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domingo, 14 de abril de 2024

Aprender de un feminismo pacifista internacionalista 2/3

 

Mujeres de WILPF
Carmen Magallón[1]

Vivimos en medio de una crisis que es multidimensional: no es sólo económica, sino también ecológica, política y social.

Vivimos tiempos en los que la gente ve cómo se precarizan sus vidas, los derechos retroceden, las instituciones se deterioran y el paradigma dominante se muestra incapaz de encontrar soluciones.

Vivimos en un mundo en el que el egoísmo, la desigualdad y el abuso dominan la escena, bajo un sistema global en el que los poderes financieros están poniendo en peligro la paz, entendida en su sentido positivo: la democracia, los derechos humanos, el avance de las mujeres…; un mundo en el que la gobernanza internacional construida desde la Segunda Guerra Mundial está en peligro. Y en el que últimamente ha vuelto a irrumpir la guerra, en su expresión más brutal, incluido el genocidio. 

No olvidamos que lo que hoy vemos a nuestro alrededor ha sido y es la condición ‘normal’ en la que siempre han vivido y viven en otros lugares del mundo, incluidas las guerras, o como ahora suelen nombrarse, los conflictos armados.  Por una parte, esto nos hermana en el sufrimiento; por otra, nos alienta a no resignarnos a que la igualación de las condiciones de vida sea a la baja, cuando siempre pugnamos porque nos fuéramos igualando hacia arriba. 

En un mundo que se ha hecho más pequeño, necesitamos pensar y actuar en todos los niveles: local, nacional e internacional. Para mundializar los derechos, transformar Naciones Unidas y defender y mejorar la gobernanza global. Necesitamos sumar el conjunto de voces que claman por una visión alternativa a las lógicas y tendencias que gobiernan el mundo hoy. Y para todo esto: necesitamos construir voluntad y creatividad e inteligencia colectiva.

Es el momento para que emerjan otros paradigmas no tenidos en cuenta y generalmente situados en la exclusión: escuchar las voces que llegan desde el feminismo, desde el ecologismo, desde los movimientos por la paz, por el decrecimiento que ayude a frenar el deterioro del planeta…

En el movimiento por la paz hay una larga y profunda experiencia de resistencia ante el sistema: resistencia a hacer la mili, denuncia de los objetivos militaristas, de la opresión, del gasto armamentístico… En su filosofía, en las distintas sensibilidades que crecieron en su seno, se pone de manifiesto cómo posee muchos rasgos de excelencia para la participación, aplicables a otros movimientos, entre ellos:

-La importancia de mantener la coherencia entre fines y medios: que las formas de actuar, de participar y de relacionarse, no son indiferentes, sino que pueden respetar o distorsionar los fines que se persiguen; y que también tienen repercusiones en las personas individuales, tanto de dentro como de fuera del movimiento. 
-Que se pueden encontrar salidas en las que todo el mundo gane, rompiendo los enfoques que tensionan la confrontación de intereses presentándolos como juegos de suma cero, de vencedores y vencidos.
-Que lo importante no es vencer sino convencer.
-Que los conflictos entre grupos se agudizan a través del mecanismo del miedo, el miedo que en general nos paraliza, el miedo al otro que  puede conducirnos a la agresión.
A la disolución del miedo contribuye el fomento de la confianza. La posibilidad de que dos grupos enfrentados convivan ha de basarse en la ruptura del miedo y el establecimiento de la confianza. Y ahí es donde tienen importancia los gestos, las palabras, los signos. El pacifismo propone iniciativas en las que haya acercamiento físico, sea en encuentros formales o informales, esporádicos o permanentes, sea un campamento de jóvenes de las comunidades enfrentadas, sea una fiesta. Cuanto más grande es el conflicto son necesarias más palabras, más encuentros, más diálogo, más escucha, más imaginación para el acercamiento y el desarme.
-Que los cuerpos importan. La no-violencia basa su fuerza en el valor de los cuerpos, en su carga simbólica que, precisamente por ser expresión de la vulnerabilidad humana, les concede la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza. Los artefactos bélicos se diseñan para matar, también para aumentar la distancia entre los cuerpos. Para que no se vean las consecuencias del uso de un arma, de un disparo, que todo suceda como si todo sucediera entre máquinas. 
Como ha escrito Elena Grau, “en las guerras actuales se pone de manifiesto de manera más explícita que nunca que el cuerpo, en el discurso militarista patriarcal, es irrelevante… que la abstracción desencarnada de la sofisticación tecnológica, al convertir en objetivo central de la guerra el cercenamiento de las condiciones de humanidad necesarias para la vida de las poblaciones, se expresa una forma de estar en el mundo que en el pensamiento prescinde de los cuerpos” . Este intento de abstraer el cuerpo, que arraiga en la filosofía occidental y se plasma en las estrategias y el desarrollo técnico de carácter belicista, trata de acallar el potente discurso de los cuerpos, de neutralizar su poder que es así indirectamente reconocido. Su máxima expresión son los drones, siendo los drones autónomos o robot killers, que pueden disparar bajo su propia decisión el máximo extremo de la deshumanización.
El pacifismo se sumó también, aportó razones, a la crítica al saber experto (como hizo el feminismo, o los miembros de otros grupos sociales excluidos). La obtención y explosión de la bomba nuclear marcó el siglo XX, nuestra relación con la política, y nuestra relación con la ciencia. Constituye un punto de inflexión que marca el inicio de una desconfianza que fue creciendo en la segunda mitad del pasado siglo. Una amenaza nuclear que en los últimos tiempos ha regresado, devolviéndonos a una especie de Guerra Fría. 
Como dice Vandana Shiva, la diferenciación entre el ‘saber’, del experto, y la ‘ignorancia’, de todos los demás es reduccionista y constituye una fuente de violencia. Para el reduccionismo el conocimiento es algo uniforme, divisible y abstracto. Bajo esta noción, “la uniformidad permite que el conocimiento de partes de un sistema se presente como conocimiento de la totalidad. La divisibilidad permite la abstracción de conocimientos independientemente de su contexto y crea criterios de validez basados en la alienación y la no participación, que luego se presentan como ‘objetividad’”. 

Tras la locura nuclear, expresada de modo superlativo en el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, y reeditada en la crisis de los misiles de los años 80, supimos que determinadas decisiones no pueden ser simplemente dejadas en el marco de la gestión política institucional, asesorada por una comunidad de expertos depositarios de un saber supuestamente neutro (esto es aplicable hoy al mundo de los ‘expertos’ en economía); que no podíamos abdicar de ninguna responsabilidad en función de una representación otorgada mediante el voto.
Las armas nucleares y el mundo que se construyó a su alrededor son el ejemplo más claro de que hay cuestiones demasiado importantes para dejarlas en manos de los expertos. 
El pacifismo asumió este legado crítico y en consecuencia aboga por una participación sustantiva, que no hurte ningún terreno, tampoco el de la ciencia, a la posibilidad de decidir. Esta convicción es un modelo para la participación política general, en el que limitar la participación democrática a la emisión de un voto cada cuatro años es claramente insuficiente.




[1] Presidenta de Honor de WILPF España.



Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.




https://carinena.es/event/exposicion-100-anos-wilpf/


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