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jueves, 20 de julio de 2017

¿QUÉ ES EL ACOSO POR RAZÓN DE SEXO? 2/9


Constituye acoso por razón de sexo cualquier comportamiento realizado en función del sexo de una persona, con el propósito o el efecto de atentar contra su dignidad y de crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.  Ley de Igualdad 2007 (artículo 7.2).

Además, en España la Ley de Igualdad reconoce como discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad. Ley de Igualdad 2007 (artículo 8). La discriminación directa por razón de sexo está explícitamente prohibida por la Constitución y por el marco jurídico europeo

http://www.upm.es/sfs/Rectorado/Gabinete%20del%20Rector/Notas%20de%20Prensa/2015/11/documentos/GUIA_AcosoDiscriminacion.pdf
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martes, 18 de julio de 2017

¿QUÉ ES EL ACOSO SEXUAL? 1/9



Se considera acoso sexual cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.   Ley de Igualdad 2007 (artículo 7.1)

El acoso sexual ambiental se da cuando un entorno laboral o académico es intimidatorio, hostil o humillante para la víctima, cuando se aprecia una conexión directa entre el requerimiento sexual y una posible consecuencia evidente en términos laborales o académicos (como un ascenso, un suspenso, etc. ).

El chantaje sexual (o quid pro quo) se considera la forma más grave de acoso sexual. Se da cuando una persona en un puesto superior, o cuyas decisiones puedan afectar al trabajo o estudios de otra persona, hace uso de la resistencia o el sometimiento de la persona acosada a sus proposiciones sexuales para fundamentar decisiones que repercuten sobre cualquier aspecto de la vida académica o laboral, por ejemplo,  condiciones salariales, renovación de contrato, promoción, etc.


http://www.upm.es/sfs/Rectorado/Gabinete%20del%20Rector/Notas%20de%20Prensa/2015/11/documentos/GUIA_AcosoDiscriminacion.pdf
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domingo, 16 de julio de 2017

Marcela Lagarde "Las bienamadas" -




Escuchar a Marcela Lagarde y de los Ríos maestra amiga es siempre  de plena actualidad y necesario por eso difundimos esta preciosa charla organizada por Erlantza Berdintasun y ofrecida en Torrezabal Kultur Etxea gracias al Ayuntamiento de Galdakao.

Nos habla de Sor Juana Ines de la Cruz , de las madresesposas, de las monjas ... de todos esos conceptos  que ha estudiado y sobre los que ha reflexionado y todas debemos reflexionar.
Nos cita, como siempre, a grandes maestras de las que seguir aprendiendo .
Nos habla de su emoción al ver escrito en euskera la palabra sororidad ...
No perdérsela 





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viernes, 14 de julio de 2017

La traición


Con la punta de la aguja - Julieta Paredes Carvajal


La traición parece ser una señora que se dedica a lastimar a las personas y romper las confianzas en la vida y en la lucha. Pero en realidad es una relación dolorosa entre personas, en la que unas son las que confían y depositan hasta la vida en esa confianza; pero a otras les es indiferente, no les importa esa confianza, y por eso la pueden traicionar.

La traición política, la traición en el amor, la traición en la amistad son relaciones que me inspiran a la reflexión. El modelo para la traición es machista; los hombres inteligentes pueden engañar y traicionar a las mujeres que son las tontas. Es un patrón instaurado. Hasta se atreven a decir que no es muy grave si traicionan a una mujer porque ellas están acostumbradas a que se les traicione.

Por lo tanto, traicionar a un movimiento político tampoco es algo muy grave. Siempre es así, dicen; cada quien tiene sus intereses y los cuida, pues el cuerpo es mío, solamente mío, y las decisiones que tome nadie puede cuestionarlas... la sacra autonomía individualista, burguesa y despolitizada.

La traición es la misma, pues quien traiciona en la cama, traiciona en política, se traiciona a sí misma y traiciona en la lucha; pues la persona es una sola, no se puede ser de una manera para una cosa y de otra para otra. El patrón traición funciona siempre. Primero mis intereses, luego el de los demás.

Por eso, como feministas comunitarias planteamos la coherencia en la ética revolucionaria cuando hablamos de las relaciones machistas que nutren el sistema patriarcal. La traición es una forma de conducta machista, que pone el plus de la adrenalina que hace morbosa la relación con la persona o con el movimiento traicionados: “el gustito de poner cuernos”, que, como revolucionarias, no podemos sino denunciar y asquearnos de esas conductas y las conductas cómplices.

El feminismo comunitario no plantea que las personas seamos puras y que nunca podemos ser contradictorias; pero una cosa es tener contradicciones, y otra es la traición a una lucha, pues en la traición se hace escarnio de la confianza, se burla de la lucha y la militancia, y se debilita la unidad contra el sistema.

El sistema patriarcal promueve la traición, es uno de sus instrumentos. Mejor dicho, es su favorito, pues no necesita atacar desde afuera, corroe y pudre desde adentro, y el hedor transciende a la historia y nos debilita. ¿Puede un traidor reivindicarse? Puede que sí, más seguro, quién sabe. El cineasta Jorge Sanjinés diría: “que baile danzanti”.

http://www.la-razon.com/index.php?_url=/opinion/columnistas/traicion_0_2516148363.html
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miércoles, 12 de julio de 2017

Estrategias y herramientas para el empoderamiento de las mujeres



“Estrategias y herramientas para el empoderamiento de las mujeres”

A cargo de:
Marcela Lagarde, Doctora en Antropología y escritora feminista.
Amelia Varcárcel, Filósofa feminista y miembro del Consejo de Estado.
Modera: Silvia Buabent, Concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Fuenlabrada.

II Jornadas de Clara Campoamor, Escuela de Pensamiento Feminista

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martes, 11 de julio de 2017

DENUNCIA DEL SILENCIO Y APLAZAMIENTO HASTA FINALES DE JULIO DEL PACTO DE ESTADO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


A las miembras de la Subcomisión Parlamentaria del Pacto de Estado contra la Violencia de Género
A organizaciones feministas, medios de comunicación y toda la sociedad

 Mostramos nuestro desacuerdo con que la Subcomisión parlamentaria, que el pleno del Congreso de Diputados acordó crear el 15 de noviembre de 2016 y que debía presentar sus propuestas el 16 de junio, haya acordado darse dos prórrogas, primero hasta finales de junio y luego hasta finales de julio, porque:

1.- Retrasar al final de julio o agosto las propuestas de medidas contra las violencias machistas de la Subcomisión es debilitarlas, por ser un periodo de vacaciones parlamentarias (por el artículo 73 de la Constitución) y de desmovilización social. Mientras se pospone la mejora de la acción de los poderes públicos, decenas de mujeres han sido asesinadas, y el verano no nos dará tregua.

2.- El retraso de las medidas dificulta su imprescindible respaldo presupuestario, pues el Gobierno está elaborando ya, y ha de presentar en septiembre (por el art. 134 de la Constitución), el Proyecto de Presupuestos para 2018, ante el que reiteramos la reivindicación de las manifestaciones feministas del 25 de mayo y los encierros y concentraciones de la alerta feminista del 19 de junio de 2017: sin presupuestos ni participación, las violencias machistas no son Cuestión de Estado. El Programa 232C de los Presupuestos del Estado debe aumentar al menos en 120 millones su dotación de 31,7 millones de euros.

3.- El silencio es cómplice de la violencia. Denunciamos el ‘pacto de silencio’ entre los 7 Grupos Parlamentarios “en aras de alcanzar un acuerdo”, convirtiendo esta subcomisión en una de las más opacas del Congreso. El secretismo y los pactos de despacho entre las élites son la gran diferencia entre un ‘Pacto de Estado’ y una ‘Cuestión de Estado’ abierta a la participación del Movimiento Feminista y la sociedad civil para sumar fuerzas, y un ‘pacto de silencio’ es impropio del Parlamento como institución transparente y de democracia representativa de la sociedad.

4.- La responsabilidad de esta situación es mayor por parte del Grupo parlamentario del PP, por presentar un documento base inútil, y del Gobierno, que ni siquiera ha sido capaz de articular acuerdos con los gobiernos autonómicos en la Conferencia Sectorial de Igualdad del 30.06.17, mientras les reparte fondos insuficientes para la asistencia sicológica, jurídica y social a las víctimas en los Ayuntamientos que establece el art. 19 de la Ley 1/2004, y nulos para la prevención en los ámbitos educativo, sanitario y de medios de comunicación, además de marginar totalmente a las organizaciones de mujeres.

5.- No es función de las organizaciones y plataformas del movimiento feminista hacer el trabajo del parlamento y de los poderes públicos en general, pero sí hacer seguimiento, reivindicaciones y propuestas, que reiteramos resumidamente ahora:

a.     Participación de las organizaciones feministas ante la evaluación de las políticas públicas contra la VG por un Comité de expertas independientes, similar al CEDAW y el GREVIO.

b.     Partidas presupuestarias suficientes y ejecutadas.

c.      Prevención y atención de la Violencia sexual como violencia de género (C. Estambul)

d.     Despatriarcalizar la Justicia, que desoye a las víctimas y sobresee el 40% de las denuncias por violencia de género.

e.     No a la custodia compartida judicialmente impuesta.

f.       Que las 20.280 plazas de personal al servicio de la Administración, aprobadas por el Consejo de Ministros el 7 de julio, incluyan la reposición de plazas del Instituto de la Mujer y las necesarias para cumplir la Ley O. 1/2004 contra la Violencia de Género, incluyendo su artículo 19 de atención social, jurídica y sicológica.

Nos solidarizamos con las acciones feministas contra las agresiones sexuales en los sanfermines, las fiestas de Zarautz y otras. Estaremos en el verano alerta, unidas y movilizadas contra la violencia social e institucional.

10 de julio de 2017


 Apoya la petición : https://www.change.org/p/contra-el-silencio-y-aplazamiento-del-pacto-de-estado-contra-la-violencia-de-g%C3%A9nero

https://plataforma7n.wordpress.com/2017/07/10/denuncia-del-silencio-y-aplazamiento-del-pacto-de-estado-contra-la-violencia-de-genero/
http://agora-alcorcon.org/25m-movimiento-feminista-manifiesta-madrid-para-pacto-estado-contra-violencia-genero/
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/sirve-pacto-violencia-genero_6_650994907.html
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Turquía: Los derechos de las mujeres pisoteados


La directora de Amnistía Internacional Turquía debe ser liberada de la detención en régimen de incomunicación


En respuesta a la noticia de que Idil Eser, directora de Amnistía Internacional Turquía, fue detenida el miércoles junto con otros siete defensores y defensoras de los derechos humanos y dos formadores durante un taller de seguridad digital y gestión de la información celebrado en Büyükada, Estambul, Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, ha manifestado:

“Sentimos una profunda inquietud e indignación por el hecho de que algunos de los principales defensores y defensoras de los derechos humanos de Turquía, incluida la directora de Amnistía Internacional Turquía, hayan sido detenidos de manera tan flagrante sin causa”.

Es un grotesco abuso de poder, que pone de manifiesto la precaria situación a la que se enfrentan los activistas de derechos humanos en el país. Idil Eser y las personas detenidas con ella deben ser puestas en libertad de manera inmediata e incondicional.
Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional

“Su detención en régimen de incomunicación y la de los otros defensores y defensoras de los derechos humanos que asistían a un acto habitual de formación es un grotesco abuso de poder, que pone de manifiesto la precaria situación a la que se enfrentan los activistas de derechos humanos en el país. Idil Eser y las personas detenidas con ella deben ser puestas en libertad de manera inmediata e incondicional.”

“Los líderes mundiales reunidos actualmente en Hamburgo han mostrado una notable tolerancia con el colapso de los derechos humanos en Turquía. Ahora que el presidente Erdoğan está reunido con ellos, sería un buen momento para pronunciarse firmemente y pedir la liberación de todos los defensores y defensoras de los derechos humanos que se encuentran entre rejas.”

Información complementaria

Se desconoce el paradero de Idil Eser y de las demás personas detenidas con ella.

Se cree que tanto a Idil Eser como a las demás personas detenidas se les ha negado el acceso a abogados, una negativa que la policía puede mantener durante 24 horas, y también se les ha negado el derecho a ponerse en contacto con alguien de su familia, un contacto que se les debe permitir de inmediato.

La policía ha dicho a los abogados que les darán información hoy a las dos y media del mediodía.

Además de Idil Eser, los siete defensores y defensoras de los derechos humanos detenidos eran: İlknur Üstün, Coalición de Mujeres; Günal Kurşun, abogado, Asociación de la Agenda de Derechos Humanos; Nalan Erkem, abogada, Asamblea de Ciudadanos; Nejat Taştan, Asociación de Vigilancia por la Igualdad de Derechos; Özlem Dalkıran, Asamblea de Ciudadanos; Şeyhmuz Özbekli, abogado; y Veli Acu, Asociación de la Agenda de Derechos Humanos.

También fueron detenidos dos formadores extranjeros –de ciudadanía alemana y suiza, respectivamente– y el propietario del hotel.

Estas detenciones se han producido menos de un mes después de que el presidente de Amnistía Internacional Turquía, Taner Kiliç, fuera puesto en prisión preventiva por cargos infundados.




6 julio 2017

https://www.amnesty.org/es/latest/news/2017/07/director-of-amnesty-international-turkey-must-be-released-from-incommunicado-detention/
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"El instinto maternal es sólo un mito necesario"


Interesantisimo articulo aún de actualidad que puede sernos útil  y que plantea  las disyuntivas que enfrenta  la mujer actual vistas por Norma Ferro. 




Al filo del siglo XXI, las mujeres viven el papel de madres entre el mandato del instinto maternal, las exigencias del mercado laboral y las nuevas tecnologías de la reproducción. "Atrapadas en medio de esto, las mujeres rechazan y envidian la maternidad", afirma Norma Ferro, de 53 años, directora de la escuela de Psicología Clínica de Niños y Adolescentes, que ha recogido en un libro -El instinto maternal o la necesidad de un mito (Siglo XXI)- sus trabajos sobre la mujer.

Fruto de 20 años de experiencia, Norma Ferro cuestiona en su libro las propuestas de Freud que definen a la mujer en base a una inclinación innata a la maternidad. Ortodoxias aparte, una cosa está clara para ella: en su consulta ha presenciado un continuo desfile de mujeres presas, unas, de la angustia que les generaba la posibilidad de ser madres; otras, del temor a no serlo.La idea de abordar desde nuevas perspectivas el instinto maternal -"un mito necesario", en su opinión, para la organización de la sociedad surgió precisamente tras constatar las tensiones que éste causaba en sus pacientes. "Es algo que aparecía de pronto en mujeres de entre 28 y 30 años preocupadísimas porque no tenían hijos. Lo curioso, es que ese mismo desasosiego se da en mujeres con hijos y se debe a que el instinto les niega la posibilidad del deseo; incluso del deseo del hijo. A los hijos no se les quiere por instinto, sino por amor", afirma Norma Ferro, al tiempo que señala la frecuencia con que en los últimos meses los medios de comunicación "han informado sobre bebés muertos o abandonados en descampados y solares".

Libertad ficticia

Las manifestaciones clínicas más comunes abarcan desde angustia y depresión a esterilidad sin causa física conocida. "Es tremenda la incertidumbre de las mujeres solteras ante la maternidad. Muchas afirman que retrasan ser madres porque no tienen pareja estable". "Pero lo cierto", precisa Norma Ferro, "es que desean un hijo sólo como respuesta a las demandas de la sociedad que sigue viendo a las mujeres como reproductoras". ,El problema para esta especialista es que "vivimos una serie de mitos sin que se produzca un debate que aborde las transformaciones surgidas con la irrupción de los anticonceptivos y la incorporación de la mujer al trabajo. Hay mayor libertad, pero es una libertad ficticia. En el fondo, a la mujer no se le permite reconocer sus deseos; sigue teniendo que cumplir con un deber, pero la maternidad es sólo una función que como tal, puede ser ejercida o no", añade Ferro.

En este sentido, señala un fenómeno al que se asiste en Europa en los últimos años: la maternidad como moda, situación a la que ha contribuido el desarrollo de la fertilización in vitro. "Es una barbaridad, se ofrece una imagen idílica que no responde a la realidad. Esto genera dos cuadros opuestos, pero igual de dañinos; por una parte, que la mujer busque fundirse con el hijo en una simbiosis que le impide crecer. Por otra, que una vez alumbrado se desentiendan de él".


Ambos cuadros aparecen en dos edades fronterizas; el primero, en mujeres cercanas a la menopausia; el segundo, entre las más jóvenes. "Las adolescentes están comprobando que son fértiles, y las menopáusicas, que pueden seguir siéndolo", señala.
Entre las manifestaciones de envidia que provoca esa función, esta especialista apunta la frecuencia con que las abuelas usurpan el papel de las nuevas madres. "Es todo muy velado y se presenta bajo la apariencia de la ayuda que se presta a las primerizas, pero en el fondo está tanto el deseo de retener algo como la envidia porque las hijas puedan ser madres de otra manera", afirma Norma Ferro, que califica la figura de la abuela-madre como perniciosa.
Esta incapacidad para reconocer a la madre como un ser adulto capaz de tomar sus decisiones se manifiesta también en los círculos feministas que, dentro del proceso de liberación de la mujer, rechazaron frontalmente la maternidad. "Vivimos un cambio y nos encontramos todavía en mitad de camino. Las mujeres que optaron por la promoción profesional tampoco aceptan la maternidad como libre opción. En estos casos, la envidia se manifiesta culpabilizando a aquellas que se atreven a tener algo a lo que otras se siguen negando" concluye.

Azucena Criado 
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lunes, 10 de julio de 2017

Turquía: defensoras de los derechos de las mujeres en riesgo. #İlknurunYanındayız #NalanınYanındayız





Diez mujeres y defensoras de derechos humanos, entre ellas dos miembros de la Coalición de Mujeres, İlknur Üstün y Nalan Erkem, fueron detenidas el 5 de julio de 2017.
Fueron detenidas sin ninguna razón ni explicación. Se mantienen en diferentes comisarías de policía y no se hace un anuncio formal por parte de los funcionarios del estado.


Es inaceptable que dos de las prominentes defensoras de los derechos de las mujeres fueran detenidas en un momento en que los ataques contra los derechos de las mujeres se están haciendo prevalentes a un ritmo alarmante. Vemos esta detención como un ataque directo contra el movimiento de mujeres y todas las mujeres en el país. La lucha por los derechos de las mujeres no puede separarse de las luchas por los derechos humanos.


Ambas compañeras han trabajado con dedicación para la eliminación de la violencia contra la mujer, por el acceso de las mujeres a la justicia y la participación política de las mujeres. Entendemos que su detención es una "respuesta" a sus años de trabajo incansables sobre los derechos de las mujeres.


Su detención no nos disuadirá a nosotros ni a nosotros de nuestra lucha por los derechos de las mujeres, porque hay un largo camino por recorrer en la realización de los derechos de la mujer en Turquía.


Es un camino largo, y continuaremos con nuestro esfuerzo por los derechos de las mujeres.


Somos solidarios con nuestras colegas y seguiremos la situación de cerca.



Women's Coalition -Turkey




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Desigualdad de género evidente en el poder político .



¿Nos ayudan a cambiar esta situación ?? y de paso sus políticas. 

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IV Jornadas de Debate Feminista Montevideo



Compartimos el programa para las IV Jornadas de Debate Feminista en Montevideo.

12,13 y 14 de julio, Facultad de Ciencias Sociales.

Inscribite en: https://goo.gl/4HkXnQ
Entrada libre y gratuita

Descargá el programa completo en: http://bit.ly/2szUon9
Evento en Facebook: http://bit.ly/2tyQ4Vp








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Resolución 1325




Aprobada por el Consejo de Seguridad en su sesión 4213ª, celebrada el 31 de octubre de 2000

El Consejo de Seguridad, 

Recordando sus resoluciones 1261 (1999), de 25 de agosto de 1999, 1265 (1999), de 17 de septiembre de 1999, 1296 (2000), de 19 de abril de 2000, y 1314 (2000), de 11 de agosto de 2000, así como las declaraciones pertinentes de su Presidente, y recordando también la declaración formulada a la prensa por su Presidente con motivo del Día de las Naciones Unidas de los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional (Día Internacional de la Mujer), el 8 de marzo de 2000 (SC/6816), 

Recordando también los compromisos enunciados en la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing (A/52/231), así como los contenidos en el documento final del vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General titulado “La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI” (A/S–23/10/Rev.1), especialmente los relativos a la mujer y los conflictos armados, 

Teniendo presentes los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y la responsabilidad primordial del Consejo de Seguridad, en virtud de la Carta, de mantener la paz y la seguridad internacionales, 

Expresando preocupación por el hecho de que los civiles, y particularmente las mujeres y los niños, constituyen la inmensa mayoría de los que se ven perjudicados por los conflictos armados, incluso en calidad de refugiados y personas desplazadas internamente, y cada vez más sufren los ataques de los combatientes y otros elementos armados, y reconociendo los efectos que ello tiene para la paz y la reconciliación duraderas, 

Reafirmando el importante papel que desempeñan las mujeres en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación de la paz, y subrayando la importancia de que participen en pie de igualdad e intervengan plenamente en todas las iniciativas encaminadas al mantenimiento y el fomento de la paz y la seguridad, y la necesidad de aumentar su participación en los procesos de adopción de decisiones en materia de prevención y solución de conflictos,

Reafirmando también la necesidad de aplicar plenamente las disposiciones del derecho internacional humanitario y del relativo a los derechos humanos que protejan los derechos de las mujeres y las niñas durante los conflictos y después de ellos, 

Recalcando la necesidad de que todas las partes velen por que en los programas de remoción de minas e información sobre el peligro de las minas se tengan en cuenta las necesidades especiales de las mujeres y las niñas, Reconociendo la urgente necesidad de incorporar una perspectiva de género en las operaciones de mantenimiento de la paz y, a ese respecto, tomando nota de la Declaración de Windhoek y el Plan de Acción de Namibia sobre la incorporación de una perspectiva de género en las operaciones multidimensionales de apoyo a la paz (S/2000/693), 

Reconociendo también la importancia de la recomendación, contenida en la declaración hecha a la prensa por su Presidente el 8 de marzo de 2000, de que se imparta a todo el personal de mantenimiento de la paz adiestramiento especializado sobre la protección, las necesidades especiales y los derechos humanos de las mujeres y los niños en las situaciones de conflicto, 

Reconociendo que la comprensión de los efectos de los conflictos armados en las mujeres y las niñas, unos mecanismos institucionales eficaces para garantizar su protección y la plena participación en el proceso de paz pueden contribuir considerablemente al mantenimiento y el fomento de la paz y la seguridad internacionales, 

Tomando nota de la necesidad de consolidar los datos acerca del efecto de los conflictos armados sobre las mujeres y las niñas, 

1. Insta a los Estados Miembros a velar por que aumente la representación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones de las instituciones y mecanismos nacionales, regionales e internacionales para la prevención, la gestión y la solución de conflictos;

 2. Alienta al Secretario General a que ejecute su plan de acción estratégico (A/49/587) en el que se pide un aumento de la participación de la mujer en los niveles de adopción de decisiones en la solución de conflictos y los procesos de paz; 

3. Insta al Secretario General a que nombre a más mujeres representantes especiales y enviadas especiales para realizar misiones de buenos oficios en su nombre y, a ese respecto, pide a los Estados Miembros que presenten al Secretario General candidatas para que se las incluya en una lista centralizada que se actualice periódicamente; 

4. Insta también al Secretario General a que trate de ampliar el papel y la aportación de las mujeres en las operaciones de las Naciones Unidas sobre el terreno, y especialmente entre los observadores militares, la policía civil y el personal dedicado a los derechos humanos y a tareas humanitarias; 

5. Expresa su voluntad de incorporar una perspectiva de género en las operaciones de mantenimiento de la paz, e insta al Secretario General a que vele por que, cuando proceda, las operaciones sobre el terreno incluyan un componente de género; 

6. Pide al Secretario General que proporcione a los Estados Miembros directrices y material de adiestramiento sobre la protección, los derechos y las necesidades especiales de las mujeres, así como sobre la importancia de la participación de las mujeres en la adopción de todas las medidas de mantenimiento de la paz y consolidación de la paz, invita a los Estados Miembros a que incorporen esos elementos, así como el adiestramiento con miras a la concienciación respecto del VIH/SIDA, en sus programas nacionales de capacitación de personal militar y de policía civil como preparación para su despliegue, y pide además al Secretario General que vele por que el personal de las operaciones de mantenimiento de la paz reciba un adiestramiento análogo; 

7. Insta a los Estados Miembros a que aumenten su apoyo financiero, técnico y logístico voluntario a las actividades de adiestramiento destinadas a crear sensibilidad sobre las cuestiones de género, incluidas las que llevan a cabo los fondos y programas pertinentes, entre otros el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, así como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y otros órganos pertinentes; 

8. Pide a todos los que participen en la negociación y aplicación de acuerdos de paz que adopten una perspectiva de género, en que se tengan en cuenta y se incluyan, entre otras cosas: 
a) Las necesidades especiales de las mujeres y las niñas durante la repatriación y el reasentamiento, así como para la rehabilitación, la reintegración y la reconstrucción después de los conflictos; 
b) Medidas para apoyar las iniciativas de paz de las mujeres locales y los procesos autóctonos de solución de conflictos y para hacer participar a las mujeres en todos los mecanismos de aplicación de los acuerdos de paz; 
c) Medidas que garanticen la protección y el respeto de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, particularmente en lo relativo a la constitución, el sistema electoral, la policía y el sistema judicial; 

9. Exhorta a todas las partes en un conflicto armado a que respeten plenamente el derecho internacional aplicable a los derechos y a la protección de las mujeres y niñas, especialmente en tanto que civiles, en particular las obligaciones correspondientes en virtud de los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1977, la Convención sobre los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 1979 y su Protocolo Facultativo de 1999 y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989 y sus dos Protocolos Facultativos de 25 de mayo de 2000, y a que tengan presentes las disposiciones pertinentes del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional; 

10. Insta a todas las partes en un conflicto armado a que adopten medidas especiales para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia por razón de género, particularmente la violación y otras formas de abusos sexuales, y todas las demás formas de violencia en situaciones de conflicto armado; 

11. Subraya la responsabilidad de todos los Estados de poner fin a la impunidad y de enjuiciar a los culpables de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, especialmente los relacionados con la violencia sexual y de otro tipo contra las mujeres y las niñas y, a este respecto, destaca la necesidad de excluir esos crímenes, siempre que sea viable, de las disposiciones de amnistía;

12. Exhorta a todas las partes en un conflicto armado a que respeten el carácter civil y humanitario de los campamentos y asentamientos de refugiados y a que tengan en cuenta las necesidades especiales de las mujeres y las niñas, incluso en el diseño de los campamentos y asentamientos, y recuerda sus resoluciones 1208 (1998), de 19 de noviembre de 1998, y 1296 (2000), de 19 de abril de 2000; 

13. Alienta a todos los que participen en la planificación para el desarme, la desmovilización y la reintegración a que tengan presentes las necesidades distintas de los excombatientes según sean del género femenino o masculino y tengan en cuenta las necesidades de sus familiares a cargo; 

14. Reafirma que, cada vez que se adopten medidas en virtud del Artículo 41 de la Carta de las Naciones Unidas, está dispuesto a tener presente el efecto que podrían tener sobre la población civil, teniendo en cuenta las necesidades especiales de las mujeres y las niñas, a fin de considerar la posibilidad de hacer las excepciones humanitarias del caso; 

15. Expresa su disposición a velar por que en las misiones del Consejo de Seguridad se tengan en cuenta las consideraciones de género y los derechos de la mujer, incluso celebrando consultas con los grupos locales e internacionales de mujeres; 

16. Invita al Secretario General a hacer un estudio sobre los efectos de los conflictos armados en las mujeres y las niñas, el papel de las mujeres en la consolidación de la paz y las dimensiones de género de los procesos de paz y la solución de conflictos, y le invita también a presentar un informe al Consejo de Seguridad sobre los resultados de ese estudio y a poner éstos a disposición de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas; 

17. Pide al Secretario General que, según proceda, indique en sus informes al Consejo de Seguridad los progresos realizados en la incorporación de las cuestiones de género en todas las misiones de mantenimiento de la paz y todos los demás aspectos relacionados con las mujeres y las niñas;

 18. Decide seguir ocupándose activamente de la cuestión.
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sábado, 8 de julio de 2017

Luchadoras



Luchadoras es un programa conducido por Lulú Barrera y Perla Vázquez, dedicado a la vida de mujeres activistas, artistas, académicas y periodistas que dedican su vida a la promoción y defensa de los derechos humanos de las mujeres.



En esta emisión, Lulú y Perla entrevistan en el estudio de Rompeviento TV a Silvia Rivera Cusicanqui, reconocida socióloga, escritora y activista boliviana.

http://www.heroinas.net/2017/02/silvia-rivera-cusicanqui-sociologa.html
www.rompeviento.tv

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jueves, 6 de julio de 2017

Abuso espacial y social


Hay una forma de violencia de machista muy peligrosa que comienza en los inicios de la relación de pareja que denominan abuso espacial y social.

Se refiere a las prohibiciones indirectas que el hombre va estableciendo a la libertad de movimiento de la mujer, a las relaciones de ella con el mundo, controlando lo que hace, con quien puede hablar, a quien puede ver, que puede leer, que relaciones puede tener con su familia, amigas o conocidas, prohibiéndole de forma más o menos encubierta cualquier espacio de independencia o intimidad propio.

Cuando ella hace lo que él no quiere pone malas caras, gestos de irritación, miradas de desaprobación, enfados, enojos, muestras de tristeza.  Critica sus actividades como inútiles, como pérdida de tiempo o forma de desatender sus obligaciones reales. Critica sus amistades, marcando sus defectos, menospreciando sus actividades, logrando que vaya abandonándolas una a una

La mujer, con dolor, desde el principio, se deja llevar de buena fe por estas manipulaciones que la alejan de su propia identidad, la limitan, la enjaulan haciéndola sentir un malestar que no sabe explicar, pues parece que todo fuera bien.

 A medida que la separa de sus amistades, para controlar los espacios de ella la acompaña a todos los lugares que asiste dejando clara su mala opinión de la gente, los sitios, los temas tratados, incluso públicamente, abriendo además la idea de que ella, desde allí le pueda ser infiel.

Utiliza también el chantaje emocional haciendo que ella se sienta culpable por no estar con él, por dejarlo abandonado mientras se divierte haciendo otras cosas, exagerando los inconvenientes que su ausencia causan en él y en la familia. Ella ante el disgusto, las peleas, los malos humores que generan en él sus actividades abandona casi todo lo que hacía antes de conocerlo y su vida comienza a estar completamente a expensas del agresor. Las amistades de ella serán las él, las aficiones de ella serán las de él. Ella será su muñeca sin identidad propia.
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lunes, 3 de julio de 2017

Marcela Lagarde : Hemos sido educados para despreciar a las mujeres





La violencia contra las mujeres está legitimada por la sociedad. Así lo expone la antropóloga Marcela Lagarde, quien señala que los Estados obstaculizan la lucha contra los feminicidios. La investigadora mexicana, referente del feminismo, habla de la importancia de lograr la paridad en las instituciones, de los problemas que existen en la búsqueda de la igualdad en su país y de la necesidad de aplicar la sororidad, la solidaridad entre mujeres.


Marcela Lagarde consigue explicar décadas de esfuerzo feminista con serenidad y paciencia. La supresión del sistema patriarcal y la construcción de una ideología igualitaria han sido los principios que Lagarde ha defendido como política y como activista.

La investigadora mexicana entró  al Congreso de la Unión como diputada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD)  en 2003 con un objetivo: tipificar el delito de feminicidio. Y lo logró. Durante tres años y como presidenta de la Comisión Especial de Feminicidio de la Cámara de Diputados de México, luchó para lograr consensos y convencer a los legisladores más reaccionarios de la necesidad de unirse en defensa de los derechos de las mujeres.  

Lagarde acuñó el término feminicidio para describir las muertes violentas de las mujeres en Ciudad de Juárez, promovió los cambios necesarios para la investigación de este delito en México y fue perito ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en un caso relacionado al tema. Considerada una de las principales referentes del feminismo en Latinoamérica, las publicaciones de Marcela Lagarde versan sobre los roles sociales, la sexualidad, el trabajo y otros temas en la línea de los estudios de género, tanto en el ámbito político como en aquellos más cotidianos. En Los cautiverios de las mujeres, su libro más conocido,  analiza aquellos espacios en los que las mujeres sobreviven a pesar de la opresión cultural del patriarcado.


Cuando usted ingresó como diputada en 2003, de los 500 legisladores que integraban el Congreso de la Unión, sólo el 22% eran mujeres. ¿Costó introducir temas feministas, con esa minoría?

No. (Responde convencida) No, no me costó. Éramos una minoría, pero yo llegué al Congreso para hacer política feminista. El partido con el que fui, el de la Revolución Democrática, me propuso ir en su lista precisamente por ser feminista, por ser académica, por ser mujer. Varias condiciones que en otro momento hubieran sido imposibles. El grupo parlamentario del PRD me apoyó en todo, siempre. Todos los diputados y diputadas estuvieron siempre acompañando lo que propusimos, no sólo el grupo parlamentario del PRD, también otras personas de otros partidos. Logré un consenso pluripartidista, y eso me dio mucha fuerza. La gente sabía a qué me dedico, sabía que yo estaba ahí en un momento grave. Grave porque yo fui con la propuesta de agenda política de lograr la tipificación del delito de feminicidio. El tema estaba en la prensa desde hacía varios años, y yo ya lo había denominado feminicidio en Ciudad Juárez. Las feministas llevamos muchos años trabajando y nos movemos en muchos espacios. Tenemos mucho reconocimiento y aunque no somos millones, hemos logrado incidencia política. Y en el caso de la violencia contra la mujer, era tan terrible, que yo pienso que era necesario dar una respuesta positiva, no sólo de persecución, de más violencia sobre la violencia, sino como lo producimos nosotros. Yo creé la Comisión Especial de Feminicidio de la Cámara de Diputados y fui la presidenta los tres años. Estaba formada por diputadas y diputados de todos los partidos políticos. La mayor parte eran ausentistas, como siempre. Pero algunos sí iban y me arropaban mucho. Eso me dio mucha fuerza para ir a los estados del país, donde había detectado feminicidio, a presentar una investigación que hice, a decir: esto es lo que está pasando aquí, y eso no puede ser. Pero claro, yo era diputada, y me tenían que oír.

¿Qué supuso para México la aprobación de la paridad política hace dos años?

¿Te imaginas? (sonríe). Desde que yo me acuerdo, hemos hecho política en minoría, siempre. Siempre. Aunque, numéricamente, las mujeres hayamos sido muchas veces mayoría, en cuanto a derechos políticos, en cuanto a participación política, a ocupación de espacios políticos, liderazgos institucionales, ha habido una gran desigualdad. Fuimos creando la conciencia entre nosotras de que teníamos que trabajar por la igualdad en serio. La igualdad sustantiva, la igualdad real entre mujeres y hombres. Y finalmente vimos la paridad.   Para eso, creamos una red nacional que se llama Mujeres en Plural, que es formidable. Estamos ahí mujeres de diversos partidos, mujeres sin partido, y decidimos asociarnos por la igualdad. Ha sido maravillosa esa red, porque hemos podido trabajar uniéndonos en lo que estamos de acuerdo, que es lograr la igualdad, la paridad numérica, cambiar la ley electoral, llevar a la Constitución el principio de igualdad. Y lo logramos. A los días de aprobarse, se nombra un grupo de trabajo que va a trabajar sobre la constitución de la Ciudad de México. La Ciudad de México es progresista, tiene 20 años gobernada por la izquierda y hemos avanzado muchísimo en el derecho de género, en el empoderamiento de las mujeres, el derecho a decidir pleno, muchas cosas. Pero se nombra este grupo para hacer un borrador, y es un grupo que no es paritario. Es increíble. Logras eso, y en un proceso de creación de una nueva constitución, no se aplica el principio de paridad en el grupo de trabajo.

¿Tuvieron muchos detractores, en esta búsqueda de la igualdad?

Sobre todo muchos obstaculizadores, porque ni siquiera debaten con argumentos conservadores y reaccionarios sobre la maravilla de la desigualdad, no lo hacen. Lo que hacen es ponerte todo tipo de obstáculos jurídicos, normativos, de que nunca llegues al quorum y que se acaba la legislatura, volver a empezar siempre.

En Guatemala ocurrió algo similar. Este año se buscó la paridad en las reformas a la Ley Electoral, y a pesar de que existía un acuerdo de jefes de bloque, la iniciativa se fue diluyendo. ¿Qué lectura hace de que se niegue la igualdad en un ámbito como la representatividad en el Congreso?

En toda América Latina estamos pasando por esas broncas. En México tenemos Ley de Igualdad. En otros países no la hay. La igualdad está sólo en la educación, o está como una aspiración del sistema electoral, pero no hay una ley entera. Si yo pudiera decir algo que nos ha funcionado fue hacer esta ley.  En México se legisla nacionalmente, pero como somos una federación hay que legislar también en cada estado. Son 31, y ahora la Ciudad de México. Es increíble, pero en ese proceso, algo hay de ganancia, porque los vas convenciendo y vas haciendo un rollo pedagógico, e interviene la gente progresista de cada región, de cada estado. Logramos convertir la discusión política sobre la igualdad en un tema de la agenda política local en cada sitio.  Ustedes tienen la maravilla de que no tienen 20 códigos penales, como nosotros. Tienen una sola legislación, pero pueden movilizar, hacer un proceso muy participativo. Lo que he encontrado es que cuando participamos de forma organizada y se van asentando corrientes democráticas de cambio, pues finalmente eso funciona. Hay que tratar de buscar mecanismos aunque sean grupos pequeños. En todas partes hay gente democrática, hay que encontrarla, ponerle nombre, ponerle cara, y que vaya apareciendo en estos procesos.


¿El sistema de cuotas es una opción viable?

Las cuotas son una acción afirmativa, para que quienes están excluidos dejen de estarlo. Entonces se crean cuotas, de cuántas mujeres, cuántos hombres. Lo común ha sido el 60-40. 60% de un género, 40% del otro, para las listas, las candidaturas, para todo. Pero resulta que ahí también nos han hecho trampa. Tuvimos que inventar una cosa que en España se llama “lista cremallera”, que van como en un zíper: una mujer, un hombre, una mujer, un hombre. Porque hacían la trampa de poner a todas las mujeres en los últimos lugares, nunca quedaban, o las ponían como suplentes. Los partidos políticos han obstaculizado la incorporación plena de las mujeres. En México pasó que durante una, dos legislaturas, se hicieron listas, ganaron las personas, iban como debe ser la cuota, y después de tomar posesión, algunas diputadas pidieron permiso para ausentarse del Congreso. Le pusieron el nombre de “Las Juanitas”, un término que yo ni siquiera repito, para no crear el estigma, porque eran mujeres que al irse dejaban al suplente que era su hijo, su esposo…. Tuvimos que reformar las leyes, hicimos una demanda al Tribunal Electoral a través de Mujeres en Plural, y nos contestaron positivamente, creando un sistema nuevo, que es que en cualquier lugar donde vaya una mujer de titular, tiene que haber una mujer suplente, para que no las manipulen o las obliguen de forma extorsionada a dejar su lugar. Varios partidos que ya habían hecho listas tuvieron que cambiarlas. No nos lo perdonan (sonríe). Muchos ya estaban acomodadísimos y tuvieron que irse.

El argumento de muchos opositores al sistema de cuotas o a la paridad, se basa en que si un número determinado de mujeres debe entrar en el panorama político, hay hombres quizás más formados que dejarían de hacerlo. ¿Qué análisis hace de este planteamiento?

El tema de las mujeres sin formación fue una objeción durante mucho tiempo, cuando las mujeres exigían participar y no les permitían con el argumento de que no tenían la educación profesional. Pero luego, se logró que las mujeres estudiáramos, y lo lograron los movimientos de mujeres. Ya estudiamos y tenemos calificaciones. Y en América Latina tenemos mucha mayor calificación universitaria que los hombres. Hay más mujeres doctoradas que hombres doctorados. Hay más mujeres que hacen estudios superiores. Este argumento ya no funciona. Los siguen usando porque nos creen ignorantes, pero no tienen razón. En cambio, muchos hombres están ahí sin tener las menores capacidades porque son muy malos gobernantes y representantes. No se prueba nada con lo que dicen. Y el hecho de que dejemos fuera a hombres maravillosos… pues ya quisiera yo ver eso, me encantaría (sonríe, con sarcasmo). Me encantaría que hubiera realmente políticos democráticos, confiables, capaces de enfrentar los problemas graves que hay en estos países. Y no hay esto. Y sí he visto que las mujeres que han ido encontrando espacios, han aportado muchísimo.

En Guatemala hay una representación de mujeres en el Congreso de menos del 14%. ¿Este es un obstáculo, o como usted dijo durante su legislatura, no supuso un problema?

No, no, no. Sí fue un problema, claro que sí. Imagínate, si hubiéramos tenido el 50%, muy rápidamente hubiéramos podido sacar acuerdos, sacar la ley, incluso implementar políticas públicas. No pudimos. Nos llevamos toda la legislatura construyendo el consenso. Éramos muy pocas y del 22% de mujeres, no todas apoyaron la ley, por ejemplo. Para Guatemala, digo lo mismo. La igualdad debe ser un derecho para mujeres y hombres. Ambos géneros tenemos el derecho de participar en condiciones de igualdad. Eso permite que, por lo menos, no haya exclusión numérica. Pero además, si hay más mujeres, los hombres ya aprenden a compartir con ellas. Es muy educativo. El espacio mixto ayuda muchísimo. Quienes viven solitos, como Club de Toby, no entienden de qué se trata la vida, ni el mundo. Me parece que aportamos mucho, pero si además de ser mujeres somos feministas, me parece que aportamos una visión política extra, que es un aporte a la democracia. Y en el feminismo, todavía somos mayoría mujeres. Sería formidable que hubiera mujeres y hombres feministas muy visibles defendiendo estas propuestas como suyas. Eso me encantaría. Y que pase en Guatemala me encantaría muchísimo también.

De ese 14% de mujeres, varias se conocen como esposas, exesposas, hijas de hombres políticos. Se crea una figura de mujer política en función del hombre. ¿Cómo ve ese uso de los espacios políticos?

Bueno, eso forma parte de Estados no democráticos. La democracia tiene un principio básico, que es la ciudadanía. Y la ciudadanía es una condición individual. Las personas entran, salen, pueden ocupar espacios por sus méritos propios, no porque estén ligados familiarmente con nadie. Aspiramos a que sea así, a que podamos elegir gobernantes, dirigentes, autoridades, representantes, funcionarios… en función de sus capacidades mostradas públicamente. En todos los países en los que hay democracia hemos hecho la crítica del nepotismo, porque no estamos en regímenes patrimoniales, no se trata de eso. Si ya es terrible “la hija de” en los partidos políticos, peor es en todo el país. Es una burla que haya ese uso de las relaciones familiares.

Después de la tipificación del delito de feminicidio, ¿ha habido una mejora en la lucha contra el mismo?

En cuanto a eso, sí. Pero en cuanto a la intensidad del feminicidio, no hemos avanzado nada. Es más, hay más feminicidios ahora, o se conocen más, porque se denuncia más, se investiga más, y en eso sí aportó la tipificación del delito. El delito sólo sanciona, pero no cambia las cosas. La ley sí cambia las cosas, porque determina políticas de Estado, para prevenir atender, sancionar y erradicar la violencia. Eso es lo que contiene nuestra ley. Llevamos 10 años con ella. Hemos encontrado —yo lo analizaba como antropóloga— una especie de geografía de obstáculos para la implementación de esa ley. El primero es que quienes la tienen que implementar, no están de acuerdo con los derechos humanos de las mujeres, por ejemplo. No están de acuerdo con que los hombres son violentos, y con que esos violentos que asesinan mujeres son delincuentes. Muchos de ellos, cínicamente te dicen: “Bueno, es que las mujeres se lo buscaron”. Hay todo un debate misógino, terrible, incluso institucionalmente: hay tortuguismo, ausentismo, bloqueos, simulación de que “estamos trabajando y se va a aplicar la ley”, mal uso de los recursos.



¿El Estado facilita que exista violencia contra las mujeres?

Es parte del problema. Cuando yo definí qué era el feminicidio, vi el problema muy claro. Por la perspectiva feminista de análisis que utilicé, me daba cuenta de que en el feminicidio, hay el victimario específico, el que asesina a una mujer. Pero eso sigue funcionando porque hay una gran impunidad, porque no hay persecución del delito, porque no hay justicia, porque finalmente no hay una prevención de lo que pasa. Todo ese “no hay” es la ausencia del Estado. Y esa ausencia es parte de ese problema. En la definición del feminicidio yo dije que esos crímenes terribles suceden entre otras cosas por una enorme tolerancia social a la violencia contra las mujeres. La gente se puede preocupar más por las abejas que por las mujeres. Lo digo con mucha tristeza. Se permite que haya violencia en las fiestas, la gente ve como hombres violentan a mujeres, a sus parejas, cómo dice que “se pelearon”, “hay pleito”, "hay riña”, cuando son hechos de violencia de género. Los dejan pasar, nadie pide castigo. Nos ha costado mucho trabajo lograr que las mujeres denunciemos la violencia. Hemos debido crear instituciones para que reciban denuncias, y puedan canalizarlas y perseguir el delito. Si el Estado no se transforma y no interviene positivamente, es culpable de que las mujeres no podamos exigir, y tener y vivir una vida libre de violencia. El Estado es parte del problema, y es muy contradictorio. A mí me lo han dicho muchas mujeres llorando y con enojo: “¿Cómo vamos a confiar en el Estado, si el Estado es omiso, negligente, corrupto?”. Pero sin Estado, no hay derechos. Lo que tenemos que hacer para erradicar el feminicidio es lograr que el Estado se transforme en función de las leyes que ya lo conforman.

La violencia contra la mujer está legitimada, a pesar de ser ilegal, entonces.

Claro. Y además, todavía tiene aspectos legales. En México todavía hay leyes que son atentados contra las mujeres. Hay una disposición en la Ley de Igualdad y también en la de violencia para eliminar todas las leyes y todos los conceptos jurídicos que son misóginos o que violentan los derechos de las mujeres. Y en algunos estados se ha logrado que se eliminen esas leyes, pero en otros, no. A veces también hay legislación que favorece la violencia contra las mujeres. Pero aunque no hubiera, hay legitimidad, hay tolerancia social a la violencia. Necesitamos una sociedad democrática, que todavía no la tenemos.

¿La violencia contra la mujer sólo aparece en los asesinatos y violaciones, o se encuentra también en otros ámbitos?

En México hay cinco tipos de violencia. La violencia familiar, que muchas veces es conyugal; también está la violencia comunitaria, la institucional, la escolar y laboral y la violencia feminicida, que es la que propusimos nosotros. Esas cinco modalidades tienen tipos de violencia: psicológica, sexual, económica, patrimonial… y eso se combina todo. Y muchas mujeres vivimos varias de estas violencias simultáneamente por períodos muy largos. Y todavía no se investiga. Muchas veces cuando nos dan datos de la ONU, plantean por ejemplo, “se ha investigado que el 45% de las mujeres ha vivido violencia al menos una vez en su vida”. Yo digo: no. Eso no dice nada. Además no es el 45, es el 100% que hemos vivido algún tipo de violencia. Se está tratando de reformar la ley para incorporarle dos nuevas modalidades: la violencia obstétrica, que ya está legislada en varios países, y la violencia política, porque en el transcurso de estos 10 años han ocurrido feminicidios de mujeres políticas, candidatas, ediles, alcaldesas… Es feminicidio político. Eso ya no es una novedad, se ha vuelto un problema.

Sobre la violencia obstétrica. Los doctores suelen escudarse en su propia experiencia para coaccionar a las mujeres a llevar el embarazo y el parto de una manera determinada. Por ejemplo, a hacer cesáreas, episotomías, inducción al parto, cuando no es necesario. ¿Puede primar la experiencia de un doctor antes de la decisión de una mujer sobre su cuerpo?

No debería. Pero ahí hay una dominación terrible de los médicos sobre las mujeres porque no reconocen que nosotras debemos decidir cómo y qué hacemos sobre nuestro cuerpo. Por eso, desde el movimiento feminista trabajamos el tema de reapropiarnos del cuerpo y asumir decisiones importantes sobre el mismo. De rescatar procesos no dañinos desde el embarazo o en el parto. Hay tipos de parto que han demostrado ser menos dolorosos, y prácticas que no deberían ser obligatorias, como la episotomía, y que se practica casi por hobby.  La violencia obstétrica provoca mortalidad materna. Uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio era reducir la mortalidad materna, y no se cumplió. Eso quiere decir que hay una dejadez, una falta de interés en el cuidado de las mujeres y la protección de los derechos. Tendremos que hacer más ruido para erradicar la mortalidad materna. Yo llamo feminicidio a las muertes maternas, porque está demostrado que la mayoría pudieron ser evitadas, y se produjeron por negligencia.



En la oposición al feminismo también hay mujeres. ¿Aplicamos la sororidad?

No, no todas, no. La sororidad se produce en un espacio feminista, porque implica la conciencia de género. Pero es una actitud y una ética de relación entre mujeres. Hemos sido educadas para despreciar a las mujeres, como los hombres, a no valorarlas, a competir por muchas cosas, pero hacerlo con una hostilidad particular. Que desde luego nunca alcanza la hostilidad de los hombres hacia las mujeres, nunca.

Pero a veces sí se reproduce ese modelo patriarcal en las propias mujeres.

Sí, sí. Y claro, ¿dónde se aprende el feminismo? En la tele, en los programas donde se burlan, donde hacen el ridículo mujeres y hombres, donde hay violencias extremas, gritos…Ahí no aprendes feminismo. En las escuelas tampoco se aprende. Es un conocimiento estigmatizado. Y bueno, las feministas ya hemos ido logrando que el feminismo se enseñe en el ámbito académico.

¿Es la sororidad la vía para lograr los objetivos del feminismo?

Sí, claro. Estoy convencida de eso, y lo practico todos los días. Y te sigo contestando sólo por sororidad. (Ríe).

Carmen Quintela Babio
y Daniel Villatoro García
Entrevista
27 05 16
https://www.plazapublica.com.gt/content/hemos-sido-educados-para-despreciar-las-mujeres
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domingo, 2 de julio de 2017

¿ Cual es el cometido de una unidad de igualdad en la universidad ?

LA UNIDAD PARA LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES es una estructura administrativa especializada cuyas funciones son:

1. Elaborar los informes de diagnóstico de la situación en materia de género necesarios para la elaboración, implantación y seguimiento del Plan de Igualdad de la Universidad de Murcia.
2. Recabar, analizar y difundir información periódica y sistemática sobre la situación en materia de igualdad en el ámbito de la comunidad universitaria
3. Proporcionar información, asesoramiento, formación y apoyo en todos los temas relacionados con la igualdad.
4. Realizar las actuaciones necesarias para remover los obstáculos que dificulten la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en la Universidad de Murcia.
5. Impulsar la introducción de la perspectiva de género en los distintos ámbitos del conocimiento.
6. Facilitar la formación transversal en igualdad de oportunidades para todos los miembros de la comunidad universitaria.
7. Prevenir y, en su caso, tratar los episodios sobre acoso sexual y acoso por razón de sexo en el ámbito de nuestra universidad.
8. Colaborar con las administraciones e instituciones estatales y autonómicas para la consecución de la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.
9. Coordinar todas las actividades relacionados con la igualdad de género que se desarrollen tanto por iniciativa de la propia Universidad como por la de órganos externos a ésta.
10. Todas aquellas competencias en materia de género que de acuerdo con la legislación vigente se atribuyan a las universidades.

La Unidad para la Igualdad entre Mujeres y Hombres se estructura en los siguientes órganos:

a. Director o Directora. / 
b. Comisión de Igualdad. /
c. Personal administrativo de apoyo.
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viernes, 30 de junio de 2017

Feminicidio, más allá de una "palabrita "



 También nos habla que el feminismo es una cultura ilustrada y de su necesidad  y como ha participado en la gestación de los derechos  humanos de las mujeres .


 La violencia que afrontan las mujeres cada día, requiere de todo nuestro esfuerzo para su erradicación. Cambiar un mundo que se mueve en unos valores implantados por años y con profundas e intrincadas raíces requiere nuestra formación .  Disfrutemos y aprendamos con cada propuesta de las teóricas feministas . 

http://www.lrmcidii.org/conferencia-de-marcela-lagarde-de-los-rios/
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miércoles, 28 de junio de 2017

Por la visibilidad de las lesbianas y contra su estigmatización y discriminación


La activista Claudia Castro, una de las referentes máximas de La Fulana, consideró que la visibilidad lésbica es central para eliminar prejuicios. “Mientras no haya visibilidad integral seguirá el estigma, la discriminación”, dijo. “Existe incluso la discriminación dentro del mismo movimiento. Hace quince años que participo de encuentros LGBT y allí la mayoría son gays y trans y las lesbianas estamos como siempre rasgando algo, pidiendo un lugarcito”.


Esta activista, la primera que en 2007 pidió junto a su pareja de entonces María Rachid turno para casarse, agregó: “Si una es lesbiana cuesta doblemente pedir la palabra, estar en lugares de poder, de decisión. Lo mismo que pasa con las mujeres en el afuera, en general, pasa peor por ser lesbiana”. Castro habló de experiencias de compañeras lesbianas que se sienten obligadas a hacer el doble o el triple de esfuerzo laboral para no ser cuestionadas. La presión es por mujer y por lesbiana.

Tristemente la relaciones de mujeres madres con otras mujeres no están aún plenamente aceptadas por las y los hijos que prefieren al comodidad de relaciones más convencionales.
 Recordamos el caso de Dolores Vázquez  y como los medios y la sociedad entera  se cebó en ella dando lugar a la construcción de la lesbiana perversa como indica en su libro Beatriz Gimeno:

Las lesbianas nunca están con nosotros, sino siempre en otro sitio: en la imaginación, en las sombras, en los márgenes, escondidas de la historia, fuera de la mirada, fuera de lo imaginable, representadas siempre como un trágico error” En 1999 el asesinato de la joven Rocío Wanninkhof conmocionó a la sociedad española. El prejuicio contra las lesbianas y su invisibilidad social condenaron a Dolores Vázquez por un crimen que no había cometido. Su historia ejemplifica cómo el odio atávico, el miedo y la incomprensión hacia las lesbianas pueden convertir a los aparentemente neutrales medios de comunicación en instrumentos de la construcción de un estereotipo: el de la lesbiana perversa, un blanco fácil para el linchamiento público. A partir de un exhaustivo y apasionante análisis de las noticias relacionadas con el caso Wanninkhof publicadas en El País, ABC y El Mundo entre 1999 y 2006, Beatriz Gimeno ilustra cómo se articula la lesbofobia y los discursos que la enuncian, especialmente el sexismo, así como los problemas que tienen los medios de comunicación, todos ellos, para trasladar a la sociedad la existencia “normalizada” de una lesbiana real, de una lesbiana difícilmente reducible a objeto erótico y que, además, no vive aislada ni al borde del abismo, sino en el entorno de una familia que a menudo incluye hijos.

http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/discriminacion-y-homofobia/ahora-las-mujeres-lesbianas-tambien-tendran-su-dia/

http://www.gedisa.com/ficha.aspx?cod=030631#.WVPf-miPKM8
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Hablamos de misoginia



De plena actualidad lo importante de este articulo publicado en Argentina hace unos años:


Las cartas marcadas

Quemadas en la hoguera, acusadas de brujas, de tontas, de más débiles o de perfectas víctimas de un crimen pasional, las mujeres históricamente han sido objeto de un odio que no cesa. El libro del periodista Jack Holland publicado recientemente, Una breve historia de la misoginia (Ed. Océano), intenta poner en perspectiva cronológica un sentimiento que, compartido por hombres y mujeres, ha dejado y sigue dejando en desventaja y en situación de riesgo a la mitad del planeta.




  Por Marisa Avigliano
“No sólo a los homosexuales no les gustan las mujeres, a casi nadie”, repite Peter Sellers mientras se mira en un espejo en el set de Woman Times Seven. Escenas desordenadas, fragmentos de películas pegados con la scotch de la memoria vaga compaginan un anuario misógino que nos acomoda boca abajo con las piernas cruzadas hacia arriba escribiendo la lista interminable en la que aparecen la ambigüedad poética, los mitos desenterrados y las más lejanas y amorosas obsesiones personales en la que figurará seguramente Jenny Colon, la Pandora de Nerval.

Pero después de hacer la lista o mientras tanto podríamos empezar una historia de la misoginia a partir de la entrada mujer en cualquier diccionario simbólico: en la esfera antropológica la mujer es el principio pasivo de la naturaleza y también es la sirena, lamia o ser monstruoso que encanta, divierte y aleja de la evolución. Con ese axioma, será fácil aventurarse en la patraña histórica con furia rauda.

Meses atrás se publicó en español Una breve historia de la misoginia, de Jack Holland (1947-2004) cronista político –indiscutido referente para conocer la situación de Irlanda del Norte–, narrador y poeta. Trabajó dos años en su breviario (“cuando los hombres se enteraban sobre el libro que estaba escribiendo me hacían un gesto de cabeza y un guiño, por el supuesto tácito de que me había dedicado a justificarla”), y murió en un hospital de Manhattan corrigiendo el manuscrito junto a su hija Jenny, prologuista y artífice de la edición del libro. Recuerda Jenny: “Mi padre adoraba la historia y adoraba a las mujeres. Estos son los dos factores que lo llevaron al tema de la misoginia, considerablemente diferente de las cuestiones políticas del norte de Irlanda a las que dedicó toda su carrera. A medida que escribía se iba quedando atónito ante la asombrosa lista de crímenes cometidos contra las mujeres por sus esposos, padres, vecinos y gobernantes (...) ¿Cómo se explican la opresión y la brutalidad contra la mitad de la población mundial por parte de la otra mitad, a lo largo de toda la historia?”.

Jack Holland se crió en Belfast y desde chico supo que en su barrio (después supo que en cualquier otro barrio, también) la palabra concha expresaba la peor clase de desprecio que una persona podía sentir por otra, recuerda Holland: “Si aborrecías a alguien, con llamarlo conchudo estaba todo dicho”.

ODIO ANTES DE CRISTO

El rastreo histórico de Holland empieza en algún momento del siglo VIII a. C. ¿Quién acunó al prejuicio? ¿La Grecia de Pandora? ¿El Génesis y su Eva? Las míticas chicas comparten el protagonismo, son el blanco móvil de todos los males, las responsables de todo el sufrimiento humano. Sí, la culpable de todo es Eva o Pandora o como quieran llamarla, qué importa el nombre si es mujer. La idea tardía de la creación, el bello mal, la letal raza femenina trajo todos los males, acarreó muerte, pecado y sufrimiento. Está dicho, los efectos malignos de la caída de la gracia los produjo la mujer.

Sigamos recorriendo las zonas del desastre, la emergencia de la misoginia en la Grecia del siglo VIII a. C. se produjo precisamente cuando declinaba la influencia de las dinastías basadas en familias; el poder pasó al cuerpo político de la ciudad-Estado. En aquellos días las mujeres romanas eran la pesadilla de los varones griegos porque desafiaban el dictado misógino que sentenció Pericles: “Una buena mujer es aquella de la que no se habla ni siquiera para elogiarla”, mientras las mujeres griegas caían en el olvido y eran mujeres sin nombre, las romanas sólo exhibían el suyo: Mesalina, sinónimo de sexualidad; Agripina, la de la ambición implacable, o Sempronia, la intelectual que aprendió a conspirar. Entonces... ¿se podía ser mujer en Roma? Sí, siempre y cuando esa mujer haya sobrevivido al infanticidio femenino o no se haya casado. Egnatius Metellus una vez llegó a su casa y como encontró a su mujer tomando vino la mató a golpes con una maza, escribió V. Máximo y agregó: “No sólo nadie lo acusó de haber cometido un crimen sino que nadie lo culpó. Todos consideraron que era un ejemplo excelente”. Parece que los romanos heredaron la preocupación griega por la virtud femenina y la vincularon con el honor de la familia y el bien del Estado.

Ya entonces la misoginia estaba basada en el temor de lo que podrían hacer las mujeres si fueran libres. “Que la raza femenina no desarrolle su razón, porque eso sería una cosa terrible” (Demócrito).

ODIO A LA ROMANA

A medida que el Imperio Romano prosperaba primero y declinaba después, la búsqueda de sensaciones fue volviéndose cada vez más la clave de la imaginación romana y de sus manifestaciones más misóginas. Los combates de gladiadores en el Coliseo fueron un elemento central de esa búsqueda en la que ocasionalmente también participaban las mujeres. Amazonia y Aquilia luchaban sin cascos porque los espectadores querían verles la cara: “¿Cómo puede ser decente una mujer que se pone casco en la cabeza, negando el sexo con el cual nació?” (Sexta sátira, Juvenal).

En un costado de ese mismo Coliseo se levanta una cruz negra que recuerda a todos los mártires que murieron allí y que fueron en su mayoría mujeres atrapadas entre el poder y la complejidad misógina del cristianismo.

En 412 d.C. Cirilo, obispo de Alejandría y más tarde canonizado santo, arengó en el estertor de uno de sus sermones a una turba excitada para que atacara la academia de Hipatia, acusada de artes satánicas. (Hipatia era hija del matemático Teón y daba clases de música, filosofía y astronomía.) “La sacaron de su academia, la arrastraron hasta la iglesia Cesarión, allí la desnudaron y, sujetándola, la desollaron viva. Después entregaron sus estremecidos miembros a las llamas.”

Los cristianos habían pasado rápidamente de mártires a inquisidores. En los siglos siguientes el perfume del incienso eclesiástico empezaba a mezclarse con el olor de la carne de una mujer quemada. Para los inquisidores la explicación era sencilla: toda brujería nacía de la lujuria carnal, lujuria que en las mujeres era insaciable porque la boca del útero nunca logra satisfacerse. A lo largo de los años fueron quemadas vivas con mordazas de hierro y púas en la boca. Se pregunta Holland: “¿Cómo fue posible que las mujeres fuesen demonizadas durante años en una sociedad en la que el conocimiento y las artes estaban en los más fructíferos de los períodos y en la cual las revoluciones científicas, filosóficas y sociales de Europa no tardarían en trasformar para siempre la forma en la que la gente se veía a sí misma y al mundo?”

LA PALABRA JUSTA

Un prejuicio sobrevive en el tiempo mucho antes de tener nombre. Cuando se inventó la rueda la misoginia ya estaba dando cuatro vueltas en el aire. Pero la palabra apareció por primera vez en el Oxford English Dictionary en 1656 y se la definía como odio o desprecio hacia las mujeres. Misógino ya había aparecido en 1630 en un folleto titulado Swetman arraigned como respuesta a un texto escrito por Swetman en el que las atacaba y despreciaba.

La literatura, siempre considerada, nos muestra que la misoginia, el prejuicio más antiguo del mundo, nunca pasó de moda. Allí está siempre presente y actualizado en un texto de meloso elogio escrito por Clement Marot (1496-1544):

Bolita de marfil
en medio de la cual se encuentra
una fresa o una cereza,
cuando alguien te ve muchos hombres sienten
en sus manos el deseo de tocarte y sostenerte.
el mismo poeta que también escribió:
Seno que no es más que piel,
seno fláccido, como un pendón,
como un embutido,
seno con un feo labio grande y negro,
seno adecuado para amamantar
a los hijos de Lucifer en el infierno

Otros ataques como parte de una convención retórica fundados en gastados clichés perduraron como tradición literaria a lo largo de todo el siglo XVIII:

“¡Oh, rostro más vil! Y, sin embargo, me cuesta cuarenta libras al año de mercurio y huesos de cerdo. Todos sus dientes se hicieron en Blackfriars, sus dos cejas en el Strand y su pelo en Silverstreet. Cada rincón de la ciudad posee una parte de ella... Se desarma toda cuando se va a acostar, en unas veinte cajas, y alrededor del mediodía se vuelve a armar, como un gran reloj alemán.”
(fragmento en el que el capitán Otter describe a su esposa, Ben Jonson, Obras, Volumen I.)

Los ejemplos de misoginia cruzan trópicos y siglos pero la historia siempre se encargó de mostrarlo como un prejuicio demasiado obvio para reparar en él. Qué conveniente y qué cómodo. En distintas civilizaciones, en diferentes épocas, el registro histórico es muy claro: se considera algo perfectamente normal que los hombres condenasen a las mujeres o que expresasen su disgusto hacia ellas por el simple hecho de que eran mujeres.

Y EL ODIO CONTINUA

“Mientras se esperaba que las mujeres victorianas se mantuvieran por encima de ciertos aspectos de la naturaleza, se contaba también con que se sometiesen a la naturaleza de maneras que consideraban parte esencial del destino femenino. Una de ellas eran los dolores de parto. Desde hace mucho tiempo, los cristianos predicaban que ese sufrimiento era el castigo impuesto sobre todas las mujeres debido al pecado de Eva. Doscientos cincuenta años antes, durante el reinado de Jacobo VI (1566-1625), una tal Euphanie McCalyane, incapaz de tolerar los dolores del parto, le pidió a una partera, Agnes Simpson, que le diese algo para aliviar su sufrimiento. El rey se enfureció y mandó que se la quemase viva.”

Obviamente el pasado no monopolizó horrores ni torturas hacia las mujeres ni mucho menos, basta con recordar los abusos sexuales y el trato a las embarazadas, el robo de bebés nacidos en cautiverio durante la dictadura militar y el tiempo que se ha tardado para que estos crímenes, concretamente el de la violencia de género, fueran considerados de lesa humanidad. En los comienzos del siglo XXI, una de las desertoras de las prisiones de Corea del Norte, Sun-ok Lee, actual investigadora en economía, contó en su libro Los ojos brillantes de las bestias sin cola, que estuvo detenida en Kaechon, donde el 80 por ciento de las prisioneras eran amas de casa. Cuenta Sun-ok que compartía una celda de 5,8 metros de largo por 4,9 de ancho con otras noventa mujeres, que dormían en el piso, que se les permitía bañarse dos veces por año y podían ir al baño sólo dos veces por día en horarios establecidos y en grupos de diez. Escribe Lee: “Dos mujeres caminaban hundidas hasta las rodillas en el fondo de la fosa séptica para llenar de excrementos una cubeta de hule de 20 litros, sin otra herramienta que sus manos desnudas. Otras tres mujeres jalan la cubeta de hule desde arriba y vierten su contenido en un tanque de transporte”.

Escribe Holland: “En noviembre de 2003 Gary Leon Ridgway (el asesino del Río Verde), es declarado culpable frente a un tribunal de Seattle por haber matado a 48 mujeres –posteriormente confesó haber matado a 71–. Ridgway es considerado uno de los asesinos en serie más prolíficos en la historia criminal de los Estados Unidos. Si las víctimas de esa turbulencia asesina hubieran sido judíos o negros se hablaría de cuestiones raciales, filosóficas, en cambio cuando se trata de un Ridgway o de un Jack el Destripador se espera que las explique un psiquiatra”.

Mientras las religiones, la filosofía y el psicoanálisis mostraban desprecio por las mujeres, la historia nos iba enseñando que podíamos entender la indestructibilidad de la misoginia a través de cuatro palabras clave: generalizada, persistente, perniciosa y cambiante.

Para los misóginos las mujeres son el “otro” originario, el “no tú”, de modo que no hace falta viajar mucho para saber qué es la misoginia, basta con quedarse en la puerta de una escuela a la hora de la salida, mirar un programa político por televisión, hablar con un médico, con un jefe o con una jefa.

Mientras busca petróleo Occidente se persigna porque en el camino se encuentra con una de las piedras que mató a una mujer y vuelve a persignarse con una gran cruz en el cuello mientras canta un rap en el que las mujeres son todas putas o estúpidas pero tan bellas que sólo dan ganas de violarlas.

El breviario de Holland –apenas un intento de divulgación del prejuicio– abre el juego para pensar en la misoginia más allá de las clasificaciones temporales y geográficas. Allí están las mujeres recluidas en las tribus de las montañas de Nueva Guinea, en el Amazonas o detrás de un velo, obligadas a la clitoridectomía, asesinadas por dejar de amar a un hombre o mutiladas por no querer seguir cocinando. Días atrás el Tribunal Federal Supremo de los Emiratos Arabes Unidos ha sentenciado que un hombre tiene el derecho de castigar a su esposa y niños con la condición de que no deje señales físicas. No nos quejemos por los golpes, parecemos nenas...

La sed misógina está siempre esperando su ambrosía. Se la detectaba en el Imperio Romano, en las matanzas de Ruanda y en medio de la ciudad cuando acalorados señoras y señores dicen yegua en lugar de Cristina Fernández.

Todo está frente a nuestras narices, sólo habrá que componer una taxonomía misógina y develar el mayor enigma al que se asomaron sin éxito vieneses y austrohúngaros (Wittgenstein y Otto Weininger, autor de Sexo y Carácter, un hit de la misoginia de entre dos siglos, entre otros).

Una creciente admiración por la construcción del sexo épico –con sus menstruales proezas– nos obligaron en días pasados, cuyo único tema fue la minería, a pensar en que apaciblemente despóticos y misóginos nos vuelve la contumacia de la Madre Tierra, tal vez una consulta geológica revelaría la supervivencia animal de especies sexualmente analfabetas. ¿Es el sexo la gramática superior de la especie? Mientras pensaba en una respuesta recordé un verso de “Desnudo en barro” de César Vallejo: “La tumba es todavía un sexo de mujer que atrae al hombre”.


https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6058-2010-10-24.html
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