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martes, 15 de septiembre de 2020

b) Recomendaciones hacia la implementación de políticas de cuidado en el mediano y largo plazo.



Crear sistemas de cuidado robustos, resilientes diseñados e implementados desde un enfoque de género.Tal como ha quedado constatado en este documento, el trabajo doméstico y de cuidados de las mujeres no solo permite  que  el  sistema  de  salud  formal  funcione,  sino  que es parte de la columna vertebral del funcionamiento del sistema económico y social en su conjunto. Por ello, es necesario crear soluciones sistémicas para garantizar la  cobertura  de  las  necesidades  de  cuidado  a  lo  largo  del ciclo de vida de las personas –desde la niñez hasta la  vejez-  cuya  base  no  recaiga  exclusivamente  en  el  trabajo  no  remunerado  de  las  mujeres  al  interior  de  los  hogares,  sino  en  soluciones  colectivas  basadas  en  la  solidaridad  y  la  corresponsabilidad  de  los  distintos  actores  sociales.  Estos  sistemas  pueden  construirse  sobre   la   base   de   servicios   existentes   de   salud,   educación,  atención  a  las  personas  en  situación  de  dependencia o servicios sociales, buscando ampliar la cobertura y mejorando la calidad.

• Invertir en infraestructura de cuidados, en tecnología y sistemas de transporte que ahorren tiempo.Priorizar, como parte de los planes de infraestructura, la inversión en instalaciones que apoyan los cuidados, tales    como:    los    centros    de    atención    médica,    centros  educativos,  centros  de  atención  a  personas  dependientes, centros de atención a mujeres víctimas de   violencia,   mercados   y   centros   de   acopio   de   productos  de  primera  necesidad,  infraestructura  de  agua y saneamiento, viviendas comunitarias, mejora de la red de transporte público. El acceso de los hogares a la infraestructura y las tecnologías que ahorren tiempo, incluyendo el agua, el saneamiento, la electricidad, los molinos  de  alimentos  y  las  estufas  de  bajo  consumo  de combustible, tiene un impacto directo en el tiempo de  las  mujeres  y  la  intensidad  de  su  trabajo25.  La  inversión en estas áreas –teniendo en cuenta también el desarrollo, la transferencia y difusión de tecnologías adecuadas a los países en los que se implementa– es crucial  para  reducir  la  pobreza  de  tiempo  e  ingresos  de las mujeres, para promover su salud y bienestar, y para mejorar la preparación de comunidades en mayor situación de pobreza para futuras crisis.

•   Transformar   mercados   laborales   para   permitir   la   reconciliación   de   trabajo   remunerado y cuidados no remunerados, fomentando      la      corresponsabilidad      social entre familias, Estado, mercado y comunidad. Las desigualdades de género en el mercado laboral, incluyendo  las  brechas  salariales  de  género,  crean  desincentivos   económicos   para   una   distribución   más justa de los  cuidados no remunerados y trabajo doméstico a nivel de los hogares. La legislación que prohíbe  la  discriminación  salarial  contra  las  mujeres  y  promueve  la  transparencia  salarial  de  género  al  exigir  a  los  empleadores  que  examinen  y  divulguen  sus prácticas de remuneración puede desempeñar un papel fundamental para reducir estas desigualdades26. La  regulación  de  salarios  mínimos  es  también  un  elemento  crucial  para  trabajadoras/es  de  cuidados  remunerados,  en  particular  para  el  sector  de  las  trabajadoras    remuneradas    del    hogar,    quienes    suelen  estar  en  la  base  de  la  pirámide  de  ingresos  y,  en  algunos  casos,  siguen  sin  ser  cubiertas  por  la  legislación   de   salarios   mínimos.   Adicionalmente,   se  requiere  de  políticas  de  empleo  que  incentiven  y  faciliten  la  conciliación  del  trabajo  remunerado  con  el  trabajo  de  cuidados  no  remunerados  para  trabajadores  y  trabajadoras  con  responsabilidades  familiares.  Esto  puede  hacerse  a  través  de  licencias  parentales  para  hombres  y  mujeres,  permisos  para  cuidar  a  personas  dependientes  enfermas,  así  como  acuerdos   laborales   de   arreglos   flexibles   en   los   horarios y la distribución de días de vacaciones.

• Integrar la economía del cuidado en la planificación, diseño e implementación de las políticas macroeonómicas. Las  políticas  macroeconómicas  que  reconozcan  las  contribuciones  económicas  y  el  aporte  del  trabajo  de  cuidados  (incluyendo  el  trabajo  doméstico  y  de  cuidados  no  remunerado)  y  analicen  las  conexiones  dinámicas  con  otros  sectores  de  la  economía  son  fundamentales para asegurar la sostenibilidad de los esfuerzos por una recuperación económica. 


Esta  integración  puede  hacerse  a  través  del  uso  de  cuentas  satélite  y  la  integración  de  variables  sobre  la  economía  del  cuidado  en  los  instrumentos  de  planificación macroeconómica como los modelos de equilibrio  general  y  la  matriz  de  contabilidad  social.  De la mano de inversiones en el cuidado de la salud, los paquetes de estímulo fiscal deberían contemplar la  expansión  de  la  infraestructura  y  los  servicios  



En definitiva, los fundamentos por los cuales es necesario avanzar  en  políticas  de  cuidado  que  se  articulen  con  el  resto de los pilares del bienestar, pueden sintetizarse en:• Fundamento de derechos. La promoción de políticas de  cuidado  por  parte  de  los  Estados  supone  la  inclusión  en  la  matriz  de  bienestar  de  un  nuevo  derecho: el derecho de todas las personas a cuidar y a no cuidar, a la vez que a ser cuidadas en condiciones de  calidad  e  igualdad.  Este  derecho  implica  que  el  cuidado no es únicamente provisto por los integrantes de  las  familias  y  que  quienes  lo  requieren  contarán  con servicios y alternativas para que este no sea una responsabilidad exclusiva ni limite las oportunidades de  desarrollo  de  quienes  hoy  lo  hacen  con  bajo  reconocimiento y sin remuneración.

• Fundamento de igualdad de género
. Con la inclusión del  derecho  al  cuidado  como  parte  de  la  matriz  de  bienestar  y  la  promoción  de  la  corresponsabilidad  social  y  de  género  de  los  cuidados  se  crean  las  condiciones  para  modificar  la  división  sexual  del  trabajo.  Se  reconoce  que  las  responsabilidades  de  los  cuidados  no  son  exclusivamente  de  las  mujeres,  contribuyendo   así   a   eliminar   una   de   las   causas   estructurantes  de  las  desigualdades  de  género.  La  pobreza de tiempo, derivada de la actual sobrecarga de trabajo no remunerado bajo responsabilidad de las mujeres, limita sus oportunidades para participar en igualdad de condiciones en el trabajo remunerado, la formación, el ámbito político o los espacios de toma de decisiones a todos los niveles, entre otros. 

• Fundamento   económico.   
El   reconocimiento   y   la   valorización del trabajo de cuidados no remunerado ha  permitido  dimensionar  el  peso  que  el  mismo  tiene en términos de la generación de riqueza en los países y su relevancia en la estructura económica. La inversión  en  políticas  de  cuidados  materializada  en  servicios y regulaciones contribuye a incrementar las tasas  de  actividad,  particularmente  de  las  mujeres,  al  eliminar  la  principal  barrera  estructural  que  éstas  enfrentan  para  acceder  al  mercado  de  trabajo.  La  inversión  en  cuidados  es  también  una  generadora  neta de empleo. Todo ello contribuye a incrementar la renta disponible de las familias, dinamizar el consumo y  aumentar  los  ingresos  del  Estado  vía  impuestos  y  contribuciones a los sistemas de seguridad social. Por su  parte  la  legislación,  regulación  y  fiscalización  del  empleo de calidad en la economía del cuidado mejora las condiciones laborales del sector y plantea mejoras en las condiciones de retiro (sistemas de pensiones). De  esta  manera  se  promueve  una  distribución  del  ingreso también a lo largo del ciclo de vida.

• Fundamento de sostenibilidad del desarrollo. 
En un escenario del fin del bono demográfico en la región, la alta proporción de personas mayores en relación con  la  cantidad  de  personas  activas  requerirá  una  mayor  inversión  en  salud  y  seguridad  social  para  asegurar  el  bienestar  de  la  población.  Resultará  clave   que   todas   las   personas   en   capacidad   de   trabajar  puedan  hacerlo,  y  que  lo  hagan  con  niveles  de  productividad  que  permitan  generar  la  riqueza  que  se  requerirá  para  financiar  el  bienestar.  Por  una  parte, las políticas de cuidados se constituyen en un instrumento importante para seguir propiciando una mayor  participación  de  las  mujeres  en  el  mercado  de  trabajo  aportados  desde  su  pleno  potencial  y  generando  un  retorno  a  la  sociedad  de  los  recursos  invertidos  en  los  sistemas  de  educación.  Por  otra  parte, la inversión en el cuidado de la primera infancia es clave para que niñas y niños tengan un desarrollo adecuado,  alcancen  buenos  niveles  de  aprendizaje  en  la  edad  escolar  y  -además  de  formarse  como  ciudadanos    críticos-    obtengan    los    niveles    de    calificación  requeridos  accediendo  en  el  futuro  a  puestos de trabajo de alta productividad.








.25    ONU Mujeres (2019). Estudio mundial sobre el papel de la mujer en el desarrollo. https://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-wage-report/WCMS_650653/lang--es/index.htm
26  OIT (2018). Informe Mundial sobre Salarios 2018/2019: Qué hay detrás de la brecha salarial de género. https://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-wage-report/WCMS_650653/lang--es/index.htm•
  27   ONU  Mujeres  (2018).  Hacer  las  promesas  realidad:  La  igualdad  de  género  en  la  Agenda  2030  para  el  Desarrollo  Sostenible,  Nueva  York.  ONU  Mujeres  (2019).  “Investing  in  free  universal  childcare  in  South  Africa,  Turkey  and  Uruguay:  A  comparativeanalysisofcosts,  short-termemploymenteffects  and  fiscal  revenue”;  ONU  Mujeres  Documento  de  políticas  Igualdad  de  género,  desarrollo  infantil  y  creación  de  puestos  de  trabajo:  Cómo  aprovechar  el  “triple  dividendo”  de  los  servicios  de  educación  y  cuidados  en  la  primera  infancia;  ONU  Mujeres  Documento de políticas “Redistributingunpaidcare and sustainingqualitycareservices: A prerequisiteforgend




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