18. Los pueblos indígenas representan el 5% de la población mundial, pero el 15%
de la población pobre. Un porcentaje de por lo menos el 33% del total de las personas
que viven en situación de pobreza extrema en zonas rurales de todo el mundo
proceden de comunidades indígenas2
. Estas cifras son particularmente alarmantes dada
la riqueza de recursos naturales que existe dentro de los territorios indígenas. Tal nivel
de pobreza constituye una violación de los derechos de los pueblos indígenas al
desarrollo, así como de sus derechos económicos y sociales a gozar de un nivel de
vida adecuado, vivienda, alimentación, agua, salud y educación. Esa pobreza tiene
profundos nexos con las violaciones de la tierra y la libre determinación. La negación
de la libre determinación en materia de vías de desarrollo y control sobre los recursos
naturales es también un factor causal fundamental en la prevalencia de la pobreza
entre las comunidades indígenas. Está relacionada con la exclusión de la perspectiva y
participación de los pueblos indígenas de los paradigmas de desarrollo prevalentes, y
se refuerza mutuamente con esta.
19. El alto nivel de desempleo es un problema importante en relación con la pobreza
que padecen las comunidades indígenas, dado que la representación de los pueblos
indígenas en el número de desempleados de todo el mundo es desproporcionada.
Cuando las personas indígenas tienen empleo, a menudo sufren discriminación salarial
y explotación en la fuerza de trabajo, lo que aumenta aún más las condiciones de
pobreza. Se exponen a continuación algunos ejemplos de esas tendencias:
a) En Australia, la tasa de desempleo indígena fue del 15,6% en 2006, es
decir, algo más del triple de la tasa de desempleo de la población no indígena,
mientras que los ingresos medios percibidos por la población indígena eran
aproximadamente la mitad de los ingresos percibidos por la población no indígena;
b) En las provincias occidentales de Manitoba, Columbia Británica, Alberta y
Saskatchewan del Canadá, la tasa de desempleo de la población indígena ascendía a
un 13,6%, en tanto que se situaba tan solo en un 5,3% en el caso de la población no
indígena;
c) En Nueva Zelandia, la tasa de desempleo de los maoríes duplica con creces
el promedio nacional (un 7,7% frente al 3,8%) y los ingresos de los hogares indígenas
representan el 70% de la media nacional3
.
20. Las iniciativas de reducción de la pobreza emprendidas en apoyo de las
comunidades indígenas no se adaptan siempre al contexto cultural, por lo que no
resultan eficaces. Por ejemplo, la práctica de proporcionar transferencias monetarias
condicionadas a las familias indígenas pobres a cambio del cumplimiento de ciertas
condiciones previas, como enviar a sus hijos a la escuela o que las mujeres
embarazadas se realicen controles médicos y den a luz en clínicas rurales u hospitales.
Tales prácticas han tendido a desatender los valores culturales de los pueblos
indígenas, además de no atacar las causas básicas específicas de la pobreza.
21. Las mujeres indígenas se ven afectadas directamente por la pobreza y la falta de
eficacia de los programas destinados a superarla, así como por las tendencias del desempleo y la discriminación salarial. Las múltiples formas de discriminación por
motivos de género, edad, situación socioeconómica y origen étnico que sufren las
mujeres indígenas las vuelven sumamente vulnerables a la pobreza. Además, la
pobreza general que aqueja a los pueblos indígenas tiende a afectar de forma
desproporcionada a las mujeres, debido a su función de cuidadoras y administradoras
de recursos.
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