en silencio 1 www.youtube.com

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lunes, 10 de noviembre de 2014

Los celos no son amor, son celos


La cultura, dominada por una visión patriarcal ha ido definiendo unos roles que eran cómodos para los dominadores. Las mujeres sumisas, encantadoras y madres de grandes proles eran valoradas como modelo por la religión que determinaba la verdad y la virtud .
En el momento actual las madres somos productos de esos valores aun cuando queramos cuestionarlos con el objetivo de encontrar la igualdad. Las hijas se encuentran igualmente confundidas sobre que se espera de ellas y que realmente quieren hacer. Se les pide que sean buenas profesionales y a la vez mujeres esculturales con los continuos mensajes de los medios. Se las alienta a que busquen relaciones igualitarias y se les venden una relaciones románticas idealizadas por las canciones y las películas , las series de televisión .
Frente a todas esos mensajes queremos recordarles esta campaña, para que se protejan y se empoderen .

La Federación Mujeres Jóvenes presentó la campaña Grábatelo para la Prevención de Violencia de Género en la Juventud

Con un formato dinámico, atendiendo a las necesidades de la gente joven, y con unos mensajes claros y directos, la campaña Grábatelo para la Prevención de Violencia de Género en la Juventud pretende transmitir a la gente joven que la violencia de género en la juventud existe y que se puede prevenir.


En Federación Mujeres Jóvenes llevan trabajando muchos años para la prevención de la violencia de género. La violencia de género es un problema poliédrico y complejo, presente a distintas edades y que atraviesa a todas las clases sociales. Según diferentes estudios, la juventud todavía manifiesta actitudes muy tolerantes ante estereotipos masculinos y femeninos que fomentan la desigualdad entre mujeres y hombres y la violencia de género.

Centrándonos en la violencia de género que se ejerce en el seno de las relaciones sentimentales, y desde nuestra experiencia con la juventud, sabemos que la labor de prevención es fundamental con el fin de conseguir evitar la violencia de género en relaciones futuras. Pero también es necesario visibilizar que la violencia de género se produce en la juventud, y que es igual de dañina e importante que a cualquier otra edad.

Por ello lanzaron la campaña Grábatelo. Su núcleo principal son dos mensajes: “Si te sientes mal, es que algo va mal” y “Los celos no son amor, son celos”. Dos mensajes claros, que conectan con la juventud y que pretenden quedarse “grabados” así como lo hacen otros mensajes sociales. Asimismo, esta campaña se apoya en  un blog (http://grabatelo.wordpress.com) donde se pretende recoger y responder las inquietudes de las personas jóvenes sobre esta temática.

Es fundamental que la juventud se dé cuenta de la importancia de detectar, prevenir y solicitar apoyo cuando sienta que algo no va bien. Acudir a las personas en quienes confían, tanto de su edad como más adultas, y contar con las organizaciones sociales que nos dedicamos profesionalmente a prevenir esta lacra social.

http://www.mujeresjovenes.org/tema_del_mes.php
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domingo, 9 de noviembre de 2014

Abuso infantil



El abuso sexual infantil es un tema muy doloroso, pero una de las cosas que podemos hacer para evitarlo es estar informados. Al hablar de prevención debemos dejar nuestros prejuicios de lado, y disponer de la información y herramientas necesarias para enseñar a nuestras  hijas e hijos a cuidarse. Se considera abuso sexual infantil a cualquier conducta que una persona con autoridad o poder dirige hacia un menor, a través de la cual obtiene placer sexual. En estas conductas puede o no existir contacto físico: palabras, imágenes o películas pornográficas, exhibición de órganos genitales, tocar o ser tocado, entre otras. En estas conductas puede o no existir violencia física.

¿Qué debemos enseñarles a las chicas y chicos?

1. Tu cuerpo es tuyo, ahora y para siempre. Tu cuerpo es tuyo y de nadie más. Debemos enseñar que su cuerpo les pertenece y que nadie puede tocarlos sin su permiso.

2. Nadie toca tu cuerpo sin tu permiso. Debemos aprender a pedirles permiso para tocarlas o tocarlos, incluso al cambiarles los pañales. A las y los más chiquitos y chiquitas , al bañarlos, debemos dejarlos que sus zonas íntimas se las higienicen ellos solos. También, tanto el pediatra, personas de cuidado o docentes deben pedirles permiso para tocarlos.

3. Utilizar los nombres correctos para los genitales y otras partes del cuerpo.

4. Enseñarles que hay partes íntimas o privadas del cuerpo. Debemos decirles que si alguien quiere ver o tocar tus partes íntimas, tienen que decir “No”, que están en todo su derecho; y luego contárselo rápido a alguien de confianza. Para  las y los más chiquitos un límite fácil de recordar es la ropa interior: lo que está dentro de la ropa interior no lo toca nadie, solo vos; vos tampoco tocás a nadie en sus partes íntimas.

5. Respetar y saber que las niñas y los niños tienen derecho a no querer que les den un beso o les toquen, incluso cuando se trata de una persona a la que quieren.

6. Enseñarles que existe mimos buenos y mimos malos. Las chicas y los chicos no siempre pueden diferenciar bien las formas apropiadas e inapropiadas de tocar. Los mimos buenos y mimos malos, son distintos. Los mimos buenos son los buenos abrazos, besos y caricias, son muy lindos y siempre te hacen sentir bien, te hacen feliz, te ponen contento. Los mimos malos son los malos abrazos, malos besos y malas caricias, son muy feos, te hacen sentir muy mal, no te hacen feliz y te ponen muy triste.

7. Enseñarles que nadie puede hacerle mimos malos que les molesten, que los hagan sentir mal, o que los pongan tristes.

8. Enseñar a las chicas y a los chicos a decir “No”, de manera inmediata y firme, a un contacto físico inapropiado, explicar que pueden decir “No” en cualquier momento.

9. Enseñarles que si alguien les hace mimos malos, también puede decirle que está jugando, que es un secreto y que no se lo cuente a nadie, que al contrario, lo cuente enseguida. Debemos asegurarnos que sepan que pueden pedir ayuda a un adulto de confianza.

10. Enseñarles que hay secretos buenos y secretos malos. Los secretos buenos son, por ejemplo, un regalo que compramos para alguien o una fiesta sorpresa. Los secretos malos son los que los ponen tristes o los ponen nerviosos o los hacen sentir mal o incómodos. Los secretos malos no deben mantenerse.

11. Enseñarles que si no están seguros si el comportamiento de alguna persona es bueno, que pidan ayuda. Enseñarles a alejarse de situaciones que no les gusten.

12. Enseñarles que no está bien que alguien mire o toque las partes íntimas o privadas de su cuerpo. O que les pidan que miren o toquen las partes íntimas de otra persona.

13. Enseñarles que si alguien les hace mimos malos, nunca, jamás es culpa de ellos. Debemos estar atentos al comportamiento de las chicas y los chicos, cuando hacen algo que llama la atención o tienen cambios de humor; si están tristes, o callados, si están más ansiosos o peleadores o excitados, sin perder tiempo, debemos conversar con ellos sobre aquello que les puede estar pasando, sin asustarlos. No siempre algo diferente en el comportamiento de las niñas y los niños implica un caso de abuso o maltrato, pero es conveniente que siempre preguntemos y escuchemos para ayudarlos.



Las chicas y los chicos nunca tienen la culpa ni provocan las situaciones de abuso. No mienten cuando cuentan que fueron abusados o maltratados. Debemos creerles aunque esto lleve a enfrentar a alguien de la familia.

Es imprescindible escuchar a los chicos, creerles, y denunciar. El silencio o la negación hacen que el abuso siga ocurriendo. Si es que hay un error, no se perdió nada, de lo contrario, ¿a quién estamos preservando?


Los chicos pueden percibir que alguna situación no está bien, pero puede que no sepan cómo explicarla ni a quién decírselo. Somos los adultos quienes debemos estar atentos y ser receptivos.

Para la realización de esta nota se contó con el asesoramiento de la Lic. Mónica L. Creus Ureta Asociación si fines de lucro A.S.I. NO Abuso Sexual Infantil NO http://www.abusosexualinfantilno.org Facebook: A.S.I. NO Abuso Sexual Infantil NO.


http://www.diariopopular.com.ar/notas/133074-abuso-infantil-esto-si-se-habla
http://grabatelo.wordpress.com/2014/05/21/hijas-del-maltrato/
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