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lunes, 16 de julio de 2018

Mirando hacia las mujeres rurales


Las mujeres,  producen entre el 60 y 80 por ciento de los alimentos de los países en desarrollo y la mitad de los de todo el mundo.


"Aunque en el planeta se producen alimentos suficientes para todos, 815 millones de personas siguen pasando hambre, 40 millones más que en 2015; mientras tanto, cada año 1.300 millones de toneladas de comida acaban en la basura, un tercio de la producción total", destaca Cáritas.

En Filipinas, "las 50 familias más ricas, acumulan la mitad de la riqueza de todo el país", ha asegurado el padre Edwin Gariguez, "un estado con 100 millones de habitantes y con enormes desigualdades, y en el que se produce la combinación de pobreza y vulnerabilidad ante desastres naturales; se registran unos 30 tifones al año".

En ese país, las mujeres están empoderadas para participar en proyectos que son claves en sus comunidades para promover una producción sostenible de alimentos y para reducir el riesgo de desastres.

También, en Etiopía, el segundo país más poblado de África, mujeres y hombres participan en los proyectos rurales centrados en mitigar la hambruna, el cambio climático y la sequía, ha relatado Abba Gobezayehu.

A pesar de los avances económicos por la expansión del turismo y las exportaciones de café, el 80 por ciento de la población sigue viviendo en zonas rurales y en situación de pobreza.

"Se dedican a la agricultura y ganadería de subsistencia", ha señalado el religioso, quien ha destacado el éxito de las cooperativas, que facilitan servicios a los agricultores, el acceso a crédito y al mercado para comercializar sus productos.

Más pesimista se ha mostrado la responsable de Cáritas Guatemala, María Rosenda García, quien ha alertado de que uno de cada dos niños tiene problemas de desnutrición crónica, una cifra que aumenta aún más en las áreas rurales.

"El futuro de un niño con desnutrición está comprometido: es una cadena perpetua, no tienen oportunidades de estudio, ni de vida y afecta a la productividad del país, en vías de desarrollo", ha dicho García, quien ha lamentado que en 50 años siga el mismo problema.

Ha valorado la necesidad de seguir trabajando en el ámbito de la salud y la educación, sobre todo con comunidades indígenas, en las que ha reclamado "el apoyo a las mujeres para que sean líderes comunitarias".

En Cáritas Mauritania, Abdoulaye Ba ha destacado que "los proyectos pretenden fortalecer las organizaciones locales para que el desarrollo se haga desde el territorio, desde abajo".

"Para empoderar a las mujeres se debe trabajar con los hombres para que conozcan ellos los conceptos de igualdad", ha indicado el experto, pero también "sensibilizar a la mujer sobre su lugar en el país", donde las tasas de analfabetismo y pobreza son mayores en las mujeres.

Una muestra del éxito del trabajo realizado por la organización en ese país africano es el caso de Minetou, una campesina mauritana que ha viajado a España para relatar su experiencia: cuida sola a sus 5 hijos, gracias al cultivo de un huerto y la cría de animales.

"Las mujeres siempre se han quedado en casa haciendo las tareas domésticas; ahora formo parte de la cooperativa femenina de mi localidad y desde que hemos puesto en marcha un huerto y tenemos agua, podemos cultivar verduras para mejorar nuestra alimentación y la de nuestros hijos", señala esta mujer, que está aprendiendo a leer y a escribir. EFE

Sorprende que viendo esta realidad Caritas se descuelgue del concepto género que justamente visibiliza la injusticia con que la sociedad trata a los seres que define como "mujeres" 

http://www.lavanguardia.com/vida/20180627/45440515131/caritas-las-mujeres-producen-la-mitad-de-los-alimentos-de-todo-el-mundo.html

https://nacoesunidas.org/fao-mulheres-rurais-devem-ter-mais-acesso-a-terra-para-erradicar-a-fome-na-america-latina-e-caribe/
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domingo, 15 de julio de 2018

¿De qué poder se trata? 8/14


Cuando desde el feminismo se propugna poder para las mujeres, no se trata de que haya más mujeres poderosas sino, precisamente, de que deje de haber no sólo hombres sino mujeres poderosas, en la medida en que se redistribuyen las oportunidades sociales, se eliminan privilegios prácticas y relaciones que autorizan a discriminar, marginar, someter o explotar a mujeres, y se homogeneizan las condiciones de vida y desarrollo entre las mujeres.
Ocupar espacios y no mimetizarse con las normas y los estilos prevalecientes nos coloca ante contradicciones porque la estructura política los impone y los exige como características de identidad, pertenencia y legitimidad y como fuerza de cohesión de grupo, de élite política.

No se trata de construir la igualdad política con los hombres; es decir, la igualdad no tiene el contenido de identidad ni tiene como aspiración aproximarse a los hombres como estereotipos políticos. Por el contrario, se trata de realizar ahí mismo la crítica ideológica y práctica de los poderes que encarnan los hombres. Al estar ahí, al ocupar esos espacios, las mujeres transformarán las relaciones políticas internas y con ello se eliminarán poderes de dominio de los hombres.
La presencia de las mujeres en los espacios de poder no pretende su cooptación patriarcal, sino democratizar desde una perspectiva de género esos espacios, su estructura, sus prácticas y su cultura. Se trata de crear una política, unos poderes diferentes. Por eso se busca eliminar obstáculos que impiden o prohíben a las mujeres el acceso a recursos y oportunidades que les son conculcadas y que están monopolizadas por los hombres, quienes tienen la exclusividad política y, al mismo tiempo, desarrollar y fomentar entre las mujeres una cultura democrática de género. La cual, por cierto, es en síntesis un poder vital indispensable.



Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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sábado, 14 de julio de 2018

Crítica política y diferencia 7/14


La crítica feminista al poder plantea una posición política ambivalente a las mujeres. Por un lado, asumir la crítica al poder y, por el otro, participar de él y de sus estructuras, espacios, recursos y maneras de hacer. Y es peor la ambivalencia si las mujeres no evidencian su desacato al orden y su disenso con respecto a la legitimidad del orden de dominio.
Participar en un sistema político patriarcal y no democrático y hacerlo desprovistas de una conciencia de género y de una conciencia de la diferencia hace que avanzar y ocupar el espacio se torne contraproducente. No realizar la critica ideológica ni la acción política deconstructiva de género avala al sistema enajenante. Eso es lo que conduce a adoptar lenguajes, maneras de hacer, estilos y formas políticas típicamente masculinas y autoritarias. Es el fenómeno del mimetismo político de género.
Si no tenemos una identidad y una personalidad propias que nos permitan participar con una posición diferenciada, el sistema nos impone la adaptación travestista de género que es para nosotras una nueva forma de dominación política. La paradoja está en que al participar se gana y se pierde.





Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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viernes, 13 de julio de 2018

Ahora y siempre LA KARMELA


Con motivo de las fiestas de Vallecas (distrito de Madrid) escuchamos a sus madres:

Vecinas y vecinos, ya está aquí, ya llegó. ¡Ay Karmela!

Otro año mas de lucha, de dignidad, 
otro año mas en el que mano a mano seguimos trabajando para poder convertir a Vallekas en un munincipio libre, alegre y combativo. En el que hemos seguido creciendo por el barrio y para el barrio, unidas contra la especulación, el capitalismo, el fascimo, contra el racismo, contra el machismo. En pocas palabras, resistiendo ante esas políticas y mafias que intentan quitarle su esencia a Vallekas. 

Y como en años anteriores, este tambien nos hemos unido para sacar adelante las fiestas de La Karmela 2018,  
unas fiestas populares, rebeldes y autogestionadas.
Unas fiestas que hacen justicia a todos los pilares que representan a este barrio, y a sus gentes. A esas que siempre nadan contracorriente; aquí estamos representando a las asociaciones feministas, juveniles, vecinales.

A las madres que luchan contra la represión, contra la droga; a todas las que pelean cada día por la lucha obrera, por defender los servicios públicos y las pensiones;         a la juventud que se deja las gargantas apoyando al Rayo, un Rayo de esperanza dispuesto a acabar con los monstruos, un Rayo Matagigantes.          También representamos a esos jóvenes que con orgullo se hacen llamar "los hijos e hijas de la Doris", que este año han cumplido el cuarto de siglo; a todos y todas las jóvenes que aportan su granito de arena o su palada de cemento en la Atalaya que vigila que no se acerquen los tiburones de los ministerios y los cuarteles a nuestro pueblo. A todos y todas ellas.

Porque estas fiestas son suyas, de quienes entienden la lucha como forma de vida, 
que entendieron que nadie iba a domar este caballo blanco , nadie nos iba a pisar, nadie nos iba a callar; a los que por otro año más han salido a la calle a gritar ALFON LIBERTAD, que han  salido a la calle a votar a favor de los procesos constituyentes, a llenar urnas de plástico de dignidad, república y derecho a decidir. A hacer entender a toda la sociedad que solo si es si, que frente a sus manadas de monstruos, las Madres contra la Droga defendemos a nuestras camadas. Las cacerolas que llenaron las calles en contra de los narcopisos, y que dia a dia trabajan para que el capital no siga devorándoles. 

Y es por todos y todas ellas, por lo que estas fiestas significan, es un honor para nosotras, las madres contra la droga, dar el pregón este año.
Porque para nosotras desde los 80 cuando la droga arrasaba los barrios obreros,  aprendimos a luchar unidas. Y en ese proceso aprendimos de cuidados, de solidaridad, Aprendimos a disfrutar de nuestras victorias, empuñando la alegría como un derecho que la sociedad nos negaba.
Nos empoderamos, comenzamos a romper los esquemas del patriarcado sin pretenderlo, adoptamos el feminismo sin saberlo. Salimos a la calle para defender  un aborto libre cuando esto para gran parte de la sociedad era impensable. 

Han pasado más de 30 años, seguimos peleando juntas, siendo una, SIN MIEDO, con fuerza, con alegría de sabernos vencedoras. 
Luchando por medidas sociales, y no policiales, porque los problemas de Vallekas no se solucionan instalando cámaras en las calles. Queremos que desde el Ayuntamiento se apueste por el empleo, sin poner parches ante la pobreza y la exclusión social, que cumplan al 100% lo que prometieron en campaña. El primer paso para dejar atrás lo que ellos llaman vieja política, es dejar de hacer lo que siempre hacen los políticos. Pero no en lo superficial, sino en lo profundo. Y si no son capaces, que dejen al pueblo hacerlo sin palos en la rueda.

Porque nosotras, las madres, sabemos de lo que hablamos, por que lo hemos sufrido y hemos luchado. Es por ello que apostamos por la juventud, para que desarrollen proyectos sociales y autogestionados, que no se les pongan trabas para llevarlos a cabo. Porque son luchadoras, porque las fiestas de La Karmela son una vía de reivindicación ante las necesidades del barrio. 

Ay Karmela.
Vallekas Republica Independiente, Neutral y con salida a puerto de mar. VIVA LA BATALLA NAVAL. 
Nos despedimos con la frase que mejor describe al grupo de madres: preparadas para la próxima derrota, jamás seremos vencidas, jamás dejaremos de luchar. 


VIVAN LAS FIESTAS POPULARES
VIVA LA KARMELA



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Emancipación y empoderamiento 6/14


Las mujeres nos emancipamos al eliminar oprobios. Sin embargo, tener fuerza personal y colectiva para lograrlo se debe a la conexión histórica de varios procesos que nos han potenciado; nos hemos ido empoderando en grados diferentes. Destacan entre estos procesos los siguientes:
• La transformación de la sexualidad y los cambios sexuales debidos a nuestra intervención consciente en ella, así como al uso de métodos de control personal de la fecundidad y a la capacidad de decidir y optar, como base de la autonomía personal y vía para la igualdad. Éstos cambios imprimen a la maternidad un carácter voluntario; surge con legitimidad la opción sexual y con ello la diversidad; asimismo se modifica el erotismo, se generan valores distintos a la moral tradicional y se crea una ética sexual.
• Los cambios rotundos en el contenido de la sexualidad de las mujeres han repercutido en la resignificación del amor; se han dado en torno a la fecundidad, las normas, las prácticas y las experiencias sexuales, la conyugalidad, la maternidad y la afectividad.
 • La incorporación compulsiva o voluntaria a actividades del trabajo, la producción y la creatividad vedadas para nosotras, con la consecuente diversificación de la experiencia material y subjetiva, las relaciones y las prácticas sociales. 
• La generación de ingresos propios, con la consecuente tendencia a eliminar la dependencia y el soporte económico de la independencia y la autosuficiencia.
 • La movilidad espacial y territorial en busca de oportunidades de trabajo, de estudio, de desarrollo, incluso con fines turísticos o en procesos de migración, se debe a la necesidad y a la libertad de tránsito individual y conduce a la ampliación del espacio vital y el conocimiento del mundo por parte de las mujeres. Se produce incluso por la búsqueda de mejoras en la calidad de vida.
 • La convivencia con hombres en espacios redefinidos por la mixidad, que ha permitido ir eliminando la exclusión, a la vez que nos ha conducido a desarrollar capacidades, habilidades y recursos para relacionarnos con los hombres en busca de la igualdad. 
• La transformación de las relaciones familiares, conyugales y comunitarias produce nuevas formas de convivencia entre mujeres y hombres que implican transformaciones amorosas en los contenidos y lenguajes del amor en las relaciones de parentesco, conyugales, familiares y amistosas y conducen a la reorganización y resignificación del modo de vida cotidiano, de la experiencia doméstica, del mundo privado y de la intimidad. 
• La construcción de la ciudadanía a través de experiencias públicas, aun antes de conseguir la ciudadanía jurídica y legal, a través de la participación social y política y la organización, tanto en espacios de mujeres como mixtos, civiles, políticos, gubernamentales y estatales. Con ello, la presencia política de las mujeres se convierte en fuerza política que transforma la política y la torna en un hecho mixto al llevar a ella los intereses de género y alternativas de un mundo para todos. 
• La atención de la salud tanto personal como institucional a partir de la conciencia del autocuidado y del ejercicio del derecho a la salud, con la eliminación de malestares y enfermedades curables y la mejoría de la calidad de la vida y la longevidad.
 • La educación escolar, la capacitación y la actualización técnico-científica, académica y artística, así como la formación ilustrada, que han permitido un conocimiento informado del mundo, el surgimiento de la conciencia crítica y del pensamiento propio y la toma de decisiones individuales, así como la profesionalización y el acceso a actividades y esferas diversas de la sociedad. 
• El acceso al conocimiento científico y a su producción y la incursión de las mujeres en el arte y en los medios de comunicación y difusión como creadoras y autoras convierte a las mujeres en sujetas de la creatividad intelectual, científica, técnica y académica, y trastoca la cultura con lenguajes, necesidades, interpretaciones y propuestas propias críticas y alternativas. Con él se generan cambios progresistas en las mentalidades a través la secularización del mundo y de la experiencia de las mujeres basada en el pensamiento laico. 
• La innovación moderna de los modos de vida repercute en la modernización positiva de las mujeres. La modernidad se beneficia de la creatividad de las mujeres y de la resignificación de prácticas sociales, usos y costumbres. 
Los nuevos contenidos vitales de las mujeres y otros más han modificado de manera profunda la condición y la identidad genérica de las mujeres y han aumentado su valoración y aprecio social. Asimismo han modificado la estructura de la autoestima y la han elevado de manera muy importante. 
Se ha producido un empoderamiento sexual, económico, social, relacional, intelectual y afectivo de las mujeres y un incremento en nuestra autoestima que nos ha permitido tener una mayor la influencia ideológica, actuar con asertividad y ampliar nuestra incidencia política. Se ha generado también, un mayor reconocimiento y el aumento de la valoración social de las mujeres, que se concreta en el incremento de la visibilidad, el estatus, el prestigio y la fama de éstas.




Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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jueves, 12 de julio de 2018

El caso de Ivana Rosales, ejemplo de la incompetencia de la justicia argentina en su defensa a las mujeres.

 

Sobran nuestras palabras. Aquí traemos dos artículos que nos hablan de como actuó la justicia argentina en el caso de Ivana. No queremos mostrar su cara rota por el feminicida, ni recordar el suicido de su hija que había sido victima de los abusos de este:

Ivana Rosales, referente en la lucha contra la violencia de género

El pasado 6 de septiembre en Neuquén encontraron muerta a Ivana Rosales a causa de un ataque de epilepsia, enfermedad que padecía como consecuencia de los golpes recibidos por su ex marido.


Ivana Rosales tenía 41 años y era un símbolo de la lucha contra la violencia de género en la provincia de Neuquén. Apareció muerta en la bañera de su casa por un ataque epiléptico, enfermedad nerviosa que padecía desde que su marido, Mario Garoglio, intentó asesinarla en abril de 2002 mediante asfixia y golpes en la cabeza.

Por este hecho Garoglio fue condenado a 5 años de cárcel, menos de la mitad de lo previsto para este tipo de delitos debido a que supuestamente Rosales le había sido infiel, lo que para la justicia se transformó en un atenuante que justificó su conducta. Sin embargo, su fuga y la irresponsabilidad del cuerpo judicial ante su búsqueda, hicieron que no cumpliese un día de esa condena.

Años más tarde se lo imputó por el abuso de una de sus hijas, Mayka, que se suicidó siendo adolescente. Esta vez sí tuvo que cumplir cuatro años de cárcel. Actualmente se encuentra en libertad. Abril Rosales, la hija menor, expresó en una entrevista el pasado junio al medio Diario Río Negro que sentía vergüenza de llevar el apellido de su “progenitor” y por eso utiliza el de su madre.

Ivana era una referente por su fuerte participación en la lucha contra la violencia de género y apoyo a organizaciones feministas desde talleres y debates. Además participó del documental “Ella se lo buscó” de Susana Nieri (2013), título que refleja el mensaje que el juez le dijo a Ivana durante el juicio a Garoglio. En el documental, Ivana cuenta su experiencia, cómo conoció al femicida, el proceso de los distintos tipos de violencia que había padecido a su lado y el calvario del ataque del 2002.

Ivana perdió la vida a causa de una secuela que le quedó de la violencia patriarcal y machista, con un embarazo de veinte semanas en curso.



Ivana Rosales: un símbolo de la lucha contra el patriarcado



El 18 de abril de 2002 Ivana Rosales le dijo a su pareja, Mario Garoglio, que se quería separar. Él la ahorcó con un alambre. Cuando vio que seguía viva, la golpeó en la cara con una piedra y, creyéndola muerta, se entregó.

Pero Ivana sobrevivió milagrosamente y se convirtió en referente de la lucha contra la violencia machista.

En el juicio, a Garoglio le atenuaron la pena con el comportamiento de Ivana como fundamento. “Ella se lo buscó”, llegó a decir el fiscal, pronunciando la frase que daría título a un valioso documental de Susana Nieri. La condena fue de cinco años, pero el imputado, manteniéndose prófugo, nunca la cumplió.

Una de las secuelas que le quedaron a Ivana de aquel ataque fue la epilepsia.  Quince años después,  el 6 de septiembre de este año,  apareció muerta en Plottier, en la provincia de Neuquén. Murió en el baño de su casa de manera no traumática. Cursaba un embarazo de 20 semanas.

Pero no sólo Ivana fue víctima de la violencia machista de Garoglio. El hombre abusaba sexualmente de las hijas de ambos, Mayka y Abril. Ya adolescente, Mayka se suicidó. El abuso sexual le valió otra condena de 4 años que tampoco cumplió.

Aunque para el Derecho Penal Mario Garoglio no es el autor material de las muertes de Ivana y Mayka, su violencia machista es la causa principal y no parece exagerado afirmar que se trata de femicidios impunes y amparados por el estado.

“La mató el patriarcado”. Más de una vez escuchamos esa frase y hay quienes perciben en ella un exceso de ideologización.

Pero el comportamiento de la justicia neuquina frente al caso es la prueba más clara de que no hay nada de excesivo en la afirmación. La lógica que estructura el funcionamiento de la sociedad patriarcal tiene a la mujer como víctima permanente de la discriminación. Aunque esté en disputa, el Estado es una herramienta esencialmente patriarcal y mata. Garoglio llevó el estereotipo del macho dominante y propietario hasta las últimas consecuencias. Su conducta contó con la complicidad del estado.

“No tengo recuerdos, era muy chiquita, lo que no me voy a olvidar es lo que me pasó a mi. Nos cagaba a palos, a mí me hacía dormir la siesta con él y ahí empezaba el abuso. Lo que me acuerdo es que teníamos un montón de niñeras que siempre se iban. Yo a mi mamá le hacía así (estira la mano y frunce los dedos), la agarraba. Yo a mi mamá la lloraba, me acuerdo, y ella siempre nos decía que cuando estemos lejos, cuando estemos separadas y llueva eran besitos de ella. Entonces yo me ponía en el techo, cerraba la ventana para que no me pudieran agarrar y me ponía a recibir los besitos de mi mamá”. Es el testimonio de Abril, la hermana de Mayka.

La lógica del macho propietario y la mujer objeto comienza a crujir pero a la vez se reconvierte y se sostiene en una sociedad organizada en torno a la identidad definida por el consumo.

¿No es acaso la mujer el principal objeto de consumo que nos ofrecen a diario?

La mujer que estudia, que trabaja, que chatea o que sale con sus amigas, puertas adentro del hogar, en el trabajo y en diversas situaciones de convivencia, sufre a diario esa cultura machista, que a su vez muy probablemente termine reproduciendo en la crianza de sus hijos.

El varón vigila, stalkea, pega, abusa, persigue, amenaza, viola y mata.

¿En qué macho no existe la pulsión de destruir lo que por crianza estamos llamados a poseer y controlar?

Alguien escribirá “todos somos Ivana”, Mayka, Anahí o Micaela…

Pero lo cierto es que soy varón y no padezco el sometimiento y las violencias que sufren las mujeres por su género.

No soy Ivana y necesito mirarme sin condescendencia y ver en qué medida llevo y expreso el estereotipo del macho. No es para encerrarse o autoflagelarse, sino para animarse a intentar vivir de otro modo.

Ivana se sobrepuso al dolor y a las secuelas de la violencia y se convirtió en una referente de la lucha contra la violencia machista.

“No me voy a encerrar a llorar, voy a marchar”, dijo Abril.

Nuestra vida encontrará mejor sentido si aprendemos a caminar junto a ellas.
ALFREDO FERNÁNDEZ

http://cosecharoja.org/ivana-rosales-un-simbolo-de-la-lucha-contra-el-patriarcado/
http://www.comunicarigualdad.com.ar/garoglio-esta-libre-la-vida-ivana-rosales-podria-peligrar/
http://www.heroinas.net/2015/05/ivana-rosales.html
http://www.agenciapacourondo.com.ar/generos/murio-ivana-rosales-referente-en-la-lucha-contra-la-violencia-de-genero
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miércoles, 11 de julio de 2018

Ecuador: Por una sociedad no patriarcal #VIVASNOSQUEREMOS


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martes, 10 de julio de 2018

JORNADA DE DEBATE FEMINISTA. 11,12,13 de Julio 2018 #debatefeminista2018



¡Mañana comienzan las V Jornadas de Debate Feminista en Montevideo!


Te esperamos este miércoles 11, jueves 12 y viernes 13 de julio; de 13.30 a 17.30 en la Facultad de Ciencias Sociales y de 18.30 a 20.20 en la Sala Ernesto de los Campos de la Intendencia de Montevideo.

Podés ver el programa completo en bit.ly/programaDebateFeminista2018, en nuestro álbum de Facebook.

Los debates centrales serán transmitidos por streaming en el canal de Youtube de Cotidiano Mujer. En la sala contaremos con intérprete de lengua de señas.

No olvides inscribirte en: goo.gl/forms/7RSHVmypkadthU192

Entrada libre y gratuita ¡Te esperamos!

Organizan y convocan: Cotidiano Mujer y Encuentro de Feministas Diversas



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El caso Nagore desencadenante del rechazo a la misoginia de la justicia española


Hace no muchos años, frente a una manifestación feminista en puerta del sol un prepotente e incoherente escritor comento que eramos un grupo de feas, viejas y malas. Lo cierto es que no éramos jóvenes y no éramos muchas. El cambio en la respuesta feminista de las mujeres ha sido explosivo: seguimos las mayores, están las medianas y se han sumado montones de mujeres jóvenes y también muchos hombres.  
  Para mí que he vivido cuatro años fuera del país el cambio ha sido inmenso. ¿Qué ha pasado? 
Viendo el documental realizado sobre Nagore, que hasta el 17 de julio se puede ver en abierto con el uso de una contraseña entiendo que este caso y su veredicto diera lugar a una conciencia colectiva de rechazo a una justicia que no protege a las mujeres. 
El feminismo, en boca de sus maestras, ha definido el feminicidio como respuesta a casos semejantes, ni asesinato, ni homicidio. Un crimen en base a la autoridad moral que esta sociedad da al varón que no puede aceptar sentirse rechazado, lo que hace a la sociedad también responsable del crimen. Un varón que no quiere, ni esta enseñado a entender que una mujer no deseé ser usada como objeto para su disfrute.
El juicio de Nagore, tuvo un fiscal, un abogado acusador, un abogado defensor. No hubo una sensibilidad feminista que empatizara con el infinito sufrimiento de Nagore, que apenas podía pedir ayuda por  falta de fuerzas haciendo sentir al jurado popular la prepotencia  el abuso , la violencia  del acusado  con la excusa de  que Nagore no quisiera seguir con un juego, que evidentemente no era de seducción o conquista, ni de afecto ni mucho menos medianamente tierno.
El feminicida tenía una relación formal con otra mujer, lo que no le impedía, de vez en cuando, alcohol de por medio, que el mismo se suministraba, usar a otras mujeres. 
Los videos que muestran a Nagore con el feminicida, muestran a este como una ave con su presa. No se ve afecto, se ve acaparamiento en los limites necesarios para que ella no vuele en la misma calle. 

Nuestra justicia permite al acusado decir solo lo que no le compromete con lo que nos deja una idea de pobre hombre confundido y fuera de sí, que como sabemos le ha permitido  ya tener una vida normal y que en cualquier momento nos lo podemos cruzar por las calles e incluso ha podido ser un profesional en cuyas manos nos pongamos para que nos cuide.

El documental quiere ser aséptico, pero nos muestra el cuchillo con el que le corto un dedo para sacarle la sortija y como quedo su cuerpo envuelto en bolsas. Todos esos mecanismos de pretenderse ocultar de la justicia, de dificultar el que la familia de Nagore la encontrara no sé si pesaron lo suficiente. 
No se si es preciso ser mujer para entender las dos horas de calvario que paso Nagore frente a un desconocido, que no estaba dispuesto a terminar la fiesta sin satisfacer sus necesidades sexuales.
No se si esta información no ha influido en las mujeres, incluso de forma inconsciente, enseñándonos cual es nuestro lugar y que sus deseos son ordenes . Lo que si se es que la justicia no le ha enseñado a él la magnitud de su delito ni la sociedad se ha hecho corresponsable de ese crimen con su mensajes cosificadores de las mujeres y pornográficos para ellos que les invitan a que debemos hacer todo lo necesario para que ellos consigan su placer. ¿Qué hizo que Nagore cambiara su actitud frente al feminicida? Quizá pretendió una relación sin preservativo, o una penetración bucal o anal . No lo sé, pero si queda el mensaje de nuevo que mejor aceptar todo lo necesario para que ellos consigan su placer.

Ante un relato semejante que invito conozcan por el documental de Helena Taberna  no queda otra que mostrar nuestro rechazo por una justicia que en base a sutiles valoraciones y conceptos nos sigue dejando expuestas a feminicidas quedándose en la forma y no profundizando en terrible daño que hacen sentencias como la de Nagore. 

 Agradecemos a Asun , la madre de Nagore, su lucha por su hija y por todas las hijas .

 El documental  está disponible en vimeo gratis  hasta el 17 de julio en este link y con esta contraseña:
https://vimeo.com/191833250
contraseña : Nag43985746
www.lamiaproducciones.com
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lunes, 9 de julio de 2018

Los poderes vitales y el empoderamiento 5/14


Por ende, el feminismo se constituye en política alternativa y contiene poderes positivos creadores de otros poderes vitales que se caracterizan por ser poderes alternativos y vitales.

Así, una finalidad del feminismo es la construcción de una democracia ampliada, distributiva y participativa que, a través del estado solidario y de la legalidad, asegure condiciones sociales para que las personas y las comunidades puedan desarrollarse y contribuir a lograr su bienestar en el marco de una convivencia social de sustento del desarrollo y la democracia.
Los poderes vitales son la base del empoderamiento y surgen:
• de la crisis de conciencia que se produce cuando cada mujer o las mujeres no consensan la opresión, 
• de la duda de su legitimidad, 
• al disentir e imaginar que son posibles una vida y un mundo diferentes, 
• de acciones personales y colectivas para erradicar el hecho opresivo, 
• al participar en la creación de alternativas vitales que colman su vida personal y social con la innovación.
La disidencia es de hecho un poder desestructurador y constructor de la conciencia. Se genera como desacuerdo con el orden impuesto. 
El feminismo implica, pues, la imaginación. No basta el anhelo: se requiere imaginar que es posible una vida distinta y un mundo mejor, e incluso anticipar cómo es y de qué trata lo distinto. 
La conciencia y la disidencia tienen como correlato la confrontación con la condición vital y los deseos, con los valores, los mitos, las ideologías, las creencias y las costumbres. Al disentir se resignifican también las definiciones de identidad y los modos de vida surgen de mujeres que se confrontan con su vida, con los otros próximos y con el mundo.
Los poderes vitales producto del empoderamiento neutralizan, desatan y eliminan obstáculos, lo que nos permite potenciarnos. 
La cultura moderna de las mujeres y su condición democrática han hecho que los movimientos de mujeres incidan en las instituciones y en las políticas civiles e institucionales, privadas y públicas. Es notable el interés de movimientos y organizaciones por incidir en el Estado. Así, el Estado ha sido foco prioritario de acciones políticas feministas, debido a la certeza de que al transformarlo se amplía la incidencia política, es posible estabilizar logros y alternativas, asegurar su normatividad social y jurídica, y con ello se extienden y perduran los cambios. De ahí los afanes feministas por impulsar políticas públicas y acciones gubernamentales y civiles, nacionales e internacionales, tendentes a lograr el adelanto de las mujeres y por crear instituciones estatales y supranacionales cuya obligación es promover y asegurar vías para la democracia de género en la sociedad, en las comunidades, en las familias y las parejas, en las organizaciones y entre las personas. 
Una de las vías más eficaces de la política feminista ha sido establecer normas en el derecho nacional e internacional y sus correspondientes mecanismos e instituciones para generalizar las buenas prácticas de género que se han logrado en algunos países, regiones y comunidades. Luego han invocado su establecimiento local en otros países, regiones y comunidades, a través de las redes globales y nacionales. En una dialéctica de lo local a lo internacional y lo global y a la inversa, los movimientos feministas se han confrontado políticamente con fuerzas que se niegan al avance y a la emancipación de las mujeres y a la desaparición del patriarcado. 
En espacios internacionales – cumbres, conferencias y foros – y en los espacios propios de la política nacional, los movimientos feministas han avanzado en el empoderamiento de las mujeres a través de una agenda política que consiste en:
• La reforma del derecho con la consideración de las mujeres como sujetas de derecho y la creación de leyes sobre los derechos humanos de las mujeres – por ejemplo, el derecho a la vida en primera persona, el derecho a una vida sin miedo y sin violencia, el derecho a la justicia, el derecho a la plena participación política, los derechos sexuales y reproductivos.
 • El establecimiento de la legislación que prohíbe la opresión y la convierte en delito – por ejemplo, la violencia contra las mujeres, la discriminación, el tráfico de mujeres, el repudio; el impulso de políticas de desarrollo definidas desde una perspectiva de género que satisfagan las necesidades individuales y colectivas de las mujeres y eliminen carencias y daños.
• La concreción de vías de desarrollo que impliquan el avance de las mujeres (educación, salud, vivienda, empleo, crédito) y busquen eliminar todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres, así como las brechas de género entre mujeres y hombres. 
• La creación de condiciones de desarrollo para el acceso de las mujeres a bienes y recursos económicos, sociales, jurídicos, judiciales y culturales, materiales y simbólicos. 
• La reformulación de la democracia con un nuevo pacto político y un nuevo contrato social desde la perspectiva de género, a través de leyes, normas, mecanismos e instituciones que reformen el Estado, así como la relación entre sociedad civil y Estado y la gobernabilidad para transitar hacia la democracia genérica con los principios de igualdad, solidaridad y libertad que favorecen la igualdad de oportunidades y de trato, mecanismos de equidad en las relaciones entre mujeres y hombres considerados como seres equivalentes. 
• La crítica de la cultura hegemónica y el impulso del desarrollo cultural basado en los valores y principios de la equivalencia humana, el respeto a la diferencia y el fortalecimiento de la diversidad – cultura que fundamenta nuevas prácticas sociales basadas en la cooperación, la solidaridad y el cuidado.



Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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domingo, 8 de julio de 2018

Ruptura y nuevo paradigma 4/14



El punto de ruptura del feminismo con la modernidad es el patriarcado. La crítica política feminista trastoca las relaciones genéricas y asume cambios en la condición de las mujeres, las estructuras sociales, las relaciones y las prácticas sociales, las instituciones y las relaciones de poder, así como en las concepciones y valores y en el sentido del mundo y de la vida. 
El feminismo surge como una revolución personal y social marcada por la disidencia con los otros y con el mundo. Se convierte en una sintonía compleja y contradictoria entre mujeres diversas y sus acciones y repercusiones dan lugar a una revolución radical que no irrumpe, sino que sucede, y no usa la violencia como recurso de transformación. Es en sí mismo un nuevo paradigma en desarrollo.
La génesis paradigmática ha echado a andar con la rebeldía e insumisión de millones de mujeres que han llevado a vivir y producir cambios discontinuos que impactan y benefician también a mujeres y hombres que no coinciden con su sentido. 
La gran alternativa feminista se dirige a eliminar la opresión de género, basada en el sexo y, a la vez, a construir alternativas de vida social basadas en una sexualidad no opresiva y relaciones de género no opresivas. Busca hacer posible una vida social que potencie a las mujeres y haga accesibles para las mujeres los avances de la modernidad.




Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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sábado, 7 de julio de 2018

Libertad para Imelda #NiñasNoMadres #ElSalvador


Imelda sufrió violencia sexual desde que era una niña.  Desde aqui nos sumamos a  las organizaciones de defensoras de derechos humanos  y demandamos libertad para Imelda, ella no cometió ningún delito. 
Imelda fue víctima de violencia sexual sistemática, desde que era una niña. Tenía 12 años cuando su padrastro, Pablo Henríquez, de 70 años, de quien quedó embarazada, la comenzó a agredir.
Frente a esta realidad el Estado salvadoreño  transgrede los derechos humanos de las mujeres y niñas cuando debería encargarse justamente de protegerlos. 
No nos extraña  esta actitud de la justicia, los valores patriarcales que nos han colocado  a las mujeres cual vasijas portadoras del semen de otro, anteponiendo ese semen a nuestra vida sigue culpándonos sin protegernos. 
Estos estado patriarcales son leales y comprensivos con los agravios que sus camarillas cometen y reafirman leyes ilegitimas que los protegen y nos condenan. 
Requerimos que se analicen situaciones como la de Imelda, víctima del descuido del estado que no educa, ni protege, que no administra información o medios para que las niñas como Imelda no tengan embarazos indeseados y no castiga a los violadores y abusadores para terminar con sus violencias y agresiones. 

Anotamos las palabras del teólogo Daniel C. Maguire, "los legisladores no están nombrados en sus cargos para tratar de crear políticas que reflejen sus propias ideas privadas del bien. El ideal de gobierno no es hacer que sus visiones morales privadas se transformen en la ley del país, sino preservar una sociedad en la que los desacuerdos legítimos puedan disputarse en un contexto de respeto mutuo"

 Las autoridades Salvadoreñas siguen atendiendo los consejos de la iglesia del siglo IV: Los padres de la Iglesia Basilio el Grande y Gregorio de Nisa declararon en conexión con el estoicismo, que la animación del germen humano tiene lugar en el instante mismo de la concepción porque el alma entra en el útero junto con el semen.  Siguen también, estas autoridades,  los criterios de Tomas de Aquino del siglo XIII que pensaba que   en la procreación, la mujer sólo contribuye con su útero, que es como un campo arado en el que se ha sembrado una semilla. Tristemente los avances en derechos humanos parecen haberse detenido en esos tiempos en El Salvador .



https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/495506/es-hora-de-saldar-deudas-con-las-ninas-y-mujeres-salvadorenas/

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viernes, 6 de julio de 2018

La cultura feminista 3/14


En los últimos tres siglos, con énfasis durante el siglo XX, se ha ampliado la experiencia de las mujeres con transformaciones en la cotidianidad y en el sentido de la vida. A ello han contribuido los esfuerzos para erradicar la reclusión de las mujeres, al lograr su movilidad territorial y su participación económica, social y política. La educación y el acceso a la cultura moderna científica e ilustrada han permitido eliminar la especialización de género con la incursión de las mujeres en oficios, trabajos y actividades, así como con la apertura de esferas vedadas.
Dichas innovaciones constituyen la base de una comunicación inédita entre las mujeres y de acciones políticas colectivas para cambiar el mundo y la propia condición de género. Nada de esto sucedería sin la reflexión crítica y la voluntad de las mujeres.
Al ser tocadas por esta profunda conmoción vital, las mujeres hemos tenido un profundo impacto social y cultural a través de acciones políticas y de luchas para eliminar condiciones opresivas de vida. La búsqueda ha estado regida por las promesas utópicas de la modernidad, marcada crítica y radicalmente por el feminismo. Entre la vivencia personal y compartida y la trascendencia política han mediado la reflexión, la afectividad y el pensamiento críticos y discordantes, generadores de nuevos enfoques e interpretaciones, investigaciones, conocimientos y teorías sobre el significado del hecho político para nosotras. 

Caracterizan al feminismo los deseos, los anhelos y los afanes de las mujeres por entender el mundo desde nuestra propia experiencia y subjetividad, por transformarlo y cambiar la propia vida. El impulso feminista de las mujeres ha sido fuente creadora de una dimensión democratizadora de la historia contemporánea sin la cual la modernidad como la conocemos no existiría.
La cultura feminista, basada en la visión del mundo y en los movimientos políticos feministas, es la contribución civilizatoria personal y colectiva más importante fraguada políticamente y realizada por las mujeres en la historia. 
Nunca antes del surgimiento del feminismo en diferentes países, las mujeres se habían identificado, reconocido y agrupado con fines políticos de género ni habían hecho política desde su propia condición en la magnitud y con la incidencia lograda en esta era. 
El hecho político feminista ha sido contundente y su impulso e impacto signan la identidad de millones de mujeres de culturas, países y generaciones diversas, en distintos momentos, diseminados a lo largo de tres siglos. A pesar de que en ese transcurso no todas las mujeres han sido implicadas en él, el feminismo ha marcado de manera compleja a distintas sociedades e incidido en las desigualdades de género y en la mejora de las oportunidades de desarrollo y participación de las mujeres. En las sociedades más influenciadas por el feminismo, la vida es más abierta y participativa y tiende a relaciones equitativas entre mujeres y hombres.
Sin el feminismo viviríamos bajo una densidad oscurantista y opresiva patriarcal que abarcaría la vida toda. Pero el feminismo ha contribuido a desvalijar al patriarcado y, a pesar de que vivimos en sociedades con diversos grados, estilos e historias patriarcales, el feminismo ha contribuido a abrir fisuras y a extender alternativas sociales, culturales y políticas de tal magnitud que, hoy en día, su impacto forma parte de la configuración de las democracias más avanzadas.
El feminismo se ha traducido en calidad de vida para las mujeres, la cual, para concretarse, ha requerido de la ampliación del proyecto social con sentido solidario. La presencia y las contribuciones de las mujeres han favorecido avances económicos en la producción y la distribución ampliada de bienes y recursos, la generación de oportunidades sociales, de opciones educativas y políticas; la crítica feminista del mundo se ha concretado en alternativas al desarrollo, con el diseño y el impulso de transformaciones sociales, económicas y jurídicas e incluso en avances científicos y culturales.
De manera simultánea, aunque no automática, y con enormes conflictos, se ha propiciado la creciente presencia y participación política, económica, social y cultural de las mujeres. Sin ellas no se habría producido el mejoramiento social ni el progreso de género, es decir, el avance en la eliminación de las formas y las condiciones de la opresión y la construcción de alternativas sociales de convivencia genérica equitativa entre mujeres y hombres.
Los movimientos feministas han impulsado cambios de creencias y de mentalidades. En los ámbitos de influencia de la cultura feminista se despliegan formas de pensamiento crítico, se incrementan procesos de secularización cada vez que se eliminan poderes religiosos sobre la subjetividad de las mujeres y sobre las normas que constriñen sus vidas. Con ello se abren paso tendencias a eliminar creencias y normas dogmáticas.
El feminismo se ha nutrido del pensamiento científico y, al mismo tiempo, sus exigencias críticas han propiciado el desarrollo científico así como el pensamiento filosófico.
Las intelectuales, las académicas, las científicas y las artistas feministas han generado nódulos epistemológicos, nuevos problemas para las ciencias, la filosofía y las humanidades, han producido conocimientos diferentes sobre viejos problemas y han planteado nuevos problemas y formas de pensarlos. Al invalidar verdades dogmáticas han abierto mecanismos y esferas de innovación en los lenguajes y las representaciones simbólicas, en los discursos y las formas de expresión de lo reprimido y prohibido, lo imaginado y experimentado. Esta renovación y elaboración cultural ha sido cauce del surgimiento constante de nuevos deseos y la ampliación de exigencias y expectativas vitales.
Por todo ello, el feminismo es una dimensión política radical de la modernidad. Su método ha sido la crítica, la rebeldía, la subversión, la trasgresión creadora de alternativas paradigmáticas. Ha creado rupturas sustantivas con la vida social moderna tan profundas que cimientan un nuevo paradigma civilizatorio basado a su vez en un nuevo paradigma de género en proceso.



Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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jueves, 5 de julio de 2018

La política 2/14


La política es vista a través de diversas ideologías como acción pública para acceder a posiciones que permiten incidir en la sociedad, como acción que permite acaparar poderes y ejercerlos sobre otros y, en esa tesitura, es común la interpretación que la valora como acción negativa cargada de abusos, trampas y corrupción. Porque la política hegemónica preserva poderes, estructuras, relaciones e instituciones de dominación, ha sido vista críticamente y denunciada por quienes ocupan posiciones sociales de sujeción o son víctimas de ese dominio.
Sin embargo, la política es vista, también, cada vez por más mujeres como acción emancipadora en sí misma, debido a su potencial transformador del pacto social, de los modos de vida y de la cultura. 

De manera paradójica, cuando la política hegemónica viene de retirada y la desesperanza política avanza, las mujeres participamos más, con visibilidad y relativa incidencia. Muchas lo hacen por primera vez en relación con la generación anterior. La educación escolarizada, la formación cívica ideológica y política, el trabajo y la participación en organizaciones gremiales, o la acción comunitaria, han incrementado el número de mujeres que quieren hacer política además de participar en procesos sociales y civiles. 
Muchas mujeres reconocen que, a pesar de lo negativo de la política, desde sus espacios es posible potenciar la autoridad del discurso y concretar acuerdos imprescindibles para lograr cambios, defender posiciones o consolidar en la sociedad y en el Estado cambios sociales, económicos, legislativos, judiciales y culturales imprescindibles desde una perspectiva de género.
En este sentido, la política contiene la capacidad de ser vía del empoderamiento colectivo de las mujeres, del empoderamiento de quienes hacen política y de la ampliación de poderes de mujeres poderosas. 
Si arriban mujeres con conciencia, tradición y acciones políticas de género, su presencia y participación contribuye a llevar a la esfera de la política las necesidades, las aspiraciones, los intereses, las denuncias y las propuestas de mujeres que construyen alternativas sociales. Esa amalgama de elaboraciones se convierte en agenda política y las mujeres aparecen con un perfil político específico de género.

Construir la fuerza política de género de las mujeres en la esfera de lo político es un hecho de empoderamiento y se convierte no sólo en un medio sino en una alternativa transformadora de las relaciones de poder de género y de sus mecanismos de reproducción en un ámbito de visibilidad pública y, por ende, potencialmente influyente en las costumbres y normas sociales. Lo que no ocurre siempre. Pocas mujeres de clases, etnias y otros grupos subalternos llegan a espacios políticos. Los partidos políticos que acogen a mujeres y hombres establecen mecanismos de supremacía masculina.
Así, para llegar a las instituciones, a los parlamentos y organismos de representación ciudadana o popular, las mujeres han pasado ya por un cedazo político de género


Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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miércoles, 4 de julio de 2018

La era del feminismo, signada por el poder y la libertad 1 /14


En la modernidad, el poder marca la compleja experiencia, la conciencia crítica creciente y la identidad de las mujeres, porque el poder define la condición de género de las mujeres cautivas bajo poderes de dominio por la marca patriarcal. 
En pos de nuestra libertad, las mujeres hemos desarticulado poderes de dominio y cambiado la faz de sociedades y culturas contemporáneas. La manera de lograrlo ha sido a través de una política crítica en la convivencia y la vida cotidiana y también en la vida pública, creando esos poderes vitales, distintos en su conformación a los poderes tradicionales porque, a diferencia de éstos, no son opresivos. Hemos hecho, en la práctica y en la teoría, una crítica permanente del poder hegemónico y hemos demostrado que el poder opresivo no es eterno. Con nuestra práctica política hemos revolucionado de manera radical el campo del poder al inaugurar poderes para eliminar cualquier dominio y salir de la opresión.
Por eso, la revolución política feminista de las mujeres inaugura un nuevo paradigma político, social y cultural, civilizatorio.
La política de las mujeres abarca dos grandes esferas: la vida cotidiana y la política pública. Al afirmarnos en ambas, las mujeres hemos creado poderes vitales no opresivos y hemos innovado el horizonte de lo político y el contenido de la democracia. Configuramos una tendencia política estable al mantenernos y crecer en influencia en distintos países y regiones, en sociedades y culturas diversas y al haber logrado democratizar la modernidad y transformar el mundo concomitante con la participación de las mujeres, con el conjunto de procesos derivados que ello implica.


Texto de Marcela Lagarde y de los Ríos
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martes, 3 de julio de 2018

¿Qué es empoderarse? 6/6


Si las mujeres incorporan su experiencia y sus avances como parte de ellas mismas y se transforman, se empoderan, ya que cambia su subjetividad, amplían su visión del mundo y de la vida, aumentan sus capacidades y habilidades y su incidencia, adquieren seguridad y fortaleza; o sea, al interiorizar ese conjunto de poderes vitales, adquieren potencia vital.
Así, fortalecerse, aprender, imaginar, inventar y crear son poderes vitales específicos generados frente a los desafíos vitales. Todas ellas son características subjetivas producto del empoderamiento y además lo propician. De manera independiente de los triunfos se crea un plus de experiencia, un plus de conocimientos, un plus de vínculos sociales o afectivos, un plus de autovaloración y autoestima y, además, poderes de reconocimiento, visibilización, interlocución, negociación o pacto, poderes para transformar, para incidir y lograr la consecución de objetivos.
El empoderamiento tiene en la experiencia de legitimidad uno de sus ejes fundamentales. Cada mujer, grupo o movimiento se legitima, aunque no sea por aprobación social o de los otros, sino que cada quien se otorga legitimidad y se autoriza. El poder vital que se crea en esa experiencia es la autoridad propia sin necesidad de reconocimiento externo y contribuye a convencer a otros y a lograr su reconocimiento y, en ocasiones, su aprobación, al eliminar prejuicios y al dar paso a la valoración positiva de las mujeres, de sus propuestas, sus acciones e innovaciones y de sus maneras de ser y de vivir.
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lunes, 2 de julio de 2018

No es homicidio, ¡es feminicidio! Infórmate sobre qué es y cuáles son sus diferencias


BASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


Ante el alza del número de mujeres víctimas de violencia, el término “feminicidio” ha llegado a resonar y formar parte del léxico nacional, pero ¿qué es y cómo se diferencia de un homicidio? Conoce los detalles que nos brinda la especialista de la Rectoría Vida Libre de Violencia del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (Isdemu).


La violencia de género se ha convertido en una de las primeras causas de muerte entre las mujeres. Para que la sociedad vaya reconociendo que estamos siendo víctimas de violencia por parte de los hombres, es importante que uses el término “feminicidio” y poder diferenciarlo del homicidio. ¿Qué es y cuáles son las diferencias? 

¿Por qué tanta violencia por parte de los hombres? 7 posibles causas que lo explican
Acá te damos todos los detalles que necesitas saber sobre feminicidio, con la ayuda de la especialista de la Rectoría Vida Libre de Violencia del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (Isdemu), Maritza Henríquez:


-¿Qué es?
Según la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, la violencia feminicida “es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que conllevan a la impunidad social o del Estado, pudiendo culminar en feminicidio y en otras formas de muerte violenta de mujeres”.

“Prácticamente es la muerte de una mujer por motivos de odio o menosprecio por su condición de mujer. ¿Cómo se traduce? Es el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer”, explica Maritza.

-¿Quién lo creó?
Este término se introdujo por primera vez gracias a la antropóloga y feminista mexicana Marcela Lagarde, en un artículo que denominó “Identidades de Género y Derechos Humanos”. Fue la primera en utilizar este término para hacer ver que en los homicidios no se evidenciaban las relaciones de poder que existen de los hombres hacia las mujeres cuando cometen el delito, en comparación a las particularidades que tenían las muertes de las mujeres, por lo que era necesario un término en relación con lo femenino: feminicidio.

“Posteriormente hubo otros países que comenzaron a retomarlo y es así como en El Salvador, en 2012, que es cuando entró en vigencia la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, se comienza a hablar sobre el tema de feminicidio”, indica la especialista.

-Es ejercido de un hombre a una mujer
“El feminicidio solo puede ser ejercido de un hombre a una mujer por las relaciones asimétricas de género que existen. En cambio, el homicidio es el delito que consiste en matar a una persona y puede ser ejercida por un hombre o por una mujer”, asegura.


-No es un crimen pasional
“Es una serie de violencia que el hombre o el agresor comete hacia una mujer, donde hace el menosprecio hacia ella y donde va implícita la misoginia, que es la conducta de odio con todo lo relacionado a lo femenino. Ahí hay rechazo, aversión y puede haber desprecio”, indica Maritza.

-Puede ser en el ámbito público y privado
No solo se le llama feminicidio a la muerte de una mujer a manos del compañero de vida. Puede ser cualquier persona, pero siempre que sea hombre o un grupo de hombres.


-¿Quién determina que es un feminicidio?
“La Fiscalía General de la República es por mandato la institución que da persecución a todo el delito. Ellos deben de catalogar cuándo se está hablando de un feminicidio o cuándo de un  homicidio, y ellos retomarán el Artículo 45 y 46 de la Ley Integral, porque ahí está una serie de elementos que ellos deben  tomar en cuenta para catalogar ese asesinato como un feminicido u homicidio”, explica.


-Sanciones
“Al juzgar a los agresores como feminicidas, la pena de cárcel es mucho mayor. Cuando se está hablando de un homicidio, la pena es de 10 a 20 años. En cambio, cuando se está frente a un feminicidio es de 20 a 35 años”, señala.

-La importancia del uso de este término
Es esencial que la sociedad vaya reconociendo que el tema de la violencia contra la mujeres no es cualquier cosa, no son crímenes pasionales, son situaciones que las mujeres estamos viviendo. “Las muertes pueden ser consecuencia de diversas manifestaciones de violencia previa. O sea, la mujer puede haber sufrido violencia física, psicológica, económica, todas las establecidas en la Ley, pero la expresión máxima es el feminicidio, que es la muerte. Es importante que las mujeres puedan ir detectando todos estos tipos de violencia que pueden sufrir, para no llegar a ese nivel extremo”, agrega Henríquez.
Karla Chicas

https://www.laprensagrafica.com/revistas/No-es-homicidio-es-feminicidio-Informate-sobre-que-es-y-cuales-son-sus-diferencias-20180621-0052.html
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domingo, 1 de julio de 2018

¿De dónde surge el empoderamiento? 5/6


Se ha requerido la contribución de una gran cantidad de mujeres de manera personal y de movimientos de mujeres para concebir el empoderamiento como una necesidad. Hemos llegado a esa conclusión tras experiencias de participación que no colman el anhelo de fortaleza política personal y colectiva.
La dimensión práctica del empoderamiento es lograr que las mujeres no flaqueen, no sean víctimas de chantaje, hostilidad emocional o ideológica, no se expongan a la violencia o bien que se retiren de cuadros, situaciones o ciclos de violencia; consiste también en lograr que aprendan a protegerse y evitarla y que, al hacer frente a los retos no sólo se mantengan sino que profundicen y avancen en sus convicciones, sus intereses y sus nuevos objetivos.
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