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sábado, 25 de mayo de 2024

Hijas nietas y bisnietas de Una habitación propia

 

En el mes de mayo de hace noventa y cinco años la intelectual, crítica literaria, escritora y feminista inglesa Virginia Woolf terminó de escribir su ensayo Una habitación propia, mismo que fue revisado en agosto y publicado en octubre de 1929 convirtiéndose indiscutiblemente en un texto-cimiento del feminismo.

La ascendente presencia de las mujeres en la literatura y la creciente de la filosofía feminista, no se podría entender ni se hubiera dado de la misma forma sin la enormidad del pensamiento y las letras de esta escritora, Virginia es la madre literaria y la madre feminista de nuestras bisabuelas abuelas y madres, y desde la atemporalidad de su escritura lo está siendo también de nuestras hijas. 

El pensamiento emancipador femenino y la escritura de generaciones completas de mujeres se han nutrido y se nutren de la visión feminista y el legado literario que nos heredó Virginia Woolf, tal como ella misma lo expresó en Un cuarto propio:

«Porque, si somos mujeres (y escritoras), pensamos a través de nuestras madres. Es inútil acudir a los grandes escritores en busca de ayuda, aunque los frecuentemos por placer, Lamb, Browne, Thackeray, Newman, Sterne, Dickens, De Quincey –quien sea–, jamás han ayudado a una mujer, aunque ella haya aprendido de ellos algún truco y lo haya adaptado a su uso». 

La elevada capacidad de análisis de Virginia la hizo una intelectual adelantada a su tiempo, pienso por ejemplo en la también gran pensadora Simone de Beauvoir, filósofa, escritora y feminista francesa  y en las diversas preguntas que ella se plantea en su ensayo El segundo sexo publicado en 1949, muchas de las cuales ya Virginia Woolf las había respondido dos décadas atrás en Una habitación propia, como por ejemplo: el porqué de la subjetividad y la subordinación de las mujeres ante los hombres.

Así también, es muy interesante observar el hecho de que el contenido de la híbrida narrativa que estamos escribiendo hoy en día, no es un estilo de reciente invención como se pudiera pensar, sino que precisamente la autora que aquí nos compete lo creo hace casi cien años desde la luminosidad y erudición de su cuarto propio.

El estilo de este genial ensayo mezcla de historia, memoria, realidad, ficción, autobiografía, crítica sociopolítica, académica y literaria, teoría feminista y más fue algo totalmente pionero en esa época, y aunque algunas plumas lo adoptaron posteriormente, es ahora que está siendo utilizado  abundantemente en ese pensado y escrito análisis del mundo y de la literatura hecho desde feminismo, la materialidad y los afectos que bien hemos aprendido de la escritura de Virginia Woolf.

Algo más de lo que desde el movimiento feminista estamos haciendo mucho en la actualidad, y de lo que Virginia y su Habitación propia  también son pioneras, es la recuperación de escritoras olvidadas así como la simbolización en sus textos de los padecimientos, obstáculos y desigualdades que sufrieron sus antecesoras-referentes y ella misma en su condición y experiencia de mujeres literatas.

En Una habitación propia esto lo hace en la inventada vida, la no obra y la muerte de la poeta hermana de Shakespeare a la que la autora nos exhorta a vivificar a través de nuestro trabajo de mujeres poetas y escritoras, dándole así la oportunidad de existir ser hablar y crear, oportunidades que por su sexo le fueron negadas.

A pesar del éxito que tuvo la publicación de este libro,  probablemente Virginia Woolf nunca imaginó el impacto y la vigencia que su ensayo seguiría teniendo a casi un siglo de distancia, son incontables los estudios y análisis que la academia, la sociología, la crítica literaria y los feminismos continúan haciendo de este texto, innumerables conferencias, conversatorios, seminarios, talleres de escritura, libros, artículos, clubs de lectura, obras de teatro etc, que se han hecho y se hacen de sobre y a partir de este libro, que también ha dado nombre a cafés, librerías, exposiciones y programas tales como: 

Ourownroom, un proyecto curatorial de la historiadora de arte Inés Ruíz Artola, que junto a veinte artistas participantes y  cinco escritoras entre ellas la gran escritora mexicana Margo Glantz, realizaron y fueron publicando durante meses en las redes sociales Facebook e Instagram en 2021.

Y el programa “Habitación propia", un espacio de encuentro para el feminismo, transmitido actualmente en YouTube por Diario Público y conducido magníficamente por la periodista española Virginia P. Alonzo.

La clave de la vigencia del cuarto propio de Virginia Woolf tiene que ver con que ella mientras escribía el contenido de las dos conferencias que daría a jóvenes universitarias y que dieron origen a este texto, supo mirar el pasado presente y futuro de la situación de la vida de las mujeres, ahí desde su escritorio en su casa de Londres en aquel 26 de octubre de 1928 en el que…”la luz de la mañana caía en rayos polvorientos a través de las ventanas sin cortinas y el murmullo del tráfico subía de la calle”.

Para dejar registro y que la memoria no se pierda, vió hacia atrás cuando las mujeres prácticamente no sabían leer ni escribir y eran propiedad de su marido, cuando les era negado estudiar, poseer, heredar, sentir pensar y expresar, cuando eran encerradas bajo llave a la menor desobediencia o queja, cuando la violencia física del esposo a la esposa era muy bien vista por la familia y la sociedad.  Pero también vió el momento y dió constancia de las escasas pero existentes universidades para mujeres, y de los derechos políticos económicos y conyugales que las sufragistas habían logrado hasta entonces para las mujeres inglesas.

Al mismo tiempo que pensaba y escribía sobre todo esto, Virginia fue más allá vislumbrando el desarrollo que las mujeres tendríamos sobre todo en el ámbito universitario, laboral y literario cien años después de aquel mayo de 1928.

Sin embargo, pese a los muchos y enormes avances que las feministas hemos ido logrando desde la primera ola hasta ahora, no han sido suficientes como para poner a todas las denuncias contenidas en este libro, en la categoría de ya resueltas, de ahí también su vigencia y utilidad. 

Bástenos mirar que alrededor del mundo en pleno 2024 a manos de hombres, millones de mujeres famosas y desconocidas, ricas y pobres, cultas e incultas siguen siendo golpeadas y arrastradas por el piso en más de un sentido, niñas continúan siendo obligadas a contraer matrimonio, el analfabetismo se da más en niñas y adolescentes mujeres, prevalece el sexismo, estereotipos y prejuicios de género. Y estas son sólo algunas de las asignaturas pendientes que la familia y la sociedad aún tienen con el sexo femenino y que puntualmente están expuestas en Una Habitación Propia.

Para el crecimiento desarrollo prosperidad y bienestar de las mujeres, Virginia Woolf hace un reiterado énfasis de que necesitan tener una razonable entrada de dinero y por ende un cuarto propio (autonomía intelectual, económica, física, creativa, etc.).

La situación de pobreza de las mujeres que ella tanto denuncia a lo largo de todo este ensayo, es uno más de los muchos porqués de su actualidad, pero pongámosla en números:

ONU Mujeres reporta que 1 de cada 10 mujeres en el mundo vive en extrema pobreza y en Latinoamérica hay un 18% más de mujeres pobres que de hombres, mientras que en México 7 de cada 10 mujeres viven en la pobreza, y en cuanto a Estados Unidos el Centro Nacional de Derecho de la Mujer informa que entre 2021 y 2022, la tasa de pobreza en las familias encabezadas por madres criando solas a sus hijos/as se duplicó al pasar del 11,9% al 26,7%. Del mismo modo, la tasa de pobreza de las mujeres mayores también aumentó en el mismo período, del 11,7% al 15,3%.

 Seguramente las mujeres pobres en cualquier parte del planeta, saben a qué se refiere Virginia cuando afirma: “Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien”.

Relacionando la pobreza de las mujeres con la creación literaria esta más que genial escritora dice, y con esto cierro el presente escrito homenaje a este ensayo y a su autora.

“La libertad intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos. Las mujeres han gozado de menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres no han tenido, pues, la menor oportunidad de escribir poesía. Por eso he insistido tanto sobre el dinero y sobre el tener una habitación propia. (Un cuarto propio, 1929)

Galilea Libertad Fausto.

Créditos de la ilustración a quien corresponda.

lunes, 13 de mayo de 2024

El futuro político de México será autónomo y con perspectiva de género?

 


En este año de elecciones mi inquietud crece como ciudadana mexicana, pero también como parte de la comunidad latina radicada en la Unión Americana, y lo mismo que como feminista. Anteriormente fui un tanto optimista en cuanto al panorama político aquí en Estados Unidos y en México, pero definitivamente a estas alturas del partido no se trata de ser optimista sino de ser realista.

Y aunque no soy analista política ni pretendo serlo, puedo darme cuenta de que en ambos países la situación que se vislumbra no pinta bien para una buena parte de la población en general, y en particular para las mujeres y para el movimiento feminista, sin embargo, esta vez me quiero enfocar únicamente en lo que está sucediendo en México y las próximas elecciones presidenciales, tomando en cuenta la enorme influencia que Estados Unidos ha tenido y tiene sobre el acontecer político mexicano.

Recientemente sostuve una conversación sobre estos asuntos con la destacada periodista, política, feminista y activista mexicana Abril de la Fuente a la que iré citando a lo largo de este texto,  respecto al peso político de nuestro vecino del norte mencionó: 

“Históricamente se ha dicho que Estados Unidos es quien mueve la política de México y el mundo”,(por algo será).

Con la intromisión americana o sin ella, en retrospectiva y desde mi experiencia de ciudadana mexicana puedo decir que la cantidad de veces que el pueblo mexicano se ha ilusionado durante las campañas y la elección de un nuevo presidente, es igual al número de veces que se ha tenido que decepcionar ante la realidad no sólo de la falta de cumplimiento del gobierno con los intereses, bienestar, seguridad, desarrollo y prosperidad de la ciudadanía, sino también por el aumento de la violencia, la delincuencia organizada, la corrupción e impunidad, la complicidad gobierno-narco, el uso abuso y desvío del presupuesto público y en consecuencia el descarado e impune enriquecimiento ilícito del mandatario en turno y de todos sus allegados, mientras que el país sigue sumido en la pobreza.

Y para decepción de muchos/as (entre quienes me cuento yo), en estas y otras tantas “irregularidades” el sexenio del Presidente López Obrador no ha sido la excepción a la regla.

Baste mencionar la complicidad de su gobierno con los carteles del narcotráfico para someter y saquear a los pueblos indígenas de Chiapas y de otros estados de la República, los miles de millones de pesos invertidos supuestamente en la construcción del tren maya con “materiales de altísima calidad”, pero que a las primeras de cambio terminó descarrilado a causa del barato tipo de grava utilizada en las vías, construcción que dicho sea de paso cobró la vida de 7 millones de árboles en la selva maya.

Y para continuar con la lista negra el total desabasto de las mega farmacias, la irresponsable aplicación de la bien sabida dañina vacuna contra el COVID-19, y para rematar, aunque no para terminar, el repentino y gigantesco enriquecimiento empresarial de los hijos del presidente junto con sus primos y amigos, etcétera. 

Existen cifras, documentos, y videos totalmente fidedignos que se han hecho públicos, así como incontables testimonios ciudadanos que demuestran que el éxito de Morena en el poder es un show bien montado todos los días desde la mañanera por su carismático líder, mismo que al ser confrontado con claras y contundentes evidencias se limita a responder cínicamente: “no es cierto…esas pruebas mienten…yo tengo otros datos”.

Así haciendo uso de su habla seductora, cotidianamente le dice al pueblo lo que a este le gusta oír y no lo que realmente necesita saber.

Con el fin del mandato del romantizado Presidente López Obrador a la vuelta de la esquina, se podría pensar que la situación va cambiar para bien sobre todo con la al parecer inminente llegada de una mujer a la presidencia, sin embargo, un buen ejercicio del poder no depende del sexo de la persona electa, sobre todo si es verdad que en este país el mandatario a cargo es el que por debajo de la mesa decide a su sucesor o sucesora en este caso y no hay vuelta de hoja. 

Por otro lado, si bien es cierto que la candidatura a la presidencia de Xóchitl Gálvez (Frente Amplio por México), y de Claudia Sheinbaum (Movimiento de Regeneración Nacional) significan un triunfo feminista en materia de los derechos políticos de las mujeres, también lo es que la llegada de una mujer al poder no necesariamente se traduciría en un gobierno pro mujeres, niñas/os y otros grupos vulnerables, como ya lo he dicho en anteriores artículos.

No es lo mismo ser una mujer política que ser una política feminista, de ahí que la forma de hacer política de las mujeres puede ser una confrontación absoluta con el poder de los hombres, o ser una alianza con ellos para eliminar el peligro que representa a su soberanía patriarcal, la presencia de una mujer feminista en los altos puestos de la toma de decisiones.

Llevar a cabo un sexenio con perspectiva de género sería asumir el cargo presidencial con la convicción de querer deconstruir para construir desde adentro revolucionando las leyes y la política en general, con temáticas e implementaciones importantes para las mujeres y por consiguiente para la familia y la sociedad, sería tener una visión nueva auténtica propia, y verdadera voluntad política para la real transformación.

Y todo esto en mi muy particular opinión son atributos políticos y objetivos que no posee ni propone la candidata de Morena: Claudia Sheinbaum, todo su discurso de campaña carece de autonomía teniendo el sello inconfundible del obradorismo y de su postura antifeminista, una de las muchas pruebas es que en uno de los debates ni siquiera se atrevió a pronunciar claramente: “los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres”, no pudo decirlo así con todas sus letras balbuceando entre dientes algo que ni ella sola logró entender.

Esta evidente falta de compromiso y de propuestas propias nos da una idea de lo que podemos o no esperar en el caso de que esta candidata resultara electa.

Algo probable más allá del voto ciudadano si tomamos en cuenta la acertada observación de Abril de la Fuente cuando dice: “Claudia tiene todo el poder y el dinero del gobierno, ese es el reto, vencer ese monstruo!”. 

En cuanto a la candidata Xóchitl Gálvez concuerdo totalmente con la opinión de esta experimentada política y periodista, quien está convencida de que Gálvez es la única esperanza de cambio en beneficio del pueblo mexicano si gana la presidencia.

En torno a esta Abril añade: “Xóchitl tiene posibilidades y muchas, sobre todo por la unión de los viejos partidos y si logra despertar la conciencia de quienes nunca votan,  de los abstencionistas que nos abandonan como compatriotas en momentos de conflicto tan decisivos que son cada 6 años”.

Sobre los objetivos y promesas de campaña de los partidos de izquierda y derecha comenta:

 “Sólo los guardan en papel, ya que en el ejercicio del poder hacen todo lo contrario a sus ideales. Hoy se necesita de candidatos ciudadanos sin partido, y con la preparación necesaria para palear tantas problemáticas que nos afectan a todas y todos por igual aunque de diversas formas”. 

Personalmente creo que la candidata Xóchitl Gálvez tiene la preparación académica, la experiencia y coraza política necesarias para hacer frente al sistema patriarcal y a la estructura criminal que conforman los tres niveles de gobierno, y su proyecto apunta a trabajar desde la perspectiva de género y desde la horizontalidad, pero carece del poder político económico y mediático del que goza la hija política y elegida del presidente López Obrador, Claudia Sheinbaum.

Sin embargo, nada está dicho todavía, la moneda está en el aire y cualquier cosa puede suceder en las urnas electorales, millones de ciudadanos/as, la periodista Abril de la Fuente y yo, apostamos por el poderoso despertar del pueblo mexicano para que a tiempo salga del embeleso obradorista y vea la real cara del Presidente, de su partido, y el lado oscuro que ha tenido su gobierno, el cual podría prolongarse a través de su candidata.

El equilibrio que la balanza política mexicana necesita en la recta final del período de las campañas electorales , es el respaldo económico empresarial, el apoyo masivo de los medios de comunicación independientes, y de la eliminación de la neutralidad política, entender a nivel ciudadanía que el abstenerse de votar ya no puede seguir siendo una opción para la población, puede marcar la diferencia entre más de lo mismo o el inicio de la verdadera transformación en pro ciudadano y la construcción de una alternativa de vida para las mujeres y las niñas que garantice su seguridad, bienestar, desarrollo y una vida libre de todas las formas de violencia.

Para concluir y a riesgo de ser considerada ilusa, quiero creer que el futuro político inmediato y posterior de mi querido país (México), no depende de Estados Unidos ni del designio amañado del actual mandatario perteneciente al partido de Morena, sino a la decisión de millones de mexicanas y mexicanos que acudiremos a votar en México y en el extranjero este próximo 2 de junio!.

Galilea Libertad Fausto.

 

Créditos de la ilustración a quien corresponda.

lunes, 6 de mayo de 2024

Algunas causas-efecto del conflicto madre-hija

“Las raíces son las venas que llevan el alimento y también llevan historias y tesoros,  a tu abuela a tu madre y a ti…a todas las une un vínculo invisible, ignorar ese vínculo es coartar tu lado femenino, tu creatividad, tu compasión, tu habilidad para dar y recibir”. (De la serie Mi otra yo)

Escuchar esta afirmación y creerla tanto racional como emocionalmente nos puede resultar algo hermoso, poético e inspirador, o por el contrario, algo negativo y amenazante sobre todo para las madres y las hijas cuya forma de relacionarse ha sido o es fría, distante, retadora e hiriente.

En la cercanía del día en que internacionalmente se celebra a las mamás, y entendiendo que la profundidad y variabilidad de esta problemática no se puede abarcar en unos cuantos párrafos, he querido tocar este sensible tema con el ánimo de ofrecer un breve espacio de identificación, comprensión y si es posible, de motivación para la búsqueda de sanidad y reconciliación.

No sé si en épocas pasadas las mujeres eran conscientes de lo difícil que generacionalmente en su familia había sido la relación madre-hija, no sé si se lo cuestionaban, si lo hablaban entre amigas o simplemente lo aceptaban viviéndolo como parte natural de la vida femenina.

Y no es que la confrontación entre una mamá y su hija sea la regla general en todas las familias de antes y de ahora, pero esta fracturada convivencia es algo que adolece a un gran número de ellas.

Hoy en día este conflicto materno filial es algo que reconocemos nos ha atravesado y nos atraviesa a muchas, y es un asunto del que estamos cada vez más dispuestas a hablar. De ahí que actualmente está herida interior es un tema recurrente entre mejores amigas, en las salas de terapia, en grupos círculos y talleres de ayuda para mujeres, pero también estas difíciles  vivencias se están viendo reflejadas en la literatura y entre rendijas van colándose en los guiones del teatro cine y televisión.

De todas estas y otras formas es que hijas y madres no sólo buscamos desahogarnos para soltar la carga emocional, sino también buscamos respuestas sanadoras a  las preguntas que constantemente nos hacemos tratando de entender, porqué tanta ruptura y abismo donde debería existir unión y entrañable cercanía?, quiénes son las buenas y las malas del cuento…nuestras madres o nosotras?, somos responsables de tan caótico desencuentro o lo son ellas?.

En un ejercicio de objetividad un buen comienzo sería preguntarnos si esta es una historia de inocentes y culpables?, o si es una problemática de género que hemos heredado en donde las unas y las otras somos víctimas?.

Personalmente me quedo con la segunda opción, por mi propia experiencia de vida y mi experiencia profesional puedo decir que este doloroso conflicto aunque con algunas terribles excepciones, en la mayoría de los casos no es una cuestión de falta de amor, o de villanía en ninguna de las contrincantes.

La antropología, sociología, teología y psicología femenina nos dicen que la multitud de causas están más bien en la educación, creencias y costumbres familiares, religiosas, sociales, culturales y psicológicas; todas enmarcadas en los márgenes patriarcales que históricamente han determinado no sólo lo que es ser mujer, sino también lo que es ser una buena madre y una buena hija.

Respecto a esto de ser buenas la escritora Sheila Heti en su libro Maternidad, muy acertadamente hace y responde dejándonos sobre la mesa para reflexionar lo siguiente:

“Qué diferencia hay entre ser una buena madre y ser una buena hija?, en la práctica muchas…en lo simbólico ninguna”.

Será por esta conceptualización de diferencias e igualdades aprendidas en el jerárquico y disfuncional parámetro de comportamiento que nos han enseñado,  el que una buena madre y una buena hija terminan enfrentadas y sintiéndose injustamente tratadas la una por la otra. 

La primera considerándose lastimada en su maternidad, desafiada en su autoridad y enojosamente frustrada por los inútiles intentos de seguir dictaminando los pasos de su niña- adolescente, la segunda adolorida en su hijidad, sintiéndose atacada, prisionera y gravemente irrespetada en su derecho a la libertad.

Estos lastimosos sentires y pensares  a menudo producen un sentimiento de fracaso personal en las progenitoras, que se preguntan qué fue lo que hicieron mal?, en qué fallaron como madres?, mientras que sus hijas experimentan una sensación de culpabilidad y de no ser nunca suficientes.

Y son precisamente esta clase de heridas unas de las que más duele emocionalmente, una de las que más tiempo tarda en sanar, y quizá sea la que mayor impacto y trascendencia tenga para una mujer en las diferentes etapas de su vida afectiva.

En cierta reunión de uno de los grupos de ayuda para mujeres de los que fui facilitadora, una de las asistentes expresó: “Durante mucho tiempo mi madre y yo hemos estado recibiendo terapia individual y conjunta, pero aún no logramos sanar ni cambiar todo lo negativo que sentimos, yo por ella y ella por su madre “.

Situaciones así son el resultado de ese complejo conflicto al que la escritora Elena Ferrante llama “el amor molesto”. Refiriéndose a ese cúmulo de sentimientos encontrados en una complicada relación de amor-odio, necesidad-rechazo, admiración-celos, alianza-rivalidad y competencia.

A las causas de esta infortunada hostilidad que algunas madres sienten hacia sus hijas, y que ya antes fueron mencionadas, podemos añadir posibles traumas debido al rechazo materno en su propia niñez, maltrato y/o abuso sexual en la infancia, violación y embarazo no deseado, violencia de pareja, maternidad obligada o no planeada, proyección en su hija de sueños no cumplidos o de complejos rencores y miedos.

A estos posibles orígenes podemos añadir la creencia de que su pequeña debe ser la prolongación de si misma y no un ser independiente con personalidad propia, algo que la filósofa Simone de Beauvoir analizó en 1949 en El Segundo Sexo, llamándole: la teoría de la doble.

En cuanto al sentir y reaccionar rebelde de las hijas es parte normal de la adolescencia, etapa de cambios emocionales y físicos pero también de una necesidad de expandir sus horizontes en busca de nuevas experiencias y sobre todo, en busca de su propia identidad. Es en ese proceso transformativo ansioso de libertad en el que ellas menos desean ser una copia de sus madres, ni sus damas de compañía y mucho menos responsables, enfermeras, cuidadoras o confidentes de sus progenitoras, como tampoco quieren ser asistentes domésticas ni nanas de sus hermanos pequeños. 

Si como mamá demandamos de nuestra hija lo que no es y a decir verdad no tiene por qué serlo, exigiéndole una madurez a destiempo, exclusividad y total obediencia; y si como hija espectamos de nuestra madre un comportamiento inmaculado, perfecto, complaciente y permisivo en todo, lo único que conseguiremos será decepcionarnos y herirnos mutuamente dando paso a la separación emocional y física tan difícil de superar después.

Como mujeres adultas sanar la herida afectiva madre-hija hija-madre no es sencillo, es un proceso a veces largo y siempre doloroso de reflexión, diálogo interior, de hablar pero también de escuchar a la otra. Algo indispensable en este proceso independientemente de que recibamos o no terapia profesional es la empatía, ponernos en el lugar y zapatos de la otra en su situación particular, su edad, estado de salud, y grado de madurez o de ignorancia, en su contexto familiar, educativo, económico, sociocultural y psicológico.

Si como hija de nuestra madre y mamá de nuestra hija vemos nuestras respectivas circunstancias internas, y los factores externos que rodearon el conflicto entre nosotras, nos será más fácil llegar a reconocer que desde nuestra imperfección humana cada una expresó y expresa su amor de la manera que sabe y puede, y que no deja de ser amor sólo porque no haya sido o sea de la forma en que necesitábamos o que nos gustaría que hubiera sido o fuera.

Comprender esto es una forma de empezar a caminar hacia la sanidad emocional, y poder así recibir a la vez que heredar la abundante nutrición de nuestro linaje femenino, tal como lo dicen las líneas con las que inicié este escrito y con las que quiero terminarlo:

“Las raíces son las venas que llevan el alimento y también llevan historias y tesoros,  a tu abuela a tu madre y a ti…a todas las une un vínculo invisible, ignorar ese vínculo es coartar tu lado femenino, tu creatividad, tu compasión, tu habilidad para dar y recibir”.

 

Galilea Libertad Fausto.

 

Créditos de la ilustración a quien corresponda.

martes, 23 de abril de 2024

El día del libro y la literatura escrita por mujeres

 


Quienes amamos sumergirnos en el universo mágico de la tinta y el papel estamos de celebración, este 23 de abril nos ponemos de manteles largos por el Día Internacional del Libro, fecha que fue promovida por la UNESCO en 1988 con el propósito de fomentar el buen hábito de la lectura, apoyar a la industria editorial y a la protección de los derechos de autor.

Antes y durante dicho día se llevan a cabo alrededor del mundo innumerables actividades literarias: festivales, ferias, presentaciones, lectura de libros etc., y la comunidad universitaria en la Ciudad de México no es la excepción. desde el 2009 la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realiza la Fiesta del Libro y la Rosa. Este 2024 se llevó a cabo en los espacios del Centro Cultural Universitario del 19 al 21 de abril vendiendo, comprando libros y regalando rosas en un ambiente de verdadero amor por la palabra escrita.

Hasta aquí todo va de maravilla y me parece muy bien, pero como lectora, escritora y feminista que soy, me es imposible no ver desde una perspectiva de género todo este asunto de los libros y las editoriales, además de unas cuantas cosas más derivadas de lo mismo.

Es una verdad universalmente reconocida (parafraseando a Jane Austen), que nunca antes había existido un número tan grande de mujeres dedicadas al honroso oficio de escribir, y este enorme auge femenino está directamente ligado al feminismo, al desarrollo de una conciencia crítica de género y a los espacios que el movimiento feminista a ido abriendo para nosotras las mujeres escritoras.

Estamos viendo hecha realidad la profecía literaria que Virginia Woolf vaticinó en 1929 desde el escritorio de su habitación propia, diciendo que si vivíamos cien años más (como humanidad),  y si cada una de nosotras  lográramos tener quinientas libras al año y una habitación propia (autonomía de pensamiento e independencia económica), habiéndonos para entonces acostumbrado a la libertad tendríamos el valor de escribir exactamente lo que pensamos, floreceríamos y poblaríamos con nuestra voz escrita los jardines del mundo.

Sin embargo, pese a lo mucho que hemos avanzado en el ámbito de las letras, aún nos queda muchísimo más por hacer y por lograr. 

Actualmente las grandes editoriales siguen publicando más libros escritos por hombres que por mujeres,  y continúa siendo mejor pagado el trabajo literario de ellos que de ellas, por otro lado las librerías (excepto las librerías feministas), muestran en sus estanterías más vistosas un mayor número de libros de autores que de autoras, y para rematar esta evidente desigualdad, los premios literarios se siguen otorgando más a escritores que a escritoras, este hecho definitivamente no tiene nada que ver con la calidad de los textos seleccionados, sino directamente con el criterio patriarcal que atraviesa el canon literario.

Algo más para mencionar o mejor dicho para criticar, es que en un acto estratégico de mercadotecnia a las principales editoriales les ha dado por publicar y publicitar a gran escala a escritoras del pasado consideradas clásicas hoy en día, un negocio muy lucrativo debido al enorme crecimiento de lectoras y escritoras feministas y no feministas a nivel mundial, y al interés de estas por reivindicar la vida y la obra de escritoras de épocas anteriores, mismas que en su momento o después,  no fueron debidamente valoradas y que en su mayoría terminaron siendo olvidadas.

Este constante maratón de pioneras publicadas en lujosas ediciones conmemorativas, ediciones regulares y de bolsillo son en sí un acierto para la industria editorial y un disfrute para la comunidad lectora que gustamos de ellas, el problema radica en que las grandes editoriales apuestan a lo seguro publicando libros de autoras clásicas, y no se arriesgan publicando el prolífico trabajo literario que están haciendo nuevas autoras.

Existe otro tipo de desdén a la literatura escrita por mujeres que ha afectado y afecta lo mismo a autoras tanto de ayer como de hoy, , y es que históricamente los hombres han leído y leen a los hombres, las mujeres hemos leído y leemos a los hombres, sin embargo, el número de hombres que leyó en siglos anteriores a mujeres fue prácticamente nulo, salvo rarísimas excepciones, y en la actualidad ese número continúa siendo bastante minoritario. Quienes más leen el trabajo de las mujeres son las propias mujeres, y ese desequilibrio lector es algo de lo mucho que tenemos que cambiar desde el feminismo académico.

Todavía a finales del siglo pasado en los programas de educación básica, media y preparatoria, las pensadoras, filósofas y literatas eran inexistentes, en las clases de historia y literatura sólo se leía analizaba y se tomaba como única base de la enseñanza, a los grandes clásicos y a toda otra obra escrita por hombres, borrando del mapa histórico-literario el importante y por demás invaluable aporte de las mujeres al universo de las letras.

Gracias a las feministas es que hoy se está dando a conocer dentro y fuera de la academia, por ejemplo, que la primera obra literaria firmada de la que se tiene conocimiento fue escrita por una mujer: Enheduanna, poeta y escritora nacida en Mesopotamia 2286 siglos antes de la era cristiana. Y de ahí un desfile de grandes pensadoras, filósofas, escritoras y poetas rescatadas por los feminismos desde la remota antigüedad hasta la modernidad, Safo, Aspasia, Hipatia, Hildegarda, Christine de Pizan, Sor Juana, Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, Virginia Woolf, y la lista continúa.

En definitiva, es un hecho que la lectura de buenos libros forma mentes, sana sociedades y abre un mundo de incontables y maravillosas posibilidades, la buena literatura es una fuente inagotable de sabiduría que hace al pasado presente y al futuro posible.

Este Día Internacional del Libro y en todo momento, recordemos que la excelencia de la palabra escrita no es exclusiva de ningún sexo, mujeres y hombres tenemos la misma capacidad literaria para dar vida a grandes obras, y debemos tener las mismas oportunidades de publicación, divulgación, expansión, valoración y reconocimiento de nuestro trabajo!

Galilea Libertad Fausto.


Créditos de la ilustración a quien corresponda.








lunes, 15 de abril de 2024

Qué aprendizajes podemos extraer de las constructoras de paz 3/3

Carmen Magallón[1]

En estos momentos de aguda crisis debida a la lógica del sistema y de irrupción de la guerra de nuevo, es importante pensar que la organización del mundo podría ser de otro modo. Que podríamos regirnos por la lógica de la sostenibilidad de la vida, que no sólo pone el énfasis en una prioridad diferente, sino que choca con la lógica de la acumulación económica, y también con la lógica del poder y el patriarcado de la mayoría de líderes, un poder que se ejerce más bien buscando la hegemonía y el dominio, económico, político y geoestratégico. 

La lógica de la sostenibilidad de la vida instaura una racionalidad más básica y trascendente, tiene en cuenta a las generaciones futuras, y parece evidente que es la única que puede permitirnos sobrevivir como especie.

Esta sabiduría para la supervivencia es un legado que viene de lejos, transmitido de unas generaciones a otras pero todavía no universalizado; es la que puede ponerse en circulación social para contribuir a la socialización de ambos sexos.  

Quiero subrayar la idea de que todos, hombres y mujeres habríamos de dedicar tiempo a sostener la vida, precisamente porque quienes están menos implicados en su cuidado, encuentran mayores dificultades para hacerse cargo del valor que posee. O lo pasan por alto más fácilmente.

Necesitamos una igualdad construida con los ladrillos de la experiencia histórica de hombres y mujeres. Igualdad y diferencia no se contraponen. 

Recuperar el pensamiento y las prácticas de tantas mujeres que han tratado de construir la paz, escuchar las voces de las mujeres del mundo, puede ayudar a romper con la dinámica deshumanizadora y letal a la que nos aboca este sistema.  

Necesitamos establecer una línea genealógica que haga perceptible su tarea civilizatoria, desde el pasado hasta el presente, y hacerlo desde la memoria y el debate de los hilos que dejaron tendidos, las vetas de la interpelación que ellas iniciaron. Interpelar es distinto de reclamar, distinto de pedir algo que el otro tiene y tú no. Es apelar desde un plano de igualdad y de diferencia a lo mejor del ser del otro, para establecer un diálogo en el que haya un reconocimiento mutuo. Interpelar es sacudir metafóricamente para lograr abrir la mente a nuevas visiones, es dialogar, pactar, convencer. Es arrastrar al otro a una gestión conjunta y diferente del mundo.

Necesitamos universalizar la lógica de su hacer y pensar, no dejándola perder y extendiéndola a los hombres. Hombres y mujeres necesitamos trabajar juntos para mejorar el mundo. 

De manera resumida podemos decir que las feministas pacifistas nos han enseñado:

-A saltar por encima de las barreras que dividen a los grupos enfrentados y establecer puentes

-A pensar libremente, fuera de las lógicas establecidas

-A buscar objetivos comunes desde distintas ideologías, culturas y situaciones de clase

-A gestionar los conflictos internos desde una actitud crítica, guiada por criterios y regida por un tipo de “inteligencia compasiva” (Catia Confortini): ponerse en el lugar del otro, no cejar hasta colocar los problemas en otro punto. 

-A trabajar en la base y en la cumbre: llevar las voces de la base a los lugares donde se toman las decisiones

-A valorar la incidencia internacional: unir el trabajo local, nacional e internacional

-A establecer alianzas entre diferentes organizaciones, líderes y organismos

-A resistir y persistir en el tiempo: más de 100 años de trabajo por la paz y el desarme.

Todavía hoy, el legado civilizatorio de las constructoras de paz está pendiente de universalizar.




[1] Presidenta de Honor de WILPF España.


Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.


domingo, 14 de abril de 2024

Aprender de un feminismo pacifista internacionalista 2/3

 

Mujeres de WILPF
Carmen Magallón[1]

Vivimos en medio de una crisis que es multidimensional: no es sólo económica, sino también ecológica, política y social.

Vivimos tiempos en los que la gente ve cómo se precarizan sus vidas, los derechos retroceden, las instituciones se deterioran y el paradigma dominante se muestra incapaz de encontrar soluciones.

Vivimos en un mundo en el que el egoísmo, la desigualdad y el abuso dominan la escena, bajo un sistema global en el que los poderes financieros están poniendo en peligro la paz, entendida en su sentido positivo: la democracia, los derechos humanos, el avance de las mujeres…; un mundo en el que la gobernanza internacional construida desde la Segunda Guerra Mundial está en peligro. Y en el que últimamente ha vuelto a irrumpir la guerra, en su expresión más brutal, incluido el genocidio. 

No olvidamos que lo que hoy vemos a nuestro alrededor ha sido y es la condición ‘normal’ en la que siempre han vivido y viven en otros lugares del mundo, incluidas las guerras, o como ahora suelen nombrarse, los conflictos armados.  Por una parte, esto nos hermana en el sufrimiento; por otra, nos alienta a no resignarnos a que la igualación de las condiciones de vida sea a la baja, cuando siempre pugnamos porque nos fuéramos igualando hacia arriba. 

En un mundo que se ha hecho más pequeño, necesitamos pensar y actuar en todos los niveles: local, nacional e internacional. Para mundializar los derechos, transformar Naciones Unidas y defender y mejorar la gobernanza global. Necesitamos sumar el conjunto de voces que claman por una visión alternativa a las lógicas y tendencias que gobiernan el mundo hoy. Y para todo esto: necesitamos construir voluntad y creatividad e inteligencia colectiva.

Es el momento para que emerjan otros paradigmas no tenidos en cuenta y generalmente situados en la exclusión: escuchar las voces que llegan desde el feminismo, desde el ecologismo, desde los movimientos por la paz, por el decrecimiento que ayude a frenar el deterioro del planeta…

En el movimiento por la paz hay una larga y profunda experiencia de resistencia ante el sistema: resistencia a hacer la mili, denuncia de los objetivos militaristas, de la opresión, del gasto armamentístico… En su filosofía, en las distintas sensibilidades que crecieron en su seno, se pone de manifiesto cómo posee muchos rasgos de excelencia para la participación, aplicables a otros movimientos, entre ellos:

-La importancia de mantener la coherencia entre fines y medios: que las formas de actuar, de participar y de relacionarse, no son indiferentes, sino que pueden respetar o distorsionar los fines que se persiguen; y que también tienen repercusiones en las personas individuales, tanto de dentro como de fuera del movimiento. 
-Que se pueden encontrar salidas en las que todo el mundo gane, rompiendo los enfoques que tensionan la confrontación de intereses presentándolos como juegos de suma cero, de vencedores y vencidos.
-Que lo importante no es vencer sino convencer.
-Que los conflictos entre grupos se agudizan a través del mecanismo del miedo, el miedo que en general nos paraliza, el miedo al otro que  puede conducirnos a la agresión.
A la disolución del miedo contribuye el fomento de la confianza. La posibilidad de que dos grupos enfrentados convivan ha de basarse en la ruptura del miedo y el establecimiento de la confianza. Y ahí es donde tienen importancia los gestos, las palabras, los signos. El pacifismo propone iniciativas en las que haya acercamiento físico, sea en encuentros formales o informales, esporádicos o permanentes, sea un campamento de jóvenes de las comunidades enfrentadas, sea una fiesta. Cuanto más grande es el conflicto son necesarias más palabras, más encuentros, más diálogo, más escucha, más imaginación para el acercamiento y el desarme.
-Que los cuerpos importan. La no-violencia basa su fuerza en el valor de los cuerpos, en su carga simbólica que, precisamente por ser expresión de la vulnerabilidad humana, les concede la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza. Los artefactos bélicos se diseñan para matar, también para aumentar la distancia entre los cuerpos. Para que no se vean las consecuencias del uso de un arma, de un disparo, que todo suceda como si todo sucediera entre máquinas. 
Como ha escrito Elena Grau, “en las guerras actuales se pone de manifiesto de manera más explícita que nunca que el cuerpo, en el discurso militarista patriarcal, es irrelevante… que la abstracción desencarnada de la sofisticación tecnológica, al convertir en objetivo central de la guerra el cercenamiento de las condiciones de humanidad necesarias para la vida de las poblaciones, se expresa una forma de estar en el mundo que en el pensamiento prescinde de los cuerpos” . Este intento de abstraer el cuerpo, que arraiga en la filosofía occidental y se plasma en las estrategias y el desarrollo técnico de carácter belicista, trata de acallar el potente discurso de los cuerpos, de neutralizar su poder que es así indirectamente reconocido. Su máxima expresión son los drones, siendo los drones autónomos o robot killers, que pueden disparar bajo su propia decisión el máximo extremo de la deshumanización.
El pacifismo se sumó también, aportó razones, a la crítica al saber experto (como hizo el feminismo, o los miembros de otros grupos sociales excluidos). La obtención y explosión de la bomba nuclear marcó el siglo XX, nuestra relación con la política, y nuestra relación con la ciencia. Constituye un punto de inflexión que marca el inicio de una desconfianza que fue creciendo en la segunda mitad del pasado siglo. Una amenaza nuclear que en los últimos tiempos ha regresado, devolviéndonos a una especie de Guerra Fría. 
Como dice Vandana Shiva, la diferenciación entre el ‘saber’, del experto, y la ‘ignorancia’, de todos los demás es reduccionista y constituye una fuente de violencia. Para el reduccionismo el conocimiento es algo uniforme, divisible y abstracto. Bajo esta noción, “la uniformidad permite que el conocimiento de partes de un sistema se presente como conocimiento de la totalidad. La divisibilidad permite la abstracción de conocimientos independientemente de su contexto y crea criterios de validez basados en la alienación y la no participación, que luego se presentan como ‘objetividad’”. 

Tras la locura nuclear, expresada de modo superlativo en el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, y reeditada en la crisis de los misiles de los años 80, supimos que determinadas decisiones no pueden ser simplemente dejadas en el marco de la gestión política institucional, asesorada por una comunidad de expertos depositarios de un saber supuestamente neutro (esto es aplicable hoy al mundo de los ‘expertos’ en economía); que no podíamos abdicar de ninguna responsabilidad en función de una representación otorgada mediante el voto.
Las armas nucleares y el mundo que se construyó a su alrededor son el ejemplo más claro de que hay cuestiones demasiado importantes para dejarlas en manos de los expertos. 
El pacifismo asumió este legado crítico y en consecuencia aboga por una participación sustantiva, que no hurte ningún terreno, tampoco el de la ciencia, a la posibilidad de decidir. Esta convicción es un modelo para la participación política general, en el que limitar la participación democrática a la emisión de un voto cada cuatro años es claramente insuficiente.




[1] Presidenta de Honor de WILPF España.



Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.




https://carinena.es/event/exposicion-100-anos-wilpf/


jueves, 11 de abril de 2024

El peligro de postergar y de dar todo por sentado


 Lecciones de vida.

En la cotidianidad de la vida diaria algunas personas casi sin pensar o mejor dicho sin pensarlo, vamos cayendo en la peligrosa costumbre de postergar y de postergarnos, en una especie de autosabotaje en el que vamos dejando  para mañana sueños, planes y proyectos de vida, pero también muchas veces asuntos relacionados con el cuidado de nuestra salud física mental o emocional.

En ocasiones vamos posponiendo indefinidamente la solución de determinado conflicto interior o con alguien más, cosa que de un modo o de otro nos afecta negativamente, o tal vez sacándole la vuelta al abandono de cierta práctica nociva, a algún mal hábito, al tratamiento médico de alguna clase de adicción que tengamos, etc..

Continuando así hasta que llegamos a un punto de inflexión en el que nos damos cuenta de que no hay vuelta atrás, que el avance natural de las cosas nos alcanzó deteriorando probablemente de forma irreversible nuestra salud, y la calidad de vida que pudimos haber tenido, si hubiéramos tomado la responsabilidad, la decisión y el control a su debido tiempo.

El riesgo qué hay en ese “después”, en ese “ahora no es el mejor momento”, en ese “cuando las condiciones cambien”, y en ese “lo haré el próximo día mes o año”…es que vamos perdiendo tiempo que no regresa y oportunidades que muy probablemente no volvamos a tener.

Otro grave peligro de la postergación, es el peligro de dar todo por sentado  a nuestro alrededor como si las personas, las cosas y nosotros mismos/mismas tuviésemos el don divino de la eternidad, como si tuviéramos asegurado el futuro con todo el tiempo del mundo a disposición de nuestra voluntad a menudo necia negligente y soberbia.

Y así nos estancamos en la frustración de ese postergado “mañana…después …algún día”, que nunca termina de llegar para nuestros anhelos, ideas y propósitos de realización personal, llenándonos de insatisfacción, infelicidad y amargura perjudicando nuestra salud y nuestra relación con el entorno en el que pasamos el día a día.

Estancándonos de igual modo en la lamentable pérdida de tiempo a la que nos conduce la equivocada costumbre de dar por hecho todo, de asumir que todo estará o todos y todas estaremos disponibles permanentemente tal como si fuésemos inmortales, cuando lo único cierto que existe es que nada ni nadie permanece para siempre.

El peligro de postergar y de dar todo por sentado es que nos distrae del hecho de que la vida puede cambiar o incluso irse de un momento a otro,  el posponer  no sólo nos hace olvidar que el tiempo humano se agota, sino también nos hace no ver, no oír, ignorar, o no saber interpretar las señales que intentan decirnos algo importante en el camino.

El aquí y el ahora es el tiempo perfecto para comenzar a amarnos cuidarnos y realizarnos, pero también para dar y recibir amor, para pedir perdón y perdonar, para sanar viejas o recientes heridas emocionales y  rencores, dándonos la oportunidad de crear con esa o esas personas bonitas nuevas memorias.

Reparar nuestras relaciones interpersonales indudablemente siempre se traducirá en sanidad  emocional y paz mental , por consiguiente en el bienestar que todos/todas necesitamos y merecemos.

Que el reloj de la vida no nos sorprenda dejándonos sin tiempo para la reflexión y el hacer, demos hoy el primer paso y los pasos que sean necesarios en lo sucesivo para evitarnos la carga del arrepentimiento, la culpa y de la inutilidad del “y si yo…y si mejor…y si hubiera”, porque como es bien sabido, el hubiera no existe.

Nuestra salud, nuestra superación personal y nuestros entrañables afectos, son asuntos en los que posponer dando todo por seguro, podría pasarnos una alta factura difícil de pagar!

Galilea Libertad Fausto 


Créditos de la ilustración a quien corresponda.

jueves, 4 de abril de 2024

¿Por qué hablar del feminismo pacifista internacionalista? 1/3

Carmen Magallón *

El internacionalismo feminista nació buscando conseguir los mismos derechos que los hombres, en particular el derecho a voto. La Alianza Internacional de Mujeres por el sufragio reunía a principios del siglo XX a millones de mujeres. Pero la I Guerra Mundial dividió a las sufragistas. Algunas decidieron apoyar a sus países en guerra, vivir el patriotismo al modo de los hombres. Y otras, una gran mayoría, decidieron que tenían que pensar por su cuenta, no seguir los dictados de sus países, sino oponerse a la guerra. Mujeres de distintas ideologías y procedencias que formaban parte del movimiento sufragista se reunieron en La Haya, el 28 de abril de 1915, en lo que fue el Primer Congreso Internacional de Mujeres. Sindicalistas de distintos países, laboristas británicas, mujeres de organizaciones tan diversas como las Trabajadoras Agrícolas de Hungría, la Liga para la protección de los Intereses de los Niños de Holanda o la Asociación de Mujeres Abogadas de Estados Unidos (Nash, 154).  

Este congreso marcó un hito simbólico ya que en él se sentaron las bases de un movimiento internacional de mujeres por la paz, de un feminismo internacionalista pacifista. Fueron alrededor de un millar de mujeres (1136 mujeres con voto y más de 300 visitantes y observadoras) representando a unas 150 organizaciones de 12 países, beligerantes y neutrales. Se reunieron para elaborar una estrategia de paz, protestar contra la locura y el horror de la guerra y hacer un llamamiento a la mediación inmediata de los países neutrales.

En este comienzo es importante señalar : 

Una, que la opción por la paz, para las mujeres, es una opción libre. No todas la eligen. Por ser libre es más valiosa, y además niega que sea la pertenencia a un cuerpo lo que nos hace ser pacíficas o violentos. La dicotomía mujer pacífica/hombre violento es un estereotipo más de género que no favorece para nada el crecimiento de culturas de paz. Hombres y mujeres podemos trabajar juntos para conseguir la paz.
Dos, esta historia muestra cómo desde una situación de exclusión pueden emerger paradigmas nuevos, nuevas miradas con soluciones diferentes. No es la pertenencia a un sexo lo que permite pensar de manera diferente, sino el tener una experiencia diferente, una experiencia de exclusión. Es necesario, pues, escuchar a los grupos excluidos, no sólo por justicia, que también y por supuesto, sino porque en ellos, en sus vidas, en su pensamiento y en sus prácticas, crecen nuevos paradigmas sociales, nuevas formas de entender y ejercer el poder, el desarrollo económico, el trabajo, el conocimiento, los conflictos y la convivencia; en suma, la vida y las relaciones sociales. Como dentro de los grupos excluidos, las mujeres son mayoría, por la doble razón de haber sido excluidas del ámbito público, en el pasado y en muchos lugares todavía hoy, y porque forman parte, son la mitad, del resto de grupos excluidos, escuchar a las mujeres y aprender de su historia, es una contribución que no hemos de pasar por alto.

Todas ellas siguen en la estela de las fundadoras de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, más conocida por sus siglas en inglés, WILPF: Women’s International League for Peace and Freedom, organización que este año cumple los 109 años . 

¿Quiénes eran sus fundadoras? Eran mujeres como Jane Addams, reformadora social norteamericana, sufragista y antimilitarista, que recibiría el Nobel de la Paz en 1931 y que creó el movimiento de las Settlement House en los Estados Unidos. Eran estos una especie de centros culturales que comenzaron acercando la cultura a los barrios pobres –el primero, en Chicago- y fueron evolucionando en el compromiso por mejorar las condiciones sanitarias de los vecinos, las jornadas laborales, los salarios, promoviendo la sindicación, la organización obrera, luchando contra la esclavitud infantil, entre otras causas. 

Las fundadoras de WILPF eran mujeres de clase media, con formación académica, algunas de ellas graduadas en Oxford o Cambridge, que hablaban varios idiomas y no se arredraban ante viajes y dificultades. Rosika Schwimmer, por ejemplo, era capaz de hablar nueve idiomas. En su mayoría pertenecientes a la rama moderada del sufragismo, se orientaban hacia una visión del feminismo que no excluía ningún asunto en la búsqueda de la participación política plena para las mujeres.  Era un feminismo transnacional, que se interesaba por la economía y las relaciones internacionales y que consideraba fundamental establecer acuerdos para afrontar los conflictos internacionales de una manera civilizada. Según Vellacot, para nada se trataba de “un conjunto de mujeres socializadas para la subordinación amable, reaccionando con el disgusto apropiado a los horrores de la guerra, y ansioso de cumplir el rol maternal de aplicar vendas a las heridas que los muchachos se habían infligido unos a otros.” 

Ellas creían realmente en la posibilidad de solucionar las disputas de otro modo, a través de un arbitraje internacional. Querían influir en la marcha de los acontecimientos, no estaban dispuestas a tener un papel subordinado, aplicándose a las tareas de arreglar los desastres que la guerra causaba. 

Las impulsoras del Congreso de La Haya, no estaban allí dejando de lado el feminismo para afrontar cuestiones que podrían considerarse más importantes que los derechos de las mujeres. No. Promovieron el Congreso porque “para ellas la cuestión de la guerra y la paz era una preocupación feminista, un desarrollo lógico de su comprensión de lo que significaba un rol de igualdad, pleno, de las mujeres”

El Congreso adoptó veinte resoluciones, bajo seis capítulos. En el conjunto de las resoluciones destacaban: la creación de una conferencia de naciones neutrales que sin dilación habría de ofrecer una continua mediación (Resolución 4); la petición de que se oyera la voz de las mujeres en los Acuerdos de paz, a través de una conferencia de mujeres organizada en el mismo lugar donde se firmaran (Resolución 9) y que los acuerdos alcanzados por el Congreso se llevaran a los dirigentes de los países beligerantes y neutrales de Europa, así como al Presidente Wilson, de los Estados Unidos .

Dos delegaciones del Congreso de mujeres de La Haya recorrieron Europa, yendo a visitar a los Ministros de Asuntos Exteriores tanto de los países beligerantes como de los neutrales. Mientras en su país no tenían derecho al voto, la convicción y el empuje de estas mujeres hizo que, en la práctica, ejercieran de embajadoras de la paz, y fueran recibidas y escuchadas con respeto, por los líderes de 14 capitales, primeros ministros y Ministros de Asuntos Exteriores; entre ellos, el rey de Noruega, el Papa y el Presidente de los EEUU.
Eran de clase media, pero empezaron a sensibilizarse y mientras convivían con los más pobres, fueron radicalizándose, viendo las terribles injusticias: la esclavitud infantil, las jornadas interminables, las deficientes condiciones sanitarias de las familias obreras… Su trabajo iba desde el terreno local al internacional. Influían en los políticos y hombres de las estructuras de poder para cambiar las cosas. Sus propuestas insistían en la necesidad de tener organismos internacionales para dirimir los conflictos de manera pacífica. E influyeron en la filosofía de fondo y la creación de la Sociedad de Naciones, antecesora de las Naciones Unidas. Desde el principio tuvieron estatus consultivo en la ONU.
Uno de los rasgos característicos de esta tradición, que podemos llamar de feminismo pacifista es que desde el primer momento su objetivo fue incidir en la política internacional, trató de contar en el ámbito internacional a través de las alianzas y la interpelación al poder. En especial, destaca su incidencia en la estructura de las Naciones Unidas, y que proyectó en particular en las conferencias sobre la Mujer organizadas por la ONU, en México D.F. (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Pekín (1995).
Esta organización, ha seguido trabajando a lo largo de estos más de cien años, en los que hemos visto nacer muchos otros grupos de mujeres –y hombres- comprometidas con la causa de la paz. Hoy WILPF está extendida en 40 países, mantiene oficinas en Ginebra y N. York, y desarrolla su trabajo de incidencia en los organismos internacionales. Es reseñable decir que fue una de las organizaciones que logró que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara la Resolución 1325, iniciadora de la Agenda Mujeres paz y seguridad.

Más allá de la consideración de víctimas

Generalmente se habla de las mujeres como víctimas. Pero verlas sólo como víctimas impide aprender del potencial civilizatorio de su experiencia, empezando por su compromiso histórico con la causa de la paz. El movimiento por la paz es uno de los movimientos sociales que más mujeres ha involucrado. No porque, como algunos piensan, seamos más pacíficas que los hombres. No. Las mujeres también son capaces de ejercer la violencia. Pero su condición de excluidas les ha permitido pensar desde fuera del paradigma dominante, pensar con otras palabras y desarrollar otras prácticas, en la línea de la diferencia de la que escribió Virginia Woolf en Tres Guineas. 

Lo que pienso y escribo subraya el valor del legado no reconocido de una mayoría de mujeres del mundo: las prácticas de cuidado llevadas a cabo por tantas mujeres anónimas (que en medio de la violencia armada o la miseria siguen dando de comer, yendo a buscar agua… sosteniendo la vida) ; y el pensamiento y la acción de las que se organizaron para trabajar por la paz. Agradezco lo que he aprendido de ellas, de las mujeres de la revista En pie de paz, de Mujeres de Negro, de las Madres de Plaza de Mayo, de las Comadres del Salvador, de las Mujeres de la Ruta Pacífica en Colombia, de las mujeres mazahuas en México, de las mujeres de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF), etc.



En las últimas décadas ha habido mujeres que se organizaron: a) Para oponerse a la guerra o las políticas militaristas y de agresión que llevaban a cabo sus gobiernos (Israel, Serbia, Liberia…). 
b) Para acercar, a través de la relación y la búsqueda de puntos comunes, a personas de grupos enfrentados, de los que ellas forman parte; para romper las barreras entre bandos que peleaban y acercar comunidades divididas y enfrentadas (palestinas e israelíes; turco-chipriotas y grecochipriotas…) . 
c) Para la búsqueda de soluciones no militares a conflictos estructurales. 
d) Contra la impunidad: para que no se repitan los genocidios, las desapariciones y las persecuciones sufridas por determinados grupos humanos (madres de Plaza de Mayo, Comadres del Salvador, viudas de Guatemala…). 
e) Para apoyar a mujeres viviendo en situaciones de guerra o de falta de libertad y derechos humanos, en países distintos al suyo. 
f) Para lograr que el trabajo de base de las mujeres cuente en la toma de decisiones (trabajo de lobby, por ejemplo el que lleva a cabo ONU Mujeres, mujeres del Parlamento Europeo, y algunos grupos y mujeres de EEUU).



 *Presidenta de Honor de WILPF España. 


Otras referencias y publicaciones recientes y accesibles de Carmen Magallón

 

Carmen Magallón (2023) “Feministas contra la guerra en el primer tercio del siglo XX”. En Francisco J. Leira Castiñeira (ed.) El Pacifismo en España desde 1808 hasta el ‘No a la guerra’ de Irak’”. Madrid, Akal.

-         (2023) “Investigar y divulgar el legado del feminismo pacifista”, ORGANICOM, Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo, Brasil, ano 19, nº 40, Setembro/Dezembro 2022, pp. 19-31.

DOI: https://doi.org/10.11606/issn.2238-2593.organicom.2022.205831

“Investigar e divulgar o legado civilizatório do feminismo pacifista”

https://www.revistas.usp.br/organicom/article/view/205831/191912

 

-        (2022) “¡Desertad! Reflexiones fragmentarias sobre la guerra, la patria y la igualdad”, DEP. Rivista telematica di studi sulla memoria femminile, Numero 49 – Luglio 2022, Numero straordinario “Non abituarti alla guerra!”. Voci e riflessioni contro la guerra in Ucraina, Università Ca´Foscari Venezia.

https://www.unive.it/pag/45756/

- (2022) La conversa. Carmen Magallón i Antoni Soler conversen sobre la guerra a Ucraïna, Valors, (Joan Salicrú, ed.) (02/06/2022): https://fundipau.org/wp-content/uploads/2022/06/020622RevistaValors-Carmen-Magallon-i-Antoni-Soler.pdf

- (2020) “El extremismo violento: un reto para el feminismo pacifista”, Debats. Revista de cultura, poder y sociedad, 134(2), 15-28. En Monográfico: Tuitear, postear, bloguear: ciberactivismos feministas contra violencias sexistas, por la paz y la igualdad. ISSN 0212-0585 (impreso) ISSN 2530-3074 (digital).

 (Versión en castellano, en catalán y en inglés)

https://revistadebats.net/article/view/2799

 

… y en los libros:

Carmen Magallón (2006) Mujeres en pie de paz. Pensamiento y prácticas. Madrid, Siglo XXI.

Carmen Magallón (2012) Contar en el mundo. Una mirada sobre las Relaciones Internacionales desde las vidas de las mujeres, Madrid, Horas y horas.



https://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2022/05/las-mujeres-y-la-i-guerra-mundial-13.html