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jueves, 26 de diciembre de 2013

LA PROLIFERACIÓN DE LITERATURA PARA MUJERES


Las mujeres nos preguntamos porque ese menosprecio a nuestra persona, porque esos valores machistas que impregnan la sociedad ? Porque ese pretender permanentemente pensar que somos menores de edad y negarnos el derecho  a gestionar nuestras vidas
La respuesta esta en la educación que se dio o se nos quito :


 Es importante subrayar un hecho que ha comenzado a ser destacado a partir de los estudios de género, llevados a cabo en las últimas décadas, cual es la proliferación de literatura para mujeres, escrita por mujeres y hombres, hecho que entra en contradicción con lo defendido por los detractores de la formación intelectual para las mujeres.
Hacia mediados de siglo XIX –de acuerdo con el Censo de 1860- la cifra global de personas que no sabían leer ni escribir giraba en torno a los doce millones, lo que supone en torno al ochenta y uno por ciento de la población. Por sexos, la proporción giraba por encima de un sesenta y uno por ciento de analfabetos frente a un noventa por ciento de analfabetas. La comunicación oral fue el medio por excelencia de adoctrinamiento y aprendizaje, a través de las relaciones  que se transmitían de madres a hijas y entre individuos. De ahí la importancia del confesionario y el pulpito, como quedó subrayado más arriba, piezas fundamentales para configurar una determinada forma de pensamiento. A pesar del reducido número de alfabetizadas, la lectura fue ganando adeptas, de forma que proliferó la “literatura para mujeres”.
Ya nos hemos referido, de forma breve, a aquellas lecturas de finalidad moral, cívica o religiosa que tenían por objetivo la formación de la joven. Por otro lado, estaban las lecturas propiamente lúdicas o de evasión, que son las que nos proporcionan una idea bastante ajustada de los estereotipos femeninos vigentes en aquel momento así como el papel que debían cumplir.
Se trataba fundamentalmente de novelas, y tenían la peculiaridad de no ser exclusivamente femeninas.[39]  En torno a un centenar de mujeres novelistas publicaron su obra a lo largo del XIX. El éxito editorial de dichas novelas adquirió relevancia a partir de 1840, debido sobre todo a la estructura de las mismas: novelas por entregas de gran esquematismo y dualismo moral. En ellas se hallaban proyectados los sueños de estas jóvenes lectoras, los cuales adolecían de idénticas concepciones estrechas y moralizantes que el entorno social les había imbuido. El mensaje de todas ellas era el mismo: el matrimonio como realización personal, la virtud como forma de conseguirlo y de superar todas las dificultades (pobreza, injusticia), amor desprovisto de sexualidad y alcanzado a través de la resignación y el sufrimiento, y la realización a través de la maternidad.
Todas estas novelitas, como apunta Ignacio Ferreras, comulgaban con la ideología machista en la medida en que sus personajes eran castigados cuando cometían una infracción moral o social.
A partir de la década de 1840, se produjo una incorporación creciente de las mujeres a la vida literaria española. Su aportación no se restringió a la narrativa, también tuvieron una participación fundamental en la lírica y, aunque no tan destacada, en el periodismo. De acuerdo con los catálogos de novelas del siglo XIX y las bibliografías, se calcula que son más de mil las mujeres españolas que cultivaron algún género literario: poesía, novela, teatro o ensayo.
Una de las características más relevantes del momento fue la aparición de una prensa dirigida únicamente a mujeres: El periódico de las Damas, El Defensor del Bello Sexo, La Gaceta de las Mujeres, Pensil del Bello Sexo, La Moda Elegante y un largo etcétera. El problema de estos periódicos no fue tanto la afinidad ideológica sino su sostenimiento, pues requería de un número suficiente de lectoras. Por otra parte, en todos ellos subyacía el mismo propósito de educar y moralizar a las mujeres, disfrazando su mensaje de entretenimiento. Más allá de ello, estas publicaciones adolecieron de una misma carencia: las escasas aspiraciones por insertar a las mujeres en el espacio de la cultura.
¿Y la literatura extranjera? Fundamentalmente francesa, fue codiciada por las mujeres de la aristocracia. Así lo subraya Pardo Bazán, quien lo considera un grave error:

“Nunca he entrado en un gabinete o tocador elegante, que mi instinto de observadora y de novelista no me impulsase a registrar el libro [...]. De diez veces, nueve era una novela francesa, género azucarado [...] casi nunca un libro místico o histórico; jamás una novela española, porque [...] las novelas españolas son ordinarias. (P. 97)

En relación al contenido de estas novelas extranjeras, la escritora señala que adolecen de la misma superficialidad que las españolas, pero la moda aristocrática de aquellos momentos dictaba que “lo elegante” y lo “correcto” procedía de Francia, Alemania o Inglaterra.

M. Ángeles Cantero Rosales
(Universidad de Granada)
http://www.um.es/tonosdigital/znum14/secciones/estudios-2-casada.htm

1 comentario:

  1. Hola, me llamo Mamen y aquí te dejo mi primera novela, Encrucijadas. http://www.amazon.es/ENCRUCIJADAS-Mamen-Gargallo-Guil-ebook/dp/B009991H5A

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