Acerca de nosotras ·

miércoles, 4 de octubre de 2017

Aculturación feminista, por Marcela Lagarde 4/4


Retos culturales feministas
Los retos impostergables en la aculturación feminista se refieren al desarrollo de la pedagogía feminista, la autorización de las experiencias y los saberes feministas, y la legitimidad del tránsito personal y de las acciones feministas colectivas. Por ello, nuestras necesidades son de: Espacios sóricos deformación académica y política ilustrada feminista.
Espacios feministas de resignificación identitaria individual y colectiva. Espacios de confluencia política de la diversidad posicionada de los grupos, los movimientos y las personajas feministas. Desarrollar una ética y una estética del orgullo feminista.
Requerimos actuar feministamente entre nosotras9 y en los espacios mixtos, para que las mujeres dejemos la subordinación jerarquizada y la periferia material y simbólica, y construyamos diversas centralidades paritarias.
La cultura feminista es la más prodigiosa creación cultural de las mujeres. Para lograr que sea imprescindible en el bagaje paradigmático del siglo XXI y del Tercer Milenio, para evitar pérdidas culturales irremediables y consolidar lo que hemos creado y lo que somos, necesitamos legitimar, autorizar y hacer universalmente necesaria la cultura feminista al mostrarla como fuente indispensable de la cultura del desarrollo y la convivencia democrática basada en la igualdad y la libertad humanas.

Notas
1.Sobre la escisión vital o genérica como experiencia subjetiva, véase Lagarde 1990 y como experiencia producida por el sincretismo de género que realiza cada mujer moderna, véase Lagarde 1996
2.En el sentido común, compartido incluso por feministas con poca información histórica, el feminismo es confundido con algunos movimientos muy recientes de la segunda mitad del siglo XX; ubicado en algunos países metropolitanos, las expresiones feministas de otros sitios son vistas como productos de segunda debido a la moda, a la influencia artificial y sin relación con la sociedad; el feminismo es reducido a lo que yo sé aunque lo ignore casi todo; el feminismo es confundido y restringido a las feministas que conozco o de las que oí, o el feminismo son unas cuantas imágenes documentales sobre los años sesenta, alguna manifestaciones o luchas particulares como la del aborto. Es decir, la mayoría de las personas y de las mujeres en particular conoce fragmentos reducidos y no tiene una visión amplia histórica del conjunto de procesos que han conformado la cultura feminista.
3.En su historia genealógica feminista, Celia Amorós (1998) considera a Sor Juana sólo como precursora porque no incluyó la concepción de igualdad entre mujeres y hombres, y para Amorós el hito definitorio del feminismo es la igualdad. María Milagros Rivera (1994) asigna, en cambio, una relevante importancia a la conciencia de la especificidad femenina, a la asunción del valor y la autoridad de las mujeres y a la construcción de un orden simbólico, tal como me parece que hizo Sor Juana. "... la producción de pensamiento de las mujeres ha sido precedida por un proceso de crisis personal y de autoconciencia. En este proceso se revela... que la subordinación de las mujeres a los hombres es de carácter social, no natural como tantos sabios han querido a lo largo de la historia, se revela seguramente, que son posibles una práctica de vida y un discurso femenino con autoridad, porque se vislumbra que autoridad y poder son dos cosas distintas desde su origen"
4.Luisa Muraro (1994:140) considera que "El amor y la necesidad son potencias creadoras de simbólico y potencias no desconocidas para los sin poder constituido, tanto más cuanto que su funcionamiento está inscrito en cierto modo en cada uno/a por la antigua relación con la madre".
5.Basaglia (1983), analiza las bases del amor femenino y considera que "Valores como feminidad, receptividad, han sido enfatizados como elementos sobre los cuales debe fundarse la vida de las mujeres, pero nunca han sido elementos vitales para ellas, sino válido como instrumentos para la seducción del hombre o para la reproducción".
6.De ahí la enorme política amorosa del feminismo contemporáneo que impulsa el desarrollo de la autoestima en las mujeres como prioridad para lograr su participación política, tanto como la reparación del daño que ocasiona en la subjetividad de las mujeres ser colocadas en segundo plano en sus atenciones, cuidados y preservación, vivir volcadas amando a los otros de quienes se depende y a quienes se está subordinada, y no recibir el mismo tipo de amor en reciprocidad.
7.La epistemofilia es un concepto de Mabel Burin (1987) cuyo contenido es el deseo de saber y de poder generados en el deseo hostil.
8.Lo más sofisticado está para Francoise Collin y Celia Amorós (1998) en la valoración que hacen filósofos posmodernos como Derrida de "lo femenino sin las mujeres". "... una nueva edición del despotismo ilustrado... Femenino, sí, feminista, no".
9.Nosotras, en la dimensión del sujeto colectivo de género en construcción. Cuando prevalece se potencia todo cuanto cada una es y la acción colectiva frente a los otros y al mundo. Luce Irigaray (1992) hace depender el nosotras de la conciencia de la diferencia, la del reconocimiento del orden simbólico femenino y materno, y del reconocimiento de la otra.
Bibliografía
Amorós, Celia. 1994. Feminismo, Ilustración y posmodemidad. Notas para un debate, En: Celia Amorós, (coord.), Historia de la teoría feminista, pp. 339-352, Madrid: Universidad Complutense de Madrid. Amorós, Celia. 1997. Tiempo de feminismo. En: Sobre feminismo, proyecto ilustrado y postmodernidad. Madrid: Cátedra. Basaglia, Franca. 1983. Mujer, locura y sociedad. Puebla: Universidad Autónoma de Puebla. Burin, Mabel. 1987. Estudios sobre la subjetividad femenina. Mujer y salud mental. Buenos Aires: Grupo Editorial Latinoamericano. Lagarde, Marcela. 1990. Los cautiverios de las mujeres: madre esposas, monjas, putas, presas y locas. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
— -1996. Género y feminismo, desarrollo humano y democracia. Madrid: horas y HORAS.
— -1998. Identidad genérica y feminismo. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer. Muraro, Luisa. 1994. El orden simbólico de la madre. Madrid: Editorial horas y HORAS, Colección Cuadernos inacabados. Rivera, María-Milagros. 1994. Nombrar el mundo en femenino. Barcelona: Icaria. Valcárcel, Amelia. 1997. La política de las mujeres. Madrid: Cátedra.   Marcela Lagarde es etnóloga; doctora en Antropología; profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; coordinadora de los Talleres Casandra de Antropología Feminista; asesora de diversos organismos internacionales y de organizaciones de mujeres de América Latina y de España; autora del libro «Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas», Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1990, y de múltiples trabajos de investigación sobre la condición de la mujer y la situación de las mujeres, así como sobre política y género.
Texto publicado en "Género en el Estado. Estado en el género". Ediciones de las mujeres No 27, Isis Internacional. Artículo proporcionado por Modemmujer (México): modemmujer@laneta.apc.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...