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sábado, 7 de noviembre de 2020

Reconocer, reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado 13/22



46. Para lograr la igualdad real es fundamental reconocer el valor social y económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, así como reducir la carga temporal que este conlleva y redistribuirla de forma más equitativa entre mujeres y hombres y entre las familias y la sociedad, mediante inversiones públicas en infraestructuras y servicios. También resulta esencial asegurar que todos los trabajadores tengan acceso a un sistema integral de licencias remuneradas de maternidad, de paternidad y parentales, en consonancia con las normas internacionales, además de proporcionar servicios de cuidado accesibles, asequibles y de calidad.

47. En el contexto de un mundo laboral cambiante, es necesario reformar las políticas para asegurarse de que las mujeres que trabajan en formas atípicas de empleo, incluido el trabajo informal, tengan acceso a las disposiciones relativas a las licencias de maternidad y parentales, conforme a las normas internacionales. La prestación de servicios de cuidado con horarios flexibles de inicio y finalización, la prestación de atención intermitente y los servicios de cuidado sin cita previa constituyen un importante factor que posibilita el trabajo de las mujeres. Esto resulta particularmente pertinente en un momento en que el mundo se enfrenta al cambio climático y a crecientes pandemias, como la actual crisis de la COVID-19, que aumentará considerablemente la carga de trabajo no remunerado de las mujeres. Las modalidades flexibles de organización de la jornada laboral también contribuyen en gran medida a que los trabajadores (tanto hombres como mujeres) equilibren el trabajo remunerado y las responsabilidades de cuidado, y pueden facilitarse mediante los avances tecnológicos. Si bien las nuevas formas de trabajo que ofrecen las plataformas digitales suelen aportar una mayor flexibilidad, es importante que esta vaya acompañada de seguridad en el empleo y de una remuneración y unas condiciones dignas. El rápido envejecimiento de la población de muchas partes del mundo no solo exige que los Gobiernos inviertan en servicios asequibles y de calidad para el cuidado de las personas de edad, sino también que prevean licencias remuneradas para los cuidadores y disposiciones de flexibilidad que reconozcan las diversas responsabilidades de cuidado que tienen las mujeres a lo largo de su vida y que adopten medidas para lograr que los hombres asuman una parte mayor del trabajo de cuidados no remunerado. 

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