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lunes, 31 de agosto de 2020

La relevancia de los cuidados para el desarrollo sostenible y el bienestar en América Latina y el Caribe 2/2


América Latina y el Caribe se encuentra en plena transición demográfica que conlleva un proceso de envejecimiento de nuestra población, habiendo países como Cuba, Argentina, Chile  y  Uruguay  que  están  en  una  fase  avanzada.  Para  el  período 2020-2025 en curso se proyecta que la población dependiente (menores de 15 y mayores de 65 años) crecerá más que la población en edad de trabajar (de 15 a 64 años), lo que indica el fin del bono demográfico en la región.

El  progresivo  ingreso  de  las  mujeres  al  mercado  laboral  ocurre  como  producto  de  los  procesos  emancipatorios  y  de  cambio  cultural,  así  como  también  de  la  búsqueda  de  estrategias  de  supervivencia  económica  en  contextos  de  crisis. Además, se verifican cambios en la composición de hogares y diversificación de patrones familiares, con una proporción  cada  vez  mayor  de  mujeres  económicamente  responsables de sus hogares, por un lado, y un aumento de los flujos migratorios que impacta en las cadenas globales de cuidados por otro. Por lo tanto, el modelo del “hombre ganador de pan” (único proveedor del ingreso económico de  los  hogares)  y  “mujer  cuidadora”,  tal  y  como  se  contemplaba en la división sexual del trabajo, no sólo deja de ser representativo de las estructuras familiares, sino que no  es  sostenible  frente  a  las  realidades  socioeconómicas  de los países de la región.

Las  implicancias  de  esta  situación  se  reflejan,  entre  otros  elementos, en una importante brecha de género en las tasas de  actividad  de  mujeres  y  hombres  que,  aunque  se  han  acortado en los últimos años, sigue siendo muy importante. Si bien desde principios de los años 90 la tasa de actividad femenina promedio en América Latina y el Caribe (ALC) ha pasado del 41% al 52% en 2018, aún se mantiene 25 puntos por  debajo  de  la  tasa  de  actividad  masculina9.  Además  de  ser  insuficientes,  los  avances  logrados  podrían  estar  amenazados  por  las  consecuencias  económicas  que  ha  tenido la pandemia y la pérdida de empleos asociada a ella.9 CEPAL-OIT (2019). Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe: Evolución y perspectivas de la participación laboral femenina en América Latina. 


La mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral ha tenido como contrapartida el que las mujeres se han vuelto más pobres en términos de tiempo: mientras incrementan su tiempo de trabajo remunerado, la carga de cuidados en sus hogares no disminuye. En ausencia de prácticas de corresponsabilidad, se mantiene la brecha en el tiempo que mujeres y hombres dedican al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado10. De hecho, en la región, las mujeres todavía dedican más del triple de tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres11. Estas diferencias son incluso mayores para las mujeres de menores ingresos, las denominadas “mujeres de los pisos pegajosos”, quienes dedican en promedio 46 horas semanales al trabajo no remunerado, frente a las mujeres de los denominados “techos de cristal”, con mayores ingresos, que dedican en promedio 33 horas semanales


La sobrecarga del trabajo de cuidados no remunerado y la pobreza  de  tiempo  de  las  mujeres  impiden  la  igualdad  de  oportunidades, derechos y resultados frente a los hombres, en relación con la participación no sólo en el mercado laboral, sino  también  en  la  participación  social  y  política  y  en  el  disfrute de tiempo libre. En definitiva, la sobrecarga de este tipo de trabajo sobre las mujeres limita sus oportunidades y  se  erige  como  un  obstáculo  para  su  empoderamiento  económico  y  para  el  disfrute  de  sus  derechos  en  igualdad  de condiciones con los hombres.13    ONU Mujeres (2018). Reconocer, redistribuir y reducir el trabajo de cuidados: experiencias inspiradoras en América Latina y el Caribe. 

Los cambios precedentes hacen imperativa una revisión del actual contrato social que incorpore a las políticas de  cuidados  como  el  cuarto  pilar  del  bienestar,  de  manera  que  se  comiencen  a  crear  las  condiciones  materiales, institucionales y simbólicas para romper con la división sexual tradicional del trabajo y se construya una  nueva,  acorde  con  las  demandas  de  sociedades  justas y sostenible


 9-CEPAL-OIT (2019). Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe: Evolución y perspectivas de la participación laboral femenina en América Latina. https://repositorio.cepal.org/handle/11362/44916
10   ONU MUJERES (2018). Reconocer, redistribuir y reducir el trabajo de cuidados. Prácticas inspiradoras en América Latina y el Caribe https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2018/
11/estudio-reconocer-redistribuir-y-reducir-el-trabajo-de-cuidados11ONU Mujeres (2017). El Progreso de las Mujeres en América Latin y el Caribe. https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2016/

12/el-progreso-de-las-mujeres-america-latina-y-el-caribe-201712    Para  una  descripción  completa  de  los  escenarios  de  empoderamiento  económico  de  las  mujeres  (Techos  de  Cristal,  escaleras  rotas  y  pisos pegajosos), ver: ONU Mujeres (2017). El Progreso de las Mujeres en América Latina y el Caribe. https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2016/12/el-progreso-de-las-mujeres-america-latina-y-el-caribe


https://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20americas/documentos/publicaciones/2020/08/final%20brief/es_cuidados%20covid.pdf?la=es&vs=2947

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