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martes, 20 de febrero de 2018

Comunidad de Madrid: Avances en la denuncia sobre la precariedad de las profesionales de la Red de Violencia de Género en la Comunidad de Madrid


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lunes, 19 de febrero de 2018

#HaciaLaHuelgaFeminista cuestionando la Economía


Nosotras ponemos la vida en el centro, por eso defendemos vidas dignas donde todas las personas, en las distintas partes del mundo, podamos acceder a los recursos necesarios para cubrir nuestras necesidades en condiciones de igualdad y de sostenibilidad ambiental. El patriarcado y el capitalismo con su lógica del beneficio y de la acumulación capitalista, van en contra de lo que proponemos, generan fuertes desigualdades, relaciones de poder y destrucción de los recursos y las condiciones necesarias para una vida digna.  

                                  ¿Por qué hacemos huelga? 

• Porque las mujeres seguimos realizando el trabajo doméstico y de cuidados para cubrir las necesidades básicas de la vida. Un trabajo imprescindible para la reproducción social de la vida, que se invisibiliza y no se reconoce, y que realizamos las mujeres en contextos de precariedad creciente. 

• Porque cuando realizamos el trabajo doméstico y de cuidados en el ámbito familiar lo hacemos de forma gratuita y precarizada, y cuando lo realizamos en el mercado laboral es en condiciones de explotación que van desde la precariedad a la trata laboral. 

• Porque los recortes en sanidad, servicios sociales, educación, y dependencia se hacen a costa del trabajo y el tiempo de las mujeres. La falta de aplicación de la ya limitada “ley de dependencia”, desatiende el cuidado imprescindible de personas que estén en situación de necesitar cuidados específicos o que requieren cuidados para actividades básicas de la vida diaria y no pueda cubrirlos otra persona, y lleva a que las mujeres tengamos que suplir a los servicios públicos. Esto está forzando a que muchas mujeres tengamos que renunciar a nuestros proyectos y deseos. 

• Porque no hay corresponsabilidad ni de los hombres ni del Estado, en las tareas domésticas y de cuidados; incluso cuando hay cierto reparto, las mujeres seguimos siendo las responsables de los cuidados. Este reparto injusto de los trabajos de cuidados nos lleva a tener dobles y triples jornadas de trabajo, mina nuestros tiempos personales, nuestra vida y nuestra salud. 

• Porque a las trabajadoras de hogar no se nos reconoce ni la importancia, ni la dignidad de nuestro trabajo ni nuestros derechos laborales. Siendo en la gran mayoría mujeres migrantes, formamos parte de la cadena global de cuidados.  Se transfiere el trabajo de cuidados de unos hogares a otros en base a ejes de poder, entre ellos el de género, etnia, clase y el lugar de procedencia. 

• Porque la división sexual del trabajo nos condena también a curros precarios, a la discriminación laboral, a una brecha salarial del 23% que genera precariedad laboral, con mayor incidencia si somos mayores de 45 años. Esta brecha salarial nos obliga a trabajar “gratuitamente” 54 días al año y nos enfrenta a un techo de cristal para acceder a puestos de decisión y poder. 

• Porque las mujeres tenemos muchas menos opciones en el mercado de trabajo debido a las desigualdades y discriminaciones en las condiciones de empleo, la precariedad laboral, la temporalidad de los contratos, los de prácticas, a las bajadas salariales, a la segmentación horizontal y vertical, a la peor remuneración y a la desigualdad que también se refleja en el desempleo.  

• Porque las dobles jornadas de trabajo nos obligan en muchas ocasiones y contra nuestra voluntad, a jornadas a tiempo parcial con consecuencias importantes sobre los salarios, las carreras profesionales y nuestras condiciones de vida, y supone mayor precariedad laboral y vital. 

• Porque, a la vez que se ensalza la maternidad, nos penaliza en el mercado de trabajo, nos perjudica a la hora de que nos contraten, de mantener el puesto de trabajo y de promoción. Es otra discriminación en el ámbito laboral. 

• Porque la precariedad laboral nos arroja a la pobreza, incluso aunque tengamos un trabajo. La suma de las condiciones que se acumulan a lo largo de nuestra vida: peores salarios, mayor trabajo a tiempo parcial y por tanto una base de cotización más baja inciden en peores condiciones a lo largo de la vida, incluida la jubilación. La pobreza es, en consecuencia, mucho mayor entre las mujeres a lo largo de todas las etapas de la vida. Las pensiones contributivas son muy inferiores, así como la cuantía que percibimos. 

• Porque los trabajos más necesarios para la supervivencia y el bienestar de las personas y la sostenibilidad del planeta son los menos reconocidos y sin embargo aquellos que los destruyen tienen una mayor valoración social y económica. 

• Porque la privatización de los bienes comunes y la desarticulación de las redes comunitarias y vecinales nos ponen más difícil la existencia.  

• Porque el deterioro o la escasez de recursos esenciales como la energía, el agua o los alimentos, golpea la vida cotidiana de las mujeres, que los gestionan en el espacio doméstico.  

• Porque se invisibiliza que fenómenos como la toxicidad de sustancias de síntesis o el cambio climático, afectan de forma especial a las mujeres. 

• Porque las mujeres rurales tenemos que enfrentarnos, además, al deterioro ambiental en un contexto patriarcal en el que no se hace efectiva la titularidad compartida de la tierra. 

                   ¿Para qué hacemos huelga? 

• Para que se visibilice y reconozca el valor y dignidad del trabajo doméstico y de cuidados; se realice en condiciones de corresponsabilidad y sea asumido como una responsabilidad de todos y todas, de la sociedad y del Estado. 

 Para que cuando los trabajos domésticos y de cuidados salen al mercado se garanticen los derechos de quienes los realizamos. 

• Para que las trabajadoras de hogar tengamos condiciones laborales justas, tal como venimos exigiendo. 

• Para que las Administraciones públicas garanticen de forma irrenunciable y prioritaria los servicios públicos y de protección social: sanidad, educación, servicios sociales, ayuda a la dependencia, vivienda social. 

• Para que se elimine la brecha salarial de género y alcancemos condiciones laborales de contratación, promoción y remuneración dignas (no nos basta la equiparación con las condiciones precarias de los hombres). 

• Para incluir en las selecciones de personal la “entrevista ciega”, en la que el único referente es la capacitación de la persona para cubrir el puesto de trabajo, no su sexo, edad, o condición. 


• Para que la maternidad deje de ser un obstáculo para acceder al empleo y la atención a los hijos e hijas sea equitativa, con permisos iguales e intransferibles, sean por nacimiento o adopción. 

• Para resignificar el trabajo, su valor y productividad, de modo que se valoricen los trabajos que generan bien común, las libertades y derechos individuales y colectivos, la sostenibilidad medioambiental, eliminando los que destruyen estos objetivos. 

• Para que se inviertan las tablas salariales, de modo que reflejen la centralidad y el valor de los trabajos imprescindibles para la vida de las personas y la inutilidad o indeseabilidad de los que solo generan beneficios monetarios. Para redefinir qué se produce y para qué. 

• Para lograr un modelo económico nuevo que no se base en la división sexual del trabajo, que sea social y ambientalmente sostenible y que defienda a las personas frente a la acumulación de capital y los beneficios del mercado. Nosotras no estamos hechas para el sistema, es el sistema el que tiene que estar a nuestro servicio.  

• Para facilitar una cultura que, frente a los modelos individuales de éxito, facilite lo comunitario, las relaciones vecinales, la gestión participativa y el uso compartido de bienes, de espacio público, que  genere entornos donde sea fácil construir redes de apoyo mutuo. Porque consideramos que lo colectivo facilita la vida. 

• Para que se dé respuesta urgente a la crisis ambiental en sus diferentes manifestaciones (cambio climático, toxicidad creciente, escasez de agua, residuos) y se enfrenten los daños diferenciales que provoca a las mujeres (pobreza energética, alteradores endocrinos). 

• Para conseguir la equidad en las condiciones de vida de las mujeres rurales y que se hagan efectivos los derechos de propiedad y gestión en las explotaciones agrícolas. 
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domingo, 18 de febrero de 2018

#HaciaLaHuelgaFeminista para revisar los derechos en las Fronteras


Los límites impuestos a la movilidad humana, el racismo y la xenofobia en todas sus manifestaciones y las condiciones específicas que vivimos las mujeres migrantes, son cuestiones centrales y trasversales en la huelga feminista. 

Conscientes de las diferentes posiciones que atravesamos cada una de nosotras dependiendo del origen, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y las diversidades funcionales, combatimos cada forma de machismo en sus intersecciones con los otros sistemas de poder como el racismo y el capitalismo que estructuran jerarquías que pretenden distinguirnos entre migrantes y ciudadanas. Generamos alianzas que desafían esas divisiones binarias y ficticias entre “nosotras” y “las otras”. Practicamos un feminismo interseccional que reconoce las diferencias que caracterizan las condiciones de cada y que busca la lucha común contra la violencia del patriarcado, del racismo, de la clase y de las fronteras, pero hacemos política desde el protagonismo de la lucha de resistencia de las migrantes y/o personas racializadas. Y como tales, nuestras acciones de rechazo a la violencia racista ponen en cuestión el orden patriarcal cada día, en las fronteras externas e internas, en los CIEs, en las calles, en nuestros lugares de trabajo y en nuestros barrios. 

¿Por qué hacemos huelga? 

 • Porque rechazamos la utilización de los derechos de las mujeres para justificar la violencia sobre algunas de nosotras. Porque rechazamos el uso que se hace de los derechos de mujeres, bolleras y trans para favorecer y legitimar políticas y discursos racistas y reaccionarios. Nos queremos a todas libres. 

• Porque nuestro derecho a ocupar los espacios públicos se ve cuestionados por nuestra vestimenta haciendo caer sospechas sobre nosotras. Porque rechazamos a islamofobia y la instrumentalización racista y de la seguridad de la violencia de género. 

• Porque las fronteras generan desigualdades y se mantienen en base a políticas patriarcales, racistas y de dominio colonial. 

• Porque las vidas de las mujeres, niñas, niños y hombres que nos movemos de nuestros países por causas económicas, sociales y/o conflictos armados, no valen nada para los gobiernos de la UE y sus políticas patriarcales, racistas, xenófobas y clasistas. 

• Porque la UE y Estado español, en su lógica de no protección real de las mujeres, no reconocen como persecución y motivos válidos para el asilo la violencia sexual y de género, la mutilación genital femenina, la trata, la esterilización forzada, aborto selectivo, el matrimonio forzado, los crímenes de honor y la discriminación por sexo. 

 Porque las políticas de cierre de fronteras nos dejan a las mujeres y niñas en situación de especial vulnerabilidad, teniendo que recurrir a vías de tránsito inseguras, con un aumento de la peligrosidad, violencia machista, violencia sexual, explotación, trata y todo tipo de abusos. 

• Porque los campamentos donde esperamos para cruzar el Mediterráneo son espacios en los que las mujeres vemos vulnerados nuestros derechos más elementales y somos víctimas frecuentes de violencias y agresiones sexuales. Porque el Mediterráneo se ha convertido en una las mayores fosas comunes de la historia y los mecanismos utilizados en “la frontera Sur” (Ceuta y Melilla): vallas, concertinas, cuchillas en las vallas, la militarización de las zonas aledañas, barcos y radares, provocan la muerte de miles de personas.  

• Porque el gobierno marroquí y el gobierno del estado español permiten las condiciones de explotación y alegalidad en la que muchas mujeres porteadoras trabajamos en Melilla y Ceuta y siendo sometidas a agresiones y violencia policial con total impunidad.  

• Porque seguimos siendo víctimas de identificaciones y redadas policiales racistas en la calle, paseando, de camino a nuestros trabajos o esperando el transporte público, lo que atenta contra nuestro derecho de libre circulación y nos pretende sancionar por usar los espacios públicos que también son nuestras. Porque estas identificaciones racistas están en la base de la xenofobia, dando la imagen de que somos peligrosas y por eso nos controlan. 

• Porque se producen devoluciones de personas migrantes o solicitantes de asilo por mera conveniencia administrativa, incluyendo menores, mujeres embarazadas, lactantes o víctimas de violencia sexual o trata, figuras supuestamente contempladas como  

• Porque rechazamos la existencia de los CIEs que viola derechos y libertades fundamentales. Porque nos detienen en estos centros sin haber cometido delito alguno, porque en ellos se producen agresiones, torturas, falta de atención médica, abusos sexuales y muertes que no se investigan. Porque no se garantizan nuestros derechos sexuales y reproductivos. Porque están retenidas mujeres víctimas de trata a las que ni si quiera se nos ha aplicado el protocolo de identificación en instancias policiales, fiscales y judiciales simples infracciones administrativas.  

¿Para qué hacemos huelga? 

Para que la lucha feminista no se instrumentalice para negarle derechos a algunas, para que se admita desde la visión global, internacionalista, interseccional y compleja que nuestro posicionamiento político como feministas supone. Para que haya un reconocimiento de las comunidades racializadas y de la diversidad étnica. 

• Para decidir sobre nuestro propio cuerpo y como lo cubrimos. Para que pensar una ciudad segura sea pensar una ciudad para todas, que tenga en cuenta la seguridad desde una perspectiva de género y no mediante estrategias restrictivas, incremento de la presencia de la policía y control en el acceso a los espacios públicos que no hace sino aumentar la percepción de inseguridad para la mayoría de las mujeres.  

Para que ejerzamos nuestra libertad de movimiento y de establecimiento dentro y fuera de Europa. Para que desaparezcan las leyes que limitan y gobiernan nuestra movilidad y el derecho de autodeterminación de nuestras propias vidas. Para fomentar la memoria histórica y reparación de las víctimas de racismo. 

• Para derogar de forma inmediata la Directiva Europea de Retorno, la derogación de la Ley de Extranjería y de todos los instrumentos jurídicos que impiden el legítimo derecho a migrar y el derecho a encontrar refugio en un territorio seguro.  

• Para hacer efectiva la garantía de la Ley de Asilo reconociendo como refugiadas a las mujeres que se encuentran fuera de su país de origen debido a un temor de persecución por motivos de género, considerando dicha persecución como una causa suficiente. Para que se nos reconozca el poder ejercer nuestro derecho a formular una solicitud de asilo independiente de nuestras parejas y a tener un estatuto jurídico independiente del de nuestros cónyuges.  

• Para hacernos visibles, para que se vea la presencia de las mujeres en los procesos migratorios y reconocernos como protagonistas y sujetos políticos en los procesos de movilidad humana. Para garantizar nuestra seguridad y vida libre de violencias en la ruta migratoria.  

• Para acabar con las desigualdades que imponen las fronteras y las políticas de los estados-nación que legitiman el dominio patriarcal de los recursos y las personas. Y así, garantizar a quien migra el acceso a derechos fundamentales como la sanidad pública, protección jurídica, acceso a bienes y recursos y a elegir sobre ellos. Para que desaparezcan las vallas y las medidas de control que convierten las fronteras en escenarios de guerra. 

• Para que el Estado español reconozca su responsabilidad al figurar entre los principales países de destino de las redes de tratal, tomando varias medidas, entre ellas la admisión, tramitación y declaración de solicitudes de asilo en el marco de la Convención de Ginebra y del artículo 59 bis de la Ley de Extranjería. 

• Para que cese la criminalización de las personas migrantes y de las luchas sociales antirracistas. 

• Para que se ponga fin a las devoluciones en caliente y los vuelos de deportación 

• Para que se cierren todos los Centros de Internamiento para Extranjeros, y con ello el desmantelamiento de todos los dispositivos que nos impiden salir de nuestros países y establecernos otros.  

http://hacialahuelgafeminista.org/
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sábado, 17 de febrero de 2018

#HaciaLaHuelgaFeminista por el control de nuestro Cuerpo



El control de nuestra vida sexual y reproductiva es un instrumento del patriarcado para tratar de someter los cuerpos y las vidas de las mujeres, lesbianas y trans. El derecho a decidir como un derecho de justicia social que defiende el feminismo, va abriendo puertas para que podamos expresar distintos proyectos de vida, nuevas formas de vivir la sexualidad, la maternidad, el cuerpo y la identidad. Los derechos sexuales y los reproductivos tienen que ver con el cuerpo y nuestra subjetividad, y con las condiciones sociales, culturales y económicas en las que vivimos. 


¿Por qué hacemos huelga? 

 • Porque no somos dueñas de nuestros cuerpos, nuestros deseos y se nos niega nuestro derecho a decidir. 

• Porque la jerarquía católica, el Estado, los poderes patriarcales económicos y políticos y la cultura machista (de nuestros amigos, padres, hermanos y vecinos), generan un contexto que niegan o limitan nuestras decisiones sobre cómo queremos vivir la sexualidad, nuestra corporalidad, la maternidad, nuestras vidas y relaciones. 

• Porque nuestros derechos sexuales y derechos reproductivos o no están reconocidos, o no están garantizados o están limitados y no son efectivos para todas las mujeres. 

• Porque la educación afectivo-sexual no está en el currículo escolar, aunque si existe de forma implícita y atraviesa todos los contenidos del sistema educativo. Es una educación que no está basada en el placer, sino en el miedo y en los tabúes. Es heteronormativa, centrada en la reproducción, coitocéntrica e invisibiliza la diversidad tanto de identidades como de sexualidades. 

• Porque se contemplan los cuerpos y nuestra sexualidad como objetos y no como sujetos de placer. Por tanto, se limita la expresión de nuestros deseos y nuestra erótica, tanto a la hora de relacionarnos con otras personas como con nosotras mismas (intimidad). 

• Porque el aborto sigue en el Código Penal, sin estar reconocido como un derecho a las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su maternidad. Las mujeres continuamos enfrentándonos a quienes nos criminalizan y culpabilizan por abortar. Además, no se respeta la autonomía de las mujeres jóvenes de 16 y 17 años (que siguen necesitando el permiso de sus padres/madres o tutores legales) y siguen existiendo muchos obstáculos para hacer efectivo este derecho, incluyendo que en la práctica no se realiza en la red sanitaria pública. 

• Porque las lesbianas, bisexuales y trans vivimos una situación de invisibilización, no reconocimiento social y de discriminación. Sigue rigiendo un modelo de familia tradicional nuclear y se nos dificulta el acceso a la reproducción asistida. 
Porque las mujeres jóvenes nos enfrentamos a múltiples obstáculos para decidir sobre nuestra maternidad y nuestros proyectos vitales. La situación de precariedad e inestabilidad creada por las condiciones laborales y las políticas neoliberales nos lo impide. Si seguimos dependiendo de nuestros padres/madres, si quedarte embarazada es un obstáculo en la vida profesional, si los contratos de trabajo no duran más de tres meses, si no existen suficientes escuelas infantiles públicas, la maternidad se convierte para muchas en un acto heroico y para otras en algo a lo que renunciar. Y cuando decidimos no ser madres, en muchas ocasiones nos vemos señaladas y cuestionadas. • Porque las mujeres migrantes en situación administrativa irregular no podemos acceder a la atención a la salud en el sistema sanitario público, o se nos dificulta incluso en los casos en que se suponía que lo teníamos garantizado, como durante el embarazo. 

• Porque nos imponen cuerpos imposibles y un canon estético con el que no nos identificamos: un cuerpo ni demasiado gordo ni demasiado delgado, que parezca libre pero no en exceso, que sea atlético y funcional para el sistema, que sea femenino, pero sin pasarse. Un cuerpo que anula nuestra diversidad de formas de ser y estar en el mundo y que nos genera mucho sufrimiento.  

• Porque se medicaliza y patologiza nuestro cuerpo, haciendo intervenciones médicas o farmacológicas innecesarias o excesivas, sin justificación. Se ven como problemas y no procesos naturales, la menstruación, la menopausia o la propia vejez. Y se somete al embarazo y al parto a violencia obstétrica. Y los malestares que aparecen como sufrimiento anímico o síntomas mal definidos sin causa orgánica demostrable, producto de la vida que llevamos, no se estudian ni atienden. Además, los prejuicios y estereotipos que muchas y muchos profesionales de la sanidad tienen sobre las mujeres migrantes, lesbianas, que ejercen la prostitución o transexuales, nos expulsa del sistema sanitario y por tanto de nuestro derecho a recibir una atención integral. 

¿Para qué hacemos huelga? 

 • Para ser dueñas de nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras decisiones. Para que el Estado garantice, la sociedad respete y la Iglesia no se meta. 

• Para exigir al Estado, a la jerarquía católica, a los poderes patriarcales económicos y políticos y a la cultura machista (de nuestros amigos, padres, hermanos y vecinos), que respeten nuestra autonomía y libertad para tomar decisiones sobre nuestra sexualidad, nuestra corporalidad y nuestros proyectos vitales. Queremos ser dueñas de nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestras vidas. 

• Para que nuestros derechos sexuales y derechos reproductivos estén reconocidos y sean efectivos para todas-todas-todas las mujeres, independientemente de nuestra edad, condición migrante e identidad sexual y de género. 

• Para poder desarrollar espacios de autonomía, placer y poder personal para sentirnos legitimadas en la expresión de emociones y deseos.   

• Para que la educación sea pública, laica y con currículos feministas donde se transversalice la perspectiva de género en todas las disciplinas. 

Para que la educación afectivo-sexual esté contemplada en el currículo escolar y sea integral, libre de estereotipos sexistas y lgtbifóbicos. Que nos eduque en la diversidad, muestre las diversas formas de vivir la sexualidad y las distintas corporalidades que existen, promoviendo el placer sexual y autoconocimiento de nuestros cuerpos. Una educación laica que informe, sin moralismos, sobre la importancia de la prevención de embarazos no deseados, las ITS y la violencia sexual. 

• Para que se reconozcan nuestros cuerpos y la sexualidad como sujetos de placer. Queremos poder expresar libremente nuestros deseos y nuestra erótica cuando nos relacionarnos con otras personas y también cuando nos damos placer a nosotras mismas. Todos los cuerpos y sexualidades son susceptibles de ser sujetos de deseo, ¡todos los cuerpos son eróticos!  

• Para que el aborto esté fuera del Código Penal y se reconozca como un derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su maternidad. Que se respete la autonomía de las mujeres de 16 y 17 años y se garantice su realización en la red sanitaria pública para todas-todas-todas las mujeres. ¡Aborto libre, seguro y gratuito! 

• Para que las lesbianas, bisexuales y trans y otras personas disidentes sexuales y/o de género podamos expresar libremente nuestra identidad y sexualidad, teniendo un pleno reconocimiento de nuestros derechos sexuales y reproductivos. Para que se asuman los diferentes modelos diferentes de familia y proyectos de vida que existen. Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida, se despatologice la transexualidad, ofreciendo garantías a quienes queramos hacer un proceso de tránsito y autonomía para construir nuestras identidades y sexualidades. 

• Para que las mujeres jóvenes podamos decidir sobre nuestra maternidad y nuestros proyectos vitales, y para eso se nos tiene que reconocer como sujetas, tienen que parar los recortes en servicios públicos y sociales, cesar las políticas neoliberales que nos precarizan, reconocer nuestros derechos laborales y crear redes de apoyo mutuo que nos permitan poner los cuidados y las actividades que sostienen la vida en el centro. 

• Para que las mujeres migrantes en situación administrativa irregular podamos acceder a la atención sanitaria pública para lo que se tiene que derogar el Real Decreto 16/2012, que lo impide. 

• Para que se reconozca la diversidad de cuerpos y de formas de ser y estar en el mundo. Nuestra condición étnica y de racialización, nuestros cuerpos son diversos a la hora de funcionar, nos gusta llevar el pelo y la ropa de muchas maneras, nos maquillamos si nos apetece y no nos dan vergüenza nuestras estrías. ¡Todos los cuerpos son deseables y deseados! Son tan diversos como nosotras. 

• Para que se contemple nuestra salud desde un enfoque integral que incluya la dimensión biológica, psicológica y social, de género y no desde una perspectiva únicamente medicalizada. Necesitamos disponer de la información necesaria para tomar decisiones sobre nuestro cuerpo, e impulsar la investigación médica desde un enfoque no androcéntrico, que ponga las necesidades de las mujeres entre sus objetivos; y que todas las mujeres podamos acceder a servicios de salud integral, de proximidad, independientemente de nuestra situación administrativa, nuestra edad, identidad de género o sexual. 
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viernes, 16 de febrero de 2018

Marruecos sigue negando derechos a sus mujeres, a pesar de algunos avances.



RABAT (Marruecos).- El Parlamento marroquí aprobó  la controvertida ley de lucha contra la violencia de genero que criminaliza por la primera vez en la historia del país el acoso sexual a las mujeres en la calle.
La agencia oficial MAP informó de que el texto 103-13 fue aprobado por la Cámara de Representantes (baja) del Parlamento marroquí con 168 votos a favor, 55 en contra y sin ninguna abstención.
Entre varias novedades, esta legislación estipula penas de prisión de una duración de hasta seis meses a las personas que cometen acoso sexual contra la mujer, y se duplica la sanción si el autor es compañero de trabajo de la víctima.
Asimismo, establece una multa que llega hasta 60,000 dirhams (unos 5,300 euros) para aquellas personas que lanzan insultos machistas contra la mujer.
Este proyecto de ley fue aprobado por el Consejo de Gobierno en marzo del 2016 y por la Cámara de Representantes, en una primera lectura, cuatro meses después, y luego por la Cámara de Consejeros (alta) a finales del mes pasado.
Durante su debate ante las dos cámaras del Parlamento marroquí, los diputados propusieron un total de 224 modificaciones, pero el Gobierno solo aceptó 28 de ellas.

Tras la aprobación de la nueva ley, la ministra marroquí de Solidaridad, Igualdad y Desarrollo social, Basima Hakaui, explicó ante los diputados que esta legislación incluye “definición de conceptos, disposiciones penales, medidas preventivas e iniciativas de protección” a las víctimas de la violencia de genero.
Asimismo, establece un mecanismo integrado de atención institucional y endurece las penas para los que cometen esa violencia, afirmó.
Una gran parte de las asociaciones marroquíes defensoras de la mujer, apoyadas por Human Rights Watch y Amnistía Internacional, habían calificado esta ley de “insuficiente” y lanzaron una campaña para sustituirla con una legislación más completa.

https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/el-parlamento-marroqui-aprueba-la-historica-ley-de-lucha-contra-violencia-genero/10004-3524164
https://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2018-02-14/parlamento-marroqui-aprueba-historica-ley-de-lucha-contra-violencia-de-genero_1441609/
https://elfarodeceuta.es/marruecos-ley-historica-acoso-sexual/
http://www.cronicaviva.com.pe/marruecos-parlamento-aprueba-historica-ley-de-lucha-contra-violencia-de-genero/
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#HaciaLaHuelgaFeminista contra las Violencias Machistas


Porque las violencias machistas son una forma de dominación; es intolerable que no podamos ser autónomas, dueñas de nuestras vidas, de nuestros cuerpos; que expresarnos o simplemente caminar por las calles nos produzca miedo. No estamos dispuestas a consentir ni una sola manifestación de violencia contra las mujeres. Y decimos BASTA a todas las violencias que sufrimos en todos los ámbitos y espacios de nuestras vidas: en el hogar, el trabajo, los espacios públicos: transporte, calles, plazas; con la pareja, la familia, el entorno laboral, la sociedad y las instituciones del Estado. 

¿Por qué hacemos huelga? 

• Porque nos faltan todas las mujeres que han sido asesinadas por el hecho de serlo, víctimas de feminicidio, y que cada día son más; porque 1000 mujeres han sido asesinadas por violencia machista en los últimos 14 años. 

● Porque miles de mujeres sufrimos malos tratos por parte de nuestras parejas o exparejas porque siguen creyéndose dueños nuestros.  

● Porque no existe protección ni reparación para nosotras, y no hay seguridad efectiva ni justicia para muchas de quienes denunciamos y además, la legislación vigente es ineficaz y no se aplica en su integridad, y los recursos para luchar contra estas violencias continúan siendo insuficientes.  

● Porque nos violan los hombres que se creen dueños de nuestros cuerpos y nos anulan como personas y para mostrar a otros hombres su masculinidad dominadora y violenta. 

● Porque no nos creen, porque cuando denunciamos que hemos sido agredidas se cuestiona nuestro testimonio, se nos juzga a las agredidas y no a los agresores, siendo incongruente que se nos empuje a vivir en alerta ante una agresión y cuando somos agredidas y denunciamos no nos crean. 

● Porque las mujeres migrantes en situación administrativa irregular estamos especialmente desprotegidas frente a la violencia sexual, ya que la denuncia puede suponer la apertura de un expediente sancionador de extranjería o la detención para la expulsión. Eso condiciona la posibilidad de buscar protección y justicia. Porque las condiciones laborales de las trabajadoras de hogar internas aumentan la impunidad de los agresores. 

● Porque no podemos ocupar el espacio público, los espacios de ocio, la noche, sin vivir experiencias de hostigamiento, acoso y agresiones sexuales por parte de hombres que creen que esos espacios son suyos, que quieren hacer de la calle, la noche, la diversión, un territorio masculino. 

Porque se usan las nuevas tecnologías para hostigar y agredir a las mujeres, ciberacoso que tiene momentos extremos y que se da con especial virulencia contra las mujeres que se declaran feministas. 

● Porque las violencias patriarcales nos afectan a las mujeres de forma diferente en función de nuestro estatus migratorio, nuestra edad, si somos racializadas, gitanas o payas; trans, hetero, lesbianas; si somos asalariadas o no, trabajadoras del hogar, prostitutas, si somos madres o no. Si negamos esa diversidad, invisibilizamos la especial crudeza con que las violencias afectan a algunas de nosotras. 

● Porque a las mujeres nos criminalizan por proteger a nuestras hijas e hijos de sus padres maltratadores. Nos vemos obligadas a seguir en permanente contacto con ellos y temiendo por el bienestar físico y psicológico de nuestras hijas e hijos, a través de un régimen de visitas que se concede atendiendo a la "justicia" para los adultos en lugar de al bienestar de las y los menores. 

● Porque somos víctimas de violencias institucionales, por ejemplo, a través del poder judicial y del sistema sanitario, responsables de errores que afectan a la vida de todas las mujeres. La falta de formación específica del personal judicial, policial y sanitario impide un tratamiento correcto de las violencias machistas y dificulta la protección y prevención y también la consecución de verdad, justicia y reparación. 

● Porque hay muchas mujeres privadas de libertad, desde las presas por delitos menores de supervivencia, por un sistema penal que es patriarcal y clasista, hasta las mujeres internadas en CIEs, privadas de libertad sin haber cometido delito alguno. 

● Porque la crueldad de las violencias machistas inunda las pantallas de nuestros móviles, televisores, ordenadores, construyéndonos como víctimas y abundando en un imaginario colectivo que normaliza las masculinidades violentas. 

● Porque la mayoría de los medios de comunicación realizan un tratamiento amarillista, lleno de morbo de los casos de violencia contra las mujeres, sin considerarnos como sujetos de derechos y sin asumir su responsabilidad en la lucha contra las violencias machistas. 

● Porque el Estado no asume la responsabilidad que le corresponde y permite, con su pasividad, con la impunidad y con los pocos recursos destinados, que se mantenga la trata de mujeres. 

¿Para qué hacemos huelga? 
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● Para que se considere la violencia machista como una cuestión que atañe a toda la sociedad, que tiene su raíz en un sistema patriarcal que organiza nuestras relaciones sociales. Por eso exigimos que se tengan en cuenta las diferentes causas y se visibilicen los distintos niveles y dimensiones de las violencias. Mientras esto no ocurra, nos seguirán matando. 

● Para que se promueva de manera efectiva una educación afectivo sexual que eduque a los niños contra unas masculinidades violentas, posesivas, dominantes, y a las niñas para desarrollar su individualidad y salir del marco del amor romántico. 
Para que se aplique de forma efectiva la legislación vigente y se dote de recursos suficientes la lucha contra la violencia por parte de la pareja o la expareja, pero también para que se amplíe la definición de violencia machista para abarcar a todas aquellas violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres. Exigimos protección, reparación y justicia.  

● Para que el rechazo a la violencia sexual vaya acompañado de cambios culturales, en las ideas, actitudes, relaciones y en el imaginario colectivo que nos devuelva nuestra condición de sujetas de derechos y dueñas de nuestros cuerpos, a la vez que dispongamos de recursos para la prevención, la justicia y reparación de las mujeres víctimas de violencia sexual 

● Para que dejemos, como sociedad, de naturalizar las violencias sexuales o, peor, de responsabilizar a quienes somos agredidas en lugar de a quienes agreden. 

● Para que a las mujeres migrantes en situación administrativa irregular se nos garantice seguridad jurídica y protección cuando denunciamos una violencia sexual, lo que requiere modificar la ley de extranjería. 

● Para ocupar el espacio público, de ocio y la noche sin temor a ser acosadas, como espacios de disfrute, encuentro y diversión.  

● Para que las redes sean un espacio libre y seguro para las mujeres, en el que podamos verter nuestras opiniones, formas de vida e imágenes sin ser acosadas, hostigadas o agredidas porque el espacio virtual, como espacio público, también es nuestro. 

● Para que todas las mujeres, sin discriminación de ningún tipo, tengamos derechos y justicia social; para que en todas las acciones contra las violencias machistas se tenga en cuenta la diversidad de circunstancias y condiciones de las mujeres y la intersección de opresiones que vivimos. 

● Para que se tenga en cuenta el bienestar de las y los menores de edad frente a los deseos de los padres maltratadores, así como la seguridad de las mujeres en los casos de separación y establecimiento de régimen de visitas 

● Para que las juezas y jueces, así como todo el personal relacionado con la administración de justicia y de atención a la salud, reciban formación específica con perspectiva de género y LGTBIQ+ garantizando así la atención a nuestros derechos; para que haya criterios claros de actuación para proteger a las mujeres y sus hijas e hijos de sus agresores. 

● Para conseguir cambios en un sistema penal patriarcal, clasista y racista y que priva de libertad a una gran cantidad de mujeres y para que se cierren los CIEs porque ningún ser humano es ilegal.  

• Para que los medios y las y los profesionales que en ellos trabajan se hagan cargo del impacto que tienen en la opinión pública. 

● Para que los medios de comunicación traten los temas de violencias machistas con rigurosidad, tratando a las mujeres y sus derechos como sujetos, no victimizando ni empatizando con el agresor

Para que se persiga de forma eficaz la trata con fines de explotación sexual, pero, sobre todo, se otorgue la protección que nuestra regulación en teoría contempla a las mujeres que se encuentran en esa situación, dejando de poner por delante la “lucha contra la inmigración irregular” en lugar de la protección de los derechos humanos de las mujeres. 

● Para tener una vida libre de violencia y construir un mundo en el que vivir sin miedo a ser asesinada, violada, explotada, acosada, perseguida por pretender vivir libremente o defendernos de agresiones: es urgente erradicar las violencias para poder elegir la vida que queremos vivir. 
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jueves, 15 de febrero de 2018

#HaciaLaHuelgaFeminista



Venimos de lejos, tenemos una larga historia feminista, y un recorrido de muchos 8 de marzo tomando la calle, la plaza, la palabra con el propósito de subvertir el orden del mundo y el discurso heteropatriarcal, racista y neoliberal.  

Al grito de “ni una menos, vivas nos queremos” que lanzaron las feministas argentinas se llevó a cabo la primera huelga global de mujeres de trabajo productivo y reproductivo el 8 de marzo de 2017. Millones de mujeres de 70 países, desde Argentina a Polonia, desde Turquía a Estados Unidos, desde Brasil a Italia pasando por nuestras tierras, nos contagiamos y ocupamos las calles para hacer visibles nuestros trabajos, nuestras demandas y nuestros cuerpos. 

Porque en los últimos años desde el movimiento feminista intergeneracional, creciente en número y en energía, impulsamos y desarrollamos propuestas e ideas para pensar en otras vidas y otro mundo. Somos miles, millones, las mujeres dispuestas a conseguirlo, y vamos a por todas.  

En 2018 queremos llegar más lejos y visibilizar con una huelga más amplia de la de 2017 nuestra fuerza, nuestra rabia y dolor y a la vez nuestra alegría compartida de sabernos fuertes. Queremos que nadie pueda mirar a otro lado frente a nuestras propuestas y nuestra centralidad en el mundo. 

Por eso la Comisión 8 Marzo del movimiento feminista nos convocamos a una huelga feminista. Es una huelga que va más más allá de lo que se identifica como paro laboral porque la participación de las mujeres es nuclear en todas las esferas de la vida, y la huelga tiene que alcanzar también otros trabajos y espacios: el de los cuidados, el consumo, la vida estudiantil y asociativa.  

Una huelga de mujeres en la que podremos reflexionar colectivamente qué pueden hacer todos y cada uno de los hombres para cambiar una situación sobre la que se deberían haber manifestado ya contrarios a ella. 

Practicamos un feminismo interseccional porque sabemos que estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al patriarcado, el trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, el ejercicio de nuestros derechos, la formación y la participación ciudadana, por las diferencias que atravesamos alguna de nosotras según la procedencia, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y habilidades. Pero la huelga es de todas, hay un hueco para todas y cada una de nosotras en nuestra huelga feminista del 8M. 

Nos convocamos todas, como hicieron nuestras antecesoras, para quebrantar los privilegios de una sociedad patriarcal y capitalista, racista y heteronormativa. Nos convocamos todas a esta huelga que tiene sus antecedentes en la tragedia que supuso para nuestras hermanas que fueron asesinadas, quemadas, acusadas de “brujas”, para perpetuar el control del modelo social y económico masculino, que se sentía amenazado.  

El nuestro es un grito global, transfronterizo y transcultural. Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medio ambiente, y que propone otras vidas y otro mundo radicalmente distinto. Formamos parte de las luchas contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria, y la laicidad, contra el extractivismo y los tratados de libre comercio, la explotación y muchas otras luchas colectivas. Unidas por otra forma de entender y organizar la vida, la economía y las relaciones. Porque somos antimilitaristas y estamos contra las guerras, y las fronteras, contra los Estados autoritarios y represores que imponen leyes mordaza y criminalizan la protesta y la resistencia feminista. Unidas a las mujeres que defienden los derechos humanos y la tierra, arriesgando sus vidas. 

Formamos parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones. Queremos ocupar el espacio público, reapropiarnos de la decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans y preservar el planeta en el que vivimos. 

Y por eso el 8M pararemos nuestro consumo, el trabajo doméstico y los cuidados, el trabajo remunerado y nuestros estudios, para demostrar que sin nosotras no se produce, y sin nosotras no se reproduce.  

Esto ni empieza ni acaba el 8 de marzo. El proceso empieza mucho antes del día de la huelga, haciendo reuniones, construyendo propuestas, tejiendo redes, poniendo en marcha procesos de contagio... y culminará el día 8 con una huelga en la que visibilizaremos nuestras denuncias y exigencias en todos los espacios, tomando las calles en pueblos y ciudades. 

El documento que presentamos es fruto de ese saber colectivo feminista que vamos tejiendo al compartir las calles, el intercambio de experiencias, saberes y prácticas de resistencia individual y colectiva frente a las distintas formas en que se manifiesta el patriarcado. 

Es un documento de propuesta y de acción para el proceso de la huelga feminista. Tiene dos partes.  En la primera explicamos el por qué y el para qué hacemos huelga en relación a algunos ejes temáticos que hemos querido resaltar, en torno a los que se articulan las propuestas, las acciones y el discurso para la huelga. No están todos, pero es una forma de empezar. Cada una puede tener más motivos a sumar a los que aquí apuntamos. 

En la segunda parte apuntamos algunas ideas sobre cómo hacer la huelga de cuidados, consumo, laboral y estudiantil: La huelga feminista 

Somos muchas, pero seremos más porque: si paramos todas paramos todo. 

El 8 de marzo puede ser un gran día en esta revolución que hemos puesto en marcha ¡la revolución feminista! 

Madrid, diciembre 2017 Comisión 8 de marzo del movimiento feminista 







http://hacialahuelgafeminista.org/
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miércoles, 14 de febrero de 2018

Autoestima y Género. La autoestima 5/9



La autoestima es el conjunto de experiencias subjetivas y de prácticas de vida que cada persona experimenta y realiza sobre sí misma. En la dimensión subjetiva intelectual, la autoestima está conformada por los Pensamientos, los conocimientos, las intuiciones, las dudas, las elucubraciones y las creencias acerca de una misma, pero también por las interpretaciones que elaboramos sobre lo que nos sucede, lo que nos pasa y lo que hacemos que suceda. Es una conciencia del Yo en el mundo y, por ende, es también una visión del mundo y de la vida. Y en la dimensión subjetiva afectiva, la autoestima contiene las emociones, los afectos y los deseos fundamentales sentidos sobre una misma sobre la propia historia, los acontecimientos que nos marcan, las experiencias vividas y también las fantaseadas, imaginadas y soñadas.
Como la subjetividad es un todo complejo articulado, lo que en realidad constituye la autoestima son percepciones, pensamientos y creencias ligados a deseos, emociones y afectos. ¿Qué nos enoja o entristece de nosotras mismas? ¿Qué nos enternece y conmueve, y qué nos moviliza para damos apoyo? ¿Qué tanto conocemos nuestras necesidades más urgentes, y cómo reaccionamos ante ellas? ¿Por qué posponemos lo que más necesitamos o qué nos hace anticipar a la necesidad misma? ¿Dónde radica el goce de ser? ¿Qué nos hace sentir vulnerables? ¿En qué reducto anidan el desánimo, el abandono y el desaliento? ¿En qué signos depositamos nuestra confianza? ¿Qué valoramos de nuestra persona?
Como experiencia subjetiva, la autoestima puede ser consciente, pero es, sobre todo, inconsciente. El deseo está allí y empuja la experiencia como lo más entrañable e imprescindible, sin importar nuestras propias objeciones, o bien las objeciones triunfan y eluden el deseo.
Nuestra creatividad, lo que hacemos y creamos con nuestro cuerpo, con nuestras ideas y pasiones, y lo que inventamos al vivir, son autoestima en acto y de facto. La autoestima es memoria y olvido de lo que hemos sido y de quién hemos sido. Somos devenir y, salvo el instante del presente, todo en nosotras está en el pasado y en el porvenir. La identidad con una misma es el hilo finísimo que le da sentido a nuestra vida como existencia continua en el tiempo. El Yo ha sido y antes fue; al principio de nuestras vidas inició su transcurrir. Todo lo que hemos sido está en nuestro cuerpo, en nuestra subjetividad; algo de cada una está en el mundo, está en los otros. La autoestima es síntesis del tiempo y conexión con otras y otros. Saber que provenimos de madre y padre, de qué madre y de qué padre, es un hecho de conciencia y de ubicación en la historia. Pero saber que somos nacidas de mujer`, de una mujer, de ella, es el hecho nodal de la filiación y la identidad, ambas fundidas en una sola dimensión de la autoestima: nuestro lugar en la genealogía materna.

Como práctica de vida, la autoestima es la manera en que vivimos y convivimos, y también en la que experimentamos nuestra existencia, nuestra corporalidad, nuestras formas de reaccionar y de relacionamos; están ahí la conmoción de los otros en nuestra intimidad, nuestra proyección y la incidencia de nuestros haceres en el mundo. La autoestima es nuestros lenguajes inscritos en nuestro cuerpo y en los espacios que, amueblamos de recuerdos o de signos y enseres, de anhelos y deseos. Los silencios vitales que se producen cuando no hacemos, y también con nuestros haceres y quehaceres, concretan nuestra autoestima. Nuestros modos de vida y nuestras maneras y estilos de vivir son la materialización concreta de nuestra autoestima, aunque, en síntesis, la autoestima sea significativamente elocuente en nuestra manera de ser.

De manera más puntual, la autoestima significa la estima del Yo. ¿En qué grado y de qué manera se experimenta esta estima ¿Prevalecen en nosotras afanes de autocuidado, ganas de hacer cosas para nosotras mismas, pensamientos apegados a una visión profunda y concienzuda sobre nuestra vida, actitudes y comportamientos afines? ¿Son nuestras las explicaciones complejas y basadas en nuestro saber y en nuestra autoridad? ¿Qué entramado afectivo constituye o da una entre amores, odios, envidias y gratitudes hacia sí misma? ¿Qué esperamos cada una de sí misma y qué de las otras y los otros en cuanto a nuestra propia realización? ¿Del lado de quién estamos en las tensiones por la vida que nos incumben? ¿Somos justas con nosotras mismas?

La autoestima, como amor a sí misma y como amor propio, es el respeto a una misma, la capacidad de recabar para sí misma todo lo bueno, y de cuidar vitalmente el propio Yo en su integralidad corpóreo- subjetiva, como ser-en-el -mundo, como -mujeren-el-mundo con su territorialidad, su incidencia y su horizonte. Es decir, la autoestima tiene como definición una conciencia, una identidad de género y un sentido propio de la vida.

La autoestima es, de hecho, una experiencia subjetiva y práctica filosófica asentada en una ética. ¿Sentimos empatía hacia nosotras y somos capaces de valorarnos aunque no encajemos con el simbólico prevaleciente en el mundo? ¿Somos capaces de hurgar donde sea para encontrar con quienes sí encajamos y vinculamos para sentirlo? ¿Tenemos juicios propios y valores surgidos de nuestra experiencia o nos regimos por los valores vigentes y los juicios de las otras y los otros?

¿Decidimos los hitos sustantivos de nuestra vida cotidiana y de nuestra existencia? ¿Velamos por nuestras libertades y por nuestro bienestar? Como no es posible responder siempre de manera afirmativa a la apuesta por el Yo implícita en la ética de la autoestima, Y como lo que vivimos no impacta de manera homogénea la mentalidad y la experiencia vivida, la pregunta se refiere a las claves nodales de la autoestima y al estado de la autoestima.
Asumimos que la autoestima es contradictoria y diversa, cambiante Y dinámica, y que en la vida hay peores momentos y épocas refulgentes. Pero decidimos que es posible para las mujeres lograr una cohesión importante y una correspondencia entre la filosofía del Yo y la práctica de vida. Esta concordancia se manifiesta como fortaleza, solidez y firmeza de la autoestima y se da cuando integramos. en acto, desde una visión propia, la subjetividad y la corporalidad, la afectividad, el eros, la razón y el saber. Al hacerlo afirmamos nuestra existencia.
La autoestima es, consecuentemente, una experiencia ética de fidelidad a una misma: una experiencia que fluye y se transforma en permanencia. Simboliza la máxima transgresión del orden hegemónico que prohibe tal autoestima a las mujeres en rango de tabú. Construir la autoestima es vivir, de hecho, bajo las pautas éticas del paradigma feminista, es ser libre. La política feminista plantea como aspiración a que, además de ser libres, las mujeres vivamos en libertad.

https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/marcela_lagarde/autoestima.pdf
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martes, 13 de febrero de 2018

Cuidado con la reacción al #MeToo. Enmascara mentiras feas sobre las mujeres


La reacción en contra de #MeToo está cobrando fuerza, con un  coro de voces que  expresan su preocupación por las "reacciones exageradas" a las transgresiones "menores" y citan amenazas a la libertad sexual.

El movimiento #MeToo ha lanzado un tsunami de discusión y concienciación sobre el abuso y acoso sexual sistémico en el lugar de trabajo, basándose en décadas de activismo por parte de los movimientos feministas y sindicales.

La reacción se basa en dos afirmaciones: Primero, los hombres buenos pueden ser castigados inmerecidamente por su comportamiento, ya que la imparcialidad y el debido proceso se descartan en las prisas por aparecer en el "lado correcto" del acoso sexual. En segundo lugar, esto está eliminando toda la "diversión" de la interacción hombre-mujer.

Encuentro estos reclamos exasperantemente incorrectos.

El espectro de muchos hombres inocentes  acusados ​​de acoso sexual menor , la pérdida de sus trabajos y ser tildados de depredadores sexuales es extraordinariamente poco probable. Y enmascara un mensaje subyacente de que las mujeres deberían aguantarse tocamientos, soportar comentarios ofensivos e incluso tener relaciones sexuales no deseadas, todo para evitar herir a los tipos buenos. Esta idea se basa en un estereotipo pernicioso: que las mujeres mienten sobre el sexo consensual tan a menudo que la sociedad tiene que inventar formas de garantizar que los hombres inocentes estén debidamente protegidos.

Por ejemplo, muchos países, incluida mi Sudáfrica natal, hasta hace muy poco tenían versiones de la regla de precaución. Esto requiere que los jueces adopten un enfoque prudente ante la evidencia de ciertos testigos sobre la base de que son inherentemente poco confiables y no deben creerse sin corroboración. La regla se usó con mayor frecuencia contra las víctimas de violación, un crimen que afecta desproporcionadamente a las mujeres, es perpetrada desproporcionadamente por hombres, y la mayoría de las veces ocurre sin testigos. Socavar la credibilidad de las mujeres contribuye a la baja tasa de enjuiciamiento y condena en casos de violación en todo el mundo.
Si bien es difícil cuantificar la tasa de denuncias falsas de cualquier delito, las  investigaciones  en los EE. UU., El Reino Unido, Nueva Zelanda y Canadá arrojan informes falsos de violación en aproximadamente ocho por ciento. La  investigación de Human Rights Watch ha descubierto que el estigma en torno a la violencia sexual crea un fuerte desincentivo para quejarse, lo que confirma  otras investigaciones  que muestran que la violación es un delito muy poco reportado. Nuestra  investigación en numerosos países  muestra cómo  el descredito a las víctimas de violencia sexual, y acoso sexual en el lugar de trabajo, ha provocado que sus quejas sean ignoradas, rechazadas o no investigadas.

El momento #MeToo es una respuesta directa a un sistema que ha castigado a las víctimas, en lugar de a los perpetradores,en busca de un avance.  La respuesta a las preocupaciones sobre la equidad y la proporcionalidad de las sanciones no debe ser desacreditar a las víctimas o socavar sus quejas sobre el lenguaje ofensivo, el contacto inapropiado y el acoso; sino garantizar que tengamos procesos justos para evaluar las alegaciones y sus respuestas. Esto implicaría que los lugares de trabajo deberían implementar procedimientos justos y transparentes para recibir, investigar y responder a las acusaciones de acoso sexual.

El segundo argumento es particularmente irritante ya que, una vez más, se basa en estereotipos de mujeres (especialmente feministas) como incapaces de tomar una broma o distinguir entre un hombre que comete un error de juicio y un delincuente depredador / en serie( que no nos gusta  el sexo casual sin ataduras, los flirteos inofensivos, o un poco de "diversión" por la fotocopiadora).

Pero el movimiento #MeToo no se trata de sexo. Se trata del sistema implícito de poder en el lugar de trabajo: quién lo tiene, quién lo ejerce y quién sufre por falta de poder. Se trata de mostrar cómo este desequilibrio de poder empuja a las mujeres fuera del lugar de trabajo, socava su progresión profesional y les impide competir en pie de igualdad por trabajos, promociones y capacitación. Los hombres no tienen el derecho inherente de flirtear, besar o tocar a sus compañeros de trabajo. Las mujeres (y supongo que muchos hombres) generalmente no van al trabajo para participar en juegos previos sexuales, y ciertamente no van a ser hostigadas, amenazadas o victimizadas.

Afortunadamente, el movimiento #MeToo y las redes sociales han enfocado duramente el hostigamiento sexual generalizado y deprimente en muchos sectores, y también están ayudando a crear el espacio para que las mujeres determinen cómo y cuándo ocurren los encuentros sexuales.
 Traducido del articulo de Liesl Gerntholtz


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lunes, 12 de febrero de 2018

Autoestima y Género. El empoderamiento 4/9



La diferencia entre las visiones tradicionalistas y la visión feminista de la autoestima, además de ser filosófica, es política y ética. El objetivo de la política feminista a favor de la autoestima de las mujeres es lograr que los cambios que propugnamos en el mundo correspondan con cambios internos en la subjetividad y esto potencie la incidencia de las mujeres en su propia vida. Se trata de ir siendo, aquí y ahora, las mujeres que queremos ser.
Al relacionar la autoestima con las condiciones objetivas y subjetivas de existencia, y con los modos de vida, se cimenta una base tangible de la autoestima. Lo fundamental desde la Perspectiva feminista es que fortalecer la autoestima consiste en lograr el empoderamiento personal y colectivo de las mujeres, y en potenciar nuestra capacidad democratizadora en el mundo.
Un Objetivo de las agendas políticas de mujeres de todo el mundo que actúan a favor de diversas causas, es lograr el empoderamiento de las mujeres al modificar las pautas políticas que coartan la vida personal y colectiva al crear condiciones para eliminar los poderes personales y sociales que oprimen a las mujeres. El empoderamiento se concreta, al mismo tiempo, al lograr que cada mujer consolide los poderes personales que ya tiene, y cada día se haga de más poderes vitales y los conecte de manera integral.
Empoderada, cada mujer es la primera satisfactora de sus necesidades y defensora de sus intereses, y la principal promotora de su sentido de la vida, de su desarrollo y enriquecimiento vital, de sus libertades y de su placer.
En la perspectiva feminista, la relación entre cada mujer y las mujeres es fundamental: la mejoría de las condiciones de vida sólo puede lograrse socialmente, y los derechos de las mujeres sólo son derechos si son reconocidos como tales. Por eso tener derechos individuales como mujeres depende de los derechos de género y pasa por la autoestima de género y la identificación con las otras mujeres en dos sentidos: la aceptación de pertenecer al mismo género, de compartir la especificidad o diferencia sexual y la aceptación y el reconocimiento de las otras mujeres como merecedoras de los mismos derechos y las mismas libertades a las que aspiramos. Ambos sentidos son esenciales en la sororidad como conciencia de género y experiencia política, para ir en el camino del género, con las otras mujeres, las más semejantes entre todos los seres vivientes y con quienes es factible coincidir en el sentido de alternativas nodales. Al quedar colocadas en el mismo compartimento, las mujeres compartimos con las otras mujeres un sendero por asignación política patriarcal. Sin embargo, la sororidad implica una decisión y una elección. Hemos decidido que para salir de ese compartimento vamos juntas y nos elegimos como legítimas equivalentes

https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/marcela_lagarde/autoestima.pdf
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domingo, 11 de febrero de 2018

11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia




El 22 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 70/212 decide proclamar el 11 de febrero de cada año Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. 




Según la Organización de las Naciones Unidas :
La brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) persiste desde hace años en todo el mundo. A pesar de que la participación de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, están todavía insuficientemente representadas en estos campos.

La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluidos en la Agenda 2030. En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Desafortunadamente, ellas siguen enfrentándose a barreras que les impiden participar plenamente en esta disciplina. De acuerdo con un estudio realizado en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.


Es por eso que tiene mucha importancia el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.


Desde aquí venimos apoyando estos criterios difundiendo los aportes de las mujeres en la ciencia tan olvidados e invisibilizados sumando al objetivo 5 de los ODS .

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¿Qué es la huelga feminista?






¿Qué es la huelga feminista?


MANIFIESTO 8M 
JUNTAS SOMOS MÁS. Cada 8 de Marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas  y sindicalistas. Las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron al colonialismo y las que fueron parte las luchas anti-imperialistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando.


La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa. 

Hoy, 8 de Marzo, las mujeres de todo el mundo estamos convocadas a la HUELGA FEMINISTA.


Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y estamos racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! ante todas las violencias que nos atraviesan.

¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.

¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad.
¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.
¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!

Somos las que reproducen la vida. El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas.
Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas.

No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.
Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.
¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.
Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. La precariedad se agrava para muchas de nosotras por tener mayor edad, migradas, racializadas, por tener diversidad funcional o una imagen alejada de la normatividad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida:  el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.

Exigimos también las pensiones que nos hemos ganado. No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos  por  la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.
Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad . Por eso, apostamos decididamente por la soberanía alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.
Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!
Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!

La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.

Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que  la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!


¡VIVAN LA HUELGA DE CUIDADOS, DE CONSUMO, LABORAL Y EDUCATIVA!

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