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lunes, 30 de mayo de 2016

Avances recientes en materia de derechos de la mujer y efectos de la Primavera Árabe


Las mujeres de la región del Golfo están muy poco representadas en los puestos de alto nivel, tanto en la política como en el sector privado, lo cual es inherente a la discriminación de género persistente en el marco del Derecho de familia, que rige cuestiones como el matrimonio, la custodia infantil, el divorcio y la sucesión. En muchos países de la región, el marido es legalmente el cabeza de familia y, como tal, tiene poder sobre su mujer en relación con el trabajo y los desplazamientos. Como se mencionó anteriormente, la violencia doméstica sigue siendo un problema significativo. Por otro lado, las trabajadoras migrantes, especialmente en los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait, forman un grupo vulnerable debido a la ausencia de protección con arreglo a la legislación laboral nacional. Las barreras lingüísticas también complican su acceso a cualquier forma de apoyo jurídico o social.

Pese a este persistente déficit en los derechos de la mujer en las sociedades del Golfo, se han logrado avances notables en algunos Estados durante la última década. Desde 2006 se permite a las mujeres kuwaitíes presentarse como candidatas a las elecciones parlamentarias, mientras que en Baréin y los Emiratos Árabes Unidos se nombró a las primeras juezas en 2006 y 2008 respectivamente. En Qatar y los Emiratos Árabes Unidos se ha codificado el Derecho de familia, lo que evita que los jueces locales actúen en función de su propia interpretación del Derecho islámico. En Arabia Saudí, las mujeres se han vuelto más visibles en la vida pública y parecen avanzar lentamente hacia una mayor movilidad personal. Con arreglo a una ley reciente en Omán, el testimonio de los hombres y las mujeres en los tribunales tiene ahora el mismo peso en la mayoría de las situaciones, a diferencia de muchos países islámicos, donde el testimonio de un hombre equivale al de dos mujeres (Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak, Kuwait, Omán, Qatar). Las mujeres iraníes siguen luchando por sus derechos pese a enfrentarse a la persecución y duros castigos por parte de las autoridades. En conjunto, podría concluirse que las cuestiones relativas a la mujer se están convirtiendo cada vez más en un asunto público y que se está desarrollando un discurso sobre la igualdad de género.

En 2010, los jóvenes de Túnez, Egipto, Yemen, Libia y Baréin empezaron a exigir un sistema político más justo y democrático. Las mujeres asumieron un papel activo como participantes y líderes en las protestas multitudinarias contra los regímenes opresores. Algunas de ellas sufrieron agresiones sexuales durante las manifestaciones o en torno a ellas, lo que constituyó un instrumento político para las distintas partes implicadas.63 Las mujeres suelen verse como protectoras de la nación en época de conflicto nacional y, como tal, son susceptibles a la violencia dirigida específicamente contra ellas. Al mismo tiempo, según Yasmin El-Rifai, una activista de la Operación contra el acoso sexual, estas prácticas violentas pueden ser significativas desde el punto de vista político debido al grado de tolerancia social de la violencia sexual contra la mujer.64

La agitación en 2010 se propagó a los países vecinos; Siria, Kuwait, Omán, Marruecos y Arabia Saudí no se libraron de ella. Aunque las autoridades iraníes estaban ansiosas por vincular estos levantamientos a la Revolución Islámica de 197965, muchas activistas de la región se sintieron incómodas a la hora de definir los derechos de la mujer en el marco del Derecho islámico. Temían que los islamistas pudiesen erigirse como los partidos más fuertes en la fase posterior a la revuelta y menoscabar lo que se había logrado. Varias activistas iraníes, como la Premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi, expresaron su preocupación por que los islamistas secuestrasen el movimiento revolucionario, como ocurrió en Irán en 1979. Si bien la participación de las mujeres en el levantamiento fue bien acogida e incluso alentada, parecen haber quedado marginadas después. Las activistas piden la inclusión de la mujer en las instancias decisorias para refundir la Constitución con el fin de incluir el género como categoría prohibida de discriminación.66

 En 2011, varias estudiantes y profesoras saudíes de la Universidad Rey Khalid y familiares femeninas de presos recluidos bajo detención arbitraria, inspirándose en las manifestaciones en otros lugares de Oriente Próximo, unieron fuerzas para pedir una mejora de las condiciones y más justicia. El mismo año, una de las tres peticiones públicas a favor de reformas que circularon en la red en Arabia Saudí se refería a los derechos de la mujer y los problemas de la violencia y la pobreza. Se pedía al Gobierno que empoderase a la mujer a través de la participación educativa, económica, política y pública.67 En Baréin, las activistas desempeñaron un papel esencial en la manifestaciones iniciales en la Plaza de la Perla en 2011. Tras los levantamiento en Túnez y Egipto, la mayoría chií bareiní se manifestó contra las dificultades económicas, la falta de libertad política y la discriminación laboral a favor de los suníes.68 Los saudíes han expresado quejas similares, incluidas las mujeres de la región oriental. 69 Las novedades políticas recientes en la región del Golfo atestiguan el papel fundamental de la mujer en los procesos revolucionarios y contrarrevolucionarios que sirvieron a los procesos de democratización. Sin embargo, queda por ver si los levantamientos árabes servirán en última instancia a los intereses de la mujer y se traducirán en cambios legales que reconozcan sus derechos.

63 Van Raemdonck, 2013.
64 Extraído de: http://www.jadaliyya.com/pages/index/12891/rising-up-against-sexual-violence_an-interview-wit
65 En realidad, el uso amplio y eficaz de las redes sociales, la ausencia de aspiraciones religiosas o políticas particulares y el carácter pacífico de los levantamientos árabes se asemejaron más al llamado Movimiento Verde iraní de 2009 tras la disputada reelección presidencial de Ahmadinejad (Rafati, 2012).
66 Bertelsmann Stiftung, 2014; Moghadam, 2013; Al Dosari, 2012; Esfandiari, 2012; Heideman & Youssef, 2012.
67 Al Dosari, 2012.
68 Al-Ali, 2012.

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