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miércoles, 5 de agosto de 2020

Objetivo 15: Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad


 123. Las zonas forestales siguieron disminuyendo, las zonas protegidas no se concentraban en zonas de biodiversidad clave y las especies continuaron estando amenazadas de extinción. Sin embargo, algunas iniciativas están cobrando fuerza y teniendo efectos positivos que podrían contribuir a invertir esa situación, como los progresos hacia la gestión forestal sostenible, los avances en la cobertura de zonas protegidas en áreas terrestres, de agua dulce y montañosas y las mejoras en la aplicación de programas, legislación y principios contables para proteger la diversidad biológica y los ecosistemas.

124. La proporción de la superficie forestal disminuyó del 31,9 % de la superficie terrestre total en el año 2000 al 31,2 % en 2020, lo que representa una pérdida neta de casi 100 millones de hectáreas de bosque en el mundo. De 2000 a 2020, la superficie forestal aumentó en Asia, Europa y América del Norte, mientras que disminuyó considerablemente en América Latina, África Subsahariana y Asia Sudoriental, debido a la conversión de tierras para fines agrícolas. A pesar de la pérdida general, los datos de 2017 mostraban que la proporción de bosque en zonas protegidas y bajo planes de ordenación a largo plazo, así como de superficie forestal certificada, aumentó o se mantuvo estable a nivel mundial y en la mayoría de las regiones del mundo.  

125. En 2020, la proporción media de cada tipo de zona clave para la diversidad biológica comprendida en zonas protegidas era del 44 % para las zonas terrestres, el 41 % para las zonas de agua dulce y el 41 % para las zonas de montaña, cifras que suponen un aumento aproximado de entre 12 y 13 puntos porcentuales desde el año 2000. Sin embargo, la mayoría de las zonas clave para la biodiversidad siguen sin estar cubiertas por zonas protegidas o teniendo una cobertura parcial.

126. En 2019, 123 países se habían comprometido a fijarse metas voluntarias para neutralizar la degradación de las tierras y, en 60 países, los gobiernos ya habían hecho suyas esas metas de manera oficial. 

127. La extinción de especies, que amenaza el desarrollo sostenible y hace peligrar el patrimonio global, se debe, principalmente, a la pérdida de hábitats que ocasionan los sistemas agrícolas, de cosecha y comerciales insostenibles, a la deforestación y a las especies invasivas. En todo el mundo, el riesgo de extinción de especies empeoró en torno a un 10 % en las tres décadas pasadas y el Índice de la Lista Roja (que mide el riesgo de extinción y en el que un valor de 1 indica que no hay amenaza de extinción y un valor de 0 señala que todas las especies se han extinguido) bajó de 0,82 en 1990 a 0,75 en 2015 y 0,73 en 2020.

128. A 1 de febrero de 2020, 122 países y la Unión Europea habían ratificado el Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se Deriven de su Utilización al Convenio sobre la Diversidad Biológica (un aumento de 53 desde 2019) y 63 países y la Unión Europea habían facilitado información sobre sus marcos de acceso y distribución de beneficios. En lo que respecta al Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, el instrumento cuenta en la actualidad con 146 partes contratantes y 56 países han presentado información sobre sus medidas de acceso y distribución de beneficios. 129. Tan solo alrededor de un tercio de las partes informantes están en vías de alcanzar sus metas nacionales de diversidad biológica, según los informes nacionales presentados en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica. En enero de 2020,  

129 partes, incluida la Unión Europea, habían presentado su sexto informe nacional y 113 partes habían evaluado los progresos realizados en la consecución de sus metas nacionales relacionados con la segunda de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica. Aproximadamente la mitad de las partes habían progresado hacia sus metas, pero no a un ritmo que les permita cumplir sus objetivos.


https://undocs.org/es/E/2020/57
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martes, 4 de agosto de 2020

Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible



117. Los océanos y las pesquerías siguen sustentando las necesidades económicas, sociales y ambientales de la población mundial, mientras sufren un grado insostenible de agotamiento, deterioro ambiental, y saturación y acidificación por el dióxido de carbono. Los esfuerzos que se están llevando a cabo para proteger los principales entornos marinos y la actividad pesquera a pequeña escala e invertir en ciencias oceánicas aún no cubren las necesidades urgentes de protección de este vasto y frágil entorno.

118. El océano absorbe alrededor del 23 % de las emisiones anuales a la atmósfera de dióxido de carbono antropógeno, lo cual contribuye a mitigar los efectos del cambio climático en el planeta, pero acarrea, no obstante, la acidificación del océano y una disminución de su pa. En un nuevo portal de datos sobre la acidificación oceánica se muestra un aumento de la variación del pa y la acidez de los océanos de entre el 10 % y el 30 % en el período comprendido entre 2015 y 2019. 

119. La sostenibilidad de los recursos pesqueros mundiales sigue en declive, si bien a un ritmo reducido, y la proporción de la población piscícola que se encuentra dentro de niveles biológicamente sostenibles era del 65,8 % en 2017, cifra inferior al 90 % de 1974 y 0,8 puntos porcentuales por debajo de los niveles de 2015. 

120. En diciembre de 2019, más de 24 millones de km2 (el 17 %) de las aguas bajo jurisdicción nacional (hasta 200 millas náuticas desde la costa) estaban cubiertos por zonas protegidas, cifra que representa más del doble de extensión desde 2010. Gran parte de la cobertura se concentra en Oceanía y América Latina y el Caribe.

121. En febrero de 2020, el número de partes en el Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto destinadas a prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, primer acuerdo internacional vinculante expresamente centrado en esas modalidades de pesca, aumentó a 66 (incluida la Unión Europea), de 58 el año anterior, y casi el 70 % de los países declararon haber obtenido una elevada puntuación en lo que respecta a la aplicación de este instrumento.

122. La contribución de la pesca sostenible de captura marina se mantiene estable a nivel mundial, con ciertas variaciones regionales, y representa la mayor aportación al PIB en los pequeños Estados insulares en desarrollo del Pacífico y los países menos adelantados, donde el promedio fue del 1,55 % y el 1,15 %, respectivamente, en el período comprendido de 2011 a 2017. 

https://undocs.org/es/E/2020/57

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lunes, 3 de agosto de 2020

Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos



112. El año 2019 fue el segundo más caluroso registrado y el final de la década más cálida (2010 a 2019). Además, dado que la temperatura media mundial está 1,1°C por encima de los niveles preindustriales estimados, la comunidad mundial tiene muy pocas perspectivas de alcanzar tanto la meta de 1,5°C como la de 2°C que se piden en el Acuerdo de París. Aunque se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyan un 6 % en 2020 y la calidad del aire ha mejorado a causa de la prohibición de los viajes y la desaceleración económica que ha acarreado la pandemia, esta mejora es sólo temporal. Los Gobiernos y las empresas deberían aprovechar las lecciones aprendidas a fin de acelerar los procesos de transición necesarios para cumplir el Acuerdo de París, replantear la relación con el medio ambiente y realizar cambios sistémicos que puedan obrar la transformación en economías y sociedades con emisiones más bajas de gases de efecto invernadero y resilientes al clima.

113. Un total de 85 países declararon tener una estrategia nacional de reducción del riesgo de desastres acorde en diverso grado con el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, desde su adopción en 2015. En 2018, 55 países informaron de que al menos algunos de sus gobiernos locales contaban con una estrategia local de reducción del riesgo de desastres encaminada a contribuir al desarrollo sostenible y mejorar el bienestar socioeconómico y la resiliencia ambiental, centrándose en la erradicación de la pobreza, la resiliencia urbana y la adaptación al cambio climático.

114. Al 31 de marzo de 2020, 186 partes (185 países más la Unión Europea) habían notificado su 1ª contribución determinada a nivel nacional y varias partes habían comunicado su 2ª contribución determinada a nivel nacional o actualizada a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Se ha pedido a las partes que actualicen las contribuciones determinadas a nivel nacional existentes o notifiquen nuevas contribuciones para el año 2020, lo que les brinda una excelente oportunidad de fijarse objetivos más ambiciosos en lo que respecta a la acción climática.

115. En 2019, al menos 120 de 153 países en desarrollo habían emprendido actividades para formular y aplicar planes nacionales de adaptación, lo que representa un aumento de 29 países respecto a 2018. Los planes ayudarán a los países a alcanzar el objetivo mundial de adaptación previsto en el Acuerdo de París.

116. En lo que respecta a la financiación climática mundial, se produjo un aumento de 584.000 millones de dólares (un 17 %) de 2013 a 2014 y de 681.000 millones de dólares de 2015 a 2016. El elevado volumen de nuevas inversiones privadas en energía renovable explica el fuerte crecimiento y representa el mayor segmento del total mundial. Estas corrientes financieras, que sin duda son considerables, son relativamente pequeñas cuando se comparan con la escala de la inversión anual necesaria para hacer la transición hacia las bajas emisiones de carbono y la resiliencia climática. Además, las inversiones en actividades climáticas registradas en todos los sectores seguían siendo inferiores a las relacionadas con los combustibles fósiles tan solo en el sector de la energía (781.000 millones de dólares en 2016).

https://undocs.org/es/E/2020/57
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domingo, 2 de agosto de 2020

Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles


105. El consumo y la producción mundiales, que son uno de los motores de la economía global, dependen de que se utilice el medio ambiente y los recursos naturales con arreglo a un modelo que sigue teniendo consecuencias destructivas para el planeta. La pandemia de COVID-19 brinda a los países la oportunidad de crear un plan de recuperación que invierta las tendencias actuales y cambie las pautas de consumo y producción para lograr un futuro sostenible.

106. En 2019, 79 países y la Unión Europea informaron de que contaban al menos con un instrumento de política nacional de fomento del consumo y la producción sostenibles en sus iniciativas para aplicar el Marco Decenal de Programas sobre Modalidades de Consumo y Producción Sostenibles. 

107. A nivel mundial, el consumo interno de material per cápita creció un 7 %, de 10,8 toneladas métricas per cápita en 2010 a 11,7 toneladas métricas en 2017, y se observó un ascenso en todas las regiones, salvo América del Norte y África. Sin embargo, el consumo interno de material per cápita en Europa y América del Norte sigue estando un 40 % por encima del promedio mundial, lo que pone de manifiesto la necesidad de mejorar la eficiencia de los recursos y las prácticas para reducir el consumo en el futuro.  

108. En el mundo, la huella material aumentó de 73.200 millones de toneladas métricas en 2010 a 85.900 millones de toneladas métricas en 2017, lo que supone un aumento del 17,4 % desde 2010 y del 66,5 % desde 2000. La dependencia del mundo de los recursos naturales continuó acelerándose en las dos última s décadas.

109. El Protocolo de Montreal relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono ha sido ratificado de manera universal por 198 partes. Como resultado de su aplicación, el volumen general de sustancias que agotan la capa de ozono en la atmósfera ha disminuido en las dos últimas décadas y volverá, según las predicciones, a los valores de 1980 en la década de 2030 en lo que respecta al ozono de la latitud media del hemisferio norte.

110. De 2010 a 2019, la generación global de desechos electrónicos aumentó de forma constante, de 5,3 kg per cápita a 7,3 kg per cápita, mientras que el reciclaje responsable desde la perspectiva ambiental de los desechos electrónicos aumentó a un ritmo más lento, de 0,8 kg per cápita a 1,3 kg per cápita.

111. Las subvenciones mundiales a los combustibles fósiles se cifraban en más de 400.000 millones de dólares en 2018. La persistencia de esas subvenciones, equivalentes a más del doble de los subsidios estimados para energías renovables, complica en gran medida la tarea de lograr que las emisiones mundiales de dióxido de carbono alcancen su punto máximo lo antes posible. 
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sábado, 1 de agosto de 2020

Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

 
100. La rápida urbanización ha dado lugar a un crecimiento del número de habitantes de barrios marginales, así como de la infraestructura inadecuada y sobrecargada y de los servicios que agravan la contaminación atmosférica. La pandemia afectará con mayor virulencia a los más de 1.000 millones de habitantes de barrios marginales del mundo, quienes sufren la falta de una vivienda adecuada y de agua corriente en casa, utilizan retretes compartidos, no disponen de sistemas de gestión de desechos, o su número es sumamente escaso, padecen el hacinamiento del transporte público y tienen limitado acceso a servicios oficiales de atención sanitaria. Gran parte de esa población trabaja en el sector informal y corre un alto riesgo de perder sus medios de subsistencia cuando las ciudades suspenden la actividad. Se necesitan planes urgentes de respuesta a fin de prepararse para los brotes epidémicos en los asentamientos informales y los barrios marginales y combatirlos debidamente.

101. El número de habitantes de barrios marginales superaba los 1.000 millones de personas en 2018, cifra que representa el 24 % de la población urbana y supone un ligero aumento respecto al 23 % de 2014. El número de personas que viven en barrios marginales urbanos es mayor en Asia Oriental y Sudoriental (370 millones), África Subsahariana (238 millones) y Asia Central y Meridional (226 millones).

102. El acceso a un transporte público adecuado, fiable y seguro constituye una necesidad urbana básica. Según datos reunidos en 2019 de una muestra de 610 ciudades de 95 países, solo la mitad de la población urbana mundial tenía un acceso conveniente al transporte público, definido como menos de 500 metros de distancia a pie desde la vivienda a un sistema de transporte de baja capacidad (como una parada de autobús) y menos de 1.000 metros de distancia a un sistema de transporte de elevada capacidad (como una terminal de ferrocarril o de transbordadores).

103. Los datos reunidos en 2019 a partir de una muestra de 755 ciudades de 95 países muestran que, en el período comprendido entre 1990 y 2015, la mayoría de las zonas urbanas registraron un aumento general de la superficie construida (definida como aquella en la que hay edificios) por persona. Como promedio, en todas las regiones, excepto África Subsahariana y Asia Oriental y Sudoriental, se produjo un aumento uniforme de la superficie construida per cápita, y Australia y Nueva Zelandia registraron las cotas más elevadas.

104. Según datos de 2019 correspondientes a 610 ciudades de 95 países, la proporción de terreno dedicado a calles y espacios abiertos, que resultan vitales para la productividad de las ciudades y las dimensiones sociales y relativas a la salud de su población, sólo representaba una media del 16 % a nivel mundial. Dentro de ese porcentaje, las calles ocupaban casi tres veces más terreno urbano que los espacios públicos abiertos, como los parques y los paseos fluviales. El porcentaje de la población que podía acceder a espacios públicos abiertos en un radio de 400 metros de distancia a pie a lo largo de una red de calles era, como promedio, del 46,7 %.

https://undocs.org/es/E/2020/57
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