Acerca de nosotras ·

martes, 27 de septiembre de 2011

La voz de las mujeres no siempre se ha escuchado ni se le ha dado su justo valor en la búsqueda de la paz



La voz de las mujeres no siempre se ha escuchado ni se le ha dado su justo valor en la búsqueda de la paz
 A menudo, el fin de la guerra abierta no va seguido de la paz sino que la violencia armada continúa, poniendo en peligro a la población civil, y especialmente a las mujeres.
 En el este de la República Democrática del Congo las mujeres siguen siendo violadas y sometidas a otros actos de violencia sexual en forma generalizada, pese a la conclusión de varios acuerdos de paz. La mayoría de los actos de violación son cometidos con una impunidad casi total por soldados y miembros de diversos grupos armados. Las negociaciones de paz en la zona oriental de la República Democrática del Congo, con la intermediación de la comunidad internacional, no han tenido suficientemente en cuenta los motivos de preocupación de las mujeres residentes en zonas de conflicto y no han eliminado el cuadro generalizado de violencia basada en el género de que se hace objeto a mujeres y niñas, pese a los requisitos establecidos explícitamente en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU núm. 1325 (2000), 1820 (2008), 1888 (2009) y 1889 (2009) sobre mujeres, paz y seguridad. 
En enero de 2008, en la conferencia de paz de Goma, las mujeres del este del país protestaron: “La voz de las mujeres no siempre se ha escuchado ni se le ha dado su justo valor en la búsqueda de la paz. Sin embargo, junto con los niños y las niñas, las mujeres son las principales víctimas de diversas formas de violencia”.14 En la mayoría de los países que han atravesado un conflicto armado, las iniciativas de consolidación de la paz no han conseguido garantizar la participación de las mujeres, abordar el impacto a largo plazo de la violencia sexual en su vida ni tener en cuenta sus derechos en los programas de reconstrucción posconflicto.
 Durante la guerra que se libró en Bosnia y Herzegovina de 1992 a 1995, las mujeres y las niñas fueron sometidas a violaciones y otros actos de violencia sexual en escala masiva. Como consecuencia, muchas sufren graves trastornos físicos y psicológicos, pero son pocas las que pueden costear medicamentos o servicios de asesoramiento. El estigma social que conlleva la violación suele empujarlas a vivir en los márgenes de la sociedad; con frecuencia, sus esposos se divorcian de ellas cuando se enteran de que han sido violadas. Muchas de estas mujeres viven en la pobreza, sin poder mantener un trabajo estable. Algunas no han regresado a sus hogares porque siguen temiendo por su seguridad. Más de 14 años después de la guerra, las autoridades no han garantizado justicia y reparaciónadecuada para las sobrevivientes de la violencia sexual.
http://www.amnesty.org/es/stay-informed/publications/books/la-trampa-del-genero

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...